[R-P] [A. Franzoia] QUÉ DIJO PERÓN DEL CHE
juan maría escobar
escobar45 en infovia.com.ar
Sab Jun 14 18:43:58 MDT 2008
¿QUÉ DIJO PERÓN DEL CHE GUEVARA?*
Por. Alberto J. Franzoia
No decimos nada nuevo si destacamos el rol fundamental desempeñado por
el General Juan Domingo Perón como líder revolucionario en Argentina y
con proyecciones hacia el tercer mundo. Revolucionario, no por
socialista, sino porque desde su consecuente práctica para promover un
capitalismo nacional en los años 40 y 50, desafiaba en aquel contexto
histórico el statu quo semicolonial de un país que dominado por la
oligarquía agro exportadora, sólo podía perpetuarse en el atraso de la
dependencia hacia los centros imperialistas de los que esa clase
social era, y es, un simple eslabón. Pero más allá de sus méritos como
conductor de una Argentina industrial, con justicia social y
comprometida con el futuro de la América Latina toda, nos interesa
destacar en este artículo el reconocimiento de Perón hacia otro
grande, que nacido en la misma patria chica, llevó su prédica
socialista y práctica revolucionaria a otros paisajes de la Patria
Latinoamericana: Ernesto "Che"Guevara.
Es un reconocimiento quizás menos frecuente que otros pero tan
necesario como ellos, porque el egoísmo que con demasiada frecuencia
reside en las zonas más oscuras de los humanos, suele llevar a algunos
grandes hombres de la historia a desconocer la similar altura de otros
contemporáneos. Restar méritos, ningunear o, peor aún, descalificar a
un par, son otras tantas artimañas de las que se vale la mezquindad
para agigantar artificialmente la propia estatura. Por eso el 24 de
marzo de 1967 Perón dio una magistral clase de política, pero no ya de
conducción sino de humildad; esa que sólo pueden exhibir quienes están
seguros de su propia altura, la que no se construye ignorando o
menoscabando a un compañero de ruta. Ese día comunicaba en una carta
inolvidable el profundo dolor que le causaba la desaparición de un
auténtico revolucionario como fue Ernesto Guevara. Se podrán analizar
objetivamente los aciertos y también los errores políticos del "Che"
(que al igual que Perón los tuvo), pero quién puede dudar de su
convicción ideológica, su entrega apasionada por la causa y esa ética
inclaudicable al servicio de los pueblos oprimidos. Perón, que sabía
distinguir con maestría lo principal de lo secundario, dejó un
testimonio inapelable sobre las condiciones de este revolucionario
inmenso que fue capaz de dar la vida por un sueño. Por eso escribió:
"Compañeros:
Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable perdida para
la causa de los pueblos que luchan por su liberación. Quienes hemos
abrazado este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que en
cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la
injusticia, la miseria y la explotación.
Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión
enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la
complicidad de las oligarquías apàtridas apuntaladas por militares
títeres del pentágono mantienen a los pueblos oprimidos.
Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más
extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto
el Comandante Ernesto Che Guevara.
Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás
el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de
sacrificio, renunciamiento.
La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazo, le dio
la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de
héroe y mártir.
He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del
Peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo fuera cierto que en 1951 haya
estado ligado a un intento golpista, ¿qué edad tenia entonces?. Yo
mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al
gobierno popular de Hipólito Irigoyen. Yo también en ese momento fui
utilizado por la oligarquía.
Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si
el Che los enmendó!.
En 1954, cuando en Guatemala lucha en defensa del gobierno de Jacobo
Arbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis, yo
personalmente di instrucciones a la chancillería para que le
solucionaran la difícil situación que se le planteaba a ese valiente
joven argentino; y fue así como salió hacia México.
Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar
nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina. No faltaran
quienes pretendan empalidecer su figura.
El imperialismo temeroso del enorme prestigio que ya había ganado en
las masas populares; otros, los que no viven las realidades de
nuestros pueblos sojuzgados.
Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino,
solapadamente, esta en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender
ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del
proceso histórico nacional. Siempre ha estado en contra de los
movimientos nacionales y populares. De eso podemos dar fe los
peronistas.
La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en
Latinoamérica son un hecho irreversible. El actual equilibrio será
roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución
las resistencias de las oligarquías y de los monopolios inversionistas
del imperialismo.
Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga
la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben
conectarse entre sí todos los movimientos nacionales, en la misma
forma en que son solidarios entre sí los usufructuarios del
privilegio.
La mayoría de los gobiernos de América latina no van a resolverlos
problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses
nacionales. Ante esto, no creo que las expresiones revolucionarias
verbales basten.
Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa,
con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción
de la revolución. Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se
sientan capaces. La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será
de los pueblos.
Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a la
nuestra; pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que
nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la
razón histórica que nos asiste.
El Peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como
Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje
emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto Che
Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en
pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica."
Juan Domingo Perón
Madrid, 24 de octubre de 1967 (1)
De estas líneas se pueden extraer algunas enseñanzas que mantienen
plena vigencia. Perón no sólo reivindica la figura de Ernesto Guevara
sino que, además, vierte algunos conceptos políticos esenciales para
comprender la realidad de nuestra Paria Grande.
1. El imperialismo trata siempre de menoscabar a los conductores de
los pueblos que luchan por su liberación.
2. Sectores de la izquierda eurocéntrica (no nacional), marchan
permanentemente a contramano de los procesos nacionales y populares,
resultando funcionales a esa acción imperialista.
3. Esto no invalida de ninguna manera el carácter socialista del
próximo proceso revolucionario que vivirá América Latina,
independientemente del sello que ella tenga.
4. Sólo con procesos revolucionarios se podrá acabar con los enemigos
de nuestra patria: las oligarquías nativas, los monopolios
imperialistas y aquellos "militares títeres del pentágono".
5. El peronismo, como parte integrante de dichos procesos es nacional,
popular y revolucionario (o de lo contrario no será nada).
Retomando el planteo de Perón, y atentos a cierta retórica reiterada
tan presente en nuestro días, resulta importante destacar que, no
vasta con ser "nacionalista" ni tampoco con desarrollar discursos
revolucionarios "auténticamente de izquierda". Es verdad que sólo se
puede ser popular defendiendo los intereses de la nación; pero no es
menos cierto que, por otra parte, sólo se puede ser decididamente
nacional compenetrado con las luchas populares. La relación entre los
términos es, una vez más, dialéctica. Y para que ambas cuestiones sean
realizables, a su vez, el movimiento debe estar dispuesto a consumar
una auténtica revolución contra el statu quo semicolonial. Una
revolución que vaya más allá de las palabras y de las prácticas
titubeantes. Lo NACIONAL no puede quedar reducido a la esterilidad de
un "virtuoso espiritualismo" de la más rancia tradición que brota de
la bucólica estancia, el imperturbable ingenio, o el paquete
departamento cito en un recoleto barrio de la gran metrópoli. Tampoco
lo POPULAR pude ser el producto de una vanguardia de izquierda
aislada, que define "estrategias y tácticas populares" en la mesa de
un café. La síntesis de ambos conceptos sólo se realiza como
revolución que crece desde las entrañas de las mayorías excluidas, en
las calles, fábricas, cosechas, oficinas o piquetes por la defensa del
trabajo y la dignidad humana (no de los privilegios). La patria se
manifiesta concretamente a través de las luchas del pueblo que la
construye cada día con su esfuerzo. De allí que tanto el nacionalismo
declamado por ciertas elites siempre ajenas a dichas luchas, como
aquella revolución socialista que presenta un texto tan exacerbado
como huérfano de pueblo, sólo pude perpetuarse como cáscara reseca sin
fruto.
Los procesos transformadores que con diversa fortuna vienen jalonando
la historia de la Patria Grande, y que hoy reverdecen, encuentran en
Ernesto "Che" Guevara una figura notable, inmensa, un verdadero
representante de la causa latinoamericana y popular. Por eso no es
casualidad que se halla convertido, a más de cuarenta años de su
desaparición física, en el referente de tantos revolucionarios que
luchan por esta tierra. . Compenetrados con el discurso de Perón lo
seguimos reivindicando, con la pena de no tenerlo y la inmensa
felicidad de saber que su utopía vive en nuestro pueblo.
Cuenta uno de sus hijos, Ernesto, que cuando era muy pequeño su padre,
que tenía una relación de profundo amor con ellos, le decía: "tienes
que comer para crecer, porque cuando seas grande si todavía existe el
imperialismo tendremos que ir juntos a luchar contra él, y si el
imperialismo ya no existe, entonces juntos nos iremos a la luna". Me
temo que todavía no podremos viajar a la luna, por lo tanto lo mejor
será que nuestros hijos crezcan fuertes para seguir la lucha contra el
imperialismo.
Al conmemorar los ochenta años de Ernesto Che Guevara, sólo nos queda
expresar: ¡Hasta la victoria siempre Comandante!
La Plata, 14 junio de 2008
*Versión modificada y actualizada de un artículo anterior publicado
durante el año 2005.
(1) Carta publicada digitalmente por Nac y Pop
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular