[R-P] En defensa de César Brie

Patricia desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Mar Jul 8 20:51:47 MDT 2008


Recibido de Iván Dávalos
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Queridos/as,

Comparto con Uds. un documento escrito por un cómplice sobre nuestro querido amigo Cesar Brie; intelectual, director de teatro, escritor, nostálgico declamador de poesias, historiador, en fin... argentino de origen, boliviano por adopción y encima de corazon Sucrense... si, porque no? como yo también... porque Sucre no es esa turba torva de bárbaros; es donde como dice la Matilde Casazola o el Jecho Duran(?) ambos de Sucre tambien por si acaso... "(en Sucre)...florecen rojos claveles, sueños de Manuel Asencio(Padilla), pintados en las paredes!!...". Antes de leer el documento, mejor vean los videos... son seis, para que después no digan que Pablo Rodrigo es un exagerado...

Abrazos,

Jó

http://www.youtube.com/watch?v=27i9SsZOFT0
http://www.youtube.com/watch?v=tZ5QiwmsyYg&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=zS6YxUxlb10&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=Tl7PktvPUZE&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=FK5LOr6fHv4&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=NES0O2uixZk&feature=related

EN DEFENSA DE CÉSAR BRIE

Pablo R. Barriga[1]

"… en todos los pueblos que han vivido sofocados por una esclavitud de siglos, pervive el odio teológico a la inteligencia y el terror jesuítico al pensamiento libre. Se necesita ser un apasionado de las ideas y de la verdad para atreverse a pensar libremente—y escribir—en semejante medio." Carlos Medinacelli (1899-1949)

 
         Todavía me cuesta creer que César Brie, el ayer aplaudido y aclamado director del afamado Teatro de los Andes, uno de los pocos artistas que viven en Chuquisaca reconocidos nacional e internacionalmente, que ha llevado en alto el nombre de nuestro país por el mundo y que era hasta hace no mucho tiempo considerado hijo pródigo de la Ilustre Ciudad[2]; sea hoy atacado, acusado y amenazado de la manera más ruin y procaz.


La razón es por todos conocida: además de escribir algunos artículos en los que denunció el régimen de intolerancia imperante en la Ciudad Blanca, Brie se atrevió a narrar con detalle el atropello ocurrido el 24 de mayo en el documental Humillados y ofendidos (disponible en www.youtube.com)junto a Pablo Brie y Javier Horacio Álvarez. Allí mostró, entre otras muchas cosas, que la agresión que sufrieron los campesinos e indígenas chuquisaqueños no fue solamente un acto de violencia política, sino que tuvo un fuerte componente de violencia racial[3] y, quizá más importante aún, señaló la responsabilidad de más de uno de los miembros del Comité Interinstitucional en estos hechos aciagos. Más que ninguna otra cosa, Humillados y ofendidos denunció la actitud de una parte importante de la ciudad que no quiso o no supo repudiar con suficiente fuerza lo sucedido aquél día, ya porque tácitamente apoyó lo ocurrido o bien porque sintió
 miedo de disentir públicamente en una ciudad donde ya no es posible pensar diferente (de ello da fe, por citar sólo un ejemplo, la golpiza que recibió recientemente el diputado oficialista Wilber Flores). 

            En palabras de Brie:

[Veo] una multitud enfervorizada y ensañada, agresiones a inermes, miembros del Comité Interinstitucional dirigiendo las personas en el estadio, uno de ellos riéndose mientras ve cómo arrean y golpean a los campesinos. También se escuchan voces defendiendo a los vejados[4].

¿Se le ataca por esto? ¿Es su denuncia una "injusta y desleal actitud (…) contra la población de Sucre"[5]?  

La primera acusación contra Brie raya en el cinismo y la ignorancia,  pues se le acusa de haber "montado" las escenas de Humillados con el fin de, primero, mostrar  a Sucre como una ciudad racista y retrógrada y, segundo, responsabilizar de los hechos a los inocentes miembros del Comité Interinstitucional. Baste decir en defensa de César Brie que muchas de las más crudas y reveladoras secuencias de Humillados son tomas completas y que aún exhibidas individualmente o en distinto orden provocarían el mismo repudio e incriminarían a las mismas personas (y si los enemigos de César no están de acuerdo co esto los reto a demostrar lo contrario). Para sus enemigos, las indignantes escenas de palizas y abusos son sólo "teatro oficial". César Brie no niega que Humillados es su versión de lo ocurrido; frente a ello, sin embargo, sus detractores no han sido capaces de narrar de otra manera la historia del 24 de mayo. Por poner sólo un ejemplo, no han
 sido capaces de encontrar en las varias grabaciones a los supuestos infiltrados masistas a los que se refieren constantemente, ¿tendremos que pensar que César Brie los borró recurriendo a efectos especiales? 

Los acusadores de César Brie lo llaman "enemigo de todos los sucrenses", cuando éste dice más de una vez en sus textos que hay sucrenses que no son partidarios ni del terror, ni de la violencia ni de la intolerancia, y que el 24 de mayo varios de ellos intentaron defender a los indígenas ("También se escuchan voces defendiendo a los vejados"). Al final de Humillados se escucha el testimonio de un joven que dice que dice "[ellos] no son gente del pueblo (refiriéndose a los agresores), nuestra gente ayer decía "basta", no humillen a nuestros hermanos campesinos, no humillen al que piensa diferente, no hagan esas barbaridades, esas atrocidades…"  

Sostienen sus calumniadores que César Brie está completamente parcializado a favor del MAS. Aunque las inclinaciones políticas del artista son conocidas (y esto no debería ser motivo de condena alguna), él ha sido enfático al sostener que en lo sucedido en Sucre tanto en noviembre como en mayo tiene también responsabilidad el Gobierno. No puede explicarse sino que sostenga que "los errores del gobierno y su escasa vocación democrática han colaborado a popularizar este fascismo"[6] (refiriéndose al clima de intolerancia y agresión reinante en Sucre). Sus detractores fundan sus acusaciones en que Humillados y ofendidos fue transmitido solamente por Televisión Nacional (salvo en Sucre, donde fue censurado), César Brie responde que envió el documental a cuatro televisoras y que sólo ésta accedió a pasarlo. 

Los que atacan a César Brie no hacen un esfuerzo por demostrar que lo que dice no es cierto (es, dicen, algo que no vale la pena), prefieren cambiar de tema en lugar de responder a sus denuncias y lo acusan, por ejemplo, de no haber filmado los hechos de noviembre, siendo que el artista se encontraba fuera del país; recurren a la calumnia al afirmar que recibió dinero del MAS, algo que, claro está, no pueden probar; o, lo que es aún más vergonzoso, lo acusan de racista sólo por ser argentino (algo que, dicen, es imperdonable), con lo que demuestran de paso su escaso raciocinio. 

Como si esto no fuera suficiente, se acusa a César Brie de inmiscuirse en política siendo extranjero y se lo amenaza con correr la suerte del "peruano Chávez", cuando Humillados y ofendidos es, antes que nada, una denuncia de una flagrante violación a los derechos humanos. No es la primera vez que César Brie hace un trabajo de denuncia, lo había hecho ya en sus obras En un sol amarillo, memorias de un temblor y en Otra vez Marcelo; por ello, no deja de resultar paradójico que sea justo ahora que se recalque su condición de extranjero, haciendo gala, dicho sea de paso, de un chauvinismo y un provincianismo patéticos. A los detractores de César Brie habría que recordarles que también Luis Espinal era extranjero y que lo era también, qué paradoja, el mismísimo Mariscal Antonio José de Sucre. 

            Concluyendo, los detractores de César Brie no son capaces de seguir una discusión razonada, se entregan fácilmente a la descalificación, al insulto torpe y la calumnia; a diferencia del director del Teatro de los Andes, han perdido su independencia y honestidad intelectual y se han convertido en voceros del establishment; sus argumentos (si puede llamárseles así a esta sarta de retruécanos y a esta retahíla de difamaciones) carecen de elegancia y de la mínima coherencia. Al intentar ensuciar un nombre que por su trayectoria es difícilmente ensuciable dan un tristísimo espectáculo; su única disculpa podría ser, si tratamos de no pensar mal, que actúan nublados por la furia que dejó noviembre en Sucre. 

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[1] Becario boliviano en El Colegio de México, donde cursa la licenciatura en Política y Administración Pública. El autor vivió algo menos de dieciocho años en Sucre. 
[2] No me voy a referir a Sucre como la Culta Charcas porque "culta" es una adjetivo cada vez menos pertinente para esta ciudad. Como bien muestra César Rojas Ríos en La ciudad Vagón, los hilos negros de la ciudad blanca, la producción artística e intelectual de Sucre ha ido declinando paulatinamente. Como era de esperarse, Rojas Ríos es un académico detestado en Sucre por su franqueza. 
[3] En este punto no estoy de acuerdo con lo sostenido por la redacción de Pulso en su nota titulada "Chuquisaca en su hora crucial: radiografía de la región más polarizada del país". 
[4] César Brie, "Respuesta a los argumentos de Mier", Correo del sur, 2 de julio de 2008. 
[5] Rodolfo Mier Luzio, "Al César…", Correo del Sur, 4 de julio de 2008. 
[6] "Sucre, capital del racismo", artículo que circuló por Internet.


"Por los contornos más profundos se me desatan las mareas. Lloro, menstrúo, ansío. Por los gestos más correctos se me anuncian deseos. Se me revela el amor de nuevo y no sé qué hacer con él. Me desangro....pedacitos de mi misma. Roja, quebrada. Desparramada. Afuera la vida pasa como una ciruela a veces gorda , jugosa y amarilla. A veces seca , arrugada, coagulada. Mientras es la procesión la que sigue por dentro y no pasa. No pasa."





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