[R-P] "nos quedan como saldos positivos ...nuevas agendas y un importante debate que no será fácil clausurar" Editorial del 20 de julio de 2008 de Jorge Rulli - Horizonte Sur

Juan Cruz gauchocruz en argentina.com
Lun Jul 21 06:42:35 MDT 2008


EDITORIAL DEL DOMINGO 20 DE JULIO DE 2008
A lo largo de las últimas semanas, hemos transmitido un convencimiento que a 
muchos les costaba aceptar: que, como en una perinola de caras repetidas, no 
importaba en ese conflicto, quien ganase, siempre ganaba la Soja.  Que, por lo tanto y 
al margen de lo que sucediera en el Senado, y mas allá de los resultados que se 
dieran, se abriría una etapa de profundización del modelo biotecnológico, una 
profundización hacia la producción de biocombustibles y hacia una mayor 
concentración del USO de la tierra, esto último provocado por los fondos de inversión 
que están llegando, con crecientes pérdidas de tambos y de otros cultivos, que se 
pasarían a la sojización, y que se abrirían serios riesgos de crisis alimentaria. Ese 
fue nuestro diagnóstico. Consideramos al conflicto, como una falsa antinomia, un 
enfrentamiento que se vivió con los tradicionales criterios futbolísticos y que algunos 
desmesurados asimilaron a una situación de golpe de Estado o de grave 
desgarramiento institucional.  Una antinomia en la que el modelo de la soja 
dependencia, nunca estuvo en debate. No me refiero a los discursos, porque los 
discursos carecen de valor cuando las políticas de Estado que se implementan cada 
día nos dicen claramente lo contrario. 
Dijimos además, que, lo que sospechamos, es que en el plano político, se avanzará 
con la actual campaña de tergiversación del peronismo, para generar un 
supuesto "neoperonismo" en versión progresista, haciendo eje probablemente en la 
reivindicación de la figura de un J.W.Cooke con uniforme cubano verde oliva, y al uso 
de los cursos Feinmann, donde se nos describe un personaje que le habría 
propuesto a Perón, un modelo de peronismo de izquierda que él no aceptó, y por lo 
cuál se lo destituyó del rol que tuviera en la Conducción hasta ese momento. Nada 
más alejado de la verdad histórica. Es indignante que tengamos que ser testigos de 
la mentira y de la tergiversación de la historia reciente, que tuvimos ocasión de 
conocer y cuando muchos de los protagonistas aún están vivos. Se sabe y se 
recuerda que luego de la fuga de Río Gallegos y estando el grupo de evadidos en 
Santiago de Chile, Ramón Prieto que colaboraba con Reinaldo Frigerio, comenzó a 
frecuentar a Cooke y a persuadirlo de la conveniencia de un entendimiento político 
con el ala disidente del radicalismo que encabezaba el Dr. Arturo Frondizi. Las 
noticias sobre el acuerdo que John W. Cooke impulsara con el desarrollismo desde 
Santiago de Chile en su correspondencia con Perón y luego personalmente en 
Caracas ante Perón mismo, y que éste acuerda firmar con el delegado de Frondizi 
poco antes de la caída de Pérez Jiménez, fue conocido por los militantes en la 
Argentina, durante las primeras semanas del año 58. Si bien los planteos de 
reconstrucción del frente nacional y de buscar una salida política e institucional a la 
dictadura en colaboración con el frigerismo, eran por todos conocidos y habían sido 
largamente expuestos a lo largo de un año por la revista Qué, revista en la que 
escribían Scalabrini, Jauretche y otros brillantes intelectuales de la causa nacional, 
las noticias del acuerdo suscitaron un enorme rechazo entre los peronistas Se 
consideraba que el pacto generado por Cooke y por Frigerio, interrumpía y traicionaba 
la estrategia insurreccional hacia un proceso de cambios revolucionarios, en 
exclusivo beneficio de salidas concertadas para salvar el sistema y permitir 
reconstruir el andamiaje político partidario. Todavía hoy puedo recordar nuestra 
indignación de aquellos días y nuestro enojo y  pública ruptura con el Gordo Cooke, al 
que hicimos con bastante razón, único y exclusivo culpable del entendimiento. Sus 
propios compañeros del Comando Nacional lo desconocieron públicamente, y la 
juventud peronista y otros sectores de la Resistencia, se sumaron a la rebeldía. En 
otro editorial narré como a pocos días del acto electoral, el mismo Perón nos escribió 
aclarándonos la autenticidad de la orden, a la vez que autorizándonos a no cumplirla, 
si fuera esa nuestra convicción y lo que considerábamos correcto.   
Que a cincuenta años de aquellos hechos hoy se enseñe en cambio, que Perón no 
aceptó la versión de un peronismo de izquierda que Cooke le habría propuesto, 
resulta una tergiversación grosera y malintencionada de los hechos. Si a las patrañas 
del supuesto peronismo que enseña Feinmann, le sumamos que, pocos días atrás y 
en medio del fragor del supuesto enfrentamiento con la oligarquía vacuna y la 
supuesta inminencia del golpe de Estado, el director de la Biblioteca Nacional le 
preguntara al Ex Presidente delante de centenares de intelectuales, participantes de 
la llamada carta abierta, acerca de su posicionamiento personal respecto a Cooke y a 
su pensamiento peroniano marxista, nos permite sospechar que aquí se están 
jugando otras cosas más sutiles, aparte de la sojización. Existe, una vasta operatoria 
que incluye a Caras y Caretas, Barrios de pie, el diario Sur, Página 12 que nos prueba 
la existencia de la oligarquía y la amenaza del golpe de Estado, el canal oficialista y el 
Instituto del Cine haciendo setentismo, la historia en manuales de Galasso y de 
Pigna, los mandarines intelectuales extorsionados por pasados irresueltos, 
configurando todos juntos el gran escándalo de una época de escándalos: la 
complicidad de nuestra "inteligentzia” a la construcción de un enorme simulacro, y el 
acto innoble de invisibilizar la entrega y la sumisión a las Corporaciones, a la vez que 
el negociado, tanto de los aceiteros con las retenciones, cuanto de los exportadores 
con las fronteras desguarnecidas, con la falta de controles, la subfacturación 
sistemática y el no regreso de las divisas obtenidas a cambio de nuestras 
exportaciones. 
Las dictaduras militares nos castigaban con encierros, tortura y muerte. Ahora 
tenemos el simulacro y la tergiversación de las banderas históricas, la mistificación y 
falsificación de la historia reciente, el hacer de los DDHH una ideología que mira 
hacia el pasado y que además, in visibiliza los pobres de toda pobreza que 
comienzan a parir la cuarta generación de desnutridos sobre un país sacrificado al 
modelo biotecnológico y agro exportador de mercancías. La Soja es un crimen, pero 
también es un sistema global, un sistema que muchos no quieren ver porque eso les 
permite continuar evadiendo el tener que reconocer un modelo de dependencia 
colonial. Levantan el fantasma de la cuarta flota y de la oligarquía vacuna, mientras 
protegen un Estado colonizado por las empresas y permiten que los aceiteros y 
exportadores nos fijen el proyecto de país. 
Estos intelectuales, se cierran de manera obstinada, a una mirada más allá de las 
fronteras y se olvidan de los extendidos procesos de la globalización. Ignoran que la 
soja es un sistema global; y de manera patética recurren a las antiguas brújulas de 
una Argentina que luchaba desde sus prohombres contra la dominación del 
imperialismo. En sus razonamientos, desfilan las figuras de Irigoyen, Scalabrini y 
Jauretche para recordarnos que tan fácil era saber en esos años, dónde debía uno 
ubicarse, bastaba siempre con ver dónde estaba la Sociedad Rural y tomar partido 
por el bando contrario. Lamentablemente, esas brújulas y esos  pensamientos, les 
sirven hoy tan sólo para enfervorizar con pasión desmedida la utilería de un simulacro 
que oculta las nuevas dependencias coloniales. Ignorar la globalización equivale hoy 
a justificar, o acaso negar el Agronegocio como poder real que reemplaza los 
antiguos poderes agropastoriles,  significa también, ignorar el rol asignado a la 
Argentina como país intermediario en la difusión de las biotecnologías y de las 
maquinarias agrícolas del modelo de sojización que conviene a las Corporaciones. 
Es el caso asimismo de otros intelectuales, que ven el porvenir argentino en el 
desarrollo de exportaciones de alimentos altamente tecnologizados, así como de 
tecnologías de escala para la producción de esos mismos alimentos, ahora en otros  
países. Pensar en clave de los años cincuenta a los setenta es la razón de muchos 
desvaríos y de muchas cegueras. Días pasados, alguien, seguramente bien 
inspirado, nos decía: “gracias a los cambios climáticos, algunos países como 
Australia, que están sufriendo terribles sequías y procesos de desertización, se 
abrirán en los próximos años, como inesperados mercados para nuestras 
exportaciones de alimentos”. El economista, cargado de buenas intenciones, tanto 
como el grueso de quienes lo escuchaban, parecería ignorar que la Argentina hace 
añares que dejó de exportar alimentos propiamente dichos A menos que pensemos 
que los australianos estarían dispuestos a comer nuestra soja transgénica… el 
razonamiento resulta una mera fantasía. Pero además, esa expresión con que tantos 
comienzan los discursos “gracias al cambio climático…” expone una mirada que 
apuesta estúpidamente en el progreso ilimitado, una mirada que se siente distante 
de esos cambios, casi por fuera de la Naturaleza misma, como si el cambio climático 
y los trastornos ambientales, no se estuvieran produciendo también, entre nosotros… 
La posibilidad y el temor de que la producción de combustibles desde la agricultura 
encarezca los alimentos y aumente el hambre en el mundo, se extiende por las 
instituciones internacionales y por diversos gobiernos, los cuales visualizan con 
temor, que en el planeta, miles de millones de seres humanos habrán de sufrir las 
consecuencias de las opciones productivas que se toman en el presente. Nosotros 
como GRR y acompañados por numerosas organizaciones de activistas europeos 
amigos, alentamos en Europa una moratoria para los cortes de naftas ya anunciados 
para los próximos años, y que les obligarán a comprarnos enormes cantidades de 
estos agrocombustibles para mantener su parque automotor y su producción 
eléctrica. También propugnamos en nuestro país un uso más justo y razonable del 
petróleo restante y que se destine para uso exclusivo del mercado interno. 
Proponemos el respaldo a desarrollos locales que permitan producciones y 
comercializaciones sin mayores insumos de combustibles fósiles, evitando cadenas 
de frío, packaching y traslados, de tal manera de simplificar el abastecimiento de las 
poblaciones y el acceso a mercados de cercanías, con métodos alternativos. Somos 
partidarios entusiastas de reagrarizar el agro, de repoblarlo e insuflarle vida rural. 
Estamos convencidos que el mandato del hombre sobre el Planeta, tanto en la 
pequeña escala como en la grande, tanto en el fondo de su casa como en el territorio, 
es siempre la de aumentar todo lo posible la biodiversidad y la biomasa, así como 
añadirle cultura. 
Tememos que, las próximas etapas de este modelo impliquen mayores amenazas, 
en especial cuando intervienen las Corporaciones y cuando los recursos básicos 
tanto del suelo como del ambiente, comienzan a entrar en una peligrosísima cuenta 
regresiva, sin que los organismos pertinentes del Estado, adviertan del peligro 
inminente de nuevos colapsos de los ecosistemas, como los ya registrados en el 
Chaco o en los bajos meridionales de la provincia de Santa Fe. Nos preocupa la 
creciente y extendida muerte de la vida microbiana de los suelos y su irreparable 
pérdida de fósforo y de materias orgánicas, consecuencia de los monocultivos, del 
desmonte, y de la ausencia de rotaciones con ganadería. 
Los sectores medios progresistas parecen sufrir desde los años setenta, graves 
dificultades para diferenciar el concepto de fracaso del de derrota. Suelen llamar 
derrota a lo que en realidad son sus fracasos políticos, la diferencia es que al 
llamarlos derrota pueden permitirse repetirlos una y otra vez, evitando una reflexión 
crítica sobre el modo en que procesaron las acciones que los condujeron a esa 
supuesta “derrota”. En este caso, el haber leído tal vez más a Cooke que a Perón, los 
condujo a empeñarse en una batalla con molinos de viento, contra los cuales se 
estrellaron como aquel loco Quijote de la Mancha. Hubiese bastado en su momento 
con ofrecerles a los protestantes una Secretaría de agricultura que siempre 
estuvo “pintada”, para que nos evitáramos tantas desazones. Ahora, uno de esos 
periodistas propensos a quedar bien con el poder, nos revela que con los dineros 
que se pierden por la derogación de la 125, se pensaban realizar aumentos a los 
jubilados que, ya no podrán consumarse. La treta es innoble, en especial cuando hay 
quienes sostienen con fundamentos que buena parte de esos dineros no los 
perdería el Estado, sino cierto Senador, que hizo de la ley, la medida de sus propios 
negocios aceitosos. La resolución 125 posibilitaba mediante la devolución de 
retenciones, que los llamados pequeños siguieran haciendo soja, a la vez que, 
gracias a las tarifas por distancia, permitía que la sojización se extendiera a 
provincias más alejadas de los puertos. Su derogación favorece asimismo la 
sojización, porque beneficia a los pooles y a los grandes propietarios. Los aceiteros, 
los productores de biocombustibles y los exportadores ganaban con una o con la 
otra. La única novedad es que ahora estamos discutiendo sobre lo que hace cuatro 
meses era absolutamente impensable discutir, cuando se nos tenía por una especie 
de orates que hablábamos de lo que al común no le preocupaba. 
De hecho, nos quedan como saldos positivos de las desmesuras y de los 
empecinamientos insensatos, nuevas agendas y un importante debate que no será 
fácil clausurar. Necesitamos generar políticas agrarias con urgencia, controlar las 
fronteras y las exportaciones, ponerle límites al modelo de la Soja y respaldar los 
cultivos destinados al mercado interno. Si este es el camino que se decide lo 
respaldaremos. De lo contrario, deberemos comenzar a prepararnos para enfrentar la 
próxima campaña de la soja y sus millones de bidones de tóxicos que, una vez más, y 
si lo permitimos, habrán de volcarse sobre las poblaciones indefensas. Faltan pocas 
semanas para que comience la nueva siembra y tal vez los próximos cortes de ruta 
no serán protagonizadas por sojeros y rentistas, sino por las victimas del modelo de 
la Soja. 
Jorge Eduardo Rulli 
http://horizontesurblog.blogspot.com/





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