[R-P] [redial_s_bolivar] "¡A la dere...cha!", artículo del sociólogo Alfredo Molano
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Dom Feb 10 08:00:41 MST 2008
[Quizás lo más importante, en Argentina, es el decorado, el
escenario, la descripción de lo que sucede en el día a día de Colombia
hoy.]
Gentileza de la lista Redial Simón Bolívar
¡A la dere… cha!
Alfredo Molano Bravo
sábado, 09 de febrero de 2008
/Vuelve el pobre a su pobreza, Vuelve el rico a su riqueza, Y el señor
cura a sus misas. Juan Manuel Serrat./
La marcha fue gigantesca, monstruosa, épica, extraordinaria; un
orgasmo largo, melodioso, de esos que sólo se alcanzan en los moteles
un día entre semana. Luego, a pagar la cuenta: cinco vodkas, dos
condones, una coca-cola, y la colaboración al portero, como si fuera
la Policía de carreteras. El día después, todavía con el ánimo alto, a
pagar otras cuentas. La primera, claro, la del colegio de los niños,
cada año más arbitraria: los textos, los cuadernos, el bono, el
uniforme de gimnasia, de gala y, desde el 4 de febrero, el de parada.
Luego, las cuentas de la casa, infladas mes a mes: cuota del
apartamento, de la luz, del agua, de la televisión por cable, del
teléfono, de la banda ancha y la de seguridad. Las inevitables cuentas
del carro, incluidos cambio de aceite, tasa de la gasolina,
infracciones de tránsito, sin contar con el arreglo del guardabarro
que la buseta arrugó en un giro inesperado, ni la reposición del stop
bataniado, ni el seguro obligatorio que cubre los desfalcos del
sistema hospitalario, ni el impuesto municipal que va a parar en el
bolsillo de los contratistas protegidos por los concejales. Ni pensar
en pagar las tarjetas de crédito que siempre —sobre todo en enero—
están al tope con los gastos de la Navidad, el Año Nuevo, los tres
días en Melgar oyendo trotar a los soldaditos, el día de la
secretaria, el de la madre, el del padre, el de los novios, el del
niño enfermo y la serie interminable de eventos programados por
Fenalco y que le permitieron regalar millones de camisetas para la
jornada contra las Farc. Exclusivamente contra las Farc, dijeron los
muchachitos de Facebook, dos de los cuales son hijos del Presidente.
Sandez o no, el resultado es el mismo: la jornada cívica desembocó en
lo que la familia presidencial, excluida Lina, e incluidos el primo y
el sobrino, y todos sus amigos, parapoliticos o no, en lo previsto,
sospechado y anunciado: nueva reelección. El miércoles, su presidente,
el ex senador Giraldo —archiconocido en Caldas por sus movidas—,
anunció la tercera candidatura de AUV y la segunda reforma
constitucional a favor de su mentor. El señor Macaco y el señor
Mancuso debieron aplaudir frenéticos hasta despellejarse las palmas de
sus manos. El señor Giraldo aprovechó que Juan Manuel Santos, en fila
para la sucesión presidencial, anda en Israel comprando 13 aviones
Kafir y 4 corbetas para la guerra con Venezuela, y que Vargas Lleras
está de paseo por Miami.
Después, al tercer día, a leer y oír las mismas noticias por los
mismos medios de La U, y bis, con el mismo tono triunfalista: estamos
en el mejor mundo posible, pese a la crisis norteamericana, a los
enredos fronterizos con Nicaragua, Ecuador y Venezuela; pese a la
inflación, la deflación, la devaluación; pese a las cifras negras y a
las cifras rojas: secuestros, homicidios, desplazamientos, falsos
positivos, desapariciones forzadas, incautaciones de droga,
eliminación de Jabones, extradiciones y demás logros.
Los que tienen para sus salidas de jueves un apartamento de al lado,
tendrán que seguir pagando el impuesto de guerra, una guerra que
cuesta 35.000 millones de pesos diarios. ¡Cuánto no les dejarán las
batallas! Están preocupados con la recesión, pero confiados en los
subsidios que decretará en su favor el Gobierno o en que, en el peor
caso, termine comprando algunas de sus empresas amenazadas de quiebra
como parece hará con la Nacional de Chocolates, manejada de hecho por
el doctor Rico, íntimo del Presidente y que está todavía en problemas
por hacer negocios con paras o narcos en Sahagún o en Planetarrica o
en Caucasia.
Los que marcharon en zonas como el Tintal de Bogotá, que madrugan a
embutirse en un bus para trabajar sin levantar cabeza 15 horas,
volverán a enfrentar los desalojos por deudas, a pagar al sicario que
todos los días pasa pistola en mano a cobrar el gota a gota, y a
morirse en las puertas de los hospitales.
Y al final, todo sigue igual.
- Del sociologo Alfredo Molano.
-Publicado en "El espectador" de hoy 9 de febrero de 2007
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