[R-P] Fw: Francisco Doratioto: "No fuimos víctimas del imperialismo"

Julio Fernández Baraibar fernandezbaraibar en gmail.com
Dom Ene 6 23:44:56 MST 2008


Enviar por e-mail - LANACION.comDe La Nación de hoy, enviado a mi casilla 
por Horacio Cesarini.

Parece que a ciertos brasileros no les gustan las lecturas de nuestra 
presidenta. Y a La Nación directamente le revientan.
Lo envío casi sin leerlo. Mañana lo haré más concienzudamente.

Julio Fernández Baraibar
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 DOMINGO 6 de Enero de 2008 - ENVIAR POR E-MAIL


La entrevista
Francisco Doratioto: "No fuimos víctimas del imperialismo"

http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/enfoques/nota.asp?nota_id=976408


Especialista en la Guerra del Paraguay, el historiador brasileño Francisco 
Doratioto afirma que es equivocada la reivindicación histórica que Cristina 
Fernández de Kirchner hizo recientemente de la figura del dictador paraguayo 
Francisco Solano López. Hoy, señala, quien sostiene que en aquel conflicto 
hubo una triple traición " o está muy mal informado o tiene segundas 
intenciones"




"Hay que recordar que Solano López fue el agresor, el que invadió a los 
vecinos, no sucedió al revés", dice el historiador brasileño Francisco 
Doratioto, especialista en la Guerra del Paraguay. Aunque el concepto es de 
manual, Doratioto lo remarca. Durante quince años, mientras realizaba su 
maestría y el doctorado en Historia de las Relaciones Internacionales, este 
académico brasileño investigó archivos y bibliotecas y estudió los 
documentos y escenarios del tremendo conflicto que entre 1865 y 1870 
protagonizaron la Triple Alianza -Argentina, Brasil, Uruguay- y Paraguay en 
los tiempos del dictador Francisco Solano López. Como corolario de esa 
investigación, Doratioto publicó Maldita guerra , un meduloso libro de 
seiscientas páginas que procura explicar los sucesos en el marco de la 
época.
Pocos días antes de asumir, Cristina Kirchner colocó a la Guerra del 
Paraguay, algo que nadie esperaba, en las páginas políticas de los diarios. 
No sólo los diarios argentinos sino los de unos cuantos países. De visita en 
Yaciretá, dijo: "Estoy segura de que el mariscal Francisco Solano López, el 
general San Martín, también Artigas, allí en el Uruguay, están sonriendo 
frente a esta nueva Latinoamérica, que ha decidido también Bolívar, a ver si 
se enoja Hugo (por Chávez, presidente de Venezuela) ellos soñaban esto, 
Latinoamérica unida para los latinoamericanos y para el mundo".
Fue en aquellos mismos borbotones de revisión histórica, recordará el 
lector, en los que Fernández de Kirchner llamó gran patriota al dictador que 
invadió la provincia de Corrientes en el siglo XIX, el mariscal que 
desencadenó -subraya Doratioto- el triste y enmarañado conflicto. "Ese gran 
patriota latinoamericano -dijo la Presidenta-, humillado por lo que yo llamo 
la alianza de la triple traición a Latinoamérica, a sus hombres y a sus 
mujeres". Casi en simultáneo una unidad del Ejército Argentino, el Grupo de 
Artillería Blindada 2, de Rosario Tala, Entre Ríos, fue bautizada como 
Mariscal Francisco Solano López.
Aunque al hablar en el acto de Paraguay la Presidenta se citó a sí misma, 
era hasta ahora desconocido su concepto de "triple traición". Quizás porque 
no hay buen registro ni bibliografía de su pensamiento sobre el tema, 
colector, quién sabe, de antiguas lecturas de autores como Jorge Abelardo 
Ramos o Juan José Hernández Arregui. Fuentes gubernamentales consultadas 
dijeron ignorar por completo quién había asesorado a la Presidenta sobre el 
supuesto patriotismo de Francisco Solano López.
Tres semanas después, ya como presidenta en ejercicio, Cristina Kirchner 
volvió a hablar de historia. Fue en la ceremonia de egreso de cadetes de las 
Fuerzas Armadas, al referirse al papel de los militares argentinos. Con los 
golpes de Estado, dijo, empezó "la etapa de lo que denomino la decadencia 
institucional". Hizo alusiones críticas a los militares que se hacían 
políticos (no incluyó a Perón ni mencionó la Revolución del 43, de la que el 
general fue protagonista), pero en definitiva dijo que los argentinos nos 
debíamos "una historia diferente". Un concepto de enorme amplitud, que tanto 
puede servir para alumbrar un futuro más sano como para fertilizar la 
reescritura del pasado desde el poder.
Doratioto "por supuesto" que ya estaba al tanto de los dichos de Cristina 
Kirchner sobre Solano López cuando LA NACION lo llamó a Ginebra, Suiza, para 
consultarlo.
"Es una declaración espantosa", dijo el académico. "Habría que definir qué 
es patriota, pero cualquier historiador que haya investigado sobre 
Paraguay -y en la Argentina hay varios- o sobre la supuesta influencia 
británica en la Guerra del Paraguay, incluso cualquier estudiante de 
historia sabe que no hubo ninguna triple traición. Es una interpretación muy 
equivocada. En un principio fue equivocada pero honesta. Hace 30 o 40 años 
tenían documentación parcial. Hoy el que sostiene estas cosas o está muy mal 
informado o tiene segundas intenciones, que no es lo que pretende el 
conocimiento histórico".
-¿Qué aportó su investigación?
-El enfoque central es que nosotros, Brasil, Uruguay y la Argentina, no 
fuimos víctimas del imperialismo internacional. Fueron circunstancias 
regionales. Las luchas políticas internas tenían como eje la consolidación 
de los estados nacionales de la cuenca del Plata. Yo descubrí en el archivo 
paraguayo, por ejemplo, una carta del entonces ministro plenipotenciario de 
Inglaterra en Buenos Aires (no había embajador), de diciembre de 1864, 
dirigida al canciller de Paraguay, en la que el representante inglés se 
mostraba preocupado por la tensión política que existía entre la Argentina, 
Paraguay y Brasil y ofrecía sus recursos particulares. Escribía eso porque 
sabía del pensamiento de su gobierno. No iba a ir en contra de su gobierno. 
Un diplomático que procede así no está buscando una guerra, busca evitarla.
-La corriente revisionista dice que Paraguay era el país más desarrollado de 
América del Sur, con fundiciones de hierro, ferrocarriles, flota mercante, 
líneas telegráficas, fábricas textiles
-A mí también me lo enseñaron cuando era estudiante de historia en Brasil, 
pero cuando me puse a investigar para la maestría descubrí que no era 
verdad. No había tal industrialización paraguaya. Sí existían algunas 
iniciativas. Los revisionistas dicen, por ejemplo, que Paraguay tuvo el 
primer ferrocarril de América del Sur. No es cierto. Antes hubo un 
ferrocarril en Chile, después hubo uno en Brasil
-¿De dónde surge esa versión?
-Es una invención de los revisionistas paraguayos de comienzos del siglo XX 
que después fue repetida incansablemente. Ahí cabe la frase de Goebbels, el 
ministro de propaganda de Hitler, cuando decía que una mentira muy repetida 
se volvía una verdad incluso para el propio autor de la mentira. Nunca 
existió esa edad de oro del Paraguay. Los historiadores argentinos ya lo 
estudiaron y hay varios libros publicados. En los medios especializados y el 
mundo académico ya no se insiste con esto, en todo caso lo dicen periodistas 
que no están bien informados y algún que otro político.
-Sostienen que Solano López fue el único que se le plantó al Imperio 
Británico.
-Tampoco es verdad. Paraguay no tenía un servicio diplomático. Tenía un 
cónsul en Buenos Aires, un ministro en París y un cónsul más en Europa. 
Entonces las compras del Paraguay, no sólo de tipo militar, también el 
ferrocarril -construido por ingenieros británicos- y el material 
ferroviario, el telégrafo, todo eso, fue hecho por una empresa británica 
llamada Blygh and Company, que tenía la representación de Paraguay en 
Europa. Había sido contratada por el propio Solano López en su viaje de 
finales de 1850. Los británicos tenían muy buenas relaciones con Solano 
López.
-Los revisionistas afirman que el financiamiento de la guerra fue hecho por 
banqueros británicos. Eso probaría que Inglaterra promovió la guerra.
-Un historiador argentino, León Pomer, publicó un libro titulado La guerra 
del Paraguay, gran negocio , en el que defendía la idea de que Inglaterra 
era el origen de la guerra. Yo lo entrevisté en Brasil a Pomer. El sostenía 
que no había sido el gobierno inglés sino los banqueros británicos quienes 
la habían financiado.
-¿Y eso no es cierto?
-Parcialmente. Por el lado de Brasil alrededor del 12% de los gastos fue 
financiado por préstamos externos. Los demás gastos fueron por impuestos a 
la población o con recursos propios. En la Argentina pudo haber sido un poco 
más, pero no fueron los préstamos la mayor fuente de financiamiento de la 
guerra. Un banquero otorga préstamos para ganar plata, no para hacer 
política. Entonces, si usted tiene una guerra de tres países que sumados 
tenían diez millones de habitantes, contra un país aislado, sin salida al 
mar, con 480 mil habitantes o menos, que no tenía cómo recibir armamento, 
sin marina, en una época en la que los países no pagaban los préstamos 
cuando cambiaban los gobiernos, ¿como banquero le iba a prestar a la Triple 
Alianza o al Paraguay? Los préstamos no prueban que Inglaterra tenía interés 
en la guerra, prueban que los banqueros ingleses tenían interés en prestar 
plata a quien después pudiera devolverla.
-Algunos autores le atribuyen importancia al tema del mercado del algodón, 
¿qué significa para usted la coincidencia de que la Guerra de Secesión 
termina en Estados Unidos en 1865, el mismo año en el que comienza la Guerra 
del Paraguay?
-Hay un estudio de Thomas Whigham, prestigioso historiador norteamericano 
especialista en Paraguay, que demuestra que, durante la Guerra de la 
Secesión, Inglaterra ya importaba algodón de Egipto, no venía más del sur de 
los Estados Unidos. No había interés en el algodón de Paraguay, que en ese 
momento no producía para exportar. Es otro mito que se repite y se repite.
-¿Cuál es en definitiva su apreciación sobre Solano López?
-Es una figura polémica. Todos los dictadores del siglo XX buscaron 
legitimarse presentando dictadores del siglo XIX como paradigmas. Yo creo 
que Solano López no es un paradigma de progreso, de lucha contra el 
imperialismo ni un constructor de sociedades modernas. Pero fue un hombre 
que para su época tuvo su valor. Por ejemplo, no aceptó rendirse, luchó 
hasta la muerte, y eso hay que ponderarlo. Si fue bueno o no para el 
Paraguay es otra cuestión. Hay paraguayos que piensan que sí y paraguayos 
que piensan que no. Los que no estaban de acuerdo fueron perseguidos durante 
la dictadura de Stroessner. Un profesor que hablase en contra de Solano 
López podía ir a prisión o incluso al exilio. Si buscamos construir una 
integración regional, la apología de los dictadores del pasado no es el 
mejor camino.
-¿Y qué piensa usted que debería hacerse con los nombres y la historia? Se 
lo pregunto por la decisión de ponerle el nombre de Solano López a una 
unidad del Ejército Argentino.
-No imagino al presidente Putin poniendo a una unidad militar rusa el nombre 
de Napoleón Bonaparte. El tema de los nombres debe ser discutido por los 
argentinos. Supongo que usted no vio una unidad militar paraguaya que se 
llame Bartolomé Mitre.
-¿Cómo es visto hoy Solano López en Brasil?
-En los años 70 y 80 hubo una gran penetración de la visión revisionista. 
Pomer fue traducido al portugués y hubo un periodista que publicó un trabajo 
que hasta hoy es leído en la secundaria. Si usted va a los estados más 
alejados, donde tal vez haya menos información, en la secundaria encuentra 
libros y profesores que repiten esa visión, que en general ha sido superada. 
Lo que persiste es más por motivos ideológicos.
-¿Y el gobierno de Lula?
- En Brasil la historia es historia, no como en la cuenca del Plata donde 
todavía se utiliza la historia para el combate político presente.
-¿En Paraguay?
-Algunos historiadores e intelectuales que van contra la corriente son 
verdaderos héroes. "Solano López -sostienen- nos metió en una guerra que fue 
un desastre para nosotros". Porque hay que recordar que Solano López atacó 
Corrientes, no fue Mitre el que atacó al Paraguay. Solano López atacó el 
Mato Grosso, no fue el Imperio el que atacó Asunción. Pero decir eso en 
Paraguay hasta hace algunos años era muy difícil. Hoy hay historiadores muy 
serios que trabajan en esa línea, pero hay intereses políticos y sectoriales 
muy fuertes. Y ahora, frente a esta declaración de Argentina dicen: "vieron 
que teníamos razón".
- ¿Y en Uruguay?
-El revisionismo argentino -y también, sobre todo, el uruguayo- es un 
nacionalismo de izquierda, que pone énfasis en Solano López como héroe 
antiimperialista. Y el revisionismo paraguayo es un nacionalismo de derecha, 
que busca legitimar a un dictador en el poder como Stroessner. Un raro 
encuentro con el mismo ídolo.
-¿A qué lo atribuye?
- A la instrumentalización política del pasado en el presente. En la 
Argentina eso se ve con el nacionalismo de Perón, la figura del político 
fuerte que hace la historia, que avanza en contra de grandes obstáculos en 
favor de su pueblo, en la lucha libertadora contra el imperialismo. En todos 
nuestros países tiene cierto arraigo el discurso de que los problemas 
políticos no son de nuestra responsabilidad, sino de responsabilidad 
externa. Y entonces presentamos a Solano López también como víctima. Al 
final, nadie, o el Imperio Británico, es el responsable.
Por Pablo Mendelevich
El perfil
Títulos universitarios
Francisco Doratioto nació en 1956 en San Pablo, Brasil. Se graduó en 
Historia en 1979 y en Ciencias Sociales en 1982 en la Universidad de San 
Pablo. Luego, en 1997, se doctoró en Relaciones Internacionales en la 
Universidad de Brasilia.
Historia y política exterior
Miembro del Instituto Brasileño de Relaciones Internacionales y de la 
Academia Paraguaya de la Historia, es autor de libros y artículos sobre la 
política exterior brasileña. Actualmente vive en Brasilia y da clases en el 
Instituto Rio Branco.

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