[R-P] 55 euros al mes para 66 personas: crónica de la miseria en Beit Lahiya

Patricia desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Ene 27 15:33:58 MST 2008


55 euros al mes para 66 personas: crónica de la
miseria en Beit Lahiya

El cierre de la frontera entre Israel y la franja de
Gaza paraliza la economía y sumerge a la población en
la pobreza. 

Por Eugenio García Gascón

La sala es grande, de tal vez diez por cinco metros, y
exhibe como única decoración una pequeña fotografía de
un mártir que cuelga sin perspectiva de una de las
paredes. Es un joven de unos 20 años a quien los
soldados israelíes mataron en 2001, poco después de
que se iniciara la segunda intifada. El joven es el
sobrino de Um Basam, una mujer palestina de 58 años
que debe atender a las 66 personas de su familia que
viven en la casa. 

El suelo está cubierto de viejas esteras de colores,
rotas o incompletas, de modo que antes de entrar en la
sala, en la planta baja de un edificio de cuatro
pisos, hay que descalzarse. Después, uno se sienta en
colchonetas raídas que se han extendido en el suelo y
que por la noche sirven de camas.

La familia de Um Basam, como la familia de su marido
Kamal al-Taransa, de 60 años, son oriundas de un
pequeño pueblo que estaba situado justo al norte de la
ciudad israelí de Ashkelon, de donde fueron expulsados
por los judíos en 1948.

Los Al-Taransa construyeron este edificio con lo que
ganaron el padre y los hijos en tiempos mejores,
cuando varios miembros de la familia estaban empleados
en el sector de la construcción en Israel. Entonces
había días en que cada hijo regresaba a Beit Lahiya,
un pueblo al norte de Gaza, con 300 shekels, unos 50
euros. Así pudieron añadir un piso a otro hasta llegar
a cuatro. Luego vino lo que vino y tuvieron que
renunciar a seguir edificando la casa.

Ahora, la situación de la familia es penosa. No
trabaja ninguno de los hijos, que son nueve, además de
cuatro hijas. Durante todo el día vagan de un lugar a
otro, salen y entran en la casa sin ningún negocio
entre manos, y ven pasar el tiempo que día a día los
convierte en más pobres.

Vivir de la ayuda

"Lo único que recibimos es una pequeña subvención del
Ministerio de Asuntos Sociales. Con eso debemos pasar
el mes. En realidad vivimos de la ayuda de parientes y
vecinos", explica Um Basam. 

Um Basam se casó a los 14 años. Entonces no existían
métodos anticonceptivos y Um Basam trajo al mundo 13
hijos. Desde que se casó ha vivido momentos buenos y
malos, confiesa, pero ninguno peor que el actual. En
todo el mes noviembre la suma total del dinero que
entró en la casa es el equivalente a 55 euros, una
cantidad insuficiente para alimentar a las 66 personas
que, entre hijos, nietos y otros parientes, forman su
familia."En Gaza no hay trabajo", explica Zuher, el
tercer hijo de Um Basam. "La construcción se ha parado
completamente a causa del embargo. Israel no permite
que entre cemento ni materiales de obra, así que el
caso de nuestra familia no es excepcional".

"La situación empezó a torcerse hace dos años, cuando
Hamás venció en las elecciones palestinas", dice
Zuher. "Los israelíes comenzaron a ponernos problemas
y no dejaban entrar a casi nadie".

Hamás controla desde hace siete meses la franja de
Gaza, donde arrebató el poder al partido Al Fatah de
Mahmoud Abbás, presidente de la Autoridad Nacional
Palestina."Cuando Hamas tomó la franja de Gaza, los
israelíes cerraron completamente la frontera, y ahora
nadie puede entrar o salir", continúa Zuher.

Um Basam saca de su bolso papeles que son recibos de
las tiendas del barrio. Recibos de la panadería y del
colmado, donde poco a poco la familia Al-Taransa ha
ido acumulando deudas que espera pagar algún día,
cuando lleguen mejores tiempos.

"En Gaza sólo los funcionarios de Hamás o de Al-Fatah
cobran salarios. El resto de la gente no tiene
trabajo. Están como nosotros, viviendo de las ayudas
de otras familias que tienen más recursos", cuenta
Zuher.

Toda la familia Al-Taransa vive junta en el mismo
edificio, lo habitual entre las familias palestinas.
Se ayudan unos a otros y comparten el poco dinero que
entra en la casa o la subvención del Ministerio.

Ni dulces ni tradiciones 

Los niños de la familia acuden a una escuela regentada
por la UNRWA, que es una agencia de la Naciones Unidas
que atiende a las necesidades más urgentes de los
refugiados palestinos. La escuela es gratuita.

Hace unos días, los musulmanes celebraron la fiesta de
Aid al-Adha, la fiesta del Sacrificio, que conmemora
la historia bíblica de Abraham e Isaac. Es tradición
que las familias musulmanas se visiten unas en esta
fecha, pero la familia Al-Taransa no vistió a nadie.
"La costumbre es llevar dulces y regalos a las casas
que se visitan, pero nosotros no tenemos dinero para
dulces", se lamenta Um Basam.

"No perdemos de la esperanza de que Hamas y Al-Fatah
hagan las paces", añade la mujer. "Si lo consiguen
mejorará mucho la situación de todas las familias que,
como nosotros, no tienen nada que comer". 
La fuente:  Diario Público (Madrid). 


"En la distancia más lejana, aquella de mis pensamientos, te alojo por instantes. Susurros amorales me hablan al oido: los niños tremendos de mis sentidos. Ajenos y lejanos, en mi mente habitamos un único espacio, en el que sin censura, nos hacemos amantes de las caricias que no nos damos, de los labios que no probamos, de los aromas que no respiramos, del encuentro que no sucede, sino a escondidas de lo humano. Eres deseo puro latente en mi mente. Cabalgata al sur sin montura ni ataduras… La mezcla de la dulzura y la pasión, es la combinación letal para los amantes que nunca se amarán, de hacerlo, de sólo pensarlo, huyo, escapo…" 



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