[R-P] Algunas notas s/ el mercado de combustibles en la Rep.Argentina
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Mie Jun 4 11:54:08 MDT 2008
Una version reducida de este mismo articulo, salió publicado en el suplemento dominical, Cash de Pagina doce.
Remito el articulo completo.
rolando
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Algunas notas sobre el mercado de combustibles en la República Argentina
Por Federico Bernal
Buenos Aires, Mayo de 2008
El Primer Mundo avanza contra el libre mercado
Durante la inauguración de la conferencia de abril de la Asociación Australiana de Exploración y Producción de Petróleo (entidad que nuclea a compañías nacionales y transnacionales que operan en territorio australiano), el ministro de Energía y Recursos Martin Ferguson dejó en claro la intención oficial de “crear las sociedades necesarias entre el gobierno y la industria para el lanzamiento de los nuevos proyectos exploratorios”. Para Australia la situación es preocupante, si bien las inversiones anuales en exploración rozan los 2.600 millones de dólares, éste país cuenta con apenas 10 años de reservas de petróleo (al ritmo de producción de 2007), pudiendo llegar a desembolsar en 2015 unos 25.000 millones de dólares en importación de productos derivados (O&G 14/04/08). Queda perfectamente claro entonces que la solución propuesta pasa por una activa participación del Estado.
Por su parte, los candidatos demócratas Hillary Clinton y Barack Obama vienen anunciado en su interminable campaña que con la aprobada Ley de Política Energética de 2005 (efectiva en 2010), ella aplicará un impuesto al petróleo para hacer del Estado un actor protagónico en el sector energético y él convertirá al sector público en el principal inversor con 150 mil millones de dólares. Cabe destacar que ambas propuestas son vistas por las petroleras locales como un “mayúsculo asalto político al liberalismo económico” (O&G 4/4/08), en un sector de la economía donde el Estado trató de mostrarse alejado, pero que la realidad mundial (y local) lo obliga a intervenir.
Hasta aquí dos ejemplos de un universo de países que acrecientan el control y la participación estatal en materia hidrocarburífera y energética. Un fenómeno que no sólo se restringe a las naciones llamadas “populistas”, sino que también avanza en el Primer Mundo. De hecho, la “intervención” del Estado resulta aún más contrastante en las naciones industrializadas, puesto que como es bien sabido, allí sí existe una fuerte disposición por parte de las compañías privadas a invertir ingentes volúmenes destinados a la exploración de riesgo y a la construcción de nuevas refinerías (en los próximos tres años, EEUU prevé unas 43 ampliaciones, mejoras y nuevas plantas a su parque de refinación).
Caos y mercado en el downstream argentino
Yendo al caso argentino, si bien se comprueba una progresiva participación del Estado como agente contralor, inversor y empresario en los sectores gas y electricidad del mercado ampliado de la energía, subsiste aún un fuerte impedimento a su participación en el sector petrolero doméstico, y particularmente en el área de negocio downstream (logística, refinación y comercialización).
A propósito de ello, emergen los siguientes interrogantes para meditar:
¿Por qué motivo faltan combustibles en el país?,
¿Por qué el freno o la demora en colocar a ENARSA como garante del normal abastecimiento interno de combustibles, como su principal productor y como ejecutor de una política nacional de refinación?,
¿Por qué el ministro de Planificación Federal, de quien depende la Secretaría de Energía de la Nación, permite la irracional exportación de petróleo y de combustibles derivados? (recordemos que el horizonte de vida de nuestras reservas petroleras es inferior a los 7 años al nivel de producción actual),
¿Cuál o cuáles los motivos que impiden al secretario de Comercio castigar con todo el peso de la Ley a los empresarios que provocan escasez y aumentos irracionales de precios de los combustibles?,
¿Es cierto que Repsol YPF –el principal elaborador de combustibles del país–, privilegia el abastecimiento argentino como recientemente manifestó en un comunicado oficial?
Con las reformas estructurales de 1989 y años posteriores, las seis refinerías de importancia propiedad del Estado fueron privatizadas. A excepción de la refinería de Shell en la década del ´30 y de la construida por Esso unas cuantas décadas atrás, así como también la ejecución de modernizaciones y ampliaciones menores realizadas en el último tiempo, las empresas privadas del sector petrolero argentino (beneficiadas con la desregulación del sector y especialmente con la privatización de YPF) no construyeron nuevas plantas de refinación, ni ampliaron la capacidad de las existentes acompañando el constante incremento de la demanda interna.
El resultado salta a la vista: se trabaja al límite de saturación de la capacidad de procesamiento de petróleo (cerca del 95 por ciento de la capacidad instalada), algo sumamente peligroso puesto que, por ejemplo, si alguna de las plantas llegara a interrumpir su labor (por causas voluntarias o fortuitas) indefectiblemente el mercado interno será desabastecido.
En este sentido, se suele escuchar de las operadoras excusarse por el faltante de combustibles en el mercado interno alegando operar al límite y exportar básicamente los subproductos denominados “naftas virgen” y “otras naftas o cortes de ellas”, no consumidas localmente (también se exportan gas oil y fuel oil, aunque en menores volúmenes). Pues bien, este tipo de destilados del que durante 2007 se exportaron, en el primer caso, 1.282.764 m3 por un valor de 592 millones de dólares FOB, y en el segundo, 1.519.145 m3 por 695 millones de dólares FOB (Secretaría de Energía), constituyen en realidad subproductos intermedios del proceso de refinación. En otras palabras, se trata de materias primas que de no haber abortado el normal proceso de refino hubieran originado naftas de uso vehicular o reactivos para la elaboración de plásticos, químicos industriales, etc. (conforme el tipo de refinación y tratamiento químico aplicado).
Ahora bien, si la demanda de naftas en 2007 fue de aproximadamente unos 4.800.000 de m3, quiere decir que se exportaron 2.801.909 m3 de destilados intermediarios, o análogamente, el 58 por ciento de la demanda doméstica. De esta cantidad, Repsol YPF participó con un 34 y 24 por ciento del total exportado de “naftas virgen” y “otras naftas o cortes de ellas”, respectivamente (Secretaría de Energía).
De lo expuesto hasta aquí se desprende la obligación oficial de poner manos a la obra y prohibir urgentemente la exportación de petróleo y de subproductos derivados, intimando a las empresas a cumplir con el normal abastecimiento del mercado interno, fijando precios máximos en cada uno de los eslabones del circuito productivo del petróleo (de acuerdo a los costos operativos del país) e incrementando la capacidad de procesamiento de crudo. Este último aspecto deberá encararse a través de ENARSA, dotándola de recursos que le permitan la construcción de nuevas refinerías.
¿Subdesarrollo o desarrollo?
La Argentina asiste a un punto de inflexión histórico: subdesarrollo o desarrollo. El caos reinante en el downstream argentino no sólo refleja con crudeza la línea divisoria entre ambos caminos, sino que permite apreciar con claridad cómo el primero subsidia el desenvolvimiento del segundo. En efecto, considerado por el director de la empresa contratista “como la más grande mejora y expansión de una refinería española en los últimos 30 años”, Repsol YPF planea invertir 4.800 millones de dólares en la duplicación de la actual capacidad instalada de la refinería de Cartagena (O&G 14/04/08). ¿Vendrá de la “nafta virgen” argentina la materia prima requerida por dicha obra? ¿Se financiará con las divisas de exportación que estos destilados generan?
La solución al desabastecimiento, a la falta de inversiones, al desapego por la seguridad energética (léase, seguridad nacional) es política. El gobierno nacional tiene todos los instrumentos técnicos, legales y jurídicos para obligar a las empresas a ampliar el colapsado parque de refinación y a invertir en exploración. Esto, sin perjuicio de avanzar por sus propios medios, colocando a ENARSA al frente de una política nacional de refinación y comercialización de combustibles. La construcción de nuevas plantas propiedad de la empresa argentina (en sociedad con PDVSA), que permitan procesar los 200 a 250 mil barriles diarios a extraer de la Faja del Orinoco, evitará al fisco el desembolso anual a partir de 2014 de cifras superiores a las que el gobierno australiano proyecta para 2015. Caso contrario la importación de petróleo y de subproductos derivados a precios internacionales, inevitablemente impactará de forma muy negativa en la
estructura de costos del aparato productivo, postergando indefinidamente la tan anunciada reindustrialización y evolución científico-técnica.
El oligopolio petrolero: un aliado sutil del “campo”
El sector nativo más retrógrado y reaccionario del país –conjuntamente con los oligopolios transnacionales–, se juega por una Argentina para un par de millones, como en la trágica época de Martínez de Hoz. Y con esa lógica operan: desabastecen el mercado interno y desestabilizan política, económica y socialmente a la nación. A tamaño desafío, ¿qué respuesta merece el pueblo argentino?, ¿cuál es la sustentabilidad democrática?, ¿ceder, avalar la usura y el engaño, o por el contrario, plantar la bandera de la defensa jurídica del conjunto? Mantener el downstream en poder del mercado y el oligopolio privado (más Petrobrás) implica no sólo decidirse por el subdesarrollo, sino avalar el fino y sutil trabajo de pinzas que el oligopolio petrolero y los socios multinacionales del sector agropecuario perpetran en contra del interés socioeconómico de las grandes mayorías, es decir, del Interés Nacional.
Federico Bernal. Buenos Aires, 9 de Mayo de 2008
Centro Latinoamericano de Investigaciones Científicas y Técnicas
http://www.cienciayenergia.com Buenos Aires, República Argentina
Ciencia y Energía es el Portal de Internet Oficial del CLICeT
NOTAS SOBRE EL AUTOR: Federico Bernal
Bioquímico y biotecnólogo de la Universidad de Buenos Aires.
Fue becario de investigación en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y en el Instituto Nacional de Medicamentos (INAME).
Desde hace varios años se desempeña como Director Ejecutivo de la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC) y como Director Editorial del Centro Latinoamericano de Investigaciones Científicas y Técnicas (CLICeT).
También se desempeña como colaborador del Área de Recursos Energéticos y Planificación para el Desarrollo del IDICSO (Universidad del Salvador), y como columnista especializado en materia energética del periódico Página/12 y del mensuario Le Monde Diplomatique “el Dipló” (Edición Cono Sur).
En 2006 fue conductor del programa de TV por cable “Conciencia y Energía”, transmitido por Canal Metro.
Ha participado como expositor en numerosos seminarios y congresos nacionales e internacionales sobre la problemática energética de Argentina y de América Latina.
Entre sus últimas publicaciones, se destacan: “Petróleo, Estado y Soberanía.Hacia la empresa multiestatal latinoamericana de hidrocarburos” (Ed. Biblos, Buenos Aires, 2005) y co-autor de “Cien años de petróleo argentino. Descubrimiento, saqueo y perspectivas” (Editorial Capital Intelectual, Colección Claves para Todos, Buenos Aires, 2008).
Es bisnieto del Ing. Enrique Hermitte, descubridor del petróleo argentino en Comodoro Rivadavia, el 13 de Diciembre de 1907.
http://www.cienciayenergia.com/Contenido/pdf/080530_fb_ar.pdf
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