[R-P] CK

C J Lazor clazor en ciudad.com.ar
Mie Ene 30 10:13:13 MST 2008


[Otra opinión...y van...]


EL ¿PROGRESISMO? DE CRISTINA KIRCHNER
REPENSANDO CATEGORÍASPor Daniel Blinder

Falacias

    Hay algo gracioso en todo esto. Cristina Fernández de Kirchner 
vendría -según unos fascistas trasnochados- a implementar el modelo socialista 
que alguna vez estuvo marcado por la Revolución Cubana, y hoy por la Revolución 
Bolivariana en Venezuela. Estos sectores piensan que se está generando un 
alineamiento estratégico del marxismo internacional, para dar vuelta los hechos 
y destruir "las sagradas" y eternas instituciones como la familia, la propiedad 
y el Estado. Ridículo, por donde se lo mire.
    Ridícula también es la visión de la izquierda que apoya Cristina, como si 
fuera la continuación de Néstor, que supuestamente siguió la línea de los 
grandes patriotas latinoamericanistas, de Evita, el Che, Perón, y Marx. ¿Quién 
puede creerle? Si hasta las propias categorías en el mundo en que se mueve la 
Presidenta son engañosas. Veamos.
    En su sitio de Internet (1), se puede encontrar su espacio de reflexión en 
el cual afirmó que "mientras haya un pobre en la Patria no habrá victoria 
definitiva", y que uno de sus objetivos de Gobierno será "mejorar la movilidad 
social ascendente". "No nos votan para que nos peleemos entre nosotros, nos 
votan para que trabajemos por ellos, los ciudadanos y las ciudadanas y esto creo 
es lo que también tenemos que hacer para mejorar la movilidad social 
ascendente".
    Entonces, no tuvo mejor idea que mantener el proyecto económico que es una 
continuidad al de su predecesor, Carlos Menem. Modelo en el cual -aquí está la 
ironía- tiene una similitud con el socialismo que tanto señalan muchos de estos 
sectores de derecha que defienden a los empresarios: porque justamente la 
categoría de burgués en la Argentina es una falacia, y porque el Estado sostiene 
la infraestructura Nacional (pero beneficiando a los empresarios que se 
enriquecen a costa de esos aparatos estatales).


Las cosas por su nombre

    En términos teóricos puros y para simplificar el análisis, un burgués es 
aquel individuo que pertenece a la clase social que tiene los medios de 
producción. El burgués hace una inversión, a riesgo, en la cual apuesta a 
obtener utilidades. Esa es justamente una de las características centrales de la 
burguesía y que no parece existir en nuestro país: el burgués invierte, pero en 
la Argentina la inversión la hace el Estado. Las reglas del mercado son claras, 
terriblemente darwinistas. El que no puede competir, pierde. Aquí los 
empresarios, ganan, porque invierte el Estado. ¿Por qué subsidiar a un 
particular, para que preste un servicio, cuando el mismo subsidio podría 
cobrarlo y administrarlo una sociedad del Estado? ¿Por qué dárselo a un solo 
individuo cuando podría administrarlo una cooperativa de trabajadores? Nuestro 
modelo no es liberal, sino que lo que parece haber es un fuerte vínculo de 
negociados empresariales y el Estado. Ganan los empresarios y pierden los 
trabajadores.


Un ejemplo cotidiano

    Podríamos escribir páginas enteras en torno a este tema, hablar de 
macroeconomía, etc. Pero hay casos más inmediatos que son tan contundentes que 
no dejan lugar a dudas. Las privatizadas que prestan un pésimo servicio, los 
medios de transporte que no funcionan, y más. Pero veamos el caso de los 
colectivos en la Capital Federal. Para generar movilidad social ascendente, o 
sea, para trasladar recursos de los que más tienen a los que menos tienen, no 
hubo mejor idea, que desde el cuestionado Ministerio de Planificación y la más 
sospechada Secretaría de Transporte, de aumentar el precio del boleto de 
colectivo, es decir, sacarle a los que menos tienen para darle a quienes mucho 
poseen, que son aquellos que reciben dinero para funcionar como empresa, 
mientras el trabajador trabaja por un salario para pagar el boleto.
    Durante muchos meses, se podían observar en circulación carteles puestos a 
los costados de los vehículos públicos que plantaban más o menos, que "¿cómo se 
puede cobrar un boleto tan barato?" y "que se necesitan más subsidios al gasoil" 
porque "así los empresarios del sector no pueden subsistir". Que vergüenza. Si 
no pueden, que se haga cargo un ente competente y competitivo, como el Estado 
por ejemplo. Pero el Estado sede, poniendo los costos sobre el que menos tiene, 
el usuario.
    Por esto no se si el gobierno de Cristina es de izquierda, ni sé si es de 
derecha. Pero en los hechos, es Carlos Menem con un vestido que pretende ser 
Evita, pero que se parece mucho a Cristina.
Daniel Blinder
(1)  http://www.cristina.com.ar/noticias_ampliada.php?id=242 





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