[R-P] [CUPV] A propósito de la Amnistía

Patricia desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Jue Ene 3 21:34:21 MST 2008


2008, el año de la verdad en Cuba

Tras medio siglo de revolución y 17 meses de
enfermedad de Castro, arrecian las voces contra las
inercias del sistema. Pero las reformas no llegan 

MAURICIO VICENT - La Habana - 31/12/2007 

   
El teatro Mella, en el barrio habanero del Vedado, se
vino abajo el pasado día 26 cuando el trovador Pablo
Milanés terminó de cantar Dos preguntas de un día. Con
palabras de andar por casa, reales y duras como la
vida, la canción cuenta una historia bien conocida por
los cubanos: "Mi hermano Jacinto / que vive en La
Habana / no sabe si su hija / que tuvo una nieta / que
aún no ha conocido / sabrá que su madre / murió de
repente. Las autoridades no lo dejan salir...".
Milanés, uno de los artistas más queridos en el país y
por mucho tiempo emblema de la revolución, reflexiona
al concluir este tema: "¿Ha valido la pena? /
Pregunto, no sé / Ha valido la pena? / Respondo, no
sé".

Las dificultades de la vida cotidiana en la isla más
que agobiar aplastan

El público que abarrotó el Mella en la presentación de
Regalo, su último disco, recibió su mensaje con
aplausos encendidos. Y similar complicidad cosecharon
otras de sus canciones nuevas, como La libertad o
Suicidio. En una de las estrofas de esta última, el
músico lamenta: "Nada me vale lo mismo que ayer / hay
cien motivos para no creer / lo que ayer era una
ilusión / hoy se impone como una razón...", y acaba
desgarrado, "quiero volver / quiero aferrarme a mi
pasado / ¿dónde está?".

En la platea había mucha gente de la generación de
Pablo, la de los 60 años, pero todavía eran más los
jóvenes y adolescentes, todos en sintonía. Al concluir
el concierto, una mujer madura que moqueaba de emoción
se limitó a observar que aquellas letras profundas
eran "algo muy necesario" en "estos momentos" de su
país. No pudo expresarlo mejor: como ella, hoy son
muchos los cubanos que quisieran que las inquietudes
comprometidas de Milanés y de otra gente como él
sirvieran de revulsivo en la isla para el año que
comienza.

Según la terminología oficial, 2008 será el año 50 de
la revolución. Y para bien o para mal, será también el
año de los cambios. Desde hace 17 meses, los que Fidel
Castro lleva vestido con chándal deportivo, en Cuba es
el asunto principal, pero los cambios, cuales sean, no
acaban de llegar y son cada vez más las voces que
tratan de romper inercias dentro del sistema y generar
conciencia de que es tarde para dejarlo todo para
mañana.

En los debates celebrados en la isla en los últimos
meses por iniciativa del presidente interino, Raúl
Castro, el malestar brotó a borbotones: la dualidad
monetaria, el transporte, la precariedad de la
vivienda, el exceso de prohibiciones, la falta de
estímulos, el deterioro de la salud y la educación...
Las dificultades de la vida cotidiana, a estas
alturas, más que agobiar aplastan, y sobre todo el
problema de los salarios, que no alcanzan para casi
nada y no se corresponden con los elevados precios de
los alimentos y de otros productos básicos.

"Mucho se está jugando hoy en Cuba y mucho se espera
de los jóvenes", dijo recientemente en un discurso el
dirigente juvenil Carlos Lage Codorniú, hijo del
vicepresidente cubano. Tocó el cogollo del problema al
asumir como necesario repensar el modelo socialista
"entre todos", y plantear que las "soluciones" que
requiere su país no pueden ser "cosméticas".

Si el primer año de la enfermedad de Fidel Castro fue
de tanteos e incertidumbres, a partir del pasado 26 de
julio, cuando el presidente en funciones Raúl Castro
pronunció un discurso autocrítico y anunció la
introducción cambios "estructurales y de concepto" en
la economía, se generaron expectativas notables.

Luego vinieron los debates sobre aquel discurso y la
exhortación oficial a hablar con libertad sobre los
problemas y proponer soluciones. "La gente se explayó,
pero fueron pasando las semanas y de nuevo decayó la
ilusión del cambio, un cambio al que todavía nadie ha
puesto nombre ni se sabe su alcance, pero que todo el
mundo quiere", afirma un académico, militante del
Partido Comunista Cubano (PCC). No es un secreto que
dentro del partido comunista y en la sociedad en
general son cada vez más los que plantean que hoy lo
contrarrevolucionario es no moverse y empujan en la
dirección del movimiento, aunque los equilibrios, hay
que imaginar, son difíciles.

La última sesión del Parlamento de nuevo aclaró el
horizonte... Raúl Castro pronunció un discurso en el
que vino a decir que el cambio va, pero que será
lento. Habló de la existencia de "prohibiciones y
medidas legales" que "han sido superadas por la vida";
entre ellas, las que impiden a los cubanos entrar y
salir libremente de su país, a las que Milanés alude
en su canción. También dijo que se pondría la tierra
"en manos" de quien produce con eficiencia, y que se
trabajaba en "el perfeccionamiento del sistema
empresarial vinculado a los resultados".

Reiteró Raúl el llamamiento a la democratización
interna del PCC, hecho días antes, al pedir a los
dirigentes que sepan "crear el ambiente propicio para
que los demás se expresen con absoluta libertad".

"Todos quisiéramos marchar más rápido, pero no siempre
es posible", dijo el jefe del Ejército, y mencionó la
necesidad de "forjar consensos". Fidel Castro envió un
mensaje a la Asamblea Nacional respaldando a su
hermano. Algo que no ocurría de forma explícita desde
que el 31 de julio de 2006 delegó en él
"provisionalmente" todos sus poderes y cargos, días
después de ser operado de urgencia debido a una grave
crisis de salud.

Sentadas estas bases, comenzará mañana en Cuba el año
50 de la revolución, para muchos decisivo. La
generación histórica de la revolución desaparece, y el
tiempo apremia a sus fundadores si quieren guiar unos
cambios que la historia hará de cualquier modo,
alertan figuras políticas desde dentro del sistema. En
la calle, la gente simplemente vive y espera.

Los hay, como Milanés, que tratan de "hacer pensar y
reflexionar" con sus canciones, para que la revolución
que defendieron logre reinventarse; otros han perdido
la fe; otros están paralizados por la inercia; otros
quieren romperla. "Llega la noche, me invade el
cansancio / de un día de bregar / me voy hasta mi
lecho: nada nos cuesta soñar", cantó Pablo en el
teatro Mella. Su concierto para presentar Regalo fue
reseñado al día siguiente por el diario oficial Granma
de la siguiente forma: "Se despidió dejando la
sensación de que escucharlo puede ser un gran riesgo.
Sus canciones te ayudan a cambiar la vida".

La canción del cambio

El próximo 20 de enero se celebrarán en la isla unas
elecciones para elegir a los diputados del nuevo
Parlamento. El 2 de diciembre se anunció la
postulación de Fidel Castro como candidato, decisión
que abre las puertas a su reelección como presidente
de los consejos de Estado y de ministros. La noticia
fue interpretada en medios diplomáticos como una señal
de frenazo siguiendo la lógica de que Fidel, de 81
años, representa la línea inmovilista, mientras que
Raúl, de 76, es proclive a los cambios. Luego el
comandante dijo en una carta que no se "aferraría" al
poder, y bastó para que las mismas embajadas dijeran
que Castro pensaba en retirarse. Lejos de los oráculos
de los jardines diplomáticos, acodado en un bar con un
ron peleón en la mano, Jaime, un electricista de La
Habana, sentenció: "Da igual quién mande o a quién
elijan, el asunto es que se vean los cambios y lleguen
a nuestra mesa, a ser posible a la hora de comer".



"La vida se despierta tanto a veces que nos pide vivirla toda junta, toda la luz en la antorcha de una sola mañana, todo el amor en un solo abandono, todo el lenguaje en la confabulación de un solo poema, todo el bosque en el secreto de un solo árbol, toda la fe en una sola negación"


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