[R-P] "EL COLECTIVERO LOCO"

C J Lazor clazor en ciudad.com.ar
Lun Jun 16 07:32:53 MDT 2008


[De otra lista]
----- Mensaje original ----- 
De: Prensa Schiavoni
Para: Lista Ángeles Arcabuceros
Enviado: Domingo, 15 de Junio de 2008 08:04 p.m.
Asunto: [angeles_arcabuceros] "EL COLECTIVERO LOCO"


Un lúcido análisis sobre la crisis del campo y la situación económica y política 
de este joven intelectual argentino. (Publicado en el diario El Tribuno de Salta 
de hoy domingo 15/608). Frases como "ya no hay marcha atrás", "el kirchnerismo 
ya fue". "la confrontación fue premeditada", "los K, con relación a los 
conlfictos, tienen una visión revisionista y decadentista", avisan a las claras 
sobre las certidumbres que asisten al autor.

Espero que hayan pasado un lindo Día del Padre, que les hayan regalado mucha 
milanesa de soja (no se olviden de ponerla en el freezer) y que no hayan libado 
por demás.

Abrazo! MINGO



PAIS EN CRISIS / ENTREVISTA al sociólogo e historiador Marcos Novaro


Kirchner aplicó el recurso del "colectivero loco'"
El sociólogo e historiador Marcos Novaro explicó la creciente virulencia del 
conflicto originado con las retenciones agropecuarias a través de una alegoría.


Es la de un chofer que para disciplinar a los pasajeros enojados, acelera en 
lugar de frenar. "Para evitar el choque, se calman, pero al colectivo no suben 
más", dijo Novaro, para quien "el kirchnerismo ya fue, porque perdió 
credibilidad".

Estudioso crítico de los gobiernos de la dictadura y de Carlos Menem, sostiene 
que los Kirchner "tiraron de la cuerda más de lo que la cuerda daba", y cree que 
lo hicieron porque "en los conflictos anteriores, el adversario arrugaba". 
También es muy severo con el entorno intelectual del Gobierno "que usa la 
historia a partir de un revisionismo decadentista y presenta los conflictos 
actuales como si fueran los mismos de siempre, aquellos en los que supuestamente 
el país perdió y que ahora se sueña convertir en victorias".

"La interpretación que hacen del conflicto rural muestra que el Gobierno y los 
intelectuales oficialistas están aislados", dijo Novaro al analizar con El 
Tribuno este prolongado enfrentamiento que "comenzó con una decisión fiscalista, 
el Gobierno lo politizó intencionalmente y ahora ha dejado al país en 
ebullición"
- ¿Cómo define el conflicto agropecuario planteado en estos tres meses?

- Es un conflicto cuyo origen fiscal es muy preciso. Controversias similares se 
dieron en muchos momentos de nuestra historia. Cuando el Estado necesita 
recaudar más, recurre al instrumento más fácil, que es un impuesto sin 
complicaciones administrativas; las retenciones se cobran con rapidez, se 
administran centralmente, se descargan en la cadena productiva hacia abajo, 
porque se lo cobran al exportador, pero lo pagan todos. Se recurre a un sector 
eficiente y con capacidad de pago, como el campo.
- Un artículo de Mario Rapoport, publicado hace poco, detalla la gran cantidad 
de veces que se aplicaron retenciones a las exportaciones de cereales.

- Pero nunca llegaron al 35 por ciento. El problema político esencial que hay 
detrás de esto es que los Kirchner vieron el problema fiscal y lo transformaron 
en confrontación política. En lugar de negociar, decidieron llevar a delante una 
escalada. Fue premeditado.
- ¿Por qué?

- Por varias razones. En primer lugar, en las escaladas de los conflictos 
anteriores, siempre el adversario arrugaba. Así enfrentaron a los militares, a 
las empresas de servicios, a la Corte. Y a eso se sumó este revisionismo 
histórico que ellos utilizan como guía para la acción. Parten de la premisa de 
que los conflictos que ellos enfrentan son la repetición de sucesos anteriores; 
tienen una visión cíclica, piensan que las antiguas batallas se reeditan, 
descalifican a quienes aparecen como los derrotados e imaginan que ahora es la 
oportunidad de ganar. Es una visión revisionista y decadentista. En realidad, es 
revisionismo político, que imagina posible recuperar el tiempo perdido y volver 
hacia atrás la historia. Una extraordinaria muestra de voluntarismo.
- Hablar de "lock out de la Sociedad Rural" no condice con la composición social 
de la gente que se congregó en Rosario.

- No son los grandes productores los más activos. El Gobierno y sus asesores 
están atados a una visión muy primitiva de la realidad de la economía 
agropecuaria argentina. En nuestro país, desde la primera mitad del siglo XX, el 
capitalismo rural es el menos concentrado y el más moderno. Es el sector más 
competitivo y por eso se le puede extraer parte de sus ganancias, pero es 
inimaginable calificarlo como una clase rentista y ociosa, mientras que la 
economía productiva sería la de la industria. Y pensar que los productores que 
están en las rutas son "gorilas" es desconocer la realidad política. Esto habla 
a las claras del aislamiento en que viven algunos intelectuales y el entorno 
político del Gobierno.
- No son la Unión Democrática, como dijo Alberto Fernández.

- Decir eso es desconocer la realidad política y muestra la misma tendencia a 
usar las polaridades que brinda la historia, estableciendo analogías burdas 
donde el conflicto es siempre el mismo. Así, la historia deja de ser un 
escenario rico en experiencias, para convertirse en una eterna repetición. Son 
simplificaciones de tesis revisionistas que eran ya en su origen más propaganda 
que historiografía. Lo más llamativo de estas recurrencias de Kirchner es que 
parece querer enmendarle la plana al propio Perón y pretender tener éxito donde 
este fracasó. Así se transforma la historia en una pantomima donde se enfrentan 
los mascarones de los buenos y los malos. La historia puede ser cantera de 
experiencias, para aprender de ella, pero la están usando con sentido inverso, 
la distorsionan para hacer todo lo contrario y convertir a la historia en un 
recurso retórico, con mucho de ideológico y nada de práctico.
- ¿Y como queda ahora el juego de la política?

- Yo espero que los partidos resurjan. Creo que los Kirchner erraron en el 
manejo de los tiempos. Si ellos hubieran tomado el control del Partido 
Justicialista en el momento de apogeo, podrían haber institucionalizado el 
predominio y hubieran tenido más éxito que en este momento. Hoy, la disciplina 
partidaria se ha resquebrajado y ésto es en cierto modo bueno, 
institucionalmente hablando, porque se convierte en un freno para aventuras 
descocadas. Kirchner no puede hoy por hoy forzar el alineamiento, porque las 
estructuras permanentes del peronismo no se suicidan. El resto de los partidos 
paga el precio de años de deterioro; de ese modo, no hay recambio o alternativa, 
y eso alienta a los Kirchner a polarizar. Por eso se proyecta la sombra de una 
nueva crisis de representación, más seria que las anteriores.
- ¿Cómo se vuelve de esta situación?

- Vuelta atrás no hay. Yo creo que el kirchnerismo ya fue. No se trata de un 
problema de popularidad, sino de credibilidad. Un gobierno puede perder 
circunstancialmente el favor popular debido a medidas de coyuntura que generan 
descontento: pero si se mantiene la confianza en la capacidad de gobierno y la 
certeza de que los gobernantes conducen el barco, el contrato de credibilidad 
perdura. Los Kirchner usaron un recurso extremo, que es el del "colectivero 
loco". Se trata del conductor que, cuando los pasajeros se rebelan, por 
cualquier motivo, apela a la instancia extrema: acelera para que, por miedo a 
que choque, todos se queden quietos y se disciplinen. Eso sí, cuando los 
pasajeros bajan, no se suben más.
- ¿Qué opinión le merece el discurso presidencial del lunes 9?

- Me sorprende cómo la prensa se esfuerza en ver indicios de moderación en 
discursos nada moderados. Yo sólo vi descalificaciones maniqueas. Comparar al 
conflicto rural con la sublevación de Semana Santa y a los agricultores con los 
carapintadas fue delirante. Es el uso de esas nefastas analogías revisionistas. 
Queda claro que el matrimonio presidencial no quiere renunciar a la 
confrontación. Y lo más llamativo es la torpeza posterior, cuando en lugar de 
aprovechar la benevolencia de la prensa y presentándose como ganadores, para 
convocar al diálogo, a la nueva paz que ellos sellaban, el Jefe de Gabinete 
afirmó, simplemente, que se terminó el conflicto y el diálogo. Hoy ese país está 
en ebullición, las rutas están cortadas y ellos no están haciendo nada. Es un 
gobierno terriblemente inepto.

El perfil del autor
Marcos Novaro nació en Buenos Aires en 1965, es licenciado en Sociología por la 
Universidad de Buenos Aires (UBA) y doctor en Filosofía por la misma 
universidad. Actualmente es profesor de Teoría Política Contemporánea en la UBA, 
investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas 
(CONICET) y profesor de posgrado en la Facultad Latinoamericana de Ciencias 
Sociales (FLACSO). Es autor de "Política y poder durante la presidencia de 
Menem", "La dictadura militar", (ambos, en coautoría con Vicente Palermo) 
"Pilotos de tormentas" y "Representación y liderazgo en las democracias 
contemporáneas".
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