[R-P] (PSI).- UN ANÁLISIS PERIODÍSTICO QUE COMPARTIMOS

José María ingcavalleri en yahoo.com.ar
Lun Jun 23 09:03:31 MDT 2008


BUENOS AIRES, 23(PSI).- UN ANÁLISIS PERIODÍSTICO QUE
COMPARTIMOS. Estimamos interesante la nota del
“Panorama Político” realizada por el reconocido
periodista J.M. Pasquín Durán y publicada en el
matutino “Página 12” del sábado 21 del actual,
contenido que compartimos en nuestra Redacción y que
hacemos llegar a nuestros abonados, para el supuesto
que no hayan accedido a la misma. 
         “Cuando los piqueteros eran pobres fueron
enjuiciados en todo el país alrededor de tres mil
militantes gremiales y sociales, algunos sufrieron
cárcel por crímenes tan terribles como pedir alimentos
y otros perdieron la vida. Teresa Rodríguez, Kosteki,
Santillán, Carlos Fuentealba, más de treinta caídos
durante los cacerolazos en diciembre de 2001, forman
parte de la más reciente lista trágica escrita con
sangre por la represión salvaje de fuerzas de
seguridad. 
          Al cabo de cien días de lockout
desabastecedor, que violó leyes y reglamentos, que
impidió la libre circulación por rutas públicas y
privó de alimentos, combustibles y también insumos
industriales a poblaciones enteras y a numerosas
empresas que licenciaron a miles de trabajadores, que
desataron un proceso inflacionario en contra de
millones de consumidores, que devaluaron el poder de
compra de los salarios, que agravaron la indefensión
de los grupos más vulnerables de la población, entre
muchos otros perjuicios al bienestar general, a la
economía nacional y a la estabilidad institucional,
por todos los delitos y responsabilidades no llegan a
treinta los productores agropecuarios que tienen algún
expediente judicial abierto. 
          Pese a los perjuicios que ocasionaban, los
gobernantes, con máximo respeto por el derecho de
protesta, jamás impartieron órdenes a las fuerzas de
seguridad para que desalojen con violencia a los
piqueteros rurales. En la comparación, pueden
verificarse otra vez los prejuicios sociales de casi
todo el Poder Judicial, reflejo cierto de algunas
napas de la sociedad, que permaneció inerme ante la
comisión de delitos flagrantes. 
          Tampoco se escuchó a políticos, del
oficialismo o de la oposición, reclamar a los
tribunales para que hagan respetar la ley, los códigos
y los reglamentos, tal vez porque pensaron que la
prepotencia de los más fuertes es una regla válida o
por mezquinos cálculos sobre los beneficios que podían
obtener de las desventuras del Poder Ejecutivo. Por
acción u omisión, la mediocridad, la avaricia, la
arbitrariedad, la desmesura efectista, el oportunismo
político y una extendida cultura autoritaria
abandonaron a la intemperie la joven democracia, con
apenas 25 años, aunque siguieron haciendo gárgaras con
su nombre. Es una buena fórmula que para los problemas
de la democracia haya más democracia, pero en esa
concepción hombres y mujeres deben sentir que el
sistema los protege de todos los abusos, no importa de
dónde vengan.
          El Congreso retomó un lugar que no debió
desocupar hasta la indiferencia, pero si el Poder
Ejecutivo no sacaba del freezer a los bloques
oficialistas, ahora la misma presidenta Cristina les
abrió la puerta para que salgan a cumplir con su
responsabilidad. En un país de extremo
presidencialismo, con un sistema de representación
desprestigiado –aún nadie fue preso por el escándalo
de la “Banelco” para la reforma laboral de la Alianza–
y un arco opositor que fue incapaz hasta el momento de
ser una opción de alternativa con un proyecto
superador, no puede extrañar que el Poder Legislativo
concite tan pocas expectativas populares. Esta es una
extraordinaria oportunidad para levantar el prestigio
caído y ofrecer a la sociedad algo más que otro acto
de disciplina partidaria. Es lógico que el Ejecutivo
quiera que su proyecto sea aprobado a libro cerrado,
pero no iría en desmedro de su autoridad si los
legisladores despliegan sus capacidades para mejorar
la oferta hasta donde sea posible sin descalificar a
la fuente de origen. También es razonable que los
intereses exportadores y los productores traten de
influir en las decisiones a favor de sus propios
intereses, siempre que acepten las reglas del juego de
las decisiones democráticas, sin la soberbia extorsiva
que lucieron en estos cien días como si ellos fueran
alguno de los poderes de la Constitución.
            Ese es un esquema del siglo pasado, cuando
cogobernaban los llamados “factores de poder” y
“grupos de presión”. Eran los tiempos en que el campo
y la industria definían las fronteras dentro de las
que se movían los partidos políticos, la prensa, los
grupos económicos y hasta los militares que asaltaban
el poder. Por comodidad expresiva, cada vez que subía
un gobierno nuevo, elegido o por golpe de Estado, era
fácil prever su conducta “si olía a bosta”. Juan
Carlos Onganía ingresó en calesa descubierta al predio
de la Sociedad Rural mientras lo ovacionaban las
tribunas, y José Alfredo Martínez de Hoz, ministro
económico del terrorismo de Estado, fue recibido en
ese mismo ámbito como socio distinguido. A partir de
la segunda mitad de los ’70, mientras la economía
mundial se “globalizaba”, el sector financiero ocupó
la hegemonía de los negocios pero en lugar de
sustituir a los otros dos sectores los incorporó a
directorios de empresas compartidas.
           La transnacionalización de la economía, con
la apertura irrestricta del libre mercado, se engulló
a la industria nacional, empobreció a millones de
trabajadores que se quedaron sin empleo o con
contratos basura y transformó los métodos productivos
en el campo. Los ahora llamados “pools” de siembra,
fondos de inversores dedicados a la producción y
comercialización de commodities, en los años 90 ya
funcionaban en el país y desde entonces siguieron
expandiéndose, mucho más cuando los alimentos pasaron
a las ligas mayores por la demanda mundial, incluso
como materia prima para los combustibles que
sustituyan al petróleo cada vez más caro, y el capital
financiero viaja por el ciberespacio buscando
oportunidades de negocios que ofrezcan ganancias
rápidas y abundantes.
           Fue Perón, en su etapa de “león herbívoro”,
quien pronosticó que el mundo se quedaría sin
alimentos y sería la oportunidad maravillosa para
países productores como Argentina, que puede abastecer
a quinientos millones de consumidores. Acertó, pero el
poder sin alma del dinero, la dictadura genocida y la
deserción del menemismo de los principios de la
justicia social entregaron la oportunidad a la codicia
de los grandes capitales, sacrificando al propio
pueblo, con niños que mueren por desnutrición y la
tuberculosis, enfermedad de misérrimos, hace estragos
entre millones de pobres. 
           El asunto que hoy tiene en sus manos el
Congreso consiste en dotar al país del instrumento
legal que potencie las posibilidades de producción a
condición de que desaparezca el hambre de los hogares
argentinos. Para eso, todas las facilidades para los
negocios agropecuarios pero también la equitativa
distribución de las riquezas. Entre los privilegios de
los fondos de inversión está el anonimato de sus
integrantes, pero los que mueren de hambre tienen
todos nombres y apellidos. Sería bueno que los
legisladores tengan sobre sus pupitres aunque sea la
nómina de los chicos que murieron el último año por
alimentación inadecuada, encima de las encuestas de
opinión sobre clientelismo electoral.
            El Gobierno merece críticas por estos cien
días y es posible, por ejemplo, que lo que hizo el día
99 del lockout pudo hacerlo cuando le soltó la mano al
joven ministro Martín Lousteau. Tuvo una comunicación
deficiente y tardía para explicar su conducta y
fundamentar sus decisiones. Nunca explicó bien la
composición de la renta agraria, no identificó con
precisión a los verdaderos apropiadores de las rentas
extraordinarias ni diferenció a tiempo, por región y
por tamaño, a los productores, que no son todos
oligarcas, aunque los oligarcas siguen existiendo. Más
allá de las opiniones tácticas, siempre relativas,
olvidó sobre todo la batalla cultural que debe darse
en una nación que fue gobernada, en casi doscientos
años de independencia, la mayor parte del tiempo por
variantes de la derecha, que pudo tejer una trama de
alianzas, complicidades y hasta de idiotas útiles y
sicarios que se pone en marcha cada vez que tienen que
defender porciones de privilegios. “Los intelectuales
no son un jarrón chino que cada partido necesita lucir
en algún lugar visible”, apuntó un ensayista
ítalo-mexicano y la experiencia internacional indica
que los partidos que se ubican en el centroizquierda
necesitan ser un partido para la política y para la
cultura, “necesitan ser un centro irradiador de
adhesiones en vez de un puercoespín que provoca
rechazos”, dijo una reciente proclama de los
socialistas catalanes.
           Aun con ese consejo de prevención, una de
las críticas injustificadas al Gobierno es la que lo
acusa por su actitud “confrontativa”, puesto que
siempre los Kirchner aseguraron en público que no
gobernarían para las corporaciones. Y no fue “el
campo” ingenuo, bucólico, de manos rudas, el que
alentó el lockout desabastecedor, sino corporaciones
de largas tradiciones en el país, casi siempre ajenas
a los hábitos democráticos. Si pasado mañana el
Gobierno impusiera un tributo a la renta financiera,
que hoy en día goza de exenciones injustificadas, o
lleva adelante una ley de radiodifusión que derogue la
norma dictada por Jorge Videla, con seguridad
afrontará otras batallas duras y crudas. Ojalá haya
aprendido de sus aciertos y errores en esta
experiencia todavía sin terminar y no pierda el rumbo.
Sus enemigos, sobre todo los del propio palo,
olfatearon sangre y se han lanzado sobre el rastro
para ver si recuperan el espacio perdido. Al Gobierno
le esperan días complicados, pero logrará salir
adelante si no olvida la regla básica de toda idea de
progreso: es la confianza del pueblo la que inclina
los platos de la balanza. El único costo irrecuperable
es el que pagan los gobernantes que desilusionan a sus
votantes.”.- XXX



      ____________________________________________________________________________________
¡Buscá desde tu celular!

Yahoo! oneSEARCH ahora está en Claro

http://ar.mobile.yahoo.com/onesearch




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular