[R-P] [CUPV] Cte Juan Leonel desmonta calumnias y habla sobre la guerra y la ideología de las FARC

Patricia desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Vie Ene 18 23:49:50 MST 2008


El Comandante Juan Leonel desmonta calumnias y habla
sobre la guerra y la ideología de las FARC

Por: Ana Catarina Almeida  

Ana Catarina - El debate sobre la cuestión del
intercambio humanitario de prisioneros en Colombia es
un tema muy actual en Europa desde que el presidente
Sarkozy logró que Álvaro Uribe liberara al comandante
Rodrigo Granda. ¿Cómo ve el intercambio humanitario? 

Comandante Juan Leonel -Encaramos la cuestión bajo una
perspectiva optimista, pero realista. Optimista porque
la participación de Sarkozy en la liberación de
Rodrigo Granda abrió una puerta para que otros países,
otras organizaciones y otras personalidades apoyen el
intercambio humanitario.

El apoyo del presidente Chávez imprimió una nueva
dinámica. Ya obtuvimos el apoyo de Lula en Brasil, de
Evo Morales en Bolivia, de Rafael Correa en Ecuador,
de Daniel Ortega en Nicaragua, y el apoyo, muy
positivo, de algunos otros países no alineados y de
organizaciones que, de maneras diferentes, dan su
apoyo al intercambio. Por eso somos optimistas. Pero,
al propio tiempo, tenemos que ser realistas. En sus
dos mandatos, Uribe se negó sistemáticamente a abrir
canales para un diálogo sobre el intercambio. En lugar
de eso quemó lo que en ese sentido había sido hecho
anteriormente por diferentes personalidades, por la
Iglesia Católica, Carlos Lozano, y países amigos como
Francia, España y Suiza. Nos preocupa que en un
momento como este Uribe haya extraditado a los EUA a
nuestro compañero Iván Vargas.

Ana Catarina - ¿Cuál es el papel desempeñado por la
senadora Piedad Córdoba?

Juan Leonel - Piedad Córdoba ha cumplido un papel muy
importante. Uribe intentó hacer con ella lo mismo que
hizo antes con otros facilitadores. Les dio luz verde,
pero apenas para que no pudieran hacer nada. Piedad
Córdoba tuvo la inteligente idea de contactar al
presidente Hugo Chávez, que fue lo que hizo posible
que la cuestión del intercambio humanitario saliera de
las fronteras de Colombia. Su actitud fue muy
valiente. Ella incluso decidió dislocarse hacia
Estados Unidos para encontrarse ahí con nuestros
camaradas Sonia y Simón Trinidad, encarcelados en
presidios del Imperio. Esa digna iniciativa recibió el
apoyo de muchas personalidades políticas y de
diferentes organizaciones en Colombia y en el
exterior. Contribuyó al renacimiento de la esperanza
en prisioneros de ambas partes.

Ana Catarina - De solucionarse este problema, ¿cuál
sería la perspectiva de las FARC?

Juan Leonel - Pensamos que, si conseguimos obtener el
apoyo nacional e internacional de amplios sectores
sociales y políticos, será posible concretar el
intercambio humanitario. Y eso seria muy importante
porque podría viabilizar una solución política del
conflicto armado que Colombia vive hace 60 años.

Ana Catarina -Las fuerzas armadas colombianas, con más
de 300.000 militares, son las más numerosas y bien
equipadas de América Latina. El Alto Comando divulga
estadísticas según las cuales las FARC estarían
prácticamente destruidas. ¿Qué balance hacen ustedes
del llamado Plan Patriota?

Juan Leonel – En 1999 estábamos trabajando por la
solución política con el presidente Andrés Pastrana.
La perspectiva era llegar a un acuerdo que contaba con
el apoyo de la mayoría del pueblo colombiano, de
sectores del Estado y de buena parte de la llamada
comunidad internacional. Los Estados Unidos veían con
mucha preocupación esa solución y, sin consultar al
Parlamento colombiano y a los partidos políticos,
Washington elaboró el Plan Colombia. Ese Plan se
oponía a lo que se venía discutiendo. El Plan Colombia
era un plan para la guerra. Su costo fue valorado en 7
mil millones de dólares, una parte de los cuales era
financiada por los Estados Unidos, y otra por el
pueblo colombiano y países europeas.

Inicialmente, como pretexto, inventaron la necesidad
del combate al narcotráfico, pero en realidad fue
concebido como contra insurreccional. De ese plan más
tarde nacerían el Plan Patriota, el Plan Consolidación
y otros planes menores. El objetivo de todos era el
aniquilamiento total de las FARC. La práctica demostró
que el efecto fue contrario al ideado. Después de
haber gastado todo ese dinero y haberse derramado la
sangre de tantos colombianos, soldados, guerrilleros y
campesinos, después de todo eso el gobierno no puede
presentar un triunfo militar sobre la guerrilla. No
logró abatir o capturar a ningún miembro del
Secretariado de las FARC. No logró capturar
guerrilleros en masa y no consiguió reducir la
capacidad combativa de las FARC-Ejército del Pueblo.

Actualmente tienen lugar 4 o 5 combates diarios en
diferentes departamentos en los cuales el ejército
sufre derrotas consecutivas. Por eso mismo cualquier
pequeño éxito de ellos es magnificado en la prensa
nacional e internacional. El balance que hoy hacemos
revela una mayor presencia y prestigio de la guerrilla
en el extranjero. Prueba de ello es la intervención
del Presidente Chávez en defensa del intercambio
humanitario.

Ana Catarina – Las FARC se definen como organización
político-militar. ¿Qué significa eso?

Juan Leonel –Las FARC tienen una historia cuyo inicio
podemos situar en el año 1948, cuando el Estado
asesinó a Jorge Eliecer Gaitán, y después, hasta 1953,
asesinó aproximadamente a 300.000 colombianos. Esa
masacre indignó a gente común y contribuyó
decisivamente a que muchas personas, sin una ideología
definida, tomaran las armas para defenderse.
Posteriormente llegamos a acuerdos, llamados de
pacificación. Pero, en la práctica, los compromisos
asumidos por el poder no se cumplieron, y centenares
de guerrilleros fueron asesinados por haber enfrentado
antes el establishment.

Cuando triunfó la Revolución cubana en 1959, el
Imperio ordenó al Estado colombiano que liquidara
todas las fuerzas que lo combatían con las armas. En
1964 el ejército atacó Marquetália, El Pato, Río
Chiquito y Guayabero, obligando más de una vez a los
campesinos a recurrir a las armas. Pero como en la
memoria habían quedado las experiencias del 48 y del
55, fue tomada la decisión de crear una organización
político-militar: las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia. ¿Pregunta qué significa eso? Pues que
optamos por un combate prolongado para la toma del
poder, en el cual la lucha armada desempeña, entre
otras formas de lucha, un importante papel. Somos una
organización política. Por fidelidad a nuestros
ideales luchamos por los intereses de todo el pueblo
colombiano, por la emancipación social y económica de
las masas oprimidas, por la justicia, la igualdad y la
libertad. Ideológicamente las FARC se asumen como
marxistas-leninistas; luchan por un cambio social
profundo, y por la integración de América Latina.

Ana Catarina - Las FARC cuentan con muchas mujeres en
sus filas. ¿Cuál es el papel de la mujer guerrillera
en la lucha de las FARC?

Juan Leonel – En las FARC la mujer tiene el mismo
papel que cualquier guerrillero. Combate, estudia, y
tiene el mismo derecho a ascender en la jerarquía del
comando: escuadra, guerrilla, compañía, columna,
Estado Mayor de Frente y Estado Mayor Central. No
tiene obligaciones domésticas para con los compañeros.
Su papel no es cocinar y lavar, sino combatir. La
igualdad es total.

Hace aproximadamente 20 años había poca presencia de
mujeres en la guerrilla, entre 5 y 10%. Hoy, 35% de
las fuerzas guerrilleras son mujeres. Son excelentes
combatientes.

Ana Catarina – Particularmente en Europa, las FARC son
presentadas como guerrilla terrorista, y sus
dirigentes acusados de estar involucrados en el
narcotráfico. El tema de los secuestros es muy
utilizado en las campañas contra ustedes. Y su
manipulación es tan eficaz que conduce a la duda,
inclusive en personas progresistas. ¿Qué tiene que
decir al respecto?

Juan Leonel – En nuestra historia siempre hubo
calumnias dirigidas a deslegitimar la guerrilla.
Primero nos llamaron bandoleros y asesinos. Después,
cuando existía el campo socialista, el embajador Louis
Stamb nos llamó narcoguerrilla, lo que luego fue
utilizado por los medios de comunicación. Como
prácticamente no disponemos de prensa, esa es la
información que se difunde por el mundo.

Después del 11 de septiembre pasaron a llamarnos
narcoterroristas. Y esa mentira, mil veces repetida,
comenzó a surtir efecto, incluso entre amigos nuestros
que creían que mantenemos relaciones con el
narcotráfico.

Le voy a contar un episodio que ayuda a comprender la
falsedad de esas acusaciones.

El comandante Simón Trinidad fue extraditado a los
Estados Unidos acusado de terrorista y
narcotraficante. Pero los dos juicios a los que hasta
ahora lo han sometido han sido anulados. Sobre la base
de las acusaciones contra él formuladas, que figuran
en el pedido de extradición, los jurados no pudieron
llegar a un consenso en lo tocante a la culpabilidad
de Simón.

La justicia norteamericana sufrió un estruendoso
fracaso. Simón Trinidad demostró, de forma simple y
valiente, que todos los argumentos de la acusación
configuraban un montaje contra las FARC. En esos dos
juicios quedó desenmascarada la falacia de los
gobiernos de los Estados Unidos y de Colombia, pues no
lograron dar credibilidad a ninguna de las acusaciones
de terrorismo y narcotráfico formuladas contra Sonia y
Simón.

En el punto 10 de la Plataforma para un gobierno de
reconstrucción y reconciliación nacional, las FARC
afirman que el narcotráfico es un problema social por
lo que la solución tendrá que ser política y no
militar.

Las FARC presentaron a 28 países amigos y al gobierno
colombiano una propuesta para la implantación de un
Plan de sustitución de cultivos. Pero ese plan no fue
asumido ni por la comunidad internacional ni por el
gobierno colombiano.

El narcotráfico es la antitesis de cualquier
movimiento revolucionario por ser un medio de
enriquecimiento rápido e ilícito. Los revolucionarios
defienden la distribución de la riqueza.

Ana Catarina - ¿Y en cuanto a los secuestros?

Juan Leonel – Las FARC, por principio, condenan los
secuestros como forma de hacer política. Eso consta en
nuestros documentos. Mientras tanto, han ocurrido
acontecimientos que, manipulados por la comunicación y
por nuestros enemigos, han contribuido a que mucha
gente vea en nosotros secuestradores profesionales.
Hacemos lo que está a nuestro alcance para restablecer
la verdad. En primer lugar quiero recordar que las
FARC han capturado militares en combate, bien
policías, bien miembros de los servicios de
inteligencia.

Hasta 1997 esos militares capturados eran entregados
por nosotros a los sacerdotes de las poblaciones, a
los presidentes de los ayuntamientos, o a la Cruz Roja
Internacional. Cuando eran heridos, eran tratados, y
solamente después eran entregados. ¿Qué ocurría? Los
militares eran juzgados por traición y desobediencia
por el poder.

En 1996 capturamos 60 militares y 10 policías. Todos
fueron entregados a representantes de la comunidad
internacional, de la Cruz Roja y a personalidades
nacionales e internacionales. Al proceder así,
pretendíamos mostrar al mundo que en Colombia existía
un conflicto social, político y armado, conflicto que
no era reconocido por el gobierno. No pedíamos
absolutamente nada a cambio. Al entregarlos apenas
pretendíamos llamar la atención de la comunidad
internacional. El gobierno de Ernesto Samper demoró
nueve meses en aceptar recibir a los prisioneros de
guerra e inició una campaña afirmando que se trataba
de militares secuestrados, cuando en realidad habían
sido capturados en combate. Se mintió al mundo y al
país al decir que habían sido enterrados hasta el
cuello y torturados. Esas calumnias solamente se
revelaron cuando finalmente los 70 militares y
policías presos fueron entregados a la Cruz Roja en el
municipio de Cartagena del Chairá. Pero en el
extranjero, la idea de que habían sido secuestrados
quedó grabada en la mente de muchas personas.

Durante los años de 1997, 98 y 99 fueron capturados en
combate por las FARC 500 militares y policías.
Entonces propusimos un acuerdo de canje de
prisioneros. Entregaríamos esos 500 prisioneros, y el
gobierno liberaría a todos los guerrilleros
encarcelados en sus presidios, unos 450 o 500. No
pedíamos dinero. Únicamente pedíamos un canje de
prisioneros.

El gobierno de Andrés Pastrana se negó entonces
sistemáticamente a aceptar el intercambio humanitario.

En 2000 la situación cambió. Fue posible un
intercambio. Desigual. Liberamos 43 prisioneros y a
cambio el gobierno liberó apenas a 14 guerrilleros.
Pero se hizo claro que era posible tornar menos cruel
la guerra.

Posteriormente, las FARC, en gesto unilateral,
liberaron 350 soldados y policías en una demostración
de buena voluntad. En nuestro poder quedaron sólo los
oficiales y suboficiales.

La respuesta del gobierno fue una campaña de
difamación: afirmó que las FARC habían liberado a 350
secuestrados, y exigió que liberasen a todos los otros
aún en su poder.

Los medios de comunicación siempre se referían a los
militares presos como secuestrados. ¿Qué significa
eso? Si somos nosotros los que capturamos, los
soldados son secuestrados; si son ellos los que
capturan, los guerrilleros son terroristas.

Segunda cuestión. Ante la imposibilidad de concretar
un acuerdo, las FARC pasaron a tomar rehenes
políticos: senadores, diputados y una candidata a la
presidencia, Ingrid Betancourt. El objetivo era
ejercer presión con vistas a un nuevo intercambio
humanitario. Esa situación no es inédita. Tenemos un
precedente en Nicaragua durante la lucha contra
Somoza.

Pero el Estado colombiano olvida a su propia gente, y
deja que los prisioneros capturados permanezcan en la
montaña durante años. Mientras tanto desarrolla
campañas calumniosas, que insisten en que los
prisioneros han sido secuestrados, cuando en realidad
se ha tratado de rehenes. Hoy, como ayer, no pedimos
dinero, sino apenas un canje de rehenes por
revolucionarios prisioneros, como acontece en
cualquier guerra. Pero la crueldad no se detiene ahí.
El gobierno de Álvaro Uribe ordenó que se localizaran
y asesinaran los rehenes detenidos. Eso ya ocurrió con
11 diputados del departamento de Valle que estaban en
poder de las FARC. El día 18 de junio un comando de
tropas especiales localizó y asesinó a esos diputados
con el propósito de culpar a las FARC. La misma orden
fue emitida en lo que se refiere a otros rehenes,
incluyendo a tres ciudadanos de los Estados Unidos y
miembros de la CIA, que fueron capturados en un avión
abatido por las FARC.

En tercer lugar, creo útil recordar que desde el
gobierno de César Gaviria el Estado estableció el
llamado impuesto de guerra. Se trata de un impuesto
basado no en el financiamiento de la guerra sino en el
asesinato de miles de dirigentes y políticos de
izquierda, de sindicalistas, representantes del Poder
local, cooperativistas y campesinos.

Las FARC promulgaron entonces la Ley 002, al abrigo de
la cual los ciudadanos que obtiene lucros superiores a
un millón de dólares deben pagar un impuesto de 10% a
la guerrilla. La mayoría lo paga, pero algunos,
presionados por militares, en vez de pagar, organizan
grupos de paramilitares para combatir al insurgente y
matar campesinos. Esos millonarios morosos son
detenidos y obligados a pagar el impuesto recargado y
una multa.

Es obvio que esta situación desagrada mucho a la
burguesía que promueve contra las FARC campañas de
difamación a nivel internacional, que afirma que las
FARC se dedican al secuestro y al narcotráfico. Con
frecuencia avalan en 3000 el número de secuestrados.
Algunos autores hablan de 6000. ¿Se imagina los medios
humanos que serían necesarios para mantener 6000
prisioneros en las montañas? No quedaría nadie para
combatir…

En fin, agradezco su pregunta, porque su respuesta
permite desmontar las campañas que han presentado a
las FARC en el mundo como un bando de secuestradores
de civiles.

Ana Catarina – Siguiendo lo que ha dicho sobre la Ley
002, me gustaría que profundizara en la cuestión del
financiamiento de las FARC.

Juan Leonel –El impuesto sobre las grandes fortunas
apenas hace parte de los recursos que las FARC
necesitan.

Lo más importante es la autoproducción alimentaria.
Todos los frentes guerrilleros -son 60 – deben tener
áreas cultivadas con yuca, banano, arroz, millo,
malanga, patata, etc., y, además de eso, criar ganado
porcino y bovino y aves para garantizar la
alimentación de los guerrilleros, e inclusive, de
algunos campesinos. Pero hay todavía otras fuentes,
como inversiones y negocios vinculados al
abastecimiento de la guerrilla.

Ana Catarina -Agradezco su amabilidad y haber
dispuesto de su tiempo para esta entrevista. ¿Le
gustaría dejar algún mensaje al pueblo portugués?

Juan Leonel –Sí. Aprovecho la oportunidad para enviar
saludos revolucionarios a los portugueses. En este
momento existe una intervención militar no declarada
en Colombia, por parte de los Estados Unidos. Mil
cuatrocientos oficiales del ejército de los Estados
Unidos dirigen, en Colombia, operaciones militares
encubiertas contra las FARC.

La solidariedad con el pueblo colombiano, a través de
la denuncia de esa intervención, es una necesidad
urgente. Por su intermedio, compañera, dirijo un
saludo bolivariano, comunista y fraterno a todos los
camaradas portugueses.




"En la distancia más lejana, aquella de mis pensamientos, te alojo por instantes. Susurros amorales me hablan al oido: los niños tremendos de mis sentidos. Ajenos y lejanos, en mi mente habitamos un único espacio, en el que sin censura, nos hacemos amantes de las caricias que no nos damos, de los labios que no probamos, de los aromas que no respiramos, del encuentro que no sucede, sino a escondidas de lo humano. Eres deseo puro latente en mi mente. Cabalgata al sur sin montura ni ataduras… La mezcla de la dulzura y la pasión, es la combinación letal para los amantes que nunca se amarán, de hacerlo, de sólo pensarlo, huyo, escapo…" 



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