[R-P] CONTESTAN A IBARRA

maría Sola mariadelsola en gmail.com
Sab Jul 19 03:30:43 MDT 2008


de Crítica Digital

El autor ( Kravetz) escribe esta columna en respuesta a una nota del
ex jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra en que critica al gobierno
nacional por su imprevisión en la crisis política desatada por el
conflicto con el campo y la derogación de las retenciones móviles en
el Senado.

***

Cuando Aníbal Ibarra huía escondido en una ambulancia de la Jefatura
de Gobierno porteña, allá en los trágicos días de represión en
diciembre de 2001, no hubiera imaginado jamás que gracias al decisivo
respaldo de Néstor Kirchner podría volver a ese lugar por la puerta
grande. De hecho, la reelección era una utopía hasta que aquel
gobernador sureño devenido en presidente le brindó su apoyo.

Las encuestas lo daban, y al archivo me remito, detrás de Mauricio
Macri y también de Luis Zamora, a pesar de que hoy pueda sonar hasta
risueño. Entre 2000 y 2003 Ibarra no había hecho demasiado para
merecer una segunda oportunidad al frente de la comuna, pero Kirchner
apostó a él y a la posibilidad de armar un frente progresista que
hiciera un aporte diferente al proyecto nacional y popular que se hizo
cargo de un país en llamas el 25 de mayo de 2003.

El proyecto no sedujo demasiado a Ibarra, quien no obstante siguió
obteniendo los beneficios de una administración nacional eficiente y
pujante que no reparó en las mezquindades políticas de dirigentes que
pensaban más en el propio ombligo. La tragedia de Cromañón, una vez
más, encontró al kirchnerismo defendiéndolo.

Hubiera sido mucho más simple y hasta políticamente correcto
abandonarlo a su suerte, sumarse a las voces que lo señalaban como
culpable. Pero no: por convicción, y en defensa de las instituciones,
hubo una defensa férrea de su investidura, finalmente herida de muerte
por el macrismo.

Fueron tiempos difíciles para Ibarra: apenas se cayó del gobierno
local, sus principales ministros y sus aliados políticos le dieron la
espalda y se fueron con Jorge Telerman. Se quedó sólo, apenas con un
puñado de asesores. Vivió las traiciones en su versión más cruel. Pero
el kirchnerismo lo acompañó y se solidarizó con él. Sólo por eso, por
el apoyo K, Ibarra pudo volver poco tiempo después, como candidato a
legislador porteño. Y lo hizo de la única manera posible que tenía: de
la mano de Kirchner, en la lista de Daniel Filmus. Como
extrapartidario, es cierto, pero con el entonces jefe de Estado como
único sostén.

Ahora, creyendo estar fortalecido y sin peligros a la vista, se da el
lujo de criticar y dar lecciones de política a quienes lo ayudaron
cuando su gestión se hundía y lo sacaron a flote cuando su carrera
estaba terminada. Puede hacer –y ser– algo mejor que eso.

*Presidente del bloque del Frente para la Victoria de la Legislatura
de la Ciudad de Buenos Aires.




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