[R-P] EL 52, Ovando y el MAS, Por Andrés Soliz Rada
Fernando lavayén
fernando.lavayen en gmail.com
Sab Feb 2 08:46:29 MST 2008
EL 52, Ovando y el MAS
Por Andrés Soliz Rada, ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia.
Artículos de Andrés Soliz Rada editados en Rebanadas:
Rebanadas de Realidad - La Paz, 02/02/08.- Es erróneo condenar a los líderes
de la Revolución de 1952 por no haber instaurado el socialismo o la
dictadura del proletariado. Deben ser censurados por el manejo ineficiente y
corrupto de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL). Por no instalar
hornos de fundición de estaño, como hizo el general Alfredo Ovando, 17 años
más tarde. Por descapitalizar al ente estatal minero con políticas
rentistas, que lo pusieron al borde de la quiera, la que fue postergada por
créditos foráneos, a cambio de la desnacionalización del petróleo. Lo
anterior no disminuye la trascendencia histórica de la abolición del
pongüeaje (servidumbre de la gleba), el voto universal, la nacionalización
de las minas y la conclusión de la carretera Cochabamba-Santa Cruz, que
comenzó a articular nuestra atomizada geografía.
Ovando y Torres (1969-1971) demostraron, con la fundición de estaño y la
nacionalización del petróleo (con la importante participación de Marcelo
Quiroga Santa Cruz), que el capitalismo de Estado debe ser el motor de la
economía nacional y no una artificial "burguesía nacional", creada con
prebendas y "cupos" otorgados a dirigentes del partido oficial, el
Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Sin embargo, el mayor aporte
ovandista fue la Estrategia para el Desarrollo Nacional, elaborada por el
patriota cruceño, José Ortiz Mercado, según la cual los préstamos externos
deben ser complementarios al esfuerzo propio y que los recursos
estratégicos, en manos del Estado, deben impulsar los no estratégicos, con
participación de empresarios privados y cooperativas de todas las regiones
del país. Estos postulados fueron actualizados en el "Libro del Modelo
Endógeno", de "Conciencia de Patria" (CONDEPA), en 1993.
El Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, dio un salto histórico en
la lucha contra la exclusión social de los pueblos originarios, la que fue
precedida por el voto universal del MNR y el haber logrado, por parte de
CONDEPA, que Remedio Loza, una chola (mujer de pollera, que se diferencia de
las que usan vestidos, a la usanza occidental), sea diputada, candidata
presidencial y jefa de un partido político por primera vez en nuestra
historia. La designación de David Choquehuanca (apellido aymara) como
canciller, pese a sus desaciertos, simboliza la ocupación de espacios
públicos por fuerzas emergentes que desplazan a bastiones oligárquicos. Ese
avance no puede ser desvirtuado con el invento de 36 naciones indígenas con
el que exóticos "ideólogos" financiados por ONG pretenden astillar a la
República, al igual que separatistas antinacionales de la región oriental de
Bolivia.
Infelizmente, el MAS no está a la altura de la Estrategia económica de
Ovando. Anuncia que el Estado instalará reducidas fábricas de papel y de
cartón, pero, mediante lesivos contratos, ha abandonado la nacionalización
de los hidrocarburos del 1-05-06, no ha recuperado la mayoría de acciones de
las petroleras "Chaco (British Petróleum), Andina (Repsol) y Transredes
(Enron-Shell) y no aplicó las auditorias que demuestran las estafas de las
petroleras foráneas.
En siderurgia, el MAS, gracias a un acuerdo con la Jindall, de la India,
detuvo a los depredadores brasileños del hierro del Mutún, pero,
infelizmente, las transnacionales mineras, Appex Silver (socia de George
Soros) y la norteamericana Cours D'Èlene han comenzado a explotar
yacimientos y desmontes de plata de Potosí, con las reglas de juego
elaboradas por Sánchez de Lozada. Por el contrario, Evo prefiere usar los
excedentes económicos, originados en el incremento mundial de los precios de
las materias primas, en bonos de beneficencia y préstamos con intereses
ridículos a Transnacionales y Bancos extranjeros.
Si recordamos que la "corrupción es el hueco por donde se escapa la
soberanía nacional", la Ley de Investigación de Fortunas, que propusimos
desde 1990, debería servir al gobierno para articular, con visión unitaria y
respeto a las diversas formaciones históricas de nuestras regiones, un
proyecto nacional que ensamble el espíritu revolucionario del 52, la
estrategia económica de Ovando, el modelo "endógeno" de CONDEPA y la
erradicación de la exclusión social, en la construcción de la bolivianidad
aún inconclusa.
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