[R-P] Aryentinizacion de YPF

C J Lazor clazor en ciudad.com.ar
Jue Ene 3 07:35:37 MST 2008



¿Quién es el comprador argentino de Repsol - YPF?
Radiografía del Grupo Local Petersen - Ezkenazi
En principio (aún falta ver en concreto la letra del Proyecto) resulta 
absolutamente lógico encarar un ´Plan de Uso Racional de la Energía´.

Por Claudio Lozano

Promover un comportamiento de la sociedad acorde con la preservación de recursos 
que son estratégicos es deseable y, en todo caso, corresponde preguntarse por 
que tardamos tanto en llegar a definiciones como el cambio en el huso horario, 
que son costumbre en buena parte del mundo y sobre todo en países que se 
encuentran en posiciones respecto al ecuador similares a las nuestras. Sin 
embargo, no podemos dejar de señalar que estas estrategias, que por lo general 
se concentran en la decisión de reducir o limitar la ´demanda de energía´, 
chocan con una actitud oficial que elude la necesidad de replantear las 
condiciones de la oferta y, más concretamente la matriz energética. En este 
sentido, el predominio del interés privado sobre un recurso esencial y 
estratégico como la energía, ha hecho que Argentina exhiba hoy una matriz 
energética que es, a no dudarlo, de las más vulnerables e irracionales.

Prácticamente el 90% de la energía que consumimos depende de los hidrocarburos 
(petróleo y gas). Obsérvese que mientras esta es la situación de nuestro país, 
Brasil cubre un 60% de sus necesidades con energía hidroeléctrica, Francia 
abastece un 80% de su demanda con el aporte nuclear e incluso el 40% de la 
demanda energética de los EEUU se cubre con carbón.

Argentina, dispone de todos estos recursos, pero, gracias al proceso de 
privatización y desregulación del sector, depende casi exclusivamente de los 
hidrocarburos y carece de un programa consistente de inversiones que permita 
despejar las dudas sobre nuestro futuro en la materia. Es más, en lugar de 
asistir a un proceso que permita recuperar el papel del Estado en el uso del 
recurso hidrocarburífero y de favorecer la creciente captura de una renta 
petrolera de más de U$S 17.000 millones, que sería clave en el financiamiento y 
consolidación de la matriz energética que necesitamos, no solo se mantiene y 
profundiza la ´regulación menemista del sector´ sino que, además, en lugar de 
recuperar YPF se le abre paso a la denominada
´argentinización´ de la empresa que, en la práctica, no es más que una 
reprivatización.

Bajo esta falacia de la argentinización el Gobierno libera a Repsol de sus 
incumplidos compromisos de inversión y, a la vez, favorece a un amigo del poder 
como el Grupo Eskenazi . Después de que Repsol consumiera la mitad de las 
reservas, obtuviera ganancias extraordinarias que le permitieron recuperar con 
creces lo invertido en la compra de YPF, cuando ha llegado el momento de 
invertir y no de saquear, es cuando para Repsol ha llegado la hora de irse. Por 
eso tasa en u$a 15.000 millones el paquete accionario y vende, para solventar 
con esos recursos, su expansión en otros lugares del mundo.

En un contexto de indisimulable crisis energética, donde sería indispensable 
recuperar el petróleo y el gas argentinos para el usufructo de nuestro pueblo, 
nada de lo que se está discutiendo alrededor del tema supone modificación alguna 
en la política de depredación del recurso (por ejemplo; es inconsistente 
plantear un uso racional de la energía y favorecer exportaciones de 
hidrocarburos que no tenemos) y para nada supone una modificación en los 
términos de la apropiación privada de la renta petrolera.

Esta seguirá siendo privada (de Eskenazi) y no pública. Pero lo más absurdo del 
caso es la pasividad del Estado argentino frente a la venta de una empresa cuyo 
activo principal es casualmente la concesión de yacimientos petroleros que son 
de propiedad y dominio del Estado. Es decir, Repsol está vendiendo lo que es 
nuestro como si fuera propio.

En síntesis, en lugar de recuperar el manejo soberano de un recurso estratégico 
para que toda la sociedad se comporte ´racionalmente´ en materia energética, se 
busca el comportamiento racional de particulares y del propio Sector Público y 
se permite la ´irracionalidad´ y el saqueo a manos de los intereses petroleros. 
Ahora, incluso, incorporando a aquél empresario que, en su momento, asesorara a 
Néstor Kirchner cuando este vendiera las acciones que la Provincia de Santa Cruz 
tenía en YPF. Por cierto, queda claro al observar la historia del Grupo familiar 
Eskenazi, que más allá de su cercanía con los Kirchner, la aptitud para el 
negocio financiero es parte de su historia. Lo que en su historia no existe es 
vínculo alguno con la producción petrolera.


Una radiografía del Grupo Petersen-Eskenazi

La información respecto a la composición del capital accionario de las firmas, 
indica con claridad que el Grupo Petersen - Eskenazi es básicamente un grupo 
económico familiar donde:
Enrique Eskenazi (cabeza del grupo) posee el 97,87% del capital de Petersen
Thieve & Cruz SA (la empresa constructora) y el restante 2,13% del capital lo 
posee su esposa Silvia Storey de Eskenazi. A su vez esta empresa posee:
a) el 55% del capital de la firma Mantenimiento y Servicios SA (también 
constructora) siendo el restante 45% propiedad directa de Enrique Eskenazi.
b) el 99,98% del capital de Santa Sylvia SA (la empresa agroindustrial de vinos 
y aceites), y
c) del 3,34% del capital social de América Latina Logística Mesopotámica, la 
empresa ferroviaria transportadora de cargas que recientemente recibió la 
aprobación por parte de la Cámara de Diputados del Acta Acuerdo de renegociación 
contractual con el Estado Nacional.

Por otra parte, este grupo empresario posee el 29,65% (el 27,30% Enrique
Eskenazi y el 2,35% su esposa Silvia Storey de Eskenazi) del capital social de 
la firma Tormey y Silvera Sociedad de Hecho, empresa productora de cereales.

Puede observarse una clara estrategia de integración horizontal del grupo: en el 
conviven la participación accionaria de empresas cerealeras, de transporte 
ferroviario y de construcción.

Por el lado de los servicios sobresalen nítidamente los intereses financieros y 
bancarios del grupo. Así, Enrique Eskenazi posee el 87% del capital de 
Administradora de San Juan SRL (empresa financiera proveedora de tarjetas de 
crédito) y el 87% del capital de la financiera Valorar SA.

En la esfera bancaria la firma más importante del grupo es Petersen
Inversiones SA (PISA) , cuyo capital accionario se divide en un 81,46% en poder 
de Enrique Eskenazi, un 16,77% en poder de Sebastián Eskenazi (hijo) y un 1,77% 
en poder de Silvia Storey de Eskenazi (esposa). A su vez, esta firma posee el 
69,13% del capital del Nuevo Banco San Juan, quien a su vez posee el 51% del 
Banco de Santa Cruz SA y del 93,39% del Nuevo Banco de Santa Fe SA, que a su vez 
posee el 64,4% del capital del Nuevo Banco de Entre Ríos SA. Se trata como puede 
observase de una estrategia empresaria expansiva en el terreno de la banca 
minorista de dichas provincias.

Del lado de los servicios el Grupo Eskenazi posee el 100% (90% Enrique
Eskenay y el 10% restante su otro hijo Matías Eskenazi) de Estacionamientos de 
Buenos Aires, empresa que brinda servicios para las playas de estacionamiento y 
el 100% de la firma Marviol SA (el 95% lo posee Sebastián Ezkenazi, hijo de 
Enrique Ezkenazi quien posee el 5% restante), empresa dedicada a los servicios 
del transporte aéreo.

Por último, hay que destacar que en los 87 años que dice el Grupo que viene 
operando en la Argentina (según la solicitada publicada en El Cronista
Comercial de fecha 29/09/07, aunque en rigor la fecha de fundación de su empresa 
más añeja es de 1941) nunca operó en el sector de la energía en general y menos 
en la de hidrocarburos. Más aún, la única empresa que en este rubro posee el 
Grupo es la firma Petersen Energía SA fundada en el
2006. Lo expuesto revela la nula experiencia en el sector de hidrocarburos del 
nuevo socio en la privatización de YPF.


Fuente www.buenosayresnyp.com.ar




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