[R-P] A los mordiscos [era Una inquietud inquietante, o la única verdad es la realidad.]
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Jue Ene 3 05:14:30 MST 2008
From: Lizardo Sánchez <lizardosanchezcordoba en yahoo.com.ar>
"Leyendo y masticando algo de
lo publicado, mas lo que hace unos dias vengo
sospechando acerca de mucha militancia
venezolana, me da la impresión que hay muchos que
querían a Chavez, Hugo, que no Carola, mas que
por lo que este hacía porque este encuadraba en
sus esquemas o lecturas.
Es mas o menos la diferencia entre lo que es un
movimiento y un partido revolucionario."
Creo que es más simple y al mismo tiempo más complejo.
Es la diferencia entre quienes -pretendan participar de un movimiento
o construir un partido o hacer ambas cosas al mismo tiempo
(posibilidad nada descartable)- se mueven con anteojeras y libros mal
digeridos, y los que se mueven con el realismo propio de todo
político serio y concreto. Las revoluciones reales, las nuestras en
particular, son impiadosas con todo esquematismo.
Porque son tantos y tan variados los motivos para odiar la opresión
imperialista (que, nunca me cansaré de repetirlo, no es un _factor
externo_ sino un _factor interno_ de nuestras políticas) que los
sectores y las personas que se juntan y se sienten unificadas en un
gran dirigente al mismo tiempo que pelean y pujan por sacarse de
encima al monstruo se andan a los codazos entre sí. De allí el curso
relativamente impredecible de nuestra historia, las obras de teatro
envueltas en servilletas y la falta de interés por el final de la
obra.
Pensándolo mejor a partir de la intervención de Lizardo, creo que
también coincidiremos en que los sudamericanos no somos bichos tan
extraterrestres. Al fin de cuentas, esto que acabo de comentar no es
un privilegio sudamericano; lo demuestran casos tan dispares y ajenos
como, por ejemplo, Churchill, Lenin, De Gaulle, Lincoln, Hitler, etc.,
etc., etc. ¿Y qué decir de Mao, Ghandi, o Mugabe?
Volviendo al principio.
Cuando el morochaje peroncho gritaba "Alpargatas sí, libros no" en
modo alguno se pronunciaba contra la cultura. Tan no lo hacía que los
laburantes siempre están queriendo que los hijos estudien y se armen
para la vida. Pero sí se pronunciaba contra esos tipos que leían
libros para que ellos, los explotados, vivieran para siempre en
alpargatas.
La antítesis a esa cultura libresca y ciega no es, como decía el
Chacho Álvarez, "Alpargatas sí, libros también". La antítesis sale del
"Agarrá los libros que no muerden". La antítesis es "Agarrá la vida
aunque te muerda". Ése es el mensaje para los que aman más a los
libros que a Chávez.
Al menos el mío.
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