[R-P] LA GUERRA GAUCHA, EL RACISMO Y FONTANARROSA
maría Sola
mariadelsola en gmail.com
Dom Jul 20 21:09:49 MDT 2008
..me puse a refritar un textito que escribí el año pasado en homenaje
al Negro...¡¡¡que pena que no estuvo¡¡ Cómo nos hubiéramos reido.
LA GUERRA GAUCHA , El RACISMO Y FONTANARROSA.
María del Rosario Sola
La reaparición de la indiada
En un país en donde todavía se utiliza la palabra negro como insulto
importa recordar que Inodoro Pereyra, el gaucho inocente y sus
visitantes , los escuálidos indios derrotados y posmodernos fueron
una silenciosa, delicada y desperdiciada invitación a la fraternidad.
Mesiánico, el Negro, había tratado de coser esa herida de desprecio,
reinstalando a comienzos del siglo XXI a los viejos caciques .
Silenciosos, reciclados, de taparrabos, escuálidos y a la vez panzones
como corresponde a la gente que come mucho y mal, de a poco, de la
nada, en el desierto pampeano aparecía nuevamente la indiada. Venían
tomando gaseosa, escuchando radio, con anteojos negros , haciendo un
tour, vendiendo ¿dónde estaban?. Los indios estuvieron siempre ahí.
Fontanarrosa los veía pasar por el centro de Rosario desde la ventana
de El Cairo mientras tomaba café con los muchachos. Indios urbanos,
blancos de cal, comiendo choripanes, haciendo la pesada de la hinchada
, poniendo el gas en la vereda, vestidos de canas, de gendarmes rasos,
con gorras de raperos, con claritos, con piercing con tacos y
minifalda, de a dos de a tres de a cien, y a veces mirando minas en
su propia mesa por las sucias vidrieras de El Cairo, entre los
tanos, los turcos y los rusos .Y él, que casi no conocía el campo,
les armó un malón.
La guerra de la literatura
Hernández y Fontanarrosa, en nombre del gauchaje , se llevaron el
premio de otra guerra. Dice Javier Cercas de los escritores del
franquismo, que ganaron la guerra civil pero perdieron la guerra de
la literatura. Algo así pasó con los gauchos. Aunque Sarmiento es uno
de los grandes escritores del XIX por el esplendor del "Facundo",
leerlo nos convence poco acerca del progreso que provendría de regar
la pampa con sangre gaucha. Por el contrario, como ha dicho Pedro
González , es de su "hospitalidad con los antagonismos" y no del
triunfo de la "civilización sobre la barbarie" de lo que se alimenta
la vigencia de un libro que contradice las teorías de su autor.
Esteban Echeverría, en cambio, la otra pluma brillante del XIX,
romántico a la europea y por lo tanto en línea con la reacción
melancólica frente a la revolución industrial, se ensaña con la
incipiente clase obrera argentina representada por los mulatos de los
mataderos, portadores para su autor de todos los defectos
estéticos, morales y políticos imaginables, historia matriz de nuestro
seudo- progresismo racista. Echeverría también estigmatiza de salvaje
a la indiada en La Cautiva ,aunque le parece más digna de
estilización romántica.
Pero si las cosas podían ser peores en materia de derrotas para los
gauchos lo fueron y a fin del siglo XX los descendientes de los
gauchos y de los indios se degradaban en una marginalidad irrespirable
en donde a los bienes materiales perdidos se sumaba la dignidad y la
sabiduría olvidadas. Tan genial como Hernández, Fontanarrosa, en medio
de un fin de siglo cruel, pone en escena un antihéroe, mucho más
inocente que Homero Simpson pero a la intemperie.
Solo, lejos de la civilización, en un mundo que de tan vacío a veces
no tiene ni horizonte, el Inodoro es un fantasma afectuoso,
desconcertado, amable, sin la amarga lucidez, ni las agallas, ni la
belleza de Fierro, sin la tristeza errante de Santos Vega, pero
también sin la sicología del quebrado que cultiva el Vizcacha,
precursor del menemismo.
Pereira es un hombre desgarbado y narigón que insiste en no
comprender el mundo y nos trasmite la fantástica idea de que a la
posmodernidad es preferible tomarla en joda hablando con los loros,
el perro, el sauce y las hormigas o bravuconearla a facón. Como
Fierro , este gaucho derrotado y hecho a plumín se gana la guerra
de la literatura.
Fontanarrosa no conocía el campo
Dicen algunos que Roberto Fontanarrosa apenas conocía el campo. Es
verdad. Pasó gran parte de su vida mirando rosarinas desde las
vidrieras de El Cairo. ¿Tiene importancia?. Borges ya explicó esto con
lucidez y dice respecto a la literatura gauchesca :..." Derivar la
literatura gauchesca de su materia, el gaucho, es una confusión que
desfigura la notoria verdad."..."Las guerras de la independencia, la
guerra del Brasil, las guerras anárquicas, hicieron que hombres de
cultura civil se compenetraran con el gauchaje; de la azarosa
conjunción de esos dos estilos vitales, del asombro que uno produjo en
otro, nació la literatura gauchesca."
Esto es hermoso y clave : " del asombro que uno produjo en otro ".¿qué
nos ha quedado de ese asombro?.
La guerra gaucha
Asistimos en estos meses a la supuesta guerra que llamaron gaucha en
la cual los descendientes de los gauchos no estaban. Tanto racismo
vimos por TV y en nuestras oficinas que me ha dejado la sensación de
que lo que nos estuvo diciendo el Negro , mientras nos hacía llorar
de risa, había sido inútil. Me pregunté muchas veces durante estos
días tan paradójicos qué hubiera pensado Fontanarrosa y porqué cornos
no estaba, justo ahora. Pero se algo. Si el Negro hubiera estado
vivo y dibujando y hubieran llegado los piquetes de los ricos en sus
cuatro por cuatro, con los tractores y los rayban al rancho de
Inodoro, y el Mendieta, nos habríamos reído tanto, tanto y Lanata
y su gente hubieran tenido pudor y no se hubieran atrevido a
llamar a esta cruzada por dinero, guerra gaucha.
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