[R-P] El gobernador Hermes Binner tiene razón. Por Miguel Bonasso.

Ezequiel Beer ebeer en telecentro.com.ar
Lun Jun 9 06:38:43 MDT 2008


CONTRATAPA

El gobernador Hermes Binner tiene razón

Hizo un diagnóstico oportuno del conflicto. Advirtió que "desde el punto de 
vista social, estamos transitando un camino peligroso". Miguel Bonasso.

08.06.2008

Con su estilo habitual, cauto, mesurado, Binner trascendió el retórico 
llamado al diálogo formulado hasta el hartazgo por muchos presuntos 
"neutrales" para proponer un plan de 10 puntos y algunas instancias 
colectivas donde discutirlos, como el Consejo Agropecuario Nacional.
El médico Hermes Binner ha hecho un diagnóstico correcto y oportuno del 
conflicto rural al advertirnos a todos los argentinos que "desde el punto de 
vista social, estamos transitando un camino sumamente peligroso". En su 
llamado a la unidad nacional y a consensuar un plan agropecuario, el 
gobernador de Santa Fe asumió la perplejidad de los ciudadanos comunes ante 
una situación "a todas luces incomprensible, por cuanto en el medio de una 
bonanza económica se ha generado una crisis insospechada".

Con su estilo habitual, cauto, mesurado, Binner trascendió el retórico 
llamado al diálogo formulado hasta el hartazgo por muchos presuntos 
"neutrales" para proponer un plan de 10 puntos y algunas instancias 
colectivas donde discutirlos, como el Consejo Agropecuario Nacional.

La propuesta no me sorprendió, porque el desarrollo de esa y otras 
instancias propicias para la discusión sectorial forman parte esencial de su 
pensamiento político. Hay una anécdota que involucra al autor de esta nota y 
al ex presidente Néstor Kirchner que lo confirma y demuestra que Binner sabe 
anticiparse a los acontecimientos.

Hace unos cuatro años lo visité en su casa de Rosario y mantuvimos una 
charla franca y cordial. En ese entonces se lo veía muy cercano al gobierno 
nacional y Kirchner solía comentar en privado que pensaba integrarlo a su 
gestión. La famosa transversalidad todavía parecía una instancia posible.

El ex alcalde de Rosario pronosticó en aquel momento que el crecimiento del 
producto podía llegar ese año al 9%, lo que efectivamente ocurrió. Ese nivel 
de crecimiento -predijo- llevaría pronto a una puja distributiva, frente a 
la cual el Gobierno debía crear alguna instancia de discusión corporativa 
que lo ubicara como árbitro y no como parte del conflicto. Era preciso 
colocar un colchón entre las demandas sectoriales y la Rosada, y ese colchón 
no podía ser otro que el Consejo Económico y Social, de probada eficacia en 
las socialdemocracias europeas.

Me propuso planteárselo al Presidente y lo hice de buen grado, 
convencido -como aún lo estoy- de que era una buena idea para el país y para 
evitar que el Gobierno se desgastara en el fuego cruzado de las partes en 
pugna.

Néstor Kirchner me escuchó atentamente, pero no hizo ningún comentario. La 
iniciativa no prosperó.

En estos días, al calor de esta larga confrontación de final impredecible, 
recordé aquella idea deslizada en su austera casa de Rosario. Y luego la 
encontré plasmada -en una instancia puntualmente referida al agro- en los 10 
puntos que Binner formuló el 18 de abril último, donde propone "constituir 
el Consejo Federal Agropecuario, ampliado para debatir y definir políticas 
para el sector".

El jueves pasado, Binner reiteró la idea del Consejo Agropecuario en su 
apelación de cuatro puntos, donde convocó a "defender la paz y la 
convivencia sociales"; a "suspender todas las medidas que impidan la libre 
circulación de personas, alimentos, medicamentos y demás bienes" y le pidió 
"un gesto de grandeza a la Señora Presidenta de la Nación, doctora Cristina 
Fernández de Kirchner, que permita remover los obstáculos que desencadenaron 
esta situación".

Ubicándose en un plano que lo diferencia nítidamente de los otros 
gobernadores, tanto los que respaldan incondicionalmente al Gobierno como 
aquellos que se situaron junto a los productores rurales, Binner defendió la 
democracia y las instituciones reconociendo tácitamente que no es lo mismo 
el llamado "campo" que el Gobierno democrático, sin renunciar por ello al 
derecho de peticionar. Lo dijo y lo subrayó: "No nos cansaremos de 
peticionar, aunque no parezca heroico".

Al solicitar también un gesto de grandeza por parte de los productores 
rurales en conflicto, el gobernador de Santa Fe admitió tácitamente que el 
derecho a peticionar no debía lesionar los intereses del conjunto de la 
sociedad y el respeto a las instituciones democráticas.
Esa actitud equilibrada debe haber influido seguramente para que Cristina 
Fernández de Kirchner lo reciba el próximo martes al mediodía.

Al advertir que la existencia de "vencedores y vencidos sería una de las 
peores situaciones que podríamos enfrentar", Binner trata de apartar al 
Gobierno de la contienda entre facciones, para restituirle su entidad 
constitucional: ser el administrador del Estado, entidad superior que 
conformamos todos los argentinos. Esto no resuelve necesariamente el 
contencioso, después habremos de discutir qué pasa con las retenciones y en 
un plazo más largo qué proyecto elaboramos los argentinos para aprovechar 
una circunstancia propicia en el mercado internacional, sin perjudicar al 
mercado interno. Pero la discusión ya tiene un ámbito específico y, al 
dialogar, el Gobierno no pierde autoridad, sino que responde a una de las 
razones de ser del Estado, que es el mantenimiento de la paz social.

Si la Presidenta lee correctamente el respetuoso pedido del gobernador, 
descubrirá que es un puente de plata para evitar una victoria pírrica que 
dejaría heridas profundas en el cuerpo social y consecuencias políticas muy 
negativas. Por ese puente se puede transitar hacia una solución del 
conflicto que no sería leída como una claudicación del Gobierno, sino como 
una apuesta racional a preservar la unidad nacional y a planificar el 
destino de nuestro país, usando nuestras ventajas comparativas y la 
coyuntura internacional para convertir el crecimiento en desarrollo 
armónico, tanto de la Nación como de las provincias que la componen.

Hace mucho tiempo, durante mi exilio en México, cultivé la amistad del ex 
diputado de UDELPA Héctor Sandler, uno de los liberales más genuinos y 
honestos que he conocido. Tan honesto que fue perseguido por la Triple A.

Eran los días de la guerra de Malvinas y los dos estábamos bastante 
decepcionados ante la visión de esa multitud que había llenado la Plaza de 
Mayo vivando al genocida Leopoldo Fortunato Galtieri. Sandler me dijo 
entonces una frase que se me grabó para siempre: "No hay que confundir los 
términos: la sociedad argentina tiene una gran energía política pero carece 
de cultura política".
De eso, precisamente, trata esta contratapa.

http://www.criticadigital.com.ar/index.php?secc=nota&nid=5348

 






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