[R-P] [J. Rachid] El apocalipsis virtual
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mie Jun 4 05:33:06 MDT 2008
EL APOCALIPSIS VIRTUAL
Un artículo de Jorge Rachid
La Argentina se debate en un mundo de confusiones mediáticas,
maniobras de contra -información , democracia ninguneada, agravios
gratuitos, historias encontradas, crispaciones excesivas, intolerancia
acumulada, ataques institucionales a la investidura presidencial,
promesas de sangre derramada, desabastecimiento , especulación
financiera, lock out patronal, oposicionismo político , tironeo de
intereses sectoriales, amenazas veladas y de las otras, entre otras
tantas situaciones descalzadas.
Si cualquier argentino en la calle, en su vida cotidiana, en sus
aflicciones habituales, encuentra este estado de cosas es porque vive
en el piquete rural; fuera de allí todo transcurre como siempre,
porque sobrevivimos a los tumbos , con angustias cotidianas devenidas
de nuestros sueños y anhelos, de esperanzas postergadas y de logros
obtenidos, con saldos a favor y en contra si de la política hablamos y
tratando de reencontrar, en nuestra comunidad, un espíritu solidario.
/Claro que nos siguen y nos seguirán doliendo los argentinos con
hambre y desamparo en una Argentina que crece, pero que a ellos aún no
les llega; que se mueren hermanos por desnutrición y no los llora
nadie, ni se cortan rutas, ni se pronuncian los medios mas allá de la
noticia morbosa que dura un día, sin seguimiento ni profundización
temática; argentinos con un Estado aún ausente, con hipotecas
pendientes en lo social, en salud y educación./
Por supuesto que esas carencias de un proceso político que viene de lo
más profundo de la historia del dolor, con índices de desocupación que
se han revertido, aunque la informalidad y el trabajo en negro siguen
imperando, que pudo dar respuesta previsionales después de años de
congelamiento esperando la muerte, y del corralito de la
privatización de las AFJP, proceso de profundización política, que
demanda en ésta etapa, más esfuerzos y compromiso en pos de superar la
pobreza y la indigencia.
Sin dudas el sector "campo", término más amplio que "productores",
extendido a los grupos monopólicos exportadores, la oposición
política, los residuos dictatoriales, y los peronistas enojados, ha
producido un hecho político si se quiere legítimo, pero un hecho
político al fin, no un reclamo sectorial que es en definitiva una
puja impositiva por porcentajes de retenciones. Que si otorgan, dejan
de lado las discusiones sobre las necesidades de políticas
agropecuarias a largo plazo que hoy reclaman, la renovación del stock
ganadero también solicitado. La sojización de la tierra, la propiedad
de los pequeños productores familiares y campesinos desplazados por
los pool de siembra, intoxicados con glifosato, sin posibilidades de
huerta y animalitos propios por contaminación, la desertización del
norte argentino por tala de bosques son materias postergadas por los
intereses en juego.
En fin aquellas posiciones de negociación planteadas, que sólo
esconden la lucha de intereses de los integrantes del nuevo "frente"
que intenta mimetizarse con la Patria, que si bien forman parte de
ella no son "ella", ni propietarios de "ella", porque "ella", La
Patria somos todos.
Es difícil en éstos momentos no caer en el maniqueísmo planteado,
aquel de tomar partido como si fuese un juego de ganar o perder sin la
necesaria dosis de reflexión crítica que evalúe, desde el país en su
conjunto, las políticas en desarrollo.
Sin oposición política clara ni fuerte, era evidente que cualquier
conflicto de toda índole iba a servir de catalizador de sectores
desplazados o afectados en sus intereses para torcer el rumbo del
gobierno.
Están quienes juzgan al gobierno por los DD.HH. planteando el olvido,
como si el genocidio nazi no siguiera reclamando justicia 60 años
después, o el armenio o el salvadoreño. Quienes lo hacen desde
intereses hegemónicos de empresas monopólicas, reacias a que el Estado
les controle tarifas e inversiones. También grupos de poder económico
de las décadas pasadas, reemplazados por nuevos actores tan "santos"
como los anteriores. Y los líderes de la oposición encontrando su
lugar en el mundo en los medios de comunicación, también opositores.
Incluyamos los púlpitos de la iglesia en conflicto irresuelto. Sumemos
a los que deben pagar mayores impuestos, entre ellos retenciones. Todo
junto en un cóctel explosivo que detona cuando la respuesta es
dubitativa, aunque se haga fuerte ahora.
En cada caso descripto pueden haber factores a corregir y elementos a
disecar, pero es también una verdad de Perogrullo que la política es
el arte de sumar y no de restar permanentemente sectores que podrían
ser parte de una política nacional, popular , solidaria y patriótica
si la pulseada por el poder tuviese otras connotaciones.
También se trata el poder de saber ejercer la necesaria autocrítica en
el manejo de los tiempos y los espacios. Considerar si se pudo dar en
tiempo y modo la discusión estratégica del modelo de construcción
política y social. Discernir si se ejerció un proceso de acumulación
política que amplíe los márgenes de maniobra concitando apoyo y si se
comunicó, en caso de existir, una política que fuese comprendida por
el conjunto del pueblo argentino, en el plano económico social,
institucional y doctrinario y en las relaciones exteriores, todos
pilares de un necesario nuevo paradigma.
Ningún argentino bien nacido puede ser hoy parte de una conspiración
de mercado, como antes eran los golpes militares. Ningún argentino
tampoco puede ignorar las demandas pendientes de la sociedad
argentina, en especial las sociales.
El Gobierno debe abrirse y los sectores llamados "campo" deben volver
a discutir desde lo que son, parte de un empresariado con renta
extraordinaria, como es la tierra en tironeo impositivo, sin valerse
de la Patria para su lucha ni de los medios para demonizar el poder
con consignas sacadas del fondo de la historia de confrontaciones,
cargadas de antiperonismo visceral y de discriminación social.
Cuando cortaban las rutas los invisibles de la Patria, los
desocupados, los marginados, los jubilados, los expulsados del
sistema, quienes contaban con techo y comida y buenas entradas
económicas clamaban por el libre tránsito y pedían represión y sangre.
Ahora otros sectores han adoptado la misma metodología pero en nombre
de la Patria y los Valores Nacionales, frase escuchada en los peores
momentos de nuestra historia. Sin embargo hoy es una metodología
"justa" apoyada por los medios y aplaudida por la oposición. ¿La
Argentina hipócrita?.
Desde el Gobierno se demoniza la jugada con fundamentos históricos,
pero no pueden esconder determinados grupos de poder económico, nuevos
beneficiarios que juegan en ambos lados del mostrador, lo cual
requiere un análisis más profundo de las propias contradicciones.
Un desafío sin dudas complejo, donde las pasiones deben dejar paso a
la razón y donde la búsqueda de objetivos comunes debe primar por
sobre las diferencias, anteponiendo los intereses del pueblo argentino
en su conjunto, para que crezcamos todos y se reinstale la movilidad
social ascendente perdida en las últimas 4 décadas.
Este desafío del Gobierno y del pueblo es al unísono, y no será con
invocaciones apocalípticas como encontraremos un rumbo como Nación, ni
tampoco con intemperancias e intolerancias que necesiten décadas para
saldarse. El imperativo en no caer en el abismo.
Nuestro desafío como argentinos no es pelear sino vencer.
Dr. Jorge Rachid
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Néstor Gorojovsky
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