[R-P] [CUPV] Consejos a un joven constructor en tiempos difíciles
PATSY HA
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Mar Ene 8 11:00:43 MST 2008
Consejos a un joven constructor en tiempos difíciles
Tom Engelhardt
Znet
Lo sé, los tiempos son realmente difíciles. Aquí, en
los Estados Unidos, parece que el mercado de la
vivienda va a explotar. En este país las compañías de
construcción están despidiendo trabajadores y los
constructores se preguntan de dónde van a salir sus
próximos proyectos. Pero aún queda una esperanza que
puede sacarse del siguiente consejo: ¡Vete al Este (u
Oeste), joven constructor, en todo caso, abandona el
país!
Después de todo, los americanos están armando un gran
revuelo en todos los demás lugares del planeta. Por
ejemplo, recientemente, un desesperado Departamento de
Estado solicitó -y recibió- permiso del gobierno
iraquí para mantener en Bagdad a un completo
contingente de 2.000 trabajadores de la construcción
extranjeros (la verdad es que se trata de ciudadanos
empobrecidos del Tercer Mundo, evidentemente en
condiciones para nada maravillosas) para acabar de
construir la madre de todas las embajadas. Estamos
hablando de un complejo destinado a embajada
estadounidense que lleva construyéndose estos últimos
años y que ha de servir para alojar a 1.000
diplomáticos, espías y militares (junto a un número no
revelado de guardias de seguridad privados, personal
de servicio y sabe dios quién más). Operará en la
ampliamente fortificada Zona Verde de la capital
iraquí como si fuera nuestra primera colonia lunar.
Según escribe William Langewiesche en Vanity Fair,
contendrá "sus propios generadores de energía, pozos
de agua, planta de tratamiento de agua potable, planta
depuradora, estación de bomberos, sistema de
irrigación, uplink de Internet, intranets seguras,
central telefónica (área del código de Virginia), red
de telefonía móvil (área del código de Nueva York),
servicio postal, depósitos de combustible, almacenes
de alimentos y provisiones, garajes de reparación de
vehículos, y talleres."
De momento la "embajada", de 21 edificios y con un
tamaño cercano al del Vaticano, está sin acabar y
bastante retrasada respecto a lo programado. Es lo que
pasa, por supuesto, cuando insistes en rediseñar tu
despensa para servir no sólo un almuerzo, sino tres
comidas al día, y ... oh, sí ... quieres que sea un
complejo a prueba de bombas, granadas y misiles, con
un coste extra de 27,9 millones de dólares . En
algunos de los sistemas de cableado de la embajada ya
se ha quemado algún fusible; sus 252 remolques de la
guardia se han llenado de gases formaldehídos, y
"durante una prueba reciente del sistema de aspersores
de la embajada, "explotó todo" (un poco preocupante,
si una granada bien dirigida llegara a iniciar un
incendio). Y para añadir el insulto a la injuria, el
proyecto ha rebasado ya en 144 millones los alrededor
de 600 millones que el Congreso aprobó en el
presupuesto (y se espera que cuando sea plenamente
operativo costará otros 1,2 miles de millones de
dólares al año). Un portavoz del Departamento de
Estado, Sean McCormack, rechazando los cargos de
supervisión inadecuada, ofreció la siguiente
aclaración sobre la situación financiera actual de la
embajada: "No es cuestión de exceso de costes. Es la
necesidad de contratación adicional". Es cierto que la
adjudicación de la construcción se deslocalizó en
favor de los talentos locales del Oriente Medio ----
el primer contratista fue la First Kuwaiti General
Trading & Contracting. Así que seguramente llegues
demasiado tarde.
El cielo es el límite en Irak
Pero, joven constructor, no desesperes. Cuando se
trata de los proyectos de construcción americanos en
Irak, el cielo realmente es el límite. Recientemente
el corresponsal de la Defensa de la Radio Pública
Nacional, Guy Raz, pasó algún tiempo en la Base Aérea
de Balad, a unos 70 kilómetros al norte de Bagdad.
Como ya informaba Thomas Ricks del Washington Post
allá por 2006, Balad es esencialmente una pequeña
ciudad estadounidense, tan grande que tiene barrios y
rutas de autobús - y su tráfico aéreo rivaliza con el
Aeropuerto Internacional O'Hare de Chicago. Según Raz,
la base alberga actualmente a 30.000 soldados
americanos, así como a seguramente otros 10.000
mercenarios. Tiene establecimientos de Pizza Hut,
Burger King, comidas rápidas Subway, bien
fortificados, dos PXs que son tan grandes como los
K_mart, y aceras reales (que ... observa, joven
constructor, alguien habrá de construir). Los informes
hablan de que se han invertido miles de millones en
Balad, una de las cinco mega-bases que el gobierno de
Bush ha construido en el país (sin contar la embajada,
que funcionalmente es otra base más) --- y, nos cuenta
Raz, "se están gastando miles de millones en reformas
y mejoras".
Pero es su descripción más general de la base lo que
debería hacer palpitar tu corazón, joven constructor.
Después de todo, si consigues una migaja de actividad
constructora, tendrás un chollo que podría durar años
en el futuro. Pues justamente el otro día, el anterior
comandante general del Centcom John Abizaid, el hombre
que denominó "la larga guerra" a la Guerra Global
contra el Terrorismo del Presidente, sugirió que los
soldados estadounidenses bien podrían seguir
destinados en Oriente Medio aún medio siglo más. ("No
deberíamos pensar ni un minuto que en los próximos
25-50 años los militares americanos puedan volver a
casa, relajarse y tomárselo con calma").
Sobre Balad, Raz escribe:
"La base es un gigantesco proyecto de construcción,
con nuevas carreteras, aceras y estructuras que se
erigen a lo largo de las 16 millas cuadradas de
fortaleza en el centro de Irak, todo con la vista
puesta hacia las próximas décadas ... En la base, los
sonidos de la construcción y el zumbido de los
generadores parecen perseguir a los visitantes por
doquier. Visto desde el cielo en la noche, la base
parece Las Vegas: Mientras que los pueblos iraquíes de
alrededor reciben unas 10 horas de electricidad al
día, las luces nunca se apagan en la Base Aérea de
Balad."
No quiero que pienses, sin embargo, que Balad es la
única oportunidad de grandes obras en Irak que te
queda. Considera, por ejemplo, la Base Aérea de
al-Asad, otra de nuestras megabases de miles de
millones. Esta está alejada, en el desierto occidental
iraquí. Cuando el Presidente "visitó" Irak a
principios de septiembre, fue aquí donde aterrizó - y
una cohorte de reporteros aterrizó en la base con él
(una base, imagínate, que se supone que tiene un
perímetro de 19 millas) consiguiendo no contarnos casi
nada al resto de nosotros. Afortunadamente, un cabo de
la Reserva de la Marina estadounidense (y escritor
ocasional para el Weekly Standard y el National
Review) Matt Sanchez, ha estado viajando por Irak,
junto con los marines estadounidenses, ofreciendo
recientemente una atípica y vívida descripción.
Nos cuenta que Al-Asad es conocido entre los
americanos como "Camp Cupcake" ("una base militar en
donde puedes conseguir helados cuando te apetece,
nadar en una piscina cubierta con aire acondicionado,
tomar café lattes a las tres de la madrugada e incluso
asistir a clases de yoga en el gimnasio").
Actualmente, según Sanchez, aloja a unas 17.000
personas ("la mayoría de las cuales ni siquiera
trabajan para los militares") y tiene, por supuesto,
sus propios Starbucks. Habiendo llegado allí desde
alojamientos más rústicos, la experiencia le
desorientó bastante.
"Con aceras, carreteras limpiamente pavimentadas y
farolas que funcionaban (una combinación poco habitual
en las ciudades iraquíes), había veces en las que me
sentía como en una pequeña ciudad de Arizona en lugar
de una en el Triángulo Sunní. Al-Asad es el único
sitio que conozco en la provincia de Anbar en donde
los conductores son multados por exceso de velocidad y
los vehículos son remolcados por aparcar
incorrectamente".
Sin olvidar el tradicional menú de "bistéc y
bogavante" de los jueves en la cantina o los
"Ugandeses" -- personal de seguridad privada ugandés,
que generalmente se encargan de los controles en torno
a la base. Y además, joven constructor, toma nota:
Alguien construyó esto, y todavía no han acabado las
construcciones.
Lo sé, lo sé .... Las obras de estas bases gigantes
han ido a parar mayormente a las corporaciones amigas
conectadas al gobierno de Bush y sin duda que es
bastante difícil para un joven constructor abrirse
camino en el boom de la construcción en Irak (¡Y los
iraquíes, no te pienses, tienen el mismo problema!)
Quiero decir que entiendo tu punto de vista. ¿Cómo
consigue una pequeña empresa como la tuya entrar en el
nivel de base de las subcontratas en un lugar como
Irak? Bien, todo lo que puedo decirte es: ten ánimo.
Después de todo, las bases están brotando como setas
en Irak Considera por ejemplo la base con el llamativo
nombre de "sensacional puesto de vigilancia". Se
encuentra a tan solo unos provocativos siete
kilómetros de la frontera iraní, y prácticamente es
nada. Una pura nadería de base en avanzadilla, pensada
para bloquear lo que según las denuncias del gobierno
de Bush es un flujo de armas mortales iraníes. Surgió
prácticamente de la noche a la mañana con un modesto
presupuesto de 5 millones de dólares. Y es una "base"
tan modesta, perfecta para que un constructor novato
del imperio se estrene -pensada para unos 100 soldados
de la República de Georgia (a sueldo de la menguante
Coalición de la Voluntad), unos 70 soldados
norteamericanos, y unos pocos patrulleros de fronteras
de Estados Unidos (que al parecer pueden ser
destinados a cualquier frontera del planeta, no sólo a
una de nuestras dos fronteras nacionales). Es tan
pequeña que ni siguiera va a tener una pista de
aterrizaje para aviones convencionales, requisito de
cualquier base de mayor rango.
Oportunidades en Afganistán
A finales de septiembre, cuando las noticias del
"sensacional puesto de vigilancia" irrumpieron de
repente en el Wall Street Journal, causó una leve
marejadilla mediática (pero un ciego como tú
seguramente lo pasaría por alto). Después de todo, no
parecía ser otra cosa que otra bofetada simbólica más
al rostro de los iraníes, en el noble propósito de
prevenir una Tercera Guerra Mundial. Mucho más digno
de atención desde tu punto de vista sería algo que,
sin embargo, nadie discute jamás aquí en los Estados
Unidos: Parece evidente que el Pentágono puede
construir bases en donde le apetezca. Parece que ni
siquiera se preocupó de consultar a los funcionarios
de la administración iraquí antes de anunciar que el
sensacional puesto de vigilancia ya estaba en fase de
proyecto, quizá tampoco al Congreso. Esta es la forma
de funcionar cuando te constituyes en Departamento de
Defensa de la mayor parte del planeta; cuando tienes
ya 737, o 850, o incluso 1.000 bases e instalaciones
similares fuera de los Estados Unidos; cuando posees
suelo desde Alemania, Rumanía, la isla de Diego García
y Kirguizistán a Corea del Sur, Guam y Australia, y
aún sigues oteando las pocas páginas en blanco que
quedan, como por ejemplo África.
Por cierto, no pierdas de vista África. Podría ser el
próximo continente estrella para la construcción de
bases. El gobierno de Bush ha constituido
recientemente el Africom, una nueva autoridad global
para cubrir ese inmenso territorio. Puede que sea la
última autoridad de ese tipo que constituya -a no ser
que algún día resulten viables Russiacom y Chinacom.
Se sabe que el Pentágono está buscando en África
lugares para posicionar lo que les gusta llamar "setos
florales", unas bases fundamentalmente pequeñas,
relativamente espartanas que apenas llaman la atención
(y por tanto no despiertan tan fácilmente la
animadversión y resistencia locales). Ahora mismo lo
único que Estados Unidos tiene es un pequeño "seto
floral" junto a Djibouti, en el cuerno de África, pero
estate atento.
Naturalmente no estamos haciendo más que arañar la
superficie de las oportunidades. Todo lo que necesitas
es una corporación con buenos contactos que te eche
unas cuantas migajas imperiales. Quiero decir, ¿qué te
parece la contrata de 53,4 millones de dólares
adjudicada a ITT Federal Services International
Corporation of Colorado Springs, Colorado? Por cierto,
¿no vives cerca de allí? - para la "Base de
Operaciones y Servicios de Seguridad de la Base As
Sayliyah" en el emirato de Qatar, para terminar hacia
2012. Apostaría a que hay trabajos de construcción
para pillar allí! O imagínate consiguiendo las ricas
sobras de esas contratas de 23,4 millones de dólares
para construir nuevos "almacenes de alimentos" para
nuestras bases en Livorno, Italia, o Chievres,
Bélgica. (¡Los viejos eran tan "pequeños"!). Claro que
el Pentágono los regaló a empresas locales europeas,
cosa que hay que hacer de vez en cuando. Ya sabes, son
aliados, y todas esas cosas.
Pero ¿y qué pasa con Afganistán? El sitio es un
caramelito de miel para ti - otro de esos territorios
de los cuales los planificadores americanos no acaban
de vernos salir pronto. Allí no encontrarás muchas
empresas locales a las que regalar buenos proyectos de
construcción americanos, desde el punto de vista de la
construcción son buenas noticias para ti: Las cosas
están yendo realmente mal en Afganistán --lo que
significa que el número de nuestros soldados no para
de aumentar. Actualmente estamos en 25.000 y, por
supuesto, tenemos que meterlos en alguna parte. En
consecuencia, la antigua base soviética que ocupamos
en 2001, la base aérea de Bagram, va a ser ampliada en
una tercera parte. En donde una vez hubo estacionados
3.000 soldados americanos, ahora hay 13.000, y más que
vendrán. Es decir: nuevas carreteras, nuevos
barracones, lo que se te ocurra. Se va a convertir en
un cuerno de la abundancia para la construcción.
Prisiones en el extranjero: un área de especialización
Aquí otra pequeña sugerencia: como joven constructor
con un futuro en el extranjero, deberías considerar el
especializarte, y una de las superáreas son las
prisiones en el extranjero. Por supuesto que deberás
prestar especial atención a las páginas interiores de
un gran número de periódicos para hacerte una idea del
boom en que esta área va a convertirse --y, vista la
crisis hipotecaria de las subprime, debo suponer que
has tenido otros problemas en la cabeza. Así que
permíteme que te inicie rápidamente. La población
reclusa iraquí en las prisiones americanas ha crecido
como la espuma y los equipos de construcción andan sin
aliento intentando aguantar el tirón. Por ejemplo,
Camp Cropper, dentro de nuestra megabase Camp Victory,
en las afueras de Bagdad, ha experimentado constantes
ampliaciones. Comenzó siendo un puñado de tiendas de
campaña, pero para 2006 se había convertido en una
prisión paradigmática de 60 millones de dólares--y no
ha cesado de crecer desde entonces. En abril de 2007,
por ejemplo, los militares estaban solicitando ofertas
para "proyectos constructivos" en la base de hasta 5
millones de dólares. Perfecto, ¿no?
La polvorienta base de Bucca, en el sur de Irak, era
la pariente pobre hasta fechas recientes. Pero -buenas
noticias a la vista- están a punto de caer unos 110
millones de dólares para ampliar sus superpoblados
alojamientos que pronto saltará de 20.000 a 30.000.
Las obras incluyen "reformar 13 complejos existentes
añadiendo caminos de hormigón para evitar la
construcción de túneles, mejorar las áreas de
segregación y mejorar las duchas y letrinas", así como
la construcción de "15 nuevas torres de vigilancia,
tres unidades médicas y obras en dos complejos
"supermax" con los máximos niveles de seguridad".
Si, por otra parte, cayera en tus manos una pequeña
parte de los trabajos a realizar en la Base Aérea de
Bagram, no pierdas de vista nuestra extensa red de
prisiones en Afganistán, en donde, por ejemplo, se
rumorea que la prisión de "Pul-i-Charki" está a punto
de una vasta ampliación, posiblemente para convertirse
en el nuevo Guantánamo. Por cierto, no te olvides del
propio Guantánamo. La actividad constructora en esa
joya de la corona de nuestras prisiones extranjeras
semeja a la febril actividad de una colmena. Ni
siquiera te preocupes por los 10-12 millones de
dólares que ya se han gastado para crear una ciudad de
tiendas de campaña semipermanente en una carretera
abandonada en la que los militares estadounidenses
tienen previsto celebrar consejos de guerra para
algunos de los prisioneros; concéntrate en su lugar en
la base de 16,5 millones de dólares que se va a
construir en alguna otra parte para alojar a los
"10.000 inmigrantes caribeños" --sólo por si acaso
pasa algo, presumiblemente, en la Cuba postcastrista.
Y eso podría ser sólo un aperitivo para comenzar. El
plato principal podría ser un contrato de 110 millones
de dólares para construir un segundo "complejo" que
alojaría a otros 35.000 "inmigrantes".
Y ten en cuenta que, siendo un joven constructor, si
tienes aun la menor de las apetencias posibles de ver
el mundo, entonces este planeta puede ser
potencialmente una ostra para ti --o un pingüino.
Gánate a la gente adecuada y no habrá ningún sitio al
que no puedas ir por cuenta de los militares
estadounidenses, ni siquiera la Antártida. La Marina
ha estado construyendo un punto de observación
científica en ese gran continente helado desde la
década de 1950. Hasta la fecha la estación McMurdo
tiene más de 60 edificios --¡y está empezando a hacer
más calor! Así que cuenta con que va aumentar ese
número.
Volando por debajo del radar imperial
Ten en cuenta que estamos hablando de la punta del
iceberg; tan sólo lo que se puede adivinar, que no es
mucho, sobre la construcción de bases americanas en el
extranjero, desde un medio que no le presta gran
atención al tema.
Sin embargo, es obvio que nuestros infatigables
castores imperiales no descansan --y tú podrías ser
uno de ellos. Unos pocos otros países tienen una o dos
bases en el extranjero, pero aquí tenemos una
estadística de la que puedes estar orgulloso: Se
estima que ¡el 95% de las bases extranjeras en el
planeta son nuestras! Esto no es un pequeño farol.
Detente sólo a pensar en Okinawa, una pequeña isla
japonesa, más pequeña que la isla Kauai en Hawai. Los
EE.UU. tienen allí 38 bases que cubren el 19% del
territorio principal de la isla. Esto sí es un récord.
No me sorprende que esto te resulte novedoso. Aquí lo
más extraño: "Nosotros, los americanos, tenemos
fortificaciones por todo el globo en una forma que
ningún otro pueblo tuvo anteriormente --ni los
antiguos romanos con sus fortificaciones desde el
Norte de África hasta la remota Bretaña; ni siquiera
los británicos en el siglo diecinueve con sus
estaciones que suministraban carbón para la flota
naval. Nuestras fortificaciones alrededor del mundo
son nuestra versión de la "diplomacia del fusil" y el
colonialismo revueltos en una sola cosa.
Funcionalmente son nuestro "modus operandi" en el
planeta. Todo el mundo fuera de aquí lo sabe, pero muy
pocos estadounidenses son conscientes de este hecho.
Cantidades ingentes de miles de millones, por ejemplo,
han ido a parar a esas megabases de alto nivel de
Irak, y un montón de más pequeñas, desde que Bagdad
cayó en abril de 2003. Son presencias, hechos
palmarios de primer orden. No importa quién decía qué
en Washington en ningún momento, ellas nos hablan de
permanencia, del deseo de quedarse en Irak para
siempre y un día; y sin embargo el debate sobre Irak
en los medios de estos últimos años apenas los ha
mencionado seriamente alguna vez. Puedes encender tu
televisor y ver a los periodistas americanos en algún
lugar de Camp Victoria, informando sobre diversos
temas. Pero ¿cuándo te han enseñado por dentro alguna
megabase?
El hecho es el siguiente: En Irak, en Afganistán, y en
cualquier otra parte, nuestros campamentos siempre
escapan al radar americano. Imagínatelo, quizá, como
una forma de tener un pastel y comérselo a la vez.
Conseguimos tener una presencia imperial en el planeta
sin necesidad de que nos recuerden jamás que somos
parte de un imperio, una identificación que en Estados
Unidos va contracorriente.
Ser americano implica, funcionalmente, no tener que
decir nunca "lo siento". Sólo menciono esto
incidentalmente, porque si sigues mi consejo, amasarás
gran cantidad de dinero, pero escaparás también al
radar.
Tom Engelhardt, director del Nation Institute's
Tomdispatch.com, en donde este artículo se publicó por
primera vez, es co-fundador de the American Empire
Project. Su libro, The End of Victory Culture
(University of Massachusetts Press), ha sido
actualizado a fondo en una nueva edición que trata de
la cultura de la victoria y las secuelas del arrasa y
quema en Irak.
Título original: Advice to a Young Builder in Tough
Times
Autor: Tom Engelhardt
Origen: Znet/Iraq, 05 de noviembre de 2007
Traducido por Marga Vidal y revisado por Eva Calleja
"En la distancia más lejana, aquella de mis pensamientos, te alojo por instantes. Susurros amorales me hablan al oido: los niños tremendos de mis sentidos. Ajenos y lejanos, en mi mente habitamos un único espacio, en el que sin censura, nos hacemos amantes de las caricias que no nos damos, de los labios que no probamos, de los aromas que no respiramos, del encuentro que no sucede, sino a escondidas de lo humano. Eres deseo puro latente en mi mente. Cabalgata al sur sin montura ni ataduras… La mezcla de la dulzura y la pasión, es la combinación letal para los amantes que nunca se amarán, de hacerlo, de sólo pensarlo, huyo, escapo…"
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