[R-P] BOBBY MI BUEN AMIGO...

Leonardo Cofré lcofre en hotmail.com
Sab Ene 19 15:20:50 MST 2008


Mando el ultimo y creo mejor relato de vida de Bobby Fisher, despues de 
conocer esta historia de genio y locura, como lo quieren presentar las 
partes interesadas, hay que decir que en la actitud de Estados Unidos prima 
la mas injusta de las reacciones.

Si algo por el estilo lo hubiera hecho Cuba o algun pais carente de esa 
libertad mal entendida, estariamos leyendo la historia de, como un genio 
murio por consecuencias politicas y por una aberrante tirania. El gesto de 
Bobby de ir a jugar a Yugoslavia cuando EEUU ordeno el bloqueo a Belgrado le 
costo muy caro, y el desarraigo total.

Estandarte de los años de guerra fria fue en vida el ultimo acto de una obra 
teatral que cuando no agrada al establishment cancelan sin previo aviso. No 
habra mas funcion.
LEO COFRÉ.

BOBBY FISCHER
El estadounidense Bobby Fischer, campeón del mundo de ajedrez entre 1972 y 
1975, un hombre de fuerte temperamento, hosco y ermitaño, pero un verdadero 
genio, falleció ayer en Reykjavik, Islandia, a los 64 años. El gran maestro, 
que ganó notoriedad durante la Guerra Fría tras vencer al soviético Boris 
Spassky, en 1972, murió de una enfermedad no revelada, informó a la prensa 
su vocero, según la BBC de Londres. Hace dos meses, Página/12 había revelado 
que el genial ajedrecista se encontraba internado en Reykjavik, en delicado 
estado de salud.
La genialidad de Fischer, nacido el 9 de marzo de 1943 en Chicago, tiene 
como punto de partida un coeficiente intelectual de 184, cuando el 
denominador común del resto de los mortales posee uno de entre 100 y 110. Su 
padre, Gerhard Fischer, fue un físico alemán que se refugió en Estados 
Unidos y que abandonó en 1945 a su familia. La madre de Fischer era un 
enfermera judía, criada en Suiza, llamada Regina Wender, que además tuvo una 
hija llamada Joan, seis años mayor que Bobby.
Precisamente su hermana Joan, que prácticamente lo crió cuando se 
trasladaron a Brooklyn (Nueva York), le regaló a Bobby un juego de ajedrez. 
Ambos aprendieron a jugar y a mover las piezas leyendo las instrucciones de 
la caja que contenía el tablero.
El ajedrez atrapó el genio y se convirtió en una pasión irrefrenable que lo 
llevó a abandonar la escuela, pese a los ruegos de su madre y Joan, y 
dedicar el día entero a estudiar el juego. A los 7 años se unió al club de 
ajedrez de Brooklyn, donde su presidente, Carmine Nigro, se encargó 
personalmente de su formación. Esa obstinación y amor por el ajedrez lo 
llevaron a convertirse a los 14 en campeón de los Estados Unidos y a los 15 
en el Gran Maestro más joven de la historia, tras ocupar el quinto puesto en 
el Torneo Internacional de Potoroz, en la Unión Soviética.
Ya nada detendría al estadounidense, un hombre generalmente malhumorado, con 
problemas de conducta y que sentía rechazo por la prensa, a punto tal que 
con 17 años aseguró que sería campeón mundial. En 1971 Fischer estuvo en 
Buenos Aires (visitó cuatro veces este país) jugando el match que lo 
clasificó para enfrentar al soviético campeón Boris Spassky en la búsqueda 
del título mundial. Fischer venció al armenio Tigran Petrossian, en la sala 
Martín Coronado del Teatro General San Martín, al sumar 6 puntos y medio en 
la novena partida.
Pero la gloria llegó para Fischer el 1º de setiembre de 1972, cuando luego 
de 21 partidas se consagró campeón mundial, superando a Spassky en 
Reykjavik. Fischer había cumplido el sueño de ser monarca mundial y rompió 
la hegemonía soviética en el ajedrez, entre 1948 y 1972.
Ese fue el final de su carrera y su última partida oficial. En 1975 tuvo que 
defender el título frente al aspirante ruso Anatoly Karpov, pero sus 
exigencias fueron inaceptables para la FIDE y ésta lo despojó del título por 
incomparecencia.
En 1992 Fischer jugó un encuentro de exhibición conmemorando los 20 años del 
match ante Spassky (nacionalizado francés), que se desarrolló en la antigua 
Yugoslavia, venciendo nuevamente a su rival. El viaje a los Balcanes le 
costó caro, pese a que ganó tres millones de dólares. Estados Unidos había 
bloqueado Belgrado y su viaje a Yugoslavia fue considerado una traición a su 
país y pasó a ser fugitivo del FBI y de la CIA.
No se supo nada más de él hasta 2004, cuando pretendía viajar a Filipinas 
desde Japón y fue detenido en el aeropuerto de Narita por usar un pasaporte 
cancelado por el gobierno norteamericano.
Los japoneses lo encarcelaron esperando el pedido de extradición de Estados 
Unidos, pero en diciembre de 2004 el gobierno islandés aceptó darle asilo 
político y no conceder la extradición a Estados Unidos. Allí soportó las 
presiones del gobierno de su país y el 9 de marzo de 2005 recibió en la 
cárcel un pasaporte islandés como regalo por su 62 cumpleaños, lo que le 
permitió ser liberado por Japón y deportado a Islandia, donde vivió hasta 
sus últimos días. Su salud se había complicado en noviembre último, cuando 
debió ser internado en un hospital de ese país.



4 Las veces que Bobby Fischer visitó la Argentina. La primera fue en 1960, a 
los 17 años; la segunda en 1970, cuando ganó invicto el Magistral en el 
Teatro San Martín; la tercera en 1971 para enfrentar a Petrossian y la 
última vez fue en 1998.



"El ascenso de Fischer en el mundo del ajedrez fue revolucionario para este 
juego. En el ajedrez, la única calidad que cuenta es la diferencia entre un 
jugador y el resto. Entre Fischer y el resto esa diferencia fue quizá la más 
amplia en la historia."
(Gary Kasparov.)



"Fischer es un gran ajedrecista, una época en la historia de la humanidad, 
como Newton, Einstein y Gagarin. He tratado de llamar al teléfono móvil de 
Fischer y no contesta nadie. Pero un amigo común estadounidense me confirmó 
su muerte."
(Kirsán Ilyumzhinov, presidente de la FIDE.)



"Fischer no intentaba buscar asistencia médica porque no confiaba en la 
medicina occidental. Amaba la naturaleza y por eso amaba a Islandia.
Estaba muy contento de vivir aquí, pero se sentía un prisionero porque no le 
permitían viajar."
(Einar Einarsson, Comité Ayuda a Fischer.)



"Su contribución al ajedrez mundial es inconmensurable, porque con su 
perseverancia en defender el respeto hacia el ajedrez como gran invención 
del cerebro humano y valor artístico y deportivo, estaba dispuesto a 
cualquier sacrificio personal."
(Svetozar Gligoric.)



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