[R-P] Gauchito Gil? La SOC RURAL Y EL MUNDIAL 78

Leonardo Cofré lcofre en hotmail.com
Lun Jun 2 00:25:15 MDT 2008


LA RURAL Y EL MUNDIAL 78
De una nota de Gustavo Veiga, en pagina 12 sobre el mundial 78, se vale de 
un libro sobre el tema de Pablo Llonto, aquel que escribiera la biografia de 
La NOble.
Aqui se ocupa en este parrafo del poder rural de esos años para llevar 
adelante el circo sin pan, que tambien fue ese mundial.
LA NOTA ENTERA ESTA EN 
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-4639-2008-06-02.html
LEO COFRE

Un buen tónico para la memoria pueden resultar las conclusiones sobre el 
Mundial '78 de instituciones y personajes influyentes en la vida nacional 
que, treinta años después aún conservan intacto su poder. La Sociedad Rural 
y un empresario como Carlos Pedro Blaquier son apenas un par de ejemplos.
En los Anales de la organización agropecuaria de 1978, Celedonio Pereda, su 
presidente, dejó sentada su posición: "En estos días se ha evidenciado otro 
éxito fundamental del gobierno y es que se ha logrado en poco más de dos 
años, a pesar de las dificultades que todos hemos debido soportar, una 
extraordinaria unidad y reafirmación del espíritu nacional. (...) Esperemos 
que los periodistas de todas partes del mundo que nos visitan, fieles a su 
lema de informar con objetividad, transmitan con veracidad lo que han visto. 
Así se acabará con la difamación que aquellos argentinos descastados hacen 
correr en los medios informativos de Occidente, utilizando para ello el 
producto de sus asaltos y secuestros".
Blaquier, el dueño del conocido Ingenio Ledesma ubicado en la ciudad jujeña 
de Libertador General San Martín, iría más lejos que su colega Pereda. 
Propietario de una empresa que colaboró con la desaparición de sus 
trabajadores durante la recordada "Noche del apagón" (el 27 de julio de 
1976), solía cartearse con Martínez de Hoz, preocupado por la imagen que los 
medios extranjeros divulgaban sobre el país. En uno de esos intercambios 
epistolares con el ministro, le confió cómo había gestionado publicidad 
encubierta favorable a la dictadura en la revista Time: "Con la misma 
franqueza con que ellos me habían propuesto el negocio, yo les decía que 
Ledesma no estaba dispuesta a hacer publicidad en una revista que ha venido 
deformando la realidad argentina a un punto tal que cabe preguntarse si es 
sólo atribuible a un error o si es que hay algo más detrás de ello. Que 
desde ya, los aproximadamente 10 mil dólares que tendría que aportar Ledesma 
estaban a disposición dado el interés invocado por el Ministerio de 
Economía, por quien siento una profunda admiración por todo lo que está 
haciendo para la recuperación de la Argentina en medio de enormes 
dificultades. Que una salida podría ser que Ledesma entregase su aporte a 
otra empresa que quisiese aparecer en Time, y que sumados ambos aportes esta 
empresa pudiese hacer un aviso de doble tamaño".
La campaña antiargentina que se atribuía a los exiliados tenía su 
contrapartida en réplicas como las que financiaba Blaquier. Andanadas que 
también eran acompañadas por personajes como Henry Kissinger, un amante del 
fútbol recibido con todos los honores por la junta militar. "Esto, y no sólo 
por la conquista deportiva, es una prueba irrefutable de lo que son capaces 
de hacer los argentinos", elogiaba tras la final del torneo.
Los militares tenían su propia tropa. Nunca más justa sería esa expresión 
coloquial. Y también, además del ex secretario de Estado norteamericano, 
otros mandatarios acompañaban su gesta del '78, como el dictador de Bolivia, 
Hugo Banzer, quien asistió a la final. Augusto Pinochet no viajó a Buenos 
Aires el 25 de junio porque, tres días antes, el gobierno de Jimmy Carter 
había retirado a su embajador en Santiago en protesta por la falta de 
colaboración en la investigación del asesinato del canciller chileno Osvaldo 
Letelier, ocurrido en Washington.
La fotografía no sería posible. Videla, Banzer y Pinochet en el Monumental, 
con Kissinger como titiritero, hubieran formado la postal más refinada de la 
opresión.
"La dictadura procuró que el Mundial contribuyera al afianzamiento de su 
propia causa. Difícil es precisar con certeza la magnitud de esa 
contribución. Incuestionable es, en cambio, la intención con que se encaró 
el acontecimiento", señalan Ariel Scher y Héctor Palomino en su libro 
Fútbol, pasión de multitudes y de elites, editado en 1988.
El contraalmirante Carlos Alberto Lacoste, el hombre clave del torneo, 
definió al evento desde la trinchera victoriosa de los organizadores: "El 
fútbol ha sido un conducto para que todo esto vuelva a empezar la grandeza 
argentina". Treinta años después, lo que perdura es un molesto recuerdo, un 
campeonato mundial que nos moviliza lo peor de nuestra historia. El Mundial 
'78 no puede zafarse de ella, mal que les pese a quienes lo jugaron o 
festejaron por las calles. Este periodista, aclara, gritó los goles de la 
Selección. Tenía 20 años y todavía no había empezado a trabajar en una 
redacción. 




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