[R-P] El socialismo según Juan B. Justo
Julio Fernández Baraibar
fernandezbaraibar en gmail.com
Dom Ene 6 16:25:43 MST 2008
Los socialistas de Argenpress están conmemorando los 80 años de la muerte de
Juan B. Justo, la principal figura del partido Socialista de la Argentina,
del socialismo definido como "cipayo" por Spilimbergo.
Verán entre otras cosas, el difícil intento de hacernos creer que el doctor
Justo era antiimperialista.
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El socialismo según Juan B. Justo
Por: Nicolás Iñigo Carrera (Fundación Juan B. Justo, especial para
ARGENPRESS.info)
El 8 de enero se cumplen 80 años de la muerte de Juan B. Justo.
Probablemente a pesar de él mismo (alguna vez dijo que "A igualdad de
capacidad, quien menos impone su persona, más impone sus ideas"), fue la
figura más destacada del partido Socialista en la Argentina. Un partido que,
recordemos, fue de los más importantes de América Latina, el primero en
obtener representación parlamentaria y fuente de la que surgieron las
distintas vertientes, tanto reformistas como revolucionarias, del socialismo
marxista en nuestro país.
Podrían desarrollarse distintos aspectos del pensamiento y la obra de Justo.
Hacer referencia, por ejemplo, a su muchas veces explicitada preferencia por
la lucha parlamentaria en detrimento de otras formas de lucha posibles.
Aunque también declaró "santa" a la rebelión de "la masa fecunda y
laboriosa" (Prólogo de 1909 a Teoría y Práctica de la Historia) y la
posibilidad de mejorar los gobiernos "mediante el voto, y si es necesario,
mediante el fusil" (La Vanguardia; 11 de enero de 1902). Es bueno recordar
que, durante la vida de Justo, el partido Socialista mantuvo abierta, al
menos en sus declaraciones, y ocasionalmente en la práctica, como ocurrió el
1º de mayo que abrió la Semana Roja de 1909, la utilización de la huelga
general y lucha callejera. También podría recordarse que en su concepción,
una sociedad sin opresión incluía las relaciones entre países, y que
consideraba como la "mayor calamidad la dominación extranjera", planteando
la resistencia al "imperialismo norteamericano, ingles o alemán [si]
quisiera tratarnos como a Puerto Rico" e invitando, para ello, a "frecuentar
los stands" [de tiro] (La Vanguardia; 11 de enero de 1902).
Pero hemos preferido recordar a Juan B. Justo en relación con el sentido más
general que orientaba su pensamiento y obra: el socialismo. En el siglo XXI,
y a pesar de los interesados augures que hace menos de dos décadas
festejaban su muerte, la organización socialista de la sociedad está
vigorosamente presente en América Latina como alternativa a la barbarie
capitalista, generadora de las inhumanas condiciones en que desarrollan su
vida muchos pueblos de nuestra América. Y el socialismo es, a la vez, objeto
de intensos debates entre quienes luchan por construir esa sociedad
socialista. Se puede aportar a ese debate, recordando como definió Juan B.
Justo lo que entendía por socialismo, en una síntesis formulada en 1902,
pero que, como bien fue señalado hace ya muchos años, y puede repetirse hoy,
"soporta admirablemente la prueba del tiempo".
En la conferencia titulada "El socialismo", pronunciada el 17 de agosto de
1902, Justo resumió los rasgos fundamentales de lo que él entendía por
socialismo diciendo: "El socialismo es la lucha en defensa y para la
elevación del pueblo trabajador que, guiado por la ciencia, tiende a
realizar una libre e inteligente sociedad humana, basada sobre la propiedad
colectiva de los medios de producción".
Si analizamos los diferentes conceptos contenidos en esta definición con los
instrumentos de la teoría social enunciada por Carlos Marx y Federico
Engels, de la que Justo partía, es posible que se pueda hacer algún aporte a
los debates señalados más arriba.
En primer lugar el socialismo no es conciliación ni aceptación de la
realidad social sino que es lucha por la superación, la transformación de
esa realidad. Lucha que abarca los intereses inmediatos de los oprimidos por
las condiciones que impone el régimen social de producción y dominación,
pero que no se limita a esa defensa de los trabajadores contra las
condiciones de la explotación sino que se propone la construcción de una
nueva humanidad, su elevación por encima de la condición inhumana impuesta
por el capitalismo, la eliminación de la explotación misma. Lucha que tiene
un sujeto concreto: el pueblo trabajador. Pueblo como conjunto de los
excluidos del poder político, integrado por la clase obrera, incluyendo a
sus capas más pobres, y por otras masas trabajadoras explotadas y expoliadas
por el capital bajo diversos mecanismos, incluyendo a las personificaciones
de la pequeña propiedad basada en el trabajo. Pueblo que, en la medida en
que existen condiciones que no dependen de su voluntad, necesita conocer los
mecanismos y tendencias que rigen la realidad en que está inserto, para lo
cual requiere de la ciencia, del conocimiento riguroso y preciso de esa
realidad, para poder actuar en ella. Con una meta, que hace a su interés
histórico: la construcción de una libre e inteligente sociedad humana. Libre
porque ha eliminado la explotación, la alienación de su actividad vital, de
su producto y de su mismo ser humano, que sufren los trabajadores respecto
de los apropiadores de la riqueza socialmente producida. Pero también libre
porque toma conciencia de las condiciones reales en que se desarrolla su
vida y en las cuales debe desenvolver su lucha. Por eso inteligente, porque
ha tomado plena conciencia de sí y del mundo en que está inserta. La
condición material y social (la base) que hace posible esa sociedad libre y
conciente es la propiedad colectiva de los medios de producción; esto es la
supresión de las relaciones mercantiles y de la apropiación privada de los
instrumentos que hacen posible la reproducción social de la vida. Lejos del
liberalismo que le atribuyen tanto los que quieren apropiárselo para esa
corriente ideológica como los que lo atacan por postular una organización de
los trabajadores políticamente independiente, la referencia a la necesidad
de la propiedad colectiva afirma que, ni la pequeña propiedad, incapaz de
potenciar la fuerza productiva del trabajo en medida suficiente para
satisfacer las necesidades de la humanidad, ni la gran propiedad basada en
la apropiación del trabajo ajeno y la competencia, pueden constituirse como
base de una sociedad libre e inteligente .
He aquí, muy sintéticamente presentado el pensamiento de Justo.
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