[R-P] [Stella Calloni] Golpes Blandos

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Jul 28 13:38:50 MDT 2008


Gentileza de Movimiento Sanmartiniano
22 de julio de 2008
 ESTADOS UNIDOS Y SU GUERRA DE BAJA INTENSIDAD
 en América Latina. El caso argentino.

 Los golpes blandos

 Por Stella Callóni

 Golpe blando es el nuevo nombre que se utiliza en Estados Unidos para
 mencionar las acciones desestabilizadoras utilizadas por el poder
 económico, con apoyo extranjero, y de los viejos elementos de las
 dictaduras militares y policiales. Ya no resulta imprescindible sacar
 las Fuerzas Armadas a la calle: se van minando lentamente las bases de
 un gobierno popular cuando se han logrado controlar la mayoría de los
 medios de comunicación.

 Mientras en Bolivia, gobernada por el dirigente indígena Evo Morales
 —un hecho histórico en la región— se escenifica una escandalosa
 "guerra sucia" y las agencias de Estados Unidos trabajan abiertamente
 para la fragmentación del país, en Argentina está en marcha también un
 "golpe blando" o "suave" desde la asunción de la presidenta Cristina
 Fernández de Kirchner, en diciembre pasado, después de ser elegida por
 una mayoría de argentinos.

 "Golpe suave o blando" es el nuevo nombre que se utiliza en Estados
 Unidos, en la jerga del lenguaje de la Guerra de Baja Intensidad, para
 mencionar las acciones desestabilizadoras utilizadas por el poder
 económico, con apoyo extranjero, y de los viejos elementos de las
 dictaduras militares y policiales. Ya no resulta imprescindible sacar
 las Fuerzas Armadas a la calle porque se van minando lentamente las
 bases de un gobierno más popular y menos dependiente de Washington,
 cuando ya han logrado controlar la absoluta mayoría de los medios de
 comunicación.

 Estos medios que han sido claves para la criminal invasión y ocupación
 de Irak, por ejemplo, ahora también lo son para aplicar los golpes
 mediáticos, como bien se demostró en Venezuela en abril de 2002. Los
 medios dirigieron la acción golpista, como quedó registrado incluso en
 filmaciones que dieron la vuelta al mundo.

 El caso argentino

 En Argentina, los mismos medios que ampararon las acciones criminales
 de la dictadura militar —léase la mayoría— hoy actúan contra el
 gobierno democráticamente elegido de Fernández de Kirchner mintiendo
 abiertamente. "Masivas movilizaciones" dijeron la noche del 16 de
 junio, cuando había unas dos mil personas haciendo sonar cacerolas en
 los barrios de clase alta.

 En realidad las acciones desestabilizadoras habían comenzado mucho
 antes. Vale recordar la aparición por ejemplo del periódico Perfil en
 junio de 2005.

 En una investigación sobre lo actuado por ese medio contra el gobierno
 de Néstor Kirchner, la integración de América Latina, la degradación
 de presidentes cercanos a la administración local y las groseras
 manipulaciones sobre política internacional sirven para entender cómo
 el actual "golpe suave" ya venía transcurriendo desde hacía un buen
 tiempo. También recorriendo lo actuado cuando apareció la candidatura
 de la actual mandataria, el tratamiento degradante que se le dio a su
 figura como senadora de la Nación, la frivolización en los análisis
 sobre su investidura y demás para entender de qué se tratan los
 sucesos actuales.

 En realidad, la acción golpista comenzó muy tempranamente contra la
 presidenta actual. Prácticamente en los primeros días de su asunción.
 El asesinato del prefecto Héctor Febres, cuando estaba detenido bajo
 proceso, debe ser visto como un mensaje mafioso de fuerte contenido.
 Como antes se utilizaron las desapariciones de Jorge Julio López en La
 Plata en 2006, —cuyo destino se ignora hasta hoy— así como de Luis
 Jerez, en diciembre de ese año y Juan Evaristo Puthod, quienes
 aparecieron con muestras de torturas, también como "mensajes" mafiosos
 de un poder en sombras. Vale recordar que todos ellos eran y son
 peronistas.

 De la misma manera, la conspiración de "la valija" con casi 800 mil
 dólares, que traía un "inocente" viajero, ligado a la CIA
 estadounidense como es el venezolano-norteamericano Guido Antonini
 Wilson. El estudio de lo actuado en Miami en este caso, "precisamente"
 cuando asume la presidenta y se la quiere forzar a quebrar su alianza
 con el Mercosur, aparece el curioso armado de que ese dinero provenía
 de Venezuela para la campaña presidencial local. Si un experto en
 analizar las "guerras sucias" estudia este caso, no tiene dudas en su
 conclusión final, porque están todos lo elementos básicos de ese tipo
 de acciones conspirativas.

 Luego comenzó instalándose en los medios la constante alusión al
 "autoritarismo" de la mandataria o mencionando la palabra "dictadura",
 para el gobierno más democrático que conoció Argentina desde su larga
 y difícil transición hacia una democracia —obstaculizada por muchas
 impunidades, que tiene diversos señalamientos por algunas medidas
 tomadas, como la Ley Antiterrorista que deberá ser derogada algún día.

 Similitudes

 Pero el llamado "conflicto del campo" es exactamente un calco de los
 paros patronales con desabastecimiento que se hicieron contra el
 gobierno democrático de Salvador Allende en Chile en los años '70, que
 en ese caso culminaron con el golpe militar de 1973.

 Ese mismo accionar fue aplicado contra otros gobiernos democráticos.
 El paro patronal en Venezuela antes del golpe militar de abril de
 2002, tiene las mismas características y también está siendo utilizado
 como una serie de conflictos aparentemente sindicales o estudiantiles,
 cuya génesis no es genuina. Así se ha visto en los últimos tiempos en
 Bolivia y Ecuador.

 La experiencia de Brasil con el llamado terrorismo mediático es
 trágica, como ha investigado el periodista de ese país Beto Almeida.
 "Getúlio Vargas, quien presidió el país en la etapa en que más se
 nacionalizó la economía, creando leyes que favorecían a los
 trabajadores", la universidad pública con incentivos a la educación
 gratuita, además de crear la Radio Nacional, de gran repercusión
 popular, "fue duramente atacado por la prensa por esas posiciones
 nacionalistas y antiimperialistas".

 Recuerda Almeida que "exactamente 30 días después de haber firmado la
 Ley que creaba Petrobrás, Vargas fue llevado al suicidio el 24 de
 agosto de 1954 bajo presión de una fuerte campaña terrorista mediática
 que hablaba de corrupción y acciones nunca comprobadas de su
 gobierno."

 Aunque Vargas había creado la radio pública, "había cometido el error
 de permitir que la televisión naciera privada en Brasil, e
 inmediatamente asociada a los intereses económicos extranjeros, que
 jamás han aceptado la nacionalización del petróleo, de las riquezas
 minerales, las leyes de protección al trabajador, y que estaban
 determinados a no permitir que su gobierno siguiera adelante."

 En este caso el cerco mediático, de TV, radio y periódicos "fue
 determinante para desmovilizar a la población, y crear un clima de
 terror".

 En Brasil se cita también otra experiencia trágica con el terrorismo
 mediático utilizado en 1961, cuando renunció el presidente Jânio
 Quadros "y los mismos que antes habían derrocado a Getúlio Vargas no
 querían permitir que João Goulart, vicepresidente electo, asumiera el
 cargo presidencial, conforme la Ley" acusándolo de comunista, "tal
 como ahora se acusa a los presidentes populares y progresistas de
 encubrimiento al terrorismo" o de otros cargos no comprobados", señala
 Almeida.

 Fue determinante también la intromisión de Estados Unidos en la
 política brasileña, con ayuda del poder económico, la distribución de
 dólares para la compra de diputados, medios de comunicación, como lo
 confesó el propio ex embajador norteamericano en Brasil en 1964, para
 la organización del golpe de estado contra Goulart. "Las manipulación
 mediática creó también entonces un clima de terror en la sociedad."

 Una respuesta a la acción popular

 Simplemente citamos estos casos para entender los elementos del
 llamado "golpe blando", para formar un cerco y minar las bases del
 gobierno, confundiendo a la sociedad en su conjunto. Los organismos de
 inteligencia de Estados Unidos reconocen ahora que "aprendieron" de
 las rebeliones populares que se produjeron en los últimos años en
 América Latina cuando derrumbaron presidentes que no cumplieron sus
 programas electorales (Ecuador, Bolivia, Argentina). En los "golpes
 blandos" sólo falta que otros sectores —no populares— encabecen las
 acciones y arrastren a grupos supuestamente progresistas o de las
 "nuevas e imprecisas izquierdas" que surgieron en este período
 histórico. Así lo dicen.

 Por estos días en Argentina ya se mencionaron varias veces algunas
 ideas para un "reemplazo de la presidenta". El periódico La Nación
 sugirió hasta el posible sucesor post golpe contra el gobierno actual,
 en este caso Carlos Reutemann, ex gobernador de Santa Fe que estuvo
 ligado al ex presidente Carlos Menem, el hombre que entregó al país a
 los capitales extranjeros.

 Los "golpes suaves" son parte del esquema de la Guerra de Baja
 Intensidad (GBI), el plan básico de contrainsurgencia que abarca lo
 político, diplomático, cultural, informativo, militar, en el esquema
 actual de recolonización de América Latina, elaborado por Estados
 Unidos.

 Para este nuevo tiempo la GBI fue reciclada en los años '90, después
 de haber sido "exitosa" en la siembra de dictaduras en los años '70, y
 en las numerosas operaciones criminales que llevó adelante en
 cumplimiento del plan general de la Doctrina de Seguridad Nacional
 durante la Guerra Fría.

 Se necesitó su readecuación después de la caída de la Unión Soviética,
 y esa adecuación "dialéctica" al analizar los posibles conflictos de
 los años 2000, es lo que estamos viendo ahora con la creación de un
 enemigo tan ambiguo y por eso mismo tan fácil de usar en cualquier
 circunstancia como el "terrorismo" o el "narcotráfico" y estas nuevas
 fórmulas golpistas, para lo cual hablando de "reconciliación" e
 impunidad "democrática" mantuvieron casi intactos en todos nuestros
 países a los responsables y actores de las pasadas dictaduras.


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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría


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