[R-P] Las trasnacionales petroleras contratacan a Venezuela
Julio Fernández Baraibar
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Mie Feb 13 17:15:28 MST 2008
Jalife Rahme es de los hombres que más conoce en AL el tema petrolero. La
pregunta que se hace es:
¿Una provocación de la EXXON para generar la respuesta airada de Chávez?
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LA JORNADA - México -
miércoles 13 de febrero de 2008 → Política → Bajo la Lupa
Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme
Las trasnacionales petroleras contratacan a Venezuela
Rafael Ramírez, ministro del Petróleo de Venezuela y presidente de PDVSA,
habla con la prensa el pasado viernes 8 en Caracas Foto: Ap
Una de dos: o bien las todavía poderosas trasnacionales petroleras de
Estados Unidos pretenden dar su última batalla al estilo colonial del siglo
XIX –cuando los países norafricanos fueron embargados literalmente–
propinándole una severa lección a Venezuela por haber osado nacionalizar sus
hidrocarburos en junio pasado (“ExxonMobil declara la guerra a Venezuela”;
ver Bajo la Lupa, 10/2/08), con el fin de disuadir y/o doblegar a las demás
empresas estatales de la OPEP (más fácil) y a Rusia (más difícil); o bien la
poderosa petrolera texana, a sabiendas de la lógica reacción inducida del
nada dúctil presidente venezolano Hugo Chávez –quien amenazó cortar el
suministro a Estados Unidos como medida defensiva frente al embargo
precautorio a los bienes foráneos de PDVSA y llevar el “oro negro” a 200
dólares el barril–, se sincroniza y acopla con las apuestas especulativas de
los hedge funds (fondos de cobertura de riesgo) de la banca anglosajona, que
intenta elevar artificialmente, en esta fase, el precio del crudo de aquí al
final de la aciaga gestión de Baby Bush, para luego desplomarlo a su antojo,
en una siguiente fase (quizá a principios de 2009), con el fin de arrodillar
a los productores estatales globales, tan dependientes de sus ingresos.
Tanto al alza como a la baja de las cotizaciones bursátiles, las corredurías
que manejan los ominosos hedge funds en el mercado petrolero –conocedoras de
las tendencias financieras que inducen artificialmente con sus cuantiosos
capitales “apalancados”– ganan cuantiosas fortunas con las que pretenden
llenar los faltantes de sus previas especulaciones fallidas en el sector
inmobiliario en plena debacle y que ha llevado a la insolvencia a la banca
israelí-anglosajona.
Se calcula que en el mercado petrolero, que rebasa los 4.2 billones de
dólares al año, los hedge funds juegan independientemente con más de 2
billones de dólares, es decir, casi 50 por ciento del total, susceptibles de
alterar dramáticamente el precio del crudo, como elaboramos en nuestro libro
Los cinco precios del petróleo (Editorial Cadmo & Europa, Buenos Aires,
2006).
Es evidente que con la mitad de los dados y dedos cargados en el “mercado
(sic)” petrolero, los hedge funds se han convertido en el arma financiera
(“visible” para los contados conocedores, e “invisible” para la mayoría de
la población mundial deliberadamente desinformada) más peligrosa y diabólica
jamás conocida por la humanidad (y por la OPEP y Rusia).
Así que no hay que desestimar el profundo daño que todavía puede ocasionar
la dupla anglosajona que domina, además, el “mercado” duopólico donde se
cotiza el crudo: la Bolsa de Intercambio Mercantil de Nueva York (NYMEX, por
sus siglas en inglés) y la londinense Bolsa de Intercambio Internacional de
Petróleo (IPE, por sus siglas también en inglés), ambas controladas, para
colmo de la circularidad, por las trasnacionales energéticas y bancarias de
Estados Unidos y Gran Bretaña.
Una de nuestras tesis nodales es que el binomio energético-bancario
anglosajón no solamente es bidireccional, sino que, también, (con)forma un
círculo de retroalimentación que predominó en la fase de auge de la
globalización financiera, hoy en caída libre (lo que explica muchos de sus
actos militares y piratas desesperados).
Entre los accionistas mayoritarios de ExxonMobil, la primera trasnacional de
Estados Unidos, se encuentran los bancos anglosajones y las más poderosas
mutualistas e inversoras multimillonarias del planeta: Barclays Global
Investors, JP Morgan-Chase (propiedad también de los Rockefeller), Goldman
Sachs, Mellon Financial, Lord Abbett, State Street Global Advisors (la mayor
inversionista institucional del mundo), The Vanguard Group, Fidelity
Management and Research, Northern Trust, la megamutualista Alliance
Bernstein, Wellington Management Co., Capital Group, BlackRock, Columbia
Management Advisers (del desfalleciente Bank of America), etcétera. ¡Qué
bárbaro! Se trata de la crema y nata del desalmado capitalismo anglosajón,
concentrada en ExxonMobil, que ha declarado las guerras económica y
desinformativa a Venezuela.
Para los mendaces multimedia anglosajones valió más los titulares la
reacción de Chávez que la acción que la indujo: el embargo precautorio de
ExxonMobil a PDVSA, que fue ocultado en Estados Unidos con la notable
excepción de Stratfor, centro de propaganda texano-israelí, que desecha
despectivamente la “amenaza hueca” del corte de suministro a Estados Unidos,
que perjudicaría más a Caracas que a Washington y que “llegaría incluso a
socavar el poder” de Chávez (11.2.08): “alrededor de 90 por ciento de los 2
millones de barriles al día de las exportaciones de Venezuela a Estados
Unidos”, una buena parte de la cual está constituida por la variedad pesada,
que necesita ser procesada exclusivamente en las refinerías estadunidenses;
“el costo sería muy alto” para Chávez por carecer de refinerías en el corto
plazo (que tomaría dos años remediar), obligado a pagar los fletes de
transporte a mercados alternos, y prácticamente sin ahorros “amortiguadores”,
lo que ha llevado a PDVSA a desviar sus fondos a la banca suiza por temor al
embargo de ExxonMobil que, pareciera, tenía todo muy bien planeado con la
Casa Blanca para librar la guerra multidimensional contra Venezuela y operar
un “cambio de régimen” favorable a sus intereses petroleros (como el “México
calderonista”).
Sucede que Venezuela es vista como un “modelo para la nacionalización en la
región”, según Sara Miller, de The Christian Science Monitor (11/2/08),
quien afirma que el “golpe” va dirigido “contra los esfuerzos (sic) de los
países productores de petróleo y gas (sic) para renegociar sus contratos
cuando los precios de las materias primas se han disparado”, así como para
frenar el creciente “nacionalismo económico” en Latinoamérica. ¿Cómo le va a
hacer Estados Unidos cuando los aires libertarios soplan como nunca en la
historia del cono sur?
De acuerdo con los entrevistados muy a modo por Miller, no es lo mismo la
época de auge económico de Estados Unidos que su futura recesión cuando,
debido a la disminución de la demanda del crudo, que naturalmente abatiría
su precio, los países productores de América Latina serán orillados a
renegociar sus contratos “en términos más moderados” (¡super-sic!).
Más allá de las cacofónicas bravatas de los multimedia de Estados Unidos,
que azuzan a las otras trasnacionales petroleras anglosajonas a seguir el
“ejemplo” de ExxonMobil, el canadiense Roger Tissot aduce que el embargo
precautorio de ExxonMobil constituye un “mecanismo de presión”, como parte
de la “táctica de negociación” ulterior.
Como que el “terrorismo judicial” desplegado por la depredadora texana
ExxonMobil no deja mucho margen para la fructífera negociación conciliadora
y parece más bien formar parte de la guerra multidimensional que libra
subrepticiamente el régimen torturador bushiano contra Venezuela –mucho más
allá de la figura pasajera de un presidente en el túnel del tiempo, sea
quien fuere–, para adueñarse “jurídicamente” de sus recursos petroleros.
No es gratuidad coincidental que el feroz contrataque de la pirata texana
ExxonMobil contra la vulnerable Venezuela se escenifique simultáneamente, en
un movimiento de pinzas, al embate desnacionalizador de Pemex por el
entreguista duopolio neoliberal del PRI y el PAN.
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