[R-P] Borges y el Martín Fierro
Enrique C. Picotto
listas en picotto.net
Jue Jul 31 16:01:20 MDT 2008
Para María Sola:
Norman Thomas Di Giovanni, traductor:
A Borges no le interesaba la vida de todos los días
Andrew Graham-Yooll
Página 12
En mi opinión los lectores se hartaron de leer el realismo
psicológico. Casi toda escritura normal se centra en escenas
de todos los días. A Borges no le interesaba la vida de todos
los días para nada. El secreto de Borges era su brevedad.
Decía que no escribió una novela por haragán, LO QUE ERA RIDÍCULO.
No era haragán, lo que le sucedía era que no podía crear personajes
que pudieran sostener su interés durante toda una novela. Se hubiera
mofado de sus propias creaciones, terminaría ridiculizándolos.
La prueba de esto está en los libros que escribió con Adolfo Bioy
Casares, por ejemplo la creación del personaje de Bustos Domecq
que usaron en varios libros. Está claro que ahí se ve la mano
de Bioy Casares. Son libros con un enfoque social, que mira
a tipos porteños.
Bioy me dijo esto sobre su trabajo con Borges, y yo lo veía
cuando trabajábamos en una traducción. Al rato perdía interés
en sus personajes y se reía de ellos. A partir de ahí llevaba
las cosas a extremos del absurdo que hacían difícil seguirle
el hilo y concentrar en el trabajo. A Borges NO LE INTERESABA
LA SOCIEDAD. No existía para él. Tenía una VISIÓN PERSONAL
DEL MUNDO.
Una vez, en la Biblioteca Nacional, su secretaria entró
acongojada y anunció: Borges, ha sucedido algo horrible.
El cadete, que vivía en la villa, un hombre tan bueno,
modesto, murió anoche. Trabajaba tan fuerte, se había
comprado un televisor y un refrigerador, había luchado
tanto para estar bien, y ahora murió.
Cuando la mujer finalmente se retiró, Borges me dijo:
Ves, Di Giovanni, ves. Qué triste que murió. ¿Por qué
tenía que perder el tiempo comprando esas cosas? No las
iba a necesitar. Se hubiera ido a casa a la noche y podía
leer su Shakespeare o su Dante y ser feliz así. ÉSA ERA
SU VISIÓN DE LA VIDA, no tenía nada que ver con la realidad.
Si eso explica su grandeza, ¿cuál era su pequeñez, su
mezquindad? Lamento que no tuviera una visión más liberal,
se enorgullecía de su conservadurismo. Su obra, su arte,
lo que contribuyó, lo que lo hizo atractivo para todos,
era un arte absolutamente revolucionario. Su mirada era
conservadora. Lamento que un hombre de su nivel literario
haya concurrido a una reunión con el general Jorge Rafael
Videla y que saliera diciendo que EL PAÍS ESTABA EN MANOS
DE CABALLEROS.
Fue lamentable que Borges COMPRENDIERA TAN POCO DEL MUNDO
como para ir a Chile a aceptar una condecoración del
general Augusto Pinochet. A su regreso me dijo: y bueno,
yo no sabía, yo pensaba que era una presentación del pueblo
chileno. Jamás hubiera ido a la Unión Soviética a recibir
el Premio Lenin, que se presentaba en nombre del pueblo
soviético.
Si bien ése era un comportamiento poco aconsejable, su
refugio era la ceguera. La ceguera era sólo eso, no podía
ser una excusa para sus explicaciones.
[...]
Bioy Casares fue un liberal comparado con Borges. SU MADRE
TENÍA TAL CONTROL SOBRE BORGES que era increíble. Borges
hacía como que no entendía nada en el mundo. NO LEÍA LOS
DIARIOS. Bueno, en fin, no importa que no los leyera, pero
si uno no lee, QUE NO OPINE ACERCA DE LOS HECHOS DEL MUNDO.
Hubo un momento a comienzos de los setenta en el que Pablo
Neruda (1904-73), que recibió el Premio Nobel de Literatura
en 1971, pasó por Buenos Aires. Se hospedó en el Plaza Hotel,
que estaba a un paso del departamento de Borges en Maipú.
Neruda le envió un telegrama a Borges proponiendo encontrarse.
Pero Borges SE NEGÓ A VERLO.
-Pero eso lo pinta con posición política propia.
Si eso es político TAMBIÉN ES REPUDIABLE. Cuando lo conocí
a Borges, estaba en Harvard y le dio una entrevista al
periódico de los universitarios, el Harvard Advocate.
Borges ponderaba la presencia de Estados Unidos en Vietnam.
Después le pregunté por qué había ponderado la guerra. Me
dijo que NO SABÍA NADA DE LA GUERRA. Le dije que la mayoría
de sus colegas escritores estadounidenses marchaban con
frecuencia a Washington en manifestaciones CONTRA LA GUERRA.
Borges dijo que le parecía que hubiera caído bien. El
pensamiento de Borges llegaba a Walt Whitman y Edgar Allan
Poe, PERO DE LYNDON JOHNSON NO ENTENDÍA NADA. Por suerte
el cronista omitió las referencias a la guerra en Vietnam.
[...]
______________________
Cada día que pasa nuestro país es más provinciano.
Más provinciano y más engreído, como si cerrara los
ojos. No me sorprendería que la enseñanza del latín
fuera reemplazada por la del guaraní.
J. L. Borges, «El otro». De «El libro de arena», 1975.
Besos, María Sola
Enrique
www.picotto.net/
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular