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Lun Ene 28 13:51:29 MST 2008


Negocios

28/01/08
Con los pies en el barro: Así operó el broker de Societè Generale
POR J.A. Aguilera
Jerome Kerviel ha encontrado su hueco en la historia. Hasta hoy tiene el récord 
absoluto de pérdidas causadas a una entidad financiera por una sola persona. 
¿Cómo ha podido ocurrir esto? El siguiente informe lo deja revelado.

MADRID (Finanzas.com) Hasta la semana pasada, el récord de pérdidas lo ostentaba 
Amaranth Advisors LLC, desde 2006, con US$6.600 millones. Hay que decir en favor 
de Jerome que la debacle de Amaranth fue fruto de un trabajo en equipo y que los 
4.900 de millones de euros (US$7.200 millones) que Societè General (SG) admite 
haber perdido tienen su origen en posiciones abiertas sólo por él.
Así que en el apartado de "solistas", nuestro héroe (o villano) ha dejado muy 
atrás a virtuosos como Mr Copper (Yasuo Hamanaka, Sumitomo Corp, 2.6 B $, 1996) 
y Nick Leeson (Barings, 1.4 B $, 1995).
El caso Kerviel tiene el morbo añadido de que al parecer ha burlado los sistemas 
de control de una entidad premiada en 2007 como "Equity Derivatives House of the 
Year" por la revista The Banker, y considerada en toda las encuestas del sector 
como una de las mejores, si no la mejor en ese segmento de mercado.
Las primeras reacciones a la publicación de la escueta versión inicial fueron de 
incredulidad. Es muy difícil creerse que una sola persona puede mantener 
encubierta durante meses una posición equivalente a más de un millón de 
contratos de futuros sobre el Eurostoxx 50.
Por las cifras que se manejan (entre 30 y 50 mil millones de valor nocional y 
4.9 mil millones de euros de pérdidas), es evidente que esas posiciones no se 
pudieron tomar en mercados organizados. Si hubiera sido así, como los contratos 
se liquidan por diferencias diariamente, SG hubiese tenido que depositar 
garantías por importe de entre 3 y 5 mil millones de euros. No es posible que 
algo así pase desapercibido, porque sólo el coste de financiar una posición así 
sería de 12 a 20 millones de euros al año.
* Las pistas conducen al mercado OTC
Una vez eliminado lo imposible - que las posiciones fueran abiertas en mercados 
organizados - todas las pistas nos llevan al mercado OTC, del que ya hemos 
hablado en repetidas ocasiones: la parte del iceberg que no se ve; la que hundió 
al "Titanic".
Una de ellas es el propio "curriculum vitae" de Jerome Kerviel, que circula por 
internet. En caso de que fuese auténtico - algo que yo no afirmo en modo 
alguno - la posición que ocupaba Kerviel en SG era de "Trader & Market Maker for 
Delta One Products". O sea creador de mercado para derivados cuyo valor varía en 
relación directa a la del subyacente, que incluyen entre otros ETFs y CFDs sobre 
índices y acciones.
Un creador de mercado no gana dinero haciendo apuestas sobre la dirección que va 
a tomar el mercado, sino que se intenta beneficiar del diferencial entre el 
precio de demanda y el de oferta del producto y de las oportunidades de 
arbitraje entre el subyacente y el derivado. Para ello cuenta con programas 
automáticos con algoritmos que identifican las oportunidades de arbitraje y 
ejecutan las órdenes.
Un creador de mercado debe cubrir su Delta (exposición a la dirección del 
mercado) al final del día y para ello utiliza transacciones "Over -the Counter" 
(OTC) en las que busca una contrapartida que le permita cubrir esa exposición. 
Es decir, si al cierre se ha quedado con una posición equivalente a 500 o 1000 
futuros comprados de un índice como el Eurostoxx 50 o el DAX, busca una 
contrapartida que esté dispuesta a realizar la transacción en sentido contrario.
La diferencia entre realizar esta cobertura en un mercado organizado o hacerla 
OTC, es que en el primer caso, la liquidación por diferencias es diaria y la 
constitución de garantías inmediata. Sin embargo en el mercado OTC las cosas son 
diferentes.
Según un informe realizado por Aite Group LLC- "Trends in Equity Derivatives"- y 
publicado en octubre de 2006, el crecimiento del mercado OTC de derivados sobre 
renta variable (OTCED) en los últimos años ha superado la capacidad de gestionar 
dichas transacciones aumentando considerablemente el riesgo operativo en el 
sector.
El mercado OTCED se ha desarrollado con más fuerza en Europa (55 % de cuota en 
junio 2006) que en EEUU (27 %),  y para que se hagan una idea, más de tres 
cuartas partes del valor de las opciones sobre acciones negociadas en Europa, 
son OTC.
Prácticamente el 80 % del mercado OTCED son opciones, y el resto se reparte 
entre Equity Swaps (los instrumentos presumiblemente utilizados por Jerome 
Kerviel), Volatility Swaps y Productos Estructurados.
Entre los datos que figuran en el informe citado, hay varios que llaman la 
atención. En instrumentos sencillos (los que utilizaba Jerome), el tiempo medio 
de confirmación de la transacción por la contrapartida aumentó de 12 días en 
2002 a casi 21 en 2005.
El porcentaje de errores en la introducción de datos desde el front-office (que 
es donde se genera la transacción) está entre el 15 y el 20 %. Eso quiere decir 
que una de cada cinco operaciones está generando datos incorrectos que se 
introducen en los sistemas de trading, gestión de riesgo y contabilidad de las 
instituciones, y posteriormente tienen que ser depurados.
Ante este panorama creo que es más fácil entender cómo ha sido posible que una 
persona que conociese los sistemas de control de la casa pudiese camuflar 
operaciones ficticias.
Fuentes de SG, citadas por la revista "Risk" apuntan a que uno de los 
subterfugios de Kerviel era utilizar transacciones "forward" a 30 días y 
cancelarlas antes del vencimiento, sustituyéndolas por otras con distinta 
contrapartida.
Me consta que supervisores como la Reserva Federal de Nueva York y la FSA 
británica son conscientes de estos riesgos operativos desde hace tiempo. Sin 
embargo, la forma de expresar esa preocupación no ha pasado de declaraciones 
como: "esperamos que la industria(OTCED) mejore en la automatización y 
estandarización de los procesos y reduzca los actuales niveles de transacciones 
no confirmadas".
No es la primera vez que el "back-office" ha causado problemas a los 
intermediarios financieros. Tiende a ocurrir en períodos de fuerte crecimiento 
de la actividad. En 1968 la SEC tuvo que imponer el cierre de los mercados en la 
tarde del miércoles, para que los brokers pudieran poner al día los libros.
En aquellos tiempos los errores en las transacciones llegaron también a alcanzar 
porcentajes del 25 % y aun mayores. Lo que entonces estaba de moda eran las 
salidas a bolsa de valores baratos; como las transacciones se procesaban 
manualmente y los certificados que representaban la titularidad de las acciones 
se desplazaban físicamente, el caos en el "back-office" de los brokers alcanzó 
proporciones de esperpento. John Brooks en "The Go-go years" dedica un capítulo 
completo a describir el ambiente que se vivía en ellos.
El entorno de la industria era entonces el mismo que ahora: autorregulación 
benévola. Sólo Lehman Brothers, que paradójicamente fue la primera en invertir 
en tecnología de proceso de datos, estuvo auténticamente amenazada de que le 
retiraran la licencia. Al final fue el propio mercado el que se "autorreguló" 
gracias a un oportuno mercado bajista que redujo los volúmenes de transacciones 
a un nivel manejable.
Intuyo que esta vez no será diferente. En cuanto a las motivaciones de Jerome, 
mi opinión, totalmente subjetiva y gratuita, es que ha sido sepultado por la 
típica "bola de nieve" formada a partir del éxito en tapar un error inicial. Una 
vez se traspasa esa puerta, ya no hay vuelta atrás, y aunque los sistemas de 
control se puedan burlar durante más tiempo del que parece razonable, del 
mercado no se burla nadie.
Lo que también demuestra este episodio es que los gigantes financieros del siglo 
XXI tienen los pies de barro.






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