[R-P] Artículo de Bresser-Pereira en catellano

juan maría escobar escobar45 en infovia.com.ar
Mie Jul 2 19:06:17 MDT 2008


Remitido por Identidad Popular

BRASIL: NUESTRA BATALLA SE LIBRA EN ARGENTINA
Si Cristina ganara esta batalla, abrirá un camino para latinoamericanos y 
africanos.

Por Luiz Carlos Bresser-Pereira
Folha de S.Paulo, 16.6.2008
 Traducción colectiva de los participantes de homo-economicus.blogspot.com
Edición original en http://www.bresserpereira.org.br/view.asp?cod=2730

Bresser-Pereira: -Las retenciones móviles a las exportaciones existentes en 
la Argentina son el secreto que se esconde detrás del 8,8% de crecimiento 
entre 2003 y 2007.
El gobierno argentino está enfrentando hace tres meses una batalla decisiva 
no sólo para su propio desarrollo económico sino también para el de todos 
los países latinoamericanos que aún no comprenden que no neutralizar la 
enfermedad holandesa (revaluación súbita de la moneda nacional) es el más 
serio obstáculo económico que enfrenta. Las retenciones móviles a las 
exportaciones existentes en la Argentina son el secreto que se esconde 
detrás del 8,8% de crecimiento entre 2003 y 2007.  El esquema de retenciones 
doblemente variable -entre commodities y conforme a la variación del precio 
internacional del bien- traslada la curva de oferta de esos bienes hacia 
arriba en proporción a la gravedad de la revaluación súbita de la moneda 
nacional que ese bien causa. Se vuelve así no lucrativa la exportación del 
bien a una tasa de cambio menor, lo que impide del lado de la oferta, que 
esa tasa se aprecie.  Al impedir la sobrevaluación del peso, el gobierno 
argentino garantiza, por un lado, la ganancia de los agricultores y, por el 
otro, la demanda agregada para inversiones volcadas a la producción de 
bienes comercializables (que pueden ser exportados o importados) y así la 
economía crece aceleradamente. Los agricultores argentinos, victima de una 
ilusión, rechazan el aumento de la retención sobre la soja al 44% pensando 
que los que pagan son ellos. No es así.  A no ser que los cálculos del 
gobierno estén equivocados, eso es solo aparentemente cierto. Si el gobierno 
eliminase las retenciones de ese y el resto de los bienes que dan origen a 
la enfermedad holandesa, el mercado provocará la apreciación del tipo de 
cambio en la proporción exacta de la retención eliminada y el agricultor no 
ganará nada, lo que recibe quedará igual a lo que tenía con la retención. 
Ganarán en el corto plazo los consumidores argentinos, cuyos salarios reales 
crecerán, pero perderá toda la economía argentina, que volverá a crecer a 
tasas modestas y quedará a merced de una crisis de la balanza de pagos.  Y 
si el gobierno argentino hubiese creado un fondo de estabilización para los 
precios agrícolas con parte de los recursos de la retención, su eliminación 
o reducción causaría pérdidas a los propios agricultores que volverían, otra 
vez, a quedar sujetos a las variaciones de los precios internacionales de 
las commodities.  Entonces, lo racional, desde el punto de vista económico, 
era luchar por ese fondo de compensación (no por la reducción de la 
retención). Su lucha actual solo tendría sentido si todas las demás 
retenciones se mantuviesen y en consecuencia el tipo de cambio no se 
apreciase, pero, en ese caso, estaríamos frente a un caso clásico de 
oportunismo o de comportamiento "free rider". Si el gobierno de Cristina 
Kirchner venciere en esta batalla, no solo estará defendiendo el interés 
nacional de la Argentina.  También estará abriendo un camino para que los 
países latinoamericanos y africanos comiencen a reconocer racionalmente la 
existencia de esa terrible falla del mercado (la enfermedad holandesa) y a 
neutralizarla.  Una falla que tiene consecuencias diferentes dependiendo de: 
1.- Si el país todavía no se industrializó pero se darán las condiciones 
para eso una vez que neutralice la enfermedad (es el caso de los países 
productores de petróleo) 2.- Si el país ya se industrializó pero dejó de 
neutralizar la enfermedad (es el caso de Brasil y la Argentina) En el primer 
caso el país no se industrializa y en el segundo entra en proceso de 
desindustrialización.
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