[R-P] 1983 -18 de enero - 2007 Muere el ex presidente de la Nación Dr. Arturo Humberto Illia
Ezequiel Beer
ebeer en telecentro.com.ar
Jue Ene 17 22:13:58 MST 2008
FORJA
Z 5005 - diario radical
Editoriales
1983 -18 de enero - 2007
Muere el ex presidente de la Nación
Dr. Arturo Humberto Illia
Jóvenes militantes y dirigentes de la Juventud Radical de Salta Capital
recordamos a un gran político, a un ejemplo de militante, a quien honro
durante su presidencia a nuestra República, y lo hacemos convencidos que
siguiendo su ejemplo recuperaremos la ética política que tanta falta hace en
estos tiempos. Hace 25 años aún en tiempo de la dictadura, moría en Córdoba
el Dr. Arturo Illia, a la edad de 82 años. Un "cordobés" nacido en pergamino
(Buenos Aires), presidente de la Nación entre octubre de 1963 y junio de
1966, derrocado por un golpe militar con "olor a petróleo", ejemplo de
moralidad en el manejo de la cosa pública, político honesto, austero, vivió
y murió en la pobreza, defensor de la democracia, aún cuando ella le daba la
espalda.
Si bien la mayoría conoce la gestión de gobierno de el dr. Illia (Su primer
acto de gobierno consistió en eliminar las restricciones que pesaban sobre
el peronismo; Ley del salario mínimo, vital y móvil; la educación tuvo un
peso significativo en el Presupuesto Nacional. En el año 1963, su
participación era del 12%, en el año 1964, del 17%, en el año 1965, del 23%;
el 5 de noviembre de 1964 se pone en marcha el Plan Nacional de
Alfabetización, con el objetivo de disminuir la tasa de analfabetismo que
para la época se estimaba en poco más del 10% de la población adulta. En
junio de 1965 el Programa contaba con doce mil quinientos centros de
alfabetización y su tarea alcanzaba a trescientos cincuenta mil alumnos de
dieciocho a ochenta y cinco años de edad; La Ley de medicamentos, también
llamada Ley Oñativia en homenaje al Ministro de Salud el salteño Arturo
Oñativia; en materia económica, el gobierno de Arturo Illia tuvo una
política de ordenamiento del sector público, de disminución de la deuda
pública y de impulso a la industrialización. Se creó la Sindicatura de
Empresas del Estado, para un control más eficaz de las empresas públicas. La
evolución del Producto Bruto Interno durante ese período fue del -2,4% para
el año 1963, del 10,3% para el año 1964 y del 9,1% para el año 1965. La
evolución del Producto Bruto Industrial fue del -4,1% para el año 1963, del
18,9% para el año 1964 y del 13,8% para el año 1965. La deuda externa
disminuyó de 3.400 millones de dólares a 2.600 millones) lo que no muchos
conocen es el dialogo que se produjo cuando algunos militares fueron a Casa
de Gobierno a derrocar al presidente de la Nación Dr. Arturo Illia
Y así, el 28 de junio de 1966 a la madrugada Illia se encontraba en la Casa
de Gobierno, acompañado por TODOS los ministros, colaboradores, algunos
senadores y diputados nacionales radicales.
A las 5.10 horas, de ese día martes penetraron el general Julio Alsogaray,
el Jefe de la Casa Militar brigadier Rodolfo Pío Otero, el coronel Luís
Perlinger y un grupo de oficiales. El diálogo reconstruido fue publicado por
la revista "Somos" el 21 de enero de 1983:
Alsogaray: -Vengo a cumplir órdenes del comandante en jefe...
Illia: -El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas soy yo. (Señalando un
libro que está a un costado de su mesa). Mi autoridad emana de esa
Constitución que nosotros hemos cumplido y que usted también ha jurado
cumplir. A lo sumo, Usted es un general sublevado que engaña a sus soldados.
Alsogaray: -En representación de las Fuerzas Armadas vengo a pedirle que
abandone este despacho. La escolta de granaderos lo acompañará.
Illia: -Usted no representa a las Fuerzas Armadas, sino tan sólo a un grupo
de insurrectos. Usted y quienes lo acompañan actúan como salteadores
nocturnos...
Alsogaray: -Señor Presid... (rectificándose) doctor Illia... Varias
voces: -¡Señor Presidente!
Alsogaray: con el fin de evitar actos de violencia, lo invito nuevamente a
que abandone esta casa.
Illia: -Son Ustedes quienes están provocando la violencia. Ustedes no tienen
nada que ver con el Ejército
de San Martín y de Belgrano. Le han causado mucho mal a la patria y lo
seguirán causando. El país los condenará por esta usurpación...
Alsogaray: -Usted está llevando las cosas a un terreno que no le
corresponde, doctor IIlia; le garantizamos su traslado a la residencia de
Olivos. Su integridad física está asegurada.
Illia: -Mi bienestar personal no me interesa. Me quedo trabajando en el
lugar que me indica la ley y mi deber: Como comandante en jefe, le ordeno
que se retire.
AIsogaray: -Yo sólo recibo órdenes del comandante en jefe del Ejército.
IIlia: -El único jefe supremo de las Fuerzas Armadas soy yo. Ustedes son los
insurrectos. iRetírense!
Los jefes militares abandonan el despacho presidencial. A las seis, retorna
el coronel Perlinger en compañía
de oficiales subalternos. Perlinger se acerca por la izquierda hasta la mesa
de llIia y le dice en tono firme:
Perlinger: -Doctor Illia, en nombre de las Fuerzas Armadas, vengo a decirle
que ha sido destituido.
Illia: -Ya le he dicho al general Alsogaray que ustedes no representan a las
Fuerzas Armadas.
Perlinger: -Me rectifico. En nombre de las fuerzas que poseo...
Illia: -Traiga esas fuerzas.
Perlinger: -No lleguemos a eso...
Illia: -Son ustedes los que emplean la fuerza, no yo.
Perlinger y sus acompañantes se retiran. A las 7.25 vuelve Perlinger está
vez al frente de un grupo de efectivos de la guardia de infantería de la
Policía Federal, portando pistolas lanza gases.
Perlinger: -Doctor Illia, su integridad física está plenamente asegurada,
pero no puedo decir lo mismo a las personas que se encuentran con usted.
Ellos serán desalojados por la fuerza.
Illia: -Su conciencia le va a reprochar lo que esté haciendo. (Dirigiéndose
a la tropa policial). A muchos de Ustedes les dará vergüenza cumplir estas
órdenes indignas de quien ni siquiera es su jefe. Acuérdense: cuando cuenten
a sus hijos lo que hicieron en este momento, sentirán vergüenza...
Perlinger: Dr. Illia tendremos que usar la fuerza...
Illia: -Es lo único que tienen...
Perlinger: (Con tono enérgico, a sus subordinados): -Dos oficiales a
custodiar al doctor Illia, los demás
avancen y desalojen el salón. La tropa avanzó mientras que los dos oficiales
de policía que debían vigilar a Illia no pudieron cumplir su cometido, pues
éste fue inmediatamente rodeado por sus colaboradores. Hubo forcejeos, pero
en pocos minutos el despacho fue desalojado.
Illia y sus colaboradores bajaron por las escaleras hasta la planta baja,
seguidos de cerca por el pequeño batallón de lanza gases. Eran las 7.40
Sobre las veredas de la Plaza de Mayo y del Banco Nación, varias docenas de
soldados cuerpo a tierra apuntaban hacia la Casa Rosada con sus fusiles.
A las 7.45 Illia subía a un taxi, rumbo a la casa de su hermano en
Martínez."
Otros testimonios nos permiten afirmar algunas expresiones importantes,
luego de mencionar que casi todo el equipo balbinista acompañaba a Illia en
la circunstancia.
Alsogaray se había colocado a la izquierda del Presidente Illia, quien sin
levantar la cabeza, ni mirarlo siquiera, ni inmutarse, continuó con lo que
estaba haciendo en ese momento. Eso habría molestado al militar, quien
irritado pretendió arrebatarle una fotografía que en ese momento Illia
firmaba para uno de sus colaboradores (un empleado de la secretaría privada,
o el jefe de la misma, Miguel Ángel López, o un ordenanza, según distintas
versiones) Illia impidió que el militar le arrebatara la fotografía y,
seguidamente, se produjo una parte del diálogo, que la citada revista no
tuvo en cuenta:
Alsogaray: -Deje eso, permítame...
Illia:-cállese... Yo no lo conozco. ¿Quién es usted?
Alsogaray: -Soy el general Alsogaray:..
Illia: -Espérese. Estoy atendiendo a un ciudadano, ¿cuál es su nombre amigo?
Alsogaray: -Respéteme...
Illia: (Al concluir de firmar la fotografía) Este muchacho es más que usted.
Es un ciudadano digno y noble. (Parándose y dirigiéndose al general) ¿Qué es
lo que quiere?
Alsogaray: -Vengo a cumplir órdenes del comandante en jefe. ..
Luego, sigue en líneas generales el diálogo ya reproducido, pero con una
variante:
Alsogaray: -En representación de las Fuerzas Armadas le pido que abandone el
despacho.
Illia: -Usted no representa a las Fuerzas Armadas, sólo representa a un
grupo de insurrectos. Usted y quienes lo acompañan actúan como salteadores
nocturnos, que como los bandidos aparecen de madrugada para tomar la Casa de
Gobierno...
Años después, el coronel Luis C. Perlinger envió al doctor Illia la
siguiente nota:
" principios de 1966 siendo usted Presidente de la Nación, tuve algunas
reuniones en Mar del Plata y en Buenos Aires con generales que ocupaban
altos cargos en el EMGE, a los cuales traté de convencer de no romper el
orden institucional. Ante la inutilidad de mi prédica y guiado por el
descontento de que la unidad de la fuerza amenazada por casos aislados de
oposición era más importante que el respeto a la Constitución, me plegué al
movimiento que estalló el 28 de junio.
Circunstancias que no se buscan, pero que se dan con frecuencia en los
hombres de acción me asignaron un rol importante en su destitución.
En una presentación fechada en julio de 1976, que repartí profusamente y de
la cual me ocupé de enviarle un ejemplar escribía: 'Hace 10 años el Ejército
me ordenó que procediera a desalojar el despacho presidencial. Entonces el
doctor Illia serenamente avanzó hacia mí y me repitió varias veces: Sus
hijos se lo van a reprochar. ¡Tenía tanta razón! Hace tiempo que yo me lo
reprocho porque entonces caí ingenuamente en la trampa de contribuir a
desalojar a un movimiento auténticamente nacional.
Usted me dio esa madrugada una inolvidable lección de civismo. El público
reconocimiento que en 1976 hice de mi error; si bien no pude reparar el daño
causado, da a usted, uno de los grandes demócratas de nuestro país, la
satisfacción de que su último acto de gobierno fue transformar en auténtico
demócrata a quien lo estaba expulsando por la fuerza de las armas de su
cargo constitucional..."
Para finalizar agregamos un fragmento de un monologo, (escrito por Santiago
Varela) de Tato Bores sobre el Dr. Arturo Illia en el año 1990:
"... La cuestión es que en el año `63 le toco el turno de vuelta a un
presidente constitucional y apareció Don Arturo Humberto Illia, uno de los
pocos Cordobeses nacidos en Pergamino que se conocen. Don Arturo Humberto
Illia nombro como Ministro de Economía a Don Eugenio Blasco que muere en el
cargo y entonces mi gran amigo Juan Carlos Pugliese asume como Ministro de
Economía - empieza, mejor dicho, su carrera como Ministro de Economía
suplente en todos los gabinetes radicales -. Pero como las cosas buenas
duran poco tiempo, antes de cumplir los tres años los muchachos de la
(haciendo el signo de una insignia militar en el hombro izquierdo con los
dedos índice y mayor de la mano derecha) viñeta le dan el raje a Don Arturo
Humberto Illia y designan, en elecciones limpias, y por u-na-ni-mi-dad - 3
votos - a Don Juan Carlos Onganía.
El hecho de que Don Juan Carlos Onganía en la época del enfrentamiento entre
azules y colorados haya sido azul - y legalista - y después se convirtió en
golpista - y de hecho, colorado - es porque a veces, la gente, des-ti-ñe.
La cuestión es que a Don Arturo lo rajaron porque decían que era muy lento,
que era una tortuga. Ahí tuvimos un cacho la culpa todos porque los
sindicatos, la C.G.T. le tiraba tortugas en Plaza de Mayo, los medios en
contra, los periodistas en contra, los humoristas le hacíamos chistes -
éramos una manga de boludos que pa' que' le via' contar -; porque el
problema no era que Don Illia era lento: el problema es que los que vinieron
después fueron... fueron rápidos, y fuimos derecho pal' cara...melo, fuimos,
pero bah, pero rápido!
Claro, no todo fue negrura en aquellos años porque en el `66 hubo avances:
porque después de la "NOCHE DE LOS BASTONES LARGOS" cerraron todas las
facultades y entonces todos los investigadores, científicos, matemáticos,
laburantes de las neuronas avanzaron: avanzaron hacia la frontera y se las
tomaron y no volvieron nunca mas. Después, apareció algún premio Nobel que
volvió: a saludar a la familia y se las volvió a tomar, total...! ..."
"Nuestro objetivo es construir una Juventud Radical fuerte que siga los
principios de Leandro Alem, Hipólito Yrigoyen, Arturo Illia y Raúl Alfonsín.
Una juventud que sea intransigente con su conducta, que sepa que lo que se
hace no es en beneficio propio sino de toda la sociedad".
Juventud Radical Salta Capital
Nota de la Redacción:
Testigo presencial del relato me
permite afirmar que, salvo algunas palabras circunstanciales que para nada
cambian el concepto de tal conversación esos fueron los término. Es más, me
permito confesar que en los tantos años y en diferentes circunstancias que
conocí a Don Arturo jamás le vi gestos tan fieros y vehementes. Estaba
íntegro.
Y se fue íntegro. Incluso con una
claridad absoluta de un Gran Presidente recordó dejar constancia que el
Regimiento de Granaderos a Caballo no actuó acorde a las circunstancias por
sus expresas ordenes. Salvó el honor del invicto Regimiento, honor que
mansillo su jefe al plegarse al Golpe de Estado.
Además obligó a que se abran las puertas
oficiales del despecho para no pasar al salir por la oficina de los
edecanes. Los ministros que lo rodeaban se detuvieron frente al ascensor
pero Don Arturo indicó bajar por las escaleras. Fue entonces que comenzaron
a entonar de viva voz la marcha partidaria y los vivas hacia Don Arturo que
se entrecortaban con gritos e insultos contra los golpistas.
Don Arturo, con la hidalguía propio de
los grandes hombres se detuvo en el pasillo a cada paso para saludar a los
ordenanzas que le flanquearon la salida mientras Pellinguer se escondió
detrás de una cortina roja que llegaba hasta el piso pero... se le veían los
zapatos...
Allí me despidió don Arturo entre la
sonrisa maliciosa de saber que yo no era un ordenanza, era uno de los
periodistas acreditados en la Casa de Gobierno que, para cubrir la nota, me
puse un guardapolvo de uno de los ordenanzas y servía café en el despacho
pasando con la bandeja por las mismas narices de Perlinguer.
Después de bajar Illia me ubicaron dentro
de la Casa y fui a dar con mis trastos a los sótanos de la Rosada. Fueron
horas de.. periodista.
Termino esto poniendo de relieve la
grandeza de un radical: Cuando lo visité para hacerle preguntas sobre el
episodio y poder finalizar un libro sobre los hechos, con palabras cariñosas
con esa suavidad de voz característica de su bondad me pidió que sea
benevolente con sus adversarios. Tocado en mis sentimientos le obsequié los
originales y nunca se publicó. Y jamás escribí una nota sobre el hecho.
LAZARO OTTONELLO
Director
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