[R-P] El abismo de los símbolos
Boletín Bambú
bambuprensa en yahoo.com.mx
Lun Ene 28 20:15:14 MST 2008
Querida Micaela:
Son sólo apuntes, pero en ellos está la idea.
De junio a diciembre de 2000 anduve como corresponsal del
diario mexicano La Jornada en los dos lados de la frontera
norte, sobre todo en la zona Tijuana-San Diego.
Cuando en la tarde del 7 de junio de 2000 llegué al
aeropuerto internacional de San Diego, creía que ya había
visto y oído todo o casi todo. En las semanas previas leí
el libro “Cruzar la línea”, de Jorge Bustamente y me
enteré, entre otras cuestiones, que en septiembre 1969, un
juez de California le dijo a un mexicano que comparecía
ante la corte de su jurisdicción: “Para la gente mexicana
es perfectamente correcto salir y actuar como un animal
después de los 13 años. Quizás Hitler tenía razón. Los
animales en nuestra sociedad probablemente deberían ser
destruidos”.
Cuando me faltaban 48 horas para viajar, la prensa informó
que un ciudadano de Tamaulipas ofrecía públicamente 10.000
dólares de recompensa a quien matara a un agente de la
Border Patrol (Patrulla Fronteriza). La única condición era
que el guardia debía ser ultimado en territorio mexicano.
Ya instalado en San Diego, me contaron que en noviembre de
1988, en las afueras de la ciudad, un paracaidista militar
que había sido “cabeza rapada” acribilló de 11 balazos a
una joven pareja de trabajadores mexicanos: ella tenía 18
años y él 22. El asesino los mató a sangre fría, porque sí
nomás. Durante el juicio, el soldado declaró que odiaba a
los mexicanos y que había ingresado al ejército porque
estaba seguro que algún día Estados Unidos iba a invadir
México.
Había otro antecedente. En 1984, un ex guardia
estadounidense desempleado culpó a los mexicanos por no
encontrar trabajo. El hombre se vistió con un uniforme
camuflado, entró a un McDonald's de la ciudad de San Ysidro
con un rifle de alta potencia y masacró a 22 inmigrantes.
Aún me faltaba ver la aduana de San Ysidro-Tijuana, el paso
fronterizo más transitado, vigilado y militarizado del
mundo, donde en esa época se registraban 70 millones de
entradas y salidas anuales de personas. También me faltaba
recorrer la barda metálica de tres metros de altura que
separa a México de Estados Unidos (erigida después de la
caída del Muro de Berlín), asomarme a uno de los desiertos
más áridos del planeta, espiar desde los cañones de piedra
las incursiones de la Patrulla Fronteriza, observar los
rostros indiferentes de los mexicanos deportados hoy y que
intentarán cruzar dentro de una semana o la próxima.
Aprendí que hay cuatro formas de ver la frontera norte. Una
es la distante óptica del ámbito diplomático, con sus
declaraciones conjuntas y acuerdos binacionales: mucho
ruido y pocas nueces.
Otra, es la visión del incontaminado mundo académico, con
sus “escenarios posibles” y diagnósticos que motivan tanto
como tener un pescado muerto en la mano.
La tercera manera son las noticias breves que se publican
irregularmente en los periódicos; uno siente el mismo
entusiasmo que sentiría en un pueblo perdido en el que lo
único que tiene a mano para leer es la guía telefónica.
Y, finalmente, ahí está la violenta realidad cotidiana en
el lugar de los hechos. Eso era lo que me faltaba ver y
sobre lo que quería escribir.
Cuando regresé a México, empecé la ordenar todos los
artículos y entrevistas que había enviado en esos seis
meses –más otros apuntes que había tomado– con la idea de
transformarlos en un librito. Un día, hurgando en la página
web de la Secretaría de Gobernación para actualizar la
cantidad de migrantes que habían perdido la vida al cruzar
la línea (escribí “muertos” y “muertes” en el buscador), me
encontré con “muertitos”.
Era una deposición titulada “Migra, coyotes, paisanos y
muertitos: sobre la analiticidad y el sentido de ciertos
factores de la migración clandestina en la frontera norte”,
con la firma de un doctor Guillermo Alonso Meneses.
“Migra” se le llama a los agentes del Servicio de
Inmigración y Naturalización (SIN) y a los de la Patrulla
Fronteriza. “Coyotes” se les dice a los transportistas
clandestinos que pasan gente al otro lado de la frontera.
Leí el trabajo, lo releí y no encontré ningún dato, pero
copié un párrafo:
“La analiticidad de los factores de la migración
clandestina dependen, en gran medida, de la
conceptualización que hagamos. Paralelamente, la
analiticidad de los conceptos dependerá, así mismo, de la
capacidad que tengan para describir y categorizar los
componentes básicos de los factores a analizar. Cualquier
realidad o fenómeno debe ser conceptualizado rigurosamente;
de lo contrario su analiticidad será problemática o,
llegado el caso, imposible. Esto exige que alimentemos los
conceptos con toda la nueva información que vayamos
recabando en nuestra investigación. Un proceso dialéctico,
de constante retroalimentación, entre la realidad y el
concepto que da cuenta de ella. Sin embargo, la
analiticidad de los fenómenos/realidades culturales es más
compleja, si cabe, por la dimensión simbólica. Ésta obliga
a manejar factores que hablan del significado y del sentido
del comportamiento humano. Una información que suele estar
presente, pero no de manera obvia, y cuya analiticidad
(posibilidad de ser analizada) depende de que sepamos
anudar y desanudar datos que se muestran fugaz y
densamente, metafórica y ambiguamente, elusiva y
contradictoriamente en el abismo de los símbolos”.
Analiticidad... El abismo de los símbolos... Carajo, la
frontera que yo vi y viví era muy distinta a “eso”.
¿A qué viene todo esto? Recordé que Jorge Ricardo Massetti
escribió un libro llamado “Los que lloran y los que luchan”
y se me ocurrió que se le habían olvidado “los que
analizan”.
Si te parece que todo esto es adecuado para el prólogo, me
pongo a trabajar. Si no, sigo con la Operación Cóndor que,
para ser honesto, me entusiasma más.
Cariños.
Roberto Bardini
http://bambupress.wordpress.com/
____________________________________________________________________________________
¡Capacidad ilimitada de almacenamiento en tu correo!
No te preocupes más por el espacio de tu cuenta con Correo Yahoo!:
http://correo.yahoo.com.mx/
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular