[R-P] Caídos en Malvinas: Carta de Delmira de Cao a la Sra. Presidenta de la Nación

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Sab Jun 14 04:01:12 MDT 2008


A pedido de César Trejo, pero además porque indudablemente
corresponde, reenvío a RP la siguiente nota:


BUENOS AIRES,  10  de Junio de 2008


Señora Presidenta de la Nación
Dra. Cristina Fernández de Kirchner

S.                           /                            D.


Le escribo para compartir con Usted un dolor que encuentro inexplicable.



Usted no sabe, Señora, con el respeto que le escribo. Me gustaría que
sepa que ese respeto no solo es por su investidura. Yo además la
respeto por lo que es. Yo creo en Usted, Señora Presidenta. Creo en lo
que Usted está haciendo. Lo veo. Por eso le escribo con respeto.



Esta fe nació en mí en el 2003, cuando me tocó el honor de acompañarla
en su viaje a Londres junto al entonces Presidente de la Nación,
representando en su comitiva a los Familiares de los Caídos en
Malvinas, y volvió a afirmarse en mi corazón cuando en enero de este
año Usted nos recibió, ya en su despacho presidencial, para hablar de
tantas cosas importantes.



Le confieso que salí de aquella reunión llena de entusiasmo y, gracias
a Dios, ese entusiasmo ha podido convertirse en esperanza concreta, al
ver que los proyectos que Usted hizo suyos, como la construcción del
Museo y de nuestra sede crecen y avanzan día a día. Estamos seguros
también que lo mismo ocurrirá sin duda con el viaje de inauguración
del Monumento del Cementerio de Darwin, solo resta que decidamos cómo
hacerlo.



Recordará Usted el significado que tuvo para mí la fecha en la que se
llevó a cabo aquella audiencia. Julio, mi hijo Caído en Malvinas,
cumplía años ese mismo día.



Ambas coincidimos entonces que en la vida existen Señales que solo
pueden explicarse por la fe. Y es precisamente en esa fe en donde
encuentro la confianza para escribirle sobre un hecho muy doloroso,
compartido con todas las madres, padres, viudas, hijos y hermanos de
los Héroes que cayeron peleando por nuestro suelo.



Un costado de ese dolor nos tocó hace pocos días, cuando nos enteramos
a través de la prensa del hallazgo en Malvinas de lo que, se presume,
podrían ser los restos de un piloto argentino Caído en combate.



El carácter verdaderamente macabro del hecho –conservado como trofeo
de guerra en la vitrina de un funcionario público inglés en Isla
Soledad- y la forma brutal en que la información se hizo conocer entre
nosotros –sin el menor reparo ni prudencia y sin pensar en el dolor
que estas noticias ocasionan entre los Familiares- me obligan a pedir
su intervención directa.



Señora Presidenta: a lo largo de más de dos décadas y casi en soledad,
los Familiares de los Caídos hemos ido elaborando un trabajoso proceso
de duelo, siempre impulsados por el amor a nuestros hijos y a la Causa
por la que ellos dieron su vida.



Resulta intolerable, por el dolor y por la falta de respeto que
conlleva, que este duelo se vea amenazado por la mala intensión o por
la irresponsabilidad de quienes no comprenden nada acerca de la
necesidad de honrar la Memoria de nuestros muertos.



Debido a la gravedad del hecho denunciado, antes de que tomara estado
público, era necesario que ambos gobiernos mantuviesen la discreción
hasta tanto fueran identificados los restos, se lo comunicara a sus
familiares y se iniciara la investigación referida al delito de
profanación, ya que se trata de una clara violación del artículo 17 de
los Convenios de Ginebra.



Hubo en estos largos años de post-guerra, situaciones similares
resueltas en la legalidad, con respeto y con dignidad, como el
hallazgo en 1995 de los restos del Lear Jet que tripulaban los Héroes
de la Colina, Falconier, Lotuffo, Marissa y Luna.



En aquella oportunidad fue posible resguardar los sentimientos de los
familiares y ofrecer una ceremonia ejemplar en presencia de sus
deudos, en el lugar mismo donde cayeron.



Es indispensable, Señora Presidenta, que Usted solicite a las
autoridades del Reino Unido de Gran Bretaña, la reparación moral del
daño, exigiendo una investigación que identifique a los responsables y
los juzgue. Y si no se encontrara respuesta, acudir sin dilaciones
ante los organismos que velan por el Derecho Internacional
Humanitario.



Tengo fe en que su triple condición de mujer, de madre y de Presidenta
de todos los argentinos, le dará la fuerza necesaria como para tomar
el caso en sus manos, a fin de impedir que ni aquí ni en ninguna parte
se les falte el respeto a nuestros muertos.



Desde hace unos meses –y éste es el otro costado del dolor que me
impulsó a hacerle llegar estas palabras-, la prensa local se viene
haciendo eco de un reclamo que contradice los sentimientos de los
Familiares de los Caídos en Malvinas, y nos parece equívoco y fuera de
lugar.



Seguramente Usted lo habrá escuchado también: se pide la exhumación de
los restos de los soldados argentinos enterrados en el Cementerio de
Darwin para practicarles pericias genéticas a fin de establecer su
identidad y causas de su muerte.



Se invoca para eso el Derecho a la Identidad de nuestros soldados muertos.



Señora Presidenta: nosotras, las Madres de Malvinas, hemos vivido con
esto 26 años y ya no sabemos qué más hacer para que no se siga
mezclando la paja y el trigo.



Antes que ningún otro argentino y sin saber siquiera de la existencia
de un Derecho Humanitario, apenas terminó la guerra nos lanzamos a
buscar a nuestros hijos, luchamos para saber qué había sido de ellos,
quisimos conocer cómo eran sus tumbas, las enaltecimos, les ofrecimos
rituales en su honra, peleamos para que se los llamara por su nombre y
para difundir su Memoria entre las nuevas generaciones de argentinos.




Hace 26 años que los Familiares de los Caídos en Malvinas luchamos por
el Derecho a la Identidad de nuestros Héroes, un derecho para el que
no alcanza la sola satisfacción de nuestra subjetividad sino que
necesita conquistar ese lugar público, tantas veces tan retaceado, que
es el derecho de nuestros Héroes a tener un nombre y una historia, y
que esos nombres y esas historias sean contadas y honradas por sus
compatriotas.



Nos acompañan las Leyes Nacionales 24.950 y 25.424 registran
fehacientemente quiénes son los que Cayeron en el conflicto de 1982 y
los declara "Héroes Nacionales". Nadie en la República Argentina, ni
en el Reino Unido de Gran Bretaña, ni en el resto de la comunidad
internacional –como el Comité de la Cruz Roja-, ha puesto en dudas la
identidad de los Caídos Argentinos.



Es cierto que en el Cementerio Argentino de Darwin hay tumbas en las
que figura la leyenda "Soldado Argentino conocido solo por Dios", como
consecuencia de la ausencia de información con que contaban los
británicos al momento de la inhumación, pero eso no pone en duda la
identidad que los que están enterrados en ese solar sagrado.



Procesar estas heridas nos llevó muchos años. Pero nos ayudó la idea
de que los 649 Caídos son todos nuestros hijos, que nada puede poner a
unos sobre otros, y por eso luchamos hasta conseguir que los nombres
de todos ellos estén ahí, en el Cementerio de Darwin, tallados en la
piedra de un Monumento que quizá sea el mayor homenaje que se les haya
hecho en la post-guerra.



Nadie en el país ha trabajado tanto por la Identidad de nuestros
Caídos como sus familiares. Por eso nuestras almas se llenan de dolor
cuando aparecen esas propuestas de origen y destino incierto, como las
de los ADN masivos o la de los "traslados de restos", ideas que nos
recuerdan a las de "repatriación" que en su momento nos hicieron los
británicos y a las que los familiares nos negamos con el argumento de
que "no se puede repatriar lo que está en su Patria".



Gracias a Dios, los argentinos sabemos quiénes son nuestros Caídos.
También sabemos dónde están y cuál fue la Causa por la que dieron su
vida. Estas certezas han pasado a ser parte fundamental de nuestro
duelo y nos han permitido llevar con entereza en dolor de nuestras
pérdidas.



Tenemos la fortuna de que nuestros hijos ya no son solo nuestros. Los
Caídos en Malvinas son Héroes del Pueblo argentino. Por eso estamos
muy lejos de creer que la opinión de sus familias sea la única
posible.



Creemos, sin embargo, que los Familiares de los Caídos en Malvinas
hemos dado mucho de nosotros en esta penosa post-guerra, como para no
aspirar a que nuestra opinión en este tema sea considerada, si no
definitoria, imprescindible para cualquier decisión que vaya a tomarse
al respecto.

Se trata de propuestas lanzadas sin las consultas necesarias y sin
motivos jurídicos que las justifiquen, y no hacen otra cosa que dañar
aquello que dicen defender: opacan la identidad de nuestros Héroes y
confunden su Memoria.



Quienes están ocupados en eso, sostienen también que nuestros
combatientes deben ser considerados víctimas del Terrorismo de Estado
de la dictadura miliar que gobernaba por entonces la Argentina. Otra
vez paja y trigo mezcladas.



Los familiares y los excombatientes hemos vivido en carne propia las
consecuencias que ha tenido esta "victimización" entre esos argentinos
que con las armas del Estado fueron a combatir a las fuerzas
coloniales que ocupan nuestro suelo.



Convertirlos en víctimas ha sido un error enorme que ha provocado un
daño terrible a todos, prolongando esta penosa post-guerra hasta lo
intolerable, con su secuela de muerte y marginación.



Es aquí, Señora Presidenta, donde necesito detenerme para encomendarme
a Usted con este ruego: alguien tiene que poner fin a la post-guerra.
El dolor es demasiado grande.



Hace falta que el Estado se pronuncie. Que fije posición y la sostenga.



Me permito hablarle con franqueza porque Usted fue franca conmigo: soy
de la convicción de que la única forma de que concluya esta
post-guerra es inaugurar el tiempo de la dignidad para los Héroes, del
reconocimiento pleno para los combatientes y del agradecimiento al
pueblo argentino que los acompañó, ganando las calles para oponerse al
Imperio sin rendirse ante la dictadura.



Yo sé que estos sentimientos no le son para nada ajenos, al contrario.
Lo supe el día que nos recibió. Señales son Señales.



Humildemente, Señora Presidenta, le solicito a Usted que nos acompañe
con su palabra y con su acción en esta Misión a la que nosotras, las
Madres de Malvinas, nos hemos entregado desde hace tanto tiempo.



Queremos hacer de la Argentina un lugar del cual nuestros Héroes
puedan sentirse orgullosos.



Este es el mejor homenaje que podemos ofrecerle.



             Delmira H. de Cao


                  Secretaria

-- 

Néstor Gorojovsky
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