[R-P] Responde Horacio Giberti. Parte 1 de 2.

Ana T. Lorenzo anatlorenzo en yahoo.com
Lun Jul 14 13:17:52 MDT 2008


La cabecera de la lista me rechazó el texto al pie por excesivamente largo; lo reenvío en dos partes.
Sí, ya sé. Es muy extenso pero imperdible. En particular, la caracterización que hace Giberti de la composición social de la FAA.
Es una primicia de Tesis 11, aún inédita.
                                                          Ana

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"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: 
ganémosla a pensamiento". 
José Martí.
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Saludos cordiales. 
Ana T. Lorenzo.
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 ISAAC  GROBER**
Entrevista al Ing. Horacio Giberti *

Conflicto por las retenciones: su trasfondo, sus implicancias y los lineamientos para una nueva política

(Primera parte)

“…. Pienso que el Gobierno tiene un montón de faltas. Políticas activas mal dirigidas y de políticas que no ha dirigido, pero pienso  que aunque todo  lo que ha hecho estuviera mal y sólo hubiera hecho esto de las retenciones, no habría por qué no apoyarlas.  En todo caso el enorme esfuerzo que se está haciendo en contra de las retenciones se debe utilizar para presionar al Gobierno para que actúe  implementando todas esas políticas que hoy faltan........ Es absolutamente necesario desarmar toda esta estructura de los fondos de siembra  porque crean una estructura social totalmente negativa…..”



Las transformaciones productivas, sociales y gremial–empresarias como marco del reclamo. Los propósitos, el trasfondo y los riesgos del conflicto. Lineamientos para una nueva política.  Potenciales aliados.       

                                                                                       
                                                                                                                                 
 --Con motivo de la implantación de las retenciones móviles, los productores agropecuarios han desatado un conflicto y disputas en el que aparecen aspectos y situaciones confusas, contradictorias y peligrosas. Para ayudar a esclarecer un poco las cosas creo que sería previamente necesario conocer y entender los cambios en la estructura productiva y social habida en el campo, cuándo y cómo se fueron dando, para llegar en definitiva a tener un panorama más claro sobre lo que hoy es, productiva y socialmente el campo, qué terreno estamos pisando.--  



"Me parece un enfoque razonable.  En los últimos 15 años, digamos, el sector agropecuario ha tenido profundas transformaciones que lo vuelven muy distinto de lo que conocimos tradicionalmente. Vamos a referirnos fundamentalmente a la región pampeana, porque aunque en el resto del país también haya habido cambios, el motor de la economía agropecuaria es la región pampeana.

Aquí se produjo una revolución tecnológica extraordinaria, sobre todo a partir de los años ´90, basada en la siembra directa y en los transgénicos. La introducción de estos dos elementos abarató extraordinariamente los costos de producción a punto tal que, para que se tenga una idea, lo que antes se hacía en un mes, hoy se lo puede hacer en un día.. Es esta significativa disminución de costos lo que permitió que en el período de recesión de los `90,  el sector agropecuario pudiera afrontar esa mala racha  de todos esos años del 1 a 1 y aumentar la producción.

Esto ya anticipa que si al sector agropecuario con el 1 a 1 le iba bien  - dicho esto en general - , con el 3  a 1 le tiene que ir extraordinariamente bien. 

Pero volvamos un poco atrás. Esta profunda transformación tecnológica que permite ahora reducir a un día el trabajo que antes llevaba un mes, si bien reclama mucho menos trabajo, exige en cambio mucho más capital:  inversión en maquinaria y la maquinaria para siembra directa es cara y totalmente distinta a la tradicional, lo que obliga a renovar toda la maquinaria. El transgénico y todo lo que representa el uso de agroquímicos, etc.    representa  también gastos que antes no se hacían .

En la agricultura tradicional  el chacarero  araba, sembraba, lo que le demandaría digamos un mes de trabajo en una chacra corriente y luego hacía algunos trabajos culturales, como en el caso del maíz, o ninguno, como en el trigo. No había defensa del cultivo, en el sentido de que no se aplicaban herbicidas, ni fertilizantes, etc.  de manera que el chacarero veía crecer bien o mal el cultivo . Luego venía el período de cosecha, lo que implicaba la cosecha en sí misma, el transporte y la comercialización. Ese era el trabajo, digamos tres  a cuatro meses relativamente duros y el resto, ocio forzoso.

Esto era la estructura básica de la producción  chacarera de entonces. Hoy es totalmente distinto por la gran inversión de capital tanto en maquinaria como en insumos y eso  en Argentina, para el chacarero corriente,  con un Estado que en esos años  retiró su intervención,  le  era imposible  conseguir apoyo crediticio de fomento, no crédito bancario común, sino un crédito bancario a tasa razonablemente más baja que la corriente y  con un horizonte de vencimiento mucho más acomodado.

Además se requería asesoramiento técnico porque cambió totalmente la forma de producción, de manera que el chacarero que decía “.. a mi que me van a enseñar que tengo 20/30 años en el campo”, hoy podrá seguir diciendo lo mismo, pero sus 20 o 30 años de experiencia anterior no le sirven para nada porque han cambiado totalmente las formas de producción. Y además el cambio es muy dinámico, lo que le exige una actualización constante de los conocimientos. 

Este requerimiento de conocimientos técnicos nuevos para el productor chocó con que al retirarse el Estado de la intervención en el mercado, también  llevó implícito su retiro de la intervención técnica: el INTA  desmanteló su servicio de extensión.  Entonces el chacarero, al que le era difícil acceder al capital, al que le era difícil acceder a las nuevas técnicas, se fue quedando marginado, desapareciendo o cediendo sus tierras en arrendamiento porque juntamente con eso, como el cultivo era un negocio verdaderamente interesante, especialmente en el caso de la soja, surgieron los fondos de siembra.

Estos fondos son en verdad entidades puramente especulativas. Son, en realidad, fondos de inversión. Colectan un dinero que destinan a una determinada actividad, la que en ese momento les parezca más rentable en el corto plazo y si esa actividad luego deja de ser rentable, pasan a otra totalmente distinta. Y así como hoy  pueden producir soja,  mañana  pueden ser chorizos o cualquier otra cosa.

Por su índole, estos fondos ni invierten ni compran en el lugar donde trabajan. Derivan sus ganancias, desde el lugar donde trabajan  hacia otros centros de actividad. Utilizan la menor cantidad de capital fijo posible, porque quieren conservar la liquidez.  Por eso arriendan tierras y no compran tierras; trabajan con contratistas y no compran  maquinaria agrícola y tienen un equipo bastante bueno de asesores que los utilizan en los distintos lugares de trabajo porque  para cubrir riesgos esos fondos de inversión suelen arrendar tierras en muy distintos lugares. Así, si en un lugar las cuestiones ecológicas han sido adversas, se compensan con que en otras han sido buenas.

Además, con los transgénicos y con el mejoramiento genético se ha conseguido variedades de grano que son muy resistentes a la mayor parte de las adversidades, lo que asegura una mayor estabilidad de la producción que la que antes era corriente, en la que había menos defensa de los cultivos, menos capacidad de los propios cultivos de resistir las adversidades. Entonces, anteriormente, la oscilación de la productividad, del rendimiento, era muchísimo mayor que ahora. Estos rendimientos están ahora en un nivel muchísimo más alto y son más estables, pero a costa de una gran inversión de capital y de técnica que la pudieron hacer los fondos de siembra. Los chacareros, en cambio, se fueron quedando marginados.


Además, como los fondos de siembra  tienen el dinero suficiente y como manejan grandes volúmenes de producción, tienen  también grandes facilidades para comprar los insumos y vender la producción. Todo eso hace que su costo de producción sea mucho más bajo que el del chacarero común.

Por todo esto los fondos de inversión se extendieron enormemente en ese momento del 1 a 1, mientras iban absorbiendo o iban desapareciendo los chacareros. Como  estos últimos no podían entrar en la nueva técnica y con sus viejas técnicas quedaban  muy fuera del mercado,  les resultaba mucho más conveniente alquilarles su tierra antes que trabajarla. .Esto fue produciendo una enorme concentración de la producción. 

Antes siempre  se hablaba de la concentración de la tierra, de la propiedad de la tierra. Ahora hay una concentración de la  producción que es sobre tierras arrendadas, alquiladas y es un proceso que  cambió totalmente la estructura económica y social del campo.

Es por eso, como ahora se dice, que  tenemos un 10 % de productores que aportan el 75 % de la soja y eso es una enorme concentración – reitero – de la producción y no de la propiedad de la tierra. La propiedad de la tierra sigue tanto o más concentrada que antes, pero este es un fenómeno distinto del de la concentración de la producción".




-- ¿Qué otras repercusiones se derivaron de estos cambios en el modo de vida del pequeño y mediano productor y sobre la actividad económica de los pueblos y ciudades cercanas al quehacer rural?--

 
"En primer lugar, ha desaparecido una gran cantidad de los clásicos chacareros.  El chacarero que subsiste, ahora despliega mucho menos trabajo que antes, de manera que eso de que toda la familia de varios hijos trabajaba junto con el padre y la madre, ya pasó a la historia. En este momento una chacra, digamos, de 150 has.  en lo que se llamaba la región maicera y que ahora es la región sojera,  requiere el trabajo de dos personas, nada más.  De modo que los hijos de la familia ya no caben en el campo y los obreros se van a trabajar a las ciudades.  Por eso mismo el deterioro industrial de los años ´90 perjudicó a la chacra porque muchas de ellas se constituían entonces sobre la base del trabajo familiar en la misma chacra y parte de la familia trabajaba en industrias y comercios de los pueblos cercanos.  El receso económico de los años ´90 perjudicó  esa ocupación extrapredial y complicó más aún la economía del chacarero.  Esto explica
 esa enorme desaparición de chacareros, de productores medianos y pequeños.

Digamos marginalmente que también hay que distinguir una cosa. El mejoramiento técnico desde que se implantó el arado hasta ahora, va aumentando cada vez más la productividad del hombre. Cada vez más una persona puede atender, cultivar más hectáreas.  Entonces, dentro de una producción agropecuaria moderna, tecnificada, es lógico que disminuya la cantidad de explotaciones.

Por eso si en la región pampeana, por ejemplo,  la tierra está ocupada en su totalidad, si cada chacarero puede hoy trabajar más hectáreas que antes, es evidente que tiene que ir saliendo una determinada cantidad de chacareros del campo. En consecuencia, hay un proceso que podríamos llamar normal de disminución de explotaciones agropecuarias y a eso se agrega, en el caso argentino, un proceso que yo llamaría patológico de ese aumento de chacareros que salen del sector porque el gobierno ha sido hasta hace muy poco mero espectador  de la producción.  A partir del 2001 cambia la cosa, no se llega desde mi punto de vista a una política totalmente satisfactoria, pero hay muchos aspectos que mejoran la situación. Entonces en el sector agropecuario resurge la economía porque a ese bajo costo de producción,  se unen precios mucho más altos que reaniman la actividad. Y esa  producción, aun  bastante centralizada en pocas explotaciones, alcanza a
 reanimar la economía de los centros poblados que yo podría llamar estrictamente vinculados con la producción. En Pergamino, en el centro-sur de Santa Fe y en otras áreas que estaban totalmente aletargadas desde el punto de vista económico, se reanimaron esas industrias locales, se reanima el comercio como consecuencia de la mayor producción y el sector chacarero que aún subsiste , comienza a recuperar  poder adquisitivo.

Si se analizan las inversiones que se ha producido en maquinaria, etc., ahora se ve precisamente que mientras que en todos esos años en que el sector no agropecuario estaba languideciendo cada vez en peores condiciones  e invertía menos, el sector agropecuario ya compraba mucho más maquinarias,  fertilizantes y  herbicidas. En aquella  agricultura tradicional de hace años, los fertilizantes por ejemplo  eran consumidos por las regiones extrapampeanas y no por la región pampeana. Ahora el principal consumidor de fertilizantes es la región pampeana. Esta es una de las tantas indicaciones de cómo ha cambiado la estructura.

Volviendo a lo que estaba contando.  Se reanima la economía, se robustecen los pocos chacareros que quedaron,  pero que aún así son todavía relativamente muchos y entran también en ese círculo de mayor consumo y mayor inversión, logicamente  en una medida mucho menor que la que pudieran hacer si hubieran conservado la magnitud económica anterior,  de no mediar su  desplazamiento por esos  fondos de siembra".




 --Es obvio que los piquetes que irrumpieron en decenas de lugares, no estuvieron integrados por oligarcas.  Está claro que las multitudinarias concentraciones congregaron a pequeña y mediana burguesía rural y a pobladores del interior del país, en particular del área pampeana, que directa o indirectamente son dependientes de la economía agropecuaria. También se ha visto el despliegue de alianzas entre agrupaciones gremiales agropecuarias que a lo largo de su historia se han revelado no sólo diferentes,  sino decididamente antagónica ¿Cómo se explica esta confluencia de ahora?  Los cambios habidos en la estructura productiva y social ¿pueden haber influido en la orientación político - gremial de las entidades o esta confluencia es coyuntural, empujada por “el espanto”, como alguno de ellos dijo? ¿Qué es lo que en esencia está en disputa  para cada una de las entidades integrantes de la llamada  Mesa de Enlace?--



"Ciertamente. Todos estos cambios en la estructura económica y social, también provocó un cambio bastante importante en la estructura gremial, societaria del campo. El clásico chacarero arrendatario, la imagen tradicional del socio de la Federación Agraria (FAA),  prácticamente desapareció porque muchos de los arrendatarios que subsistieron, por las buenas o por las malas se transformaron en propietarios. Al transformarse en propietarios, muchos de ellos dejaron de pertenecer a la  FAA.   Esta entidad era, para los arrendatarios modestos, una institución, un ente absolutamente necesario porque a través de su muy buen departamento legal les proporcionaba el apoyo jurídico necesario en su lucha  contractual y legal con el propietario por problemas de arrendamiento. Al transformarse en propietarios, esos socios ya no tienen la necesidad de ese servicio y aún  no manifestando una buena conciencia gremial, simplemente dejaron de pertenecer a la 
 FAA o sin  hacer una renuncia formal, dejaron de pagar.  Yo creo que si muchas de las entidades agropecuarias de ahora depuran sus padrones de socios se quedan  con la mitad o menos de  los socios. Es una táctica de las entidades, no sólo de las agropecuarias, si no de todas, de no depurar mucho sus padrones de socios en función de los que verdaderamente pagan, para aparentar tener así una mayor representatividad

Aparte de esa disminución de socios, en lo que hace a la FAA,  hay ese cambio de estructura social  que hace que el chacarero  típico de hoy  tenga enfoques muy distintos del de  antaño. Es un propietario, un pequeño propietario, a lo mejor más conservador  que el propietario mediano o grande. Eso en lo que atañe chacarero clásico.

En cuanto a las cooperativas, buena parte de ellas sufrió un descalabro durante la época del 1 a 1 acompañado por la falta de apoyo oficial. Muchas  se salvaron transformándose realmente en empresas comerciales. FACA, que nucleaba cooperativas de productores medianos y pequeños afines a la Federación Agraria, quebró. De las restantes federaciones de cooperativas integradas en CONINAGRO quedó ACA como grupo de mayor peso, cuyos integrantes tradicionalmente fueron productores de medianos para arriba. En definitiva, CONINAGRO ahora agrupa menos cooperativas, con menor espíritu cooperativista y con menos importancia de pequeños y medianos productores.

Además tenemos toda una estructura  que absorbe el grupo de entidades que se concentra en Confederaciones Rurales Argentina (CRA), que tradicionalmente representaron a  un tipo de explotación relativamente grande pero manejada por el propio dueño, un empresario.

El tipo medio de socios de esas entidades nucleadas en CRA tiene una explotación relativamente grande,  a lo mejor 1.000 has., que en la región pampeana no es poco,  pero generalmente las maneja él en forma directa y muchas veces vive en la propia explotación. Ese hoy sigue siendo propietario y ha crecido mucho en los últimos tiempos. Además se ha diversificado. Antes ese propietario era fundamentalmente ganadero y  hoy ha asimilado las nuevas técnicas y se transformó a veces más en agricultor que en ganadero. Por eso interviene ahora en forma mucho más activa que antes en la puja por la determinación de precios de los  granos, etc. que antes era algo que  miraba un poco de costado porque se dedicaba más bien  a la ganadería.

Los grandes productores  son los clásicos representados por la Sociedad Rural Argentina (SRA),  que ahora se diferencian. Son claramente productores y no latifundistas.  Hoy, por  una serie de cosas,  hacen el cálculo de beneficios alternativos, etc. Ya no es como antes que la gran explotación solía ser bastante más extensiva que lo razonable y que muchas veces no trabajaban bien la tierra porque de todos modos  su gran superficie les permitía tener un ingreso alto sin necesidad de complicarse la vida  administrativamente. Hoy ya se piensa en otra forma. Se piensa por ejemplo en si la tierra que tengo vale tanto, que rentabilidad tiene y la comparo con la rentabilidad de otras actividades o de colocaciones alternativas de ese capital y si no me conviene,  vendo la tierra y me dedico a otra cosa,

 Hace 40/50 años ese enfoque no existía. De modo que la  Sociedad  Rural sigue representando a grandes propietarios pero con otra estructura. Se dedican más a la producción propiamente dicha y también han incorporado la agricultura, cuando antes eran casi exclusivamente ganaderos porque la agricultura la hacían por vía  de arrendatarios que ahora han desaparecido.

Estos son los cambios que hoy ofrece la estructura societaria. Ahora por sobre esas cosas hay otra cuestión fundamental: ¿qué representatividad tienen?  ¿Cuánto del sector agropecuario, cuántos productores verdaderamente absorben?

 Si  uno atiende a las cifras que cada una de ellas dice sobre la cantidad de socios - y eso salió en un artículo de La Nación de hace un tiempo – resultaría que las cooperativas, que no son gremiales pero que  son entidades que asocian a muchos productores pero con espíritu de comercialización más que de producción,  dicen que  representarían a 110.000 asociados. CRA  tendría 100.000, la FAA otro tanto  y la SRA 10.000, o sea que en total, según ese artículo que apareció en La Nación y que en realidad recoge lo que se adjudican cada una de las entidades, tendrían en conjunto como 300.000 socios, o sea casi  el total de los productores agropecuarios. Eso es absolutamente falso y lo podemos decir con absoluta convicción  porque si vamos al censo agropecuario del 2002 encontramos con que por primera vez en el país se pregunta a los productores si están afiliados o no a alguna entidad gremial o cooperativa.  La respuesta es la siguiente:
 en todo el país sólo el 4%  de los productores está afiliado a alguna entidad verdaderamente gremial y el 13 % está agrupado en cooperativas. Esta es la verdadera representatividad que tienen las entidades. 

Entonces me parece que está bien que actúen, que reclamen, que el gobierno las tenga en cuenta,   pero distan enormemente de tener la importancia que  ellas a sí mismas se adjudican. Esa poca importancia creo que está muy claramente expresada en otra circunstancia.  Toda esta última serie de problemas que ha habido ha surgido del famoso movimiento de los “autoconvocados” que son los que en este momento están a lo mejor manejando la situación. Si hay tal gran cantidad de autoconvocados es porque precisamente las entidades son poco representativas. Y se da este curioso caso de que los autoconvocados por ejemplo, organizan una reunión e invitan a las entidades agropecuarias y los presidentes de las entidades agropecuarias van como invitados a las reuniones que organizan los autoconvocados. 

Esa enorme cantidad de autoconvocados que son  los que hasta ahora están causando más cortes de ruta que los asociados,  están reafirmando las cifras censales sobre la poca importancia  real que tienen las entidades agropecuarias y están complicando también la resolución política del problema porque por su propia condición de autoconvocados no tienen disciplina gremial,  hay grupos con diferencias  internas muy notables, un grupo con otro no tiene nada de afinidad y cada uno corta las rutas como le parece, Unos dejan pasar a las ambulancias y otros no,  pasan determinados tipos de  mercaderías o no. Hay toda una anarquía y sobre todo no pueden tener una actitud unificada y mucho menos obedecer las directivas que emanan de las entidades agropecuarias tradicionales. Por eso si mañana el gobierno llega a un acuerdo completo con las entidades agropecuarias, con estas cuatro entidades famosas,  no hay mayor garantía de que la masa de productores
 agropecuarios  responda a ese compromiso

Pasemos ahora al marco político en que se desarrolla toda esta problemática del conflicto. 

Primero: yo no considero malo que se hable  de que esto está politizado.  Al contrario, todos estos hechos son la consecuencia de medidas  políticas. Entonces me parece que es absurdo decir que las entidades están politizadas o que el gobierno está politizado o se politizan los temas, etc. Ojala todos estuviéramos politizados, con lo cual quiero decir que estuviéramos viendo desde un punto de vista de una actividad política razonable, que medidas conviene tomar o no.

Segundo: yo creo que las entidades han respondido, reaccionado a  situaciones que son muy distintas de las que  originalmente se plantearon. Esto explica en buena medida su aparente unificación.

Dicho en forma más clara:   analizada la actual situación económica del sector agropecuario, el Gobierno computó que en razón de la fenomenal suba de los precios internacionales, ese sector percibirá ahora  ingresos muy altos, que para lograrlo en realidad  no hizo demasiado. Las retenciones vienen a cumplir así una función legítima, la de quitar una parte nada despreciable – podría ser un poco menos, pero es bastante apreciable – de los posibles ingresos, redistribuirlos y fundamentalmente por vía de  las retenciones,  separar los precios internos de los externos de modo de evitar que ese extraordinario aumento de los precios externos eleve innecesariamente el costo de vida interno. Yo creo  que es humano considerar que nadie va de buen modo, sin cierta discusión, a resignar sus ingresos, Después de todo, el bolsillo es la parte del cuerpo que más duele.  Creo que es humano dentro de nuestra sociedad que cada persona procure ganar lo
 más posible.

Aquí aparece  entonces uno de  los errores del Gobierno y  fue  el no explicar suficientemente  el por qué hacía las cosas de  manera que quedara claro el por qué de las retenciones, la magnitud del margen de ganancias extraordinarias que en caso contrario quedaría en manos de los productores y que aún descontadas  las retenciones, restaba una buena rentabilidad.  

Aquí aparece ese trasfondo político. Las entidades obedecen inicialmente a la presión primera de sus  asociados  y luego se encuentran presionados por los autoconvocados  que piden que no se les saque un solo peso. Y es más fácil para un dirigente  trasmitir ese pedido al gobierno que el hacerle ver a sus asociados que deben resignar parte de ese beneficio extraordinario en función de un beneficio social. 


Aquí aparece el segundo error, porque no es posible que el Gobierno  trate de igual a igual a una entidad agropecuaria y con ese famoso “hay que consensuar” en algo  donde jamás se va a poder consensuar porque implica limitar en buena parte los beneficios del sector. Exagerando las cosas: si en un país donde hubiera esclavitud  el gobierno quisiera eliminarla, jamás  va poder consensuar con los dueños de los esclavos. Entonces si el gobierno necesita limitar en parte el ingreso de un sector agropecuario, no va a lograr el consenso. En todo caso los va a convencer a regañadientes, pero esperar a que tenga un consenso pleno de esas medidas me parece absurdo. Por eso digo que el Gobierno gobierna,  por lo menos en un modelo teórico, atendiendo a las necesidades globales del país y en cambio las entidades sectoriales atienden a una lógica defensa de sus propios intereses sin considerar mayormente las consecuencias sociales.

Esto es lo que sería desde mi punto de vista lo que ocurre  en la economía agraria. Ahora, en la economía social o en el marco político general, yo no creo que se pueda hablar de golpismo. Me parece que la relación de fuerzas ahora es muy distinta que antes. Que la sociedad en general vive otro clima y que dista mucho de pensar o aceptar que se pueda dar un golpe. Pero sí creo que se inicia un proceso muy serio, muy inteligente, de deterioro de la imagen del gobierno  que puede sí  llevar después de un tiempo a un cambio de gobierno, sea por un golpe o sea por elecciones o se lo debilita tanto como para lograr forzarle el brazo e imponerle un cambio de política. Se desprestigia totalmente a un gobierno y luego surge una alternativa de un gobierno, por ejemplo totalmente conservador y la gente incautamente puede ir a votar por ese gobierno. Es decir se puede hacer un golpe electoral en lugar de un golpe militar. Veo que aquí si no se manejan
 bien las cosas se puede llegar a un enfrentamiento torpe e innecesario de un sector con otro, en que se van insultando recíprocamente y en lugar de argumentar pasan a los insultos y a  una acción violenta


En ese sentido creo que también el Gobierno no ha estado prudente porque no ha sabido conservar la serenidad y en lugar de utilizar  adjetivos contra los dirigentes agropecuarios debió explicar claramente la situación, por ejemplo presentar modelos de costos que demostraran la gran utilidad que tiene el sector agropecuario y que torna legítimo que una parte de esos beneficios extraordinarios se dediquen en beneficio del país entero. 

Esa misma carencia de elementos objetivos también la presentan las autoridades agropecuarias. Escuchamos todos los días su queja de que pierden plata,  que no pueden invertir, etc. pero jamás dan un costo concreto. Lo más que hacen es decir como ha aumentado  el precio de los fertilizantes o el precio de otros insumos. Y eso en parte es cierto, pero esos productos que ellos indican constituyen una parte relativamente minoritaria del costo total de producción. Por ejemplo me parece que los fertilizantes más los herbicidas, pueden  representar  alrededor del 10 % del costo de producción. De manera que aunque dupliquen sus precios, su efecto sobre el costo final es poco y además hay otros rubros que han disminuido o en el peor de  los caos han mantenido su incidencia dentro del costo. Es el caso del gasoil,  con un precio subsidiado para un elemento muy necesario para la producción agropecuaria y que constituye una parte significativa del costo de
 producción. 

También podríamos decir que desde el punto de vista social y si es que la memoria no me falla, en el quinquenio 1997-2001 se necesitaban 14 quintales de soja para pagar el sueldo mensual de un obrero rural medio y ahora se necesitan sólo 10 quintales, es decir que ha habido una rebaja de casi el 40 %, lo cual nos está diciendo por otra parte que los beneficios derivados de  los  mayores precios de los granos no se han manifestado  en el aspecto social de los trabajadores agropecuarios

Volviendo al tema propósitos de la protesta.  No creo que pueda calificarse de golpista a la gente, pero sí  de desestabilizadores. No a la gente en su totalidad, sino  que hay un grupo que está aprovechando esta circunstancia para que la gente, que está embalada, irritada porque le sacan pesos,  entre, sin darse cuenta, en esta corriente desestabilizadora. Y yo que viví unos cuantos años y ví esta película varias veces, me acuerdo de lo qué ocurrió por ejemplo con Illia.

Hace poco se cumplió un aniversario de la muerte de Illia o algo así.  Casi todos los periódicos cantaron loas de Illia, pero cuando Illia vivía y era presidente, se lo denigró de todas formas. Se le hizo una campaña  muy bien instrumentada de hacerlo aparecer como un hombre irresoluto,  etc., la famosa tortuga. Mis hijos, que eran entonces estudiantes secundarios y formaban parte de la juventud, salieron a la calle a protestar porque no había suficiente presupuesto educativo. Las cifras demostraron luego que en ese momento  la proporción del presupuesto dedicada a educación era muchísimo más alta que antes. Pero todo eso  son elementos de una política muy bien orquestada que transforma a muchos en idiotas útiles de aquellos que los utilizan con fines totalmente distintos de lo que ellos quieren defender. Y así terminan escupiendo al cielo.
  
Yo no quisiera  que ahora se produjera lo mismo. Pienso que el Gobierno tiene un montón de faltas. Políticas activas mal dirigidas y de políticas que no ha dirigido, pero pienso  que aunque todo  lo que ha hecho estuviera mal y sólo hubiera hecho esto de las retenciones, no habría por qué no apoyarlas. 

 En todo caso el enorme esfuerzo que se está haciendo en contra de las retenciones se debe utilizar para presionar al Gobierno para que actúe  implementando todas esas políticas que hoy faltan. Por eso creo que hay que proceder con bastante tino en cuanto a las posiciones que uno debe tomar ahora. Insisto en que en una actitud crítica con el Gobierno, criticar al Gobierno no es ir contra el Gobierno. Lo digo como institución. Tenemos que tener  estoy muy claro y que si no advertimos bien la diferencia podemos estar desestabilizando, no actuando sobre un Gobierno para que cambie sus posiciones, sino desestabilizando a un Gobierno en beneficio de intereses que no son verdaderamente los intereses nacionales". 
(continúa)


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