[R-P] ¿(Des)colonización o (re)colonización del Estado boliviano?
Julio Fernández Baraibar
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Mie Feb 13 16:22:25 MST 2008
Un arftículo enviado por Andrés Soliz Rada.
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Vuelve el diseño estatal del virrey Toledo
¿(Des)colonización o (re)colonización del Estado boliviano?
Por: José M. Gordillo
El proyecto de Constitución Política del Estado del MAS, en su Capítulo
Cuarto, define que "Es nación y pueblo indígena originario campesino toda la
colectividad humana que comparta identidad cultural, idioma, tradición
histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión, cuya existencia es
anterior a la invasión colonial española" (Artículo 30).
Al margen de las connotaciones éticas propias de este modelo estatal, en
otras palabras, independientemente que lo consideremos justo o injusto,
quiero plantear en este artículo mi preocupación por los mecanismos que se
tendrían que aplicar para que dicho modelo funcione y por los resultados que
se obtendrían. No es suficiente definir una "nación o pueblo indígena" en
términos abstractos, sino recordar
que dicha entidad jurídica de origen histórico está compuesta concretamente
por individuos con ciertas cualidades que permitan calificarlos como
indígenas, a diferencia de otros que no cumplan con esas cualidades y sean
por tanto no indígenas.
¿Cuáles serían las cualidades que definan al indígena? Posiblemente, el
color de la piel, el lugar de origen, el vestido, la lengua y otros que
deriven del referido artículo. Pero una pregunta clave es ¿quién calificaría
a los individuos para decidir si cumplen o no con esas cualidades, de tal
manera que ante la ley unos sean indígenas y otros no? Es posible que con
ese fin sean creados organismos estatales que califiquen a las personas,
colaborados por las "autoridades naturales" de esos pueblos o naciones.
Ellos se encargarían de separar a los indígenas de los no indígenas.
Cabe también preguntarse ¿dónde habitarán estos grupos humanos étnicamente
diferenciados? Seguramente en sus propios territorios, ya que en el mismo
proyecto se afirma que los indígenas tienen el derecho de obtener "la
titulación colectiva de [sus] tierras y territorios". Y, aunque no está muy
claro en el proyecto, puede inferirse que los individuos no indígenas
tendrán que habitar fuera de esos territorios colectivos.
Esta concepción de un Estado comunitario, que aparentemente fue elaborada
por la intelectualidad del MAS para proyectarnos al siglo XXI
"descolonizando" al Estado republicano, es, curiosamente, una réplica
esencial del modelo estatal colonial diseñado en el siglo XVI por el virrey
Francisco de Toledo.
El Estado toledano delimitó territorios específicos donde redujo y reubicó a
poblaciones nativas que tenían varias identidades étnicas precoloniales
(collas, charcas, lupacas, carangas, soras, etc.) y les impuso
autoritariamente la identidad común de "indios originarios", asignándoles
sus territorios bajo un régimen de títulos de posesión común.
Quienes no estaban inscritos en dichos territorios comunales fueron
denominados "españoles", agregando también bajo una identidad única e
impuesta por el Estado a las múltiples identidades de la península ibérica
(catalanes, castellanos, vascos, gallegos, andaluces, etc.). Los españoles
estaban prohibidos de vivir en los territorios indígenas y accedían a sus
territorios propios o haciendas bajo un régimen de títulos de propiedad
individual.
Los clasificados como indios originarios fueron empadronados en sus
reducciones y el control periódico de su evolución demográfica fue encargado
a la burocracia estatal colaborada por los curacas o jefes étnicos. Luego de
casi tres siglos de dominio colonial gran parte de la población de indios
originarios había desaparecido de sus territorios, siendo reemplazada por
una población "mestiza", bajo cuyo rótulo se amparaban muchas identidades
fiscales (yanaconas, forasteros, agregados, arrimantes, etc.). En su modelo
estatal de segregación, el virrey Toledo había establecido que, en el
indeseable caso de una mezcla entre indio y español, el fruto resultante
sería un mestizo biológico que lo definió por exclusión: "ni indio ni
español", al que sin embargo le eximió de las cargas del tributo y de la
mita que debían cumplir los indios.
Se abrió de esa manera un resquicio legal que permitió a los indígenas
eludir las cargas fiscales. Les bastaba con ser reconocidos como "mestizos".
Así, ocurrió que el explosivo mestizaje consecuente no fue necesariamente
producto de un fenómeno biológico, sino de un cambio de identidades de indio
a mestizo que fue inicialmente burocrático pero dio como fruto a un mestizo
cultural.
Este fenómeno de orden sociocultural se produjo en un contexto político de
gran corrupción que envolvía los negocios de burócratas y autoridades
étnicas, que manipulaban el control de identidades para lucrar con la fuerza
de trabajo indígena, regulando su oferta a los sectores minero agrario de la
economía colonial. En suma, la gente buscaba una identidad de acuerdo a su
conveniencia, y los burócratas y jefes étnicos aprovechaban esa búsqueda
para cobrar el favor.
En el futuro podría repetirse esta historia.
El proyecto del MAS, por ejemplo, garantiza el derecho de las naciones y
pueblos indígenas "a la consulta previa obligatoria, realizada por el
Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación de los recursos
naturales no renovables en el territorio que habitan" y "a la participación
en los beneficios de la explotación de los recursos naturales en sus
territorios" (Inciso II, Acápites 15 y 16 d). Esto quiere decir que, además
de obtener territorios propios, los indígenas contemporáneos tendrían el
derecho de autorizar o no la explotación de los recursos no renovables
(minerales e hidrocarburos) que hoy son de todo el pueblo boliviano, y lo
harán según les convenga o no la cuota de beneficio que les toque por haber
sido calificados como indios. Los burócratas y las autoridades étnicas
tendrán otra vez la llave de paso para cobrar el favor de reconocer quién es
y quién no es un indígena originario.
De ponerse en marcha esta maquinaria se consolidaría un ambiente de
corrupción étnica y se incentivaría desde el Estado una cultura rentista.
¿Para qué necesito estudiar o producir si me basta una supuesta identidad
indígena, negociada políticamente, para conseguir una tajada del producto
que otros obtienen trabajando en mi territorio?
Bajo las condiciones descritas, el régimen colonial naufragó en un mar de
corrupción y rentismo. Vale la pena recordarlo, en vista de que el proyecto
constitucional del MAS nos propone volver a recorrer el mismo camino. Es un
proyecto que dice buscar la descolonización, pero que en los hechos vuelve a
recolonizar la vida social boliviana.
El autor es economista e historiador.
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