[R-P] [CUPV] La política en manos de la oposición mediática - Nicolás Casullo

Patricia desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Jun 22 13:22:20 MDT 2008


La política en manos de la oposición mediática

Por Nicolás Casullo

Se habita un tiempo donde lo mediático roba casi todo
lo real de la realidad. La carencia de ideas y
programáticas de una oposición política no constituida
definidamente, provoca que esta ausencia haya sido
reemplazada, cooptada, tal vez casi de manera
definitiva, por la lógica de la información de masas
(movilero, locutor, entrevistador, periodista
analista). Una lógica mucho más eficaz, y con sello de
época, en la trama de la sociedad, donde los medios en
su “no hacer política” hacen la sustancial política
diaria que confirmaría la imprescindible muerte de la
política, dejada atrás como lo zángano y corrupto en
la vida de los argentinos.

Una lógica periodística del slogan, de la frase
compactadora, del título fuerte, del copete
“síntesis”, del dato gancho, del impacto efectista,
del hallazgo ocurrente, del reduccionismo de corte
publicitario “en tres palabras”. Una lógica de la
trasmisión diaria en cadena de todos los informativos.
Una lógica mediática bandolera, cuyo oficio
totalizante ha devenido desvalijar los hechos
centrales, quitar del medio los sentidos que
importarían ver debajo de la hojarasca, sustraer los
significados. Cumplir entonces puntillosamente el
repertorio conservador, reactivo y antipolítico del
statu quo permanente, mientras se almuerza con Mirtha
Legrand: un sentido común esparcido, siempre logrado,
que el dominio entre bambalinas del país y las
apetencias del mercado capitalista necesitan para
explicar el mundo. Todo se “compra”, todo se “vende”.
Por lo tanto lo único cierto es “el mercado”. La
mercancía informativa expone un supuesto mundo a su
imagen y semejanza, como lógica que rotula y marca
tecno-masivamente a la ciudadanía.

Ejemplo uno de atraco mediático. La Presidenta dijo en
la Plaza: “desde una corporación, cuatro personas a
las que nadie votó, a las que nadie eligió, se
reunían, deliberaban, decidían y comunicaban al resto
de los argentinos quién podía andar por las rutas del
país y quién no”, significando que ningún sector o
instancia civil puede asumirse ese poder, salvo el
Estado y el gobierno elegido por voto, que puede
plantearse esa acción interruptora bajo conmoción o
conflicto grave interno y externo, o en circunstancias
excepcionales de un orden amenazado. Los grandes
medios gráficos, radiales e informativos concentrados,
transformaron sin embargo inmediatamente esa frase
sobre los representantes del agro, en: “cuatro
personas a las que nadie votó”, como si la Presidenta
ignorase algo que sabe hasta el menos avezado de los
ciudadanos: que efectivamente fueron votados,
gremialmente, para gobernar las normales tareas de
cada asociación. Pues bien, sobre esa falacia extrema
de poda mediática, se montó el mayor sintagma
explicativo de las últimas 72 horas para recalentar
las aguas del conflicto.

Ejemplo dos de sustracción mediática. Durante estos
cien días y pico de dura protesta que planteó el
lockout agrario, un acontecimiento extraordinario
superó al resto de las noticias, de los datos, cifras,
diferencias y voces. Y ese suceso fue el corte de
rutas o tractorazos permanentes que asolaron el país,
lo desabastecieron de alimentos, suministros y libre
paso de la gente, hasta alcanzar grados de caos y de
sociedad “en abismo”. Pues bien, en todo este lapso no
hubo ni varios programas, ni los necesarios, ni un
solo programa (desde los medios de masas más
concentrados y de buena audiencia) que se haya
dedicado exclusiva y totalmente a tratar, señalar,
reflexionar y condenar con pelos, argumentos, señales,
voces y comentaristas esta producción reaccionaria
sobre la escena nacional: el país cautivo por los
“buenazos mateadores” de las banquinas. Por el
contrario, el accionar mediático provocó una inmensa
platea social, para la cual ese dato vertebral y
nocivo a una institucionalidad democrática con su
régimen de partidos, fue absolutamente naturalizado,
neutralizado, aceptado, velado en los reales sentidos
que portaba de violencia, autoritarismo y brutalidad
anticomunitaria.


Qué te digo cuando te digo

Tanto uno como otro ejemplo de manipulación mediática
(entre otros) que involucran nada menos que la palabra
presidencial y la operatoria anticiudadana mayor de
estos tres meses, grafican claramente el estado mental
y de conciencia de gran parte de los argentinos, en
cuanto a saber de qué se tratan las cosas, que está
sucediendo en su país, qué está en juego en los
desacuerdos, y qué representan los diversos actores de
la escena.

Puede decirse entonces, como perspectiva de
comprensión de la crisis nacional, que la posibilidad
de avance hoy de un gobierno democrático institucional
(que se autoidentifique con amplios sectores populares
sufriendo distintos grados de injusticia y
postergación de sus derechos sociales) pasa también y
de manera cada vez más acuciante por una instancia de
desmontar diariamente un orden que cuenta las cosas
(para la probabilidad de modificar tales cosas).

Una contienda que sin duda no remite a ninguna
Secretaría de Cultura ni a un Ministerio de ciencia
pensado casi exclusivamente para la tecnoindustria,
sino que remite a la pura política actuando
culturalmente, en estado de constante actualización de
sus concepciones de masas, hacia las masas y con las
masas. Teniendo en cuenta que la disputa neurálgica en
nuestra democracia –en un mundo como el actual bajo
dinámica transcultural de derecha– es quebrar
constantemente disposiciones interpretativas
dominantes. Querellar un orden de los imaginarios en
cada coyuntura. Expropiar dimensiones simbólicas de
masas educadas y formadas por los propios adn del
sistema de alienación en su edad audiovisual
expandida. Compenetrarse del clásico, y para algunos
superado, tema de las ideologías y de las clases
sociales, tal cual enseñaban los libros marxistas tan
vendidos en la calle Corrientes años atrás.

En la Argentina de estos días se evidencia que el
debate por los significados es una lucha
comunicacional de masas donde se juega suerte y
destino de cada política. Algo similar sucede en
América latina. La época democrático popular y todas
las izquierdas necesitan un nuevo ensayismo de
análisis y de masas cotidiano, que amalgame herencia
de sociólogos, de periodistas, de nietos de Jauretche,
de intelectuales y cuadros políticos que digan y
disputen palmo a palmo conciencias ciudadanas
demasiado golpeadas y desorientadas en la última
década. Desenredar a las palabras del astuto pastiche
mediático de cada jornada. Tratar de llevarlas a un
sitio donde les dé de vuelta el aire y las refresque.

Hoy esas palabras, y las definiciones que componen, no
muestran. Esconden. Cuando en la “gran radio y la gran
TV” se dice tan ecuménicamente “dialogar” se está
diciendo en realidad quitar las retenciones. Y cuando
se dice pastoralmente “pacificar”, o “buscar la unión
de todos los argentinos”, se dice también y solamente
quitar las retenciones. Y cuando se hace referencia a
un Parlamento con mayoría oficialista por una cuestión
de votos, se dice “escribanía para la firma”, “mano de
yeso”, o se postula como nueva “calidad democrática”
una increíble cámara de legisladores desagregada en
“cientos de posturas” cada una por su lado como “las
miles de historia de la ciudad de San Francisco”
protagonizada por Karl Malden en los ’70.


La “objetividad” mediática

Los medios de comunicación imponen su bestial
“diagrama institucional” bajo una horma de mercado que
hoy reina soberana. Implantan su matriz de acuerdo a
la programación emisora, su valor de lo que sería
democracia, la virtud de un votante apolítico que en
realidad no debe saber ni siquiera a quiénes elige
cuando elige, porque debería votar átomos “libres” de
compromisos partidarios. En esa misma dimensión
mediática y formativa del espíritu (como dirían los
idealistas alemanes del XIX) se organiza un mensaje a
repetición con muy pocas variaciones: los gobernadores
e intendentes que estructuran la política son todos
“rehenes o secuaces de la chequera”, las
concentraciones populares son “mercenarios a cincuenta
o cien pesos por cabeza”, el Estado de nuestra
democracia “una máquina que le está metiendo las manos
en los bolsillos a usted señor oyente todos los días”,
la adhesión de Hebe de Bonafini a Cristina Fernández
“cinco palos puestos sobre la mesa”, y la Presidenta
“una secretaria de Kirchner”.

Se asiste diariamente a la desmembración ideológica de
lo democrático desde la absoluta irresponsabilidad de
los dueños del mensaje, una suerte de aquelarre
mediático disolvente de todo valor, y donde no existe
propuesta alternativa ni referente ni el menor asombro
ante cualquier cosa: estadio societal plausible de ser
simbolizado con la pregunta con que Marcelo Bonelli
inicia su entrevista con Elisa Carrió la semana pasada
en A dos voces de TN: “¿Y doctora, el Gobierno sigue
robando?”. O el comentario de un periodista de Radio
Mitre a la tarde, Marcelo Moreno, que luego de una
entrevista que me hace un programa, de escuchar mis
reflexiones críticas al agro, y de cortar la
comunicación, cerró el reportaje diciendo al aire:
“cuando escucho a este tipo de intelectuales tengo
ganas de vomitar”.

Es indudable que en el campo de la contienda política
por el significado de los hechos, y sus consecuencias,
es donde el Gobierno viene perdiendo terreno en manos
de un poder que desgasta, desvaloriza, deslegitima,
sin dar cuenta de sus emisiones y sin que nadie le
pida cuentas políticas de sus responsabilidades e
intereses en los marcos del conflicto. Más allá de sus
errores, que los tiene abundantes en la crisis del
agro, ése es el dato del presente democrático
argentino: si el Gobierno no asume este desafío con el
despliegue de todos sus recursos humanos, su proyecto
democrático carece de la consistencia persuasiva que
la época exige.



"Nada de lo que ha sido ha sido por nada. Nada de lo que ha pasado por nada ha pasado ni pasado queda. Nos queda adentro, es parte de lo que somos y hemos sido. (...)  Lloré la persistencia de la humedad entre las piernas, las estrellas brillándome en los muslos. Desperté de nuevo hoy por la mañana. Estaba sangrando como siguen sangrando todas las que esperan." 



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