[R-P] La caida de las bolsas internacionales : paso lo que tenia que pasar
silvio ansaldi
silvioansaldi en yahoo.com.ar
Mie Ene 23 11:19:16 MST 2008
Muy buena nota Patricia , muy bien explicado el motivo
por el cual el sistema financiero-capitalista mundial
entro en crisis y sus posibles consecuencias .
Creo que , probablemente , como ya lo vaticinaran
algunos economistas , estemos a las puertas de una
gran deprecion mundial , comparable a la del 30 .
Las corporaciones y los grandes bancos que apalancan
el sistema financiero-mundial con la compra-venta de
bonos y titulos de todo tipo , que obtienen ganancias
siderales con el pase de mano , de un papel que va a
estallar (o , no va a tener ningun valor) , en el
ultimo paso de la cadena , o sea con el ultimo que se
lo quede . Cuando el sistema salte por los aires ,
todos estos titulos , bonos y demas yerbas deribadas
de las sofisticadas ingenierias financieras actuales
van a pasar a ser papel picado ; y se habra concretado
la "estafa" , (por decirlo de alguna manera , ya que
es como una estafa a otros estafadores ) planetaria
,mas grande de la historia , superando a la que
realizo EE.UU en el 73 o 74 , cuando dejo de respaldar
sus dolares con oro , el acuerdo de Bretton Wood .
La unica solucion seria ponerle fin a esta marea
(tsunami , yo diria) especulativa , ponerle
restricciones a las entradas de ese capital , pero
nadie , en la actualidad , como bien dice la nota ,
tiene ese poder .
Saludos
Silvio Ansaldi
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La caída de las bolsas internacionales: pasó lo que
tenía que pasar
Juan Torres López
Rebelión
El 21 de enero de 2008 se convirtió en otro lunes
negro de las bolsas internacionales.
La caída es espectacular: el valor bursátil de las 35
mayores empresas españolas ha caído 101.000 millones
de euros en 14 días, casi el 20% de su cotización. En
las bolsas asiáticas se perdía ayer entre el 5 y el 7%
de los valores, en México el 5% ... y hoy vendrá Nueva
York, mientras seguramente sigan cayendo todas las
demás.
Es normal que todo el mundo se pregunte lo qué está
ocurriendo y qué es lo que previsiblemente pueda
ocurrir en los próximos días y semanas.
La respuesta es elemental: lo que está pasando es,
sencillamente, la consecuencia lógica del estado de
cosas en que se encuentran las relaciones financieras
en nuestros días. Yo mismo lo vaticiné en un artículo
anterior publicado el pasado 10 de septiembre (Diez
ideas para entender la crisis financiera, sus causas,
sus responsables y sus posibles soluciones).
Como es sabido, en los últimos años los mercados
financieros y la actividad de los bancos han cambiado
de naturaleza.
Antes, los bancos se dedicaban preferentemente a
recoger los recursos de los ahorradores para ponerlos
a disposición de los inversores o de los consumidores
manteniendo un volumen mínimo de reservas para hacer
frente a los reintegros. De esa forma alimentaban
constantemente la economía productiva con la
financiación más o menos necesaria. Hoy día, los
dedican preferentemente a comprar "papel", es decir, a
comprar y vender activos financieros (títulos de todo
tipo, contratos de cualquier naturaleza, seguros,
reaseguros...) en lugar de dedicarlos sobre todo a
hacer que la economía real funcione más y mejor. Y,
además, las reservas de garantía se han reducido al
mínimo e incluso han desaparecido en muchos casos.
Lo hacen porque es muy rentable. Gracias a las nuevas
tecnologías que permiten realizar operaciones a cada
segundo, en cualquier lugar del mundo y con coste
prácticamente nulo, y gracias a la libertad total con
que se cuenta para llevar el dinero de un sitio a otro
del mundo, se pueden realizar operaciones
constantemente y así obtener grandes rendimientos de
los cambios de precios que continuamente se producen.
Esto es tan rentable que cada vez se hace más, de modo
que cada vez hay más recursos dedicados a estas
operaciones especulativas. Las empresas ganan más en
estas operaciones que en la economía real, y sus
propios directivos las gobiernan para tratar de
obtener ganancias en las bolsas o para que sus
acciones sean atractivas a los demás inversores
especulativos.
El problema es que esas actividades son muy rentables
precisamente porque son .... ¡muy inseguras!
Es natural, todo el mundo sabe que cuanto más segura
es una operación menos rendimiento dará y que será más
rentable cuanto más riesgo conlleve.
La combinación de esos dos factores (abundancia de
operaciones especulativas y el riesgo que comportan)
es lo que produce la llamada financiarización que ha
convertido a la economía mundial en un auténtico
casino, como dijo el Premio Nobel de Economía Maurice
Allais.
Sus consecuencias son claras: insuficiencia de
recursos para crear actividad y empleo (porque se
dedican a la especulación), inestabilidad y crisis
(porque es únicamente en este contexto de cambio
constante en las cotizaciones en el que se puede ganar
mucho dinero) y, por tanto, transmisión de sus efectos
negativos a la economía real en su conjunto.
Pues bien, lo que ha pasado en los últimos meses no es
sino una expresión paradigmática de todo esto.
Los pasos han sido los siguientes:
a) La inversión especulativa sube artificialmente el
valor de la vivienda.
b) Los bancos multiplican su oferta de créditos
hipotecarios pero al hacerlo conceden, sobre todo en
Estados Unidos, una gran cantidad de hipotecas a
familias con recursos insuficientes si cambian las
condiciones del mercado.
c) Los bancos que conceden hipotecas (prácticamente
todos) venden esos contratos en los mercados llamados
"secundarios" (porque en ellos se re-compran y
re-venden sucesivamente los "papeles" que se han
negociado en fases anteriores, en este caso, las
hipotecas originales). Así es como se originan los
nuevos "productos financieros derivados", que son los
títulos que nacen de haber comprado un título, que
resultaba de haber comprado otro, que compró otro... y
así sucesivamente.
De esta manera se forma una especie de pirámide
gigantesca en la que cada operación es más rentable
que la anterior pero, como he dicho antes, porque es
cada vez más insegura. Y eso es lo que va generando un
riesgo acumulado y global en los mercados financieros.
d) Cuando por cualquier circunstancia falla cualquier
eslabón de la cadena todo salta por los aires. Y ya se
sabe que la fortaleza de una cadena es la de su
eslabón más débil, lo que hace muy frágil al conjunto
de las relaciones financieras.
e) En la crisis actual lo que inicialmente falló fue
que muchas familias estadounidenses dejaron de pagar
sus compromisos hipotecarios y eso activó una reacción
en cadena provocando pérdidas en lugar de las
ganancias habituales.
f) A partir de ahí, los capitales dieron un paso
atrás. No es que hubiera insuficientes, como se quería
hacer creer, sino que se retrajeron. Pero lo hicieron,
no solo en los mercados financieros más especulativos,
sino también en todos los demás y, principalmente, en
los que financian la actividad real.
g) Eso fue lo que hizo que los bancos centrales, en
lugar de tomar medidas para evitar que se produjeran
más corridas de este tipo, se dedicaron a "inyectar"
miles de millones de dólares y euros a los mercados en
forma de generosos préstamos a los grandes bancos y
financieros del mundo.
h) De esa forma fue que una crisis hipotecaria en
Estados Unidos (aunque podría haber tenido su origen
en cualquier otro país y en cualquier otro motivo,
como ha pasado otras veces) se convirtió en una crisis
financiera que afectaba a toda la banca mundial,
porque es a nivel mundial que actúan los grandes
bancos e inversores de nuestra época.
i) ¿Por qué caen entonces las bolsas? Sencillamente,
porque todo lo anterior pone claramente de relieve
ante los inversores dos circunstancias, por otra parte
evidentes: que se ha roto la cadena de la ganancia de
"papel" y que el dinero se ha retraído, de modo que no
se van a seguir produciendo sucesivas alzas que
favorezcan, a su vez, sucesivas ganancias
especulativas.
Es por eso que la retraída de los capitales se produce
en los valores que más artificialmente habían subido
en los últimos tiempos, es decir, en los que habían
cotizado más alto pero solo como expresión o como
consecuencia de las burbujas especulativas de meses y
años anteriores (en España y en casi todo el mundo,
los bancos que invirtieron en vivienda, las grandes
inmobiliarias, los fondos de inversión más
especulativos, es decir, los más rentables pero menos
conservadores en sus opciones de inversión....).
Y en estas estamos: en una crisis financiera que es
internacional porque la plena libertad de movimientos
de capital extiende sin remedio los efectos a todo el
planeta.
Y lo que viene ahora (que ya empezó en Estados Unidos)
es su efecto sobre la economía real, es decir, sobre
la actividad económica y el empleo.
Esto es algo inevitable por cuatro razones
principales:
a) Porque los inversores y financiadores afectados
sufren pérdidas y retiran sus recursos no solo del
área financiera, como he dicho, sino también de la
actividad productiva
b) Porque se vienen abajo las industrias vinculadas a
la burbuja especulativa y, sobre todo, la
construcción.
c) Porque los bancos centrales han sido incapaces o no
han querido proteger a la economía real.
Por el contrario, lo que han hecho ha sido permitir
este estado de cosas, dejando hacer a los
especuladores, no haciendo nada para luchar contra la
opacidad de las operaciones financieras y, en
definitiva, dejando crecer la burbuja de los últimos
años con tal de alimentar la desenfrenada ansia de
ganancia de los bancos. Hasta gobernantes
conservadores como Angela Merkel y Sarkozy lo hicieron
notar más o menos veladamente hace unos meses.
Los bancos centrales son, en realidad, los pirómanos
que han alimentado la crisis: su pasividad y su
complicidad nos permiten hablar de una auténtica
crisis financiera "prefabricada".
d) Porque con la excepción de Estados Unidos, los
gobiernos apenas tienen capacidad para intervenir
inyectando en la actividad real los recursos que los
bancos centrales inyectan en los flujos financieros.
Y esto es así de un modo especial en la Unión Europea:
sin gobierno económico y a expensas del
fundamentalismo del banco central, es seguro que sufra
una recesión de mucho mayor calado, salvo que Estados
Unidos sea capaz de frenar rápidamente la suya
evitando así el contagio que ya ha comenzado. Algo que
ya es muy improbable.
Eso es lo que hay y lo que viene.
Se equivocan, o mienten, los gobernantes que están
diciendo que es poca cosa.
Se equivocan, o mienten, los banqueros centrales que
dicen que es solo un episodio de inestabilidad
financiera.
Se equivocan o mienten mucho más grave y cínicamente
quienes ahora solo vuelven a dar la receta de que lo
que hay que controlar son los salarios para salir del
apuro.
Y se equivocan o mienten quienes quitan importancia a
estas manifestaciones inequívocas de riesgo global.
El financiero George Soros que conoce bien los
mercados financieros acaba de decir, según la Agencia
Reuters, que "la situación es mucho más seria que
cualquier otra crisis financiera desde finales de la
Segunda Guerra Mundial" y que eso se debe a que
"durante los últimos años, los políticos habían sido
guiados por algunos malentendidos básicos procedentes
del "fundamentalismo del mercado", la creencia en que
los mercados financieros tienden a actuar hacia el
equilibrio".
Y en Davos, donde cada año se reúnen los más poderosos
del mundo, acaban de presentar el informe Global Risk
2008 que, si bien es verdad que se orienta a apuntalar
el sistema más que a modificarlo en sentido positivo,
advierte sin disimulos del peligro real e inmediato de
una crisis financiera generalizada como consecuencia
de la infravaloración del riesgo que se está
asumiendo.
La situación, por tanto, no admite muchas dudas.
Estamos en el único sitio en donde podíamos estar
cuando se deja que los capitales fluyan libremente
buscando nada más que beneficios extraordinarios y
rápidos en actividades especulativas, cuando los
gobiernos renuncian a gobernar para favorecer así a
los poderosos y cuando no se pone límite alguno al
afán de tener más y más y más de los más ricos del
planeta.
Los capitales a la deriva no puede llevar a la
economía mundial a otro sitio que no sea a una deriva
generalizada hacia la crisis y el malestar. No puede
ser de otro modo.
Las soluciones inmediatas existen y no son difíciles,
en contra de lo que se nos quiere hacer creer. Y son
cada día más urgentes y necesarias: controlar la
especulación regulando las finanzas internacionales
para garantizar seguridad y estabilidad; domeñar a los
capitales financieros y obligar a que los recursos
estén al servicio de la actividad productiva mediante
impuestos globales; y, en definitiva, evitar que la
lógica del mercado se convierta en la lógica social.
Obviamente, lo que no es tan fácil es disponer del
poder suficiente para lograrlo y precisamente es hacia
ello hacia donde tendrían que orientar su esfuerzo los
ciudadanos y las organizaciones sensatas del planeta.
Porque el origen último de la crisis financiera no
está en las finanzas sino en el poder desmedido que
tienen los banqueros y los grandes propietarios.
Justo lo que hay que quitarles para poder evitarlas en
el futuro.
Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada
de la Universidad de Málaga (España). Su web personal:
www.juantorreslopez.com
"En la distancia más lejana, aquella de mis
pensamientos, te alojo por
instantes. Susurros amorales me hablan al oido: los
niños tremendos de
mis sentidos. Ajenos y lejanos, en mi mente habitamos
un único espacio,
en el que sin censura, nos hacemos amantes de las
caricias que no nos
damos, de los labios que no probamos, de los aromas
que no respiramos,
del encuentro que no sucede, sino a escondidas de lo
humano. Eres deseo
puro latente en mi mente. Cabalgata al sur sin
montura ni ataduras… La
mezcla de la dulzura y la pasión, es la combinación
letal para los
amantes que nunca se amarán, de hacerlo, de sólo
pensarlo, huyo, escapo…"
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