[R-P] Argentina. El orden Conservador (1990-1916)

Marcelo .:. El Kangrejo passarello.net en gmail.com
Mie Dic 31 09:10:51 MST 2008


Fuente: Arq. Marcelo Passarello (Cdad. de Bs. As) - Dic. 2008
Trabajo Monógráfico para Lic. en Ciencia Política
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB)
Trelew - Chubut

Libre distribución citando la fuente.-


:: Características principales del Orden Conservador en Argentina (1880-1916)

En Argentina, hacia 1880, el liberalismo y el conservadurismo,
constituían el trasfondo ideológico del sistema político de la llamada
Generación del '80.
A partir de dicho año, van a iniciar su consolidación las
instituciones políticas y se comienzan a definir los rasgos centrales
de la sociedad argentina, la que sufrirá profundas transformaciones al
influjo del crecimiento económico, demográfico y de las políticas de
educación pública.

Este cometido político, es llevado a cabo principalmente por los
hombres de dicho grupo social, quienes constituyen la denominada
primera "generación argentina" con intención de concretar ese espíritu
surgido en el '53, es decir, promover la coexistencia de amplias
libertades civiles y económicas, junto a una superestructura política
con rasgos centralizadores, con claro predominio y hegemonía del
órgano ejecutivo como reaseguro contra las tendencias consideradas
anárquicas o amenazadoras por el statu quo de la época.
Juan Bautista Alberdi en su proyecto de Constitución de 1852, plasmó
un esquema de organización política, que resultó a los ojos de sus
contemporáneos, y de los que vinieron después, adecuado a la realidad
histórica y cultural del país.  Los actores del período de las guerras
civiles y la generación del '80, encontraron en su obra los objetivos
y los valores a partir de los cuales, dar forma al Estado Nacional, a
su imagen y semejanza, y a una sociedad en pujante crecimiento.  La
conquista del territorio vacío, a fuerza de exterminar a sus
habitantes originarios, y la entrada en un mundo sacudido por los
efectos de la Segunda Revolución Industrial, estuvieron actuando como
substrato justificatorio y legitimador, de un orden jurídico que era
visto primordialmente como un instrumento de la unidad efectiva de los
argentinos.
Alberdi, en la Argentina de la segunda mitad del siglo XIX, va a
plantear la necesidad de conciliar por un lado, la reforma de la
sociedad a través de la afirmación de los principios liberales, que
permitiesen a los más la posibilidad del progreso económico y social,
y por otro, la organización de un poder nacional tan fuerte, con claro
predominio del poder ejecutivo, que garantizase el orden necesario
para evitar las insurrecciones provinciales y plasmar un ambicioso
programa de gobierno.
Natalio Botana destaco que, de las Bases (1852), va a surgir una
fórmula prescriptiva, que va a dar luego origen a una fórmula
operativa, como combinación de un conjunto de instituciones
republicanas, con la división de poderes y un estricto control sobre
la sucesión, particularmente la sucesión presidencial.  A diferencia
del modelo de la norteamericana Convención de Filadelfia (1787), la
Constitución Argentina de 1853 y sus sucesivas reformas, no tenían
como fin último impedir la concentración de la autoridad en un solo
poder del Estado, sino que su objetivo era más bien la construcción de
un orden estable (para el statu quo), que integrara a las provincias
argentinas en un esquema de gobierno, haciendo posible el desarrollo
económico y social de la Nación.  Su liberalismo era tanto de forma
como de contenido programático, y el llamado Orden Conservador
(1880–1916) halló en él, la inspiración ideológica y doctrinaria para
construir y justificar su accionar político cotidiano.

Según Botana también, esta fórmula alberdiana proponía un ámbito de
reconciliación entre la "tradición conservadora y la tradición
liberal", ya que la democracia liberal y republicana formulada por
Alberdi cobra forma en la Constitución Nacional de 1853, pero la
puesta en funcionamiento estará reservada a los hombres de la
generación del '80. El régimen: …"Evocaba la república verdadera
[...], un orden que reservaba a unos pocos el privilegio de la
competencia por el poder, aunque reconociese a muchos la posibilidad
del progreso y ascenso social".
Es así, que la vida política argentina hasta 1880, se había
caracterizado por un predominio de intereses sectoriales, antagonismos
excluyentes, una suerte de maniqueísmo político con tendencia a la
bipolaridad, en la cual se concebía al rival circunstancial, en los
terminos de un acerrimo enemigo.
En este orden conservador se pueden ver las huellas del diseño
institucional de la política argentina a largo plazo, advirtiéndose
una política donde sus líderes aspiran a ser hegemónicos, sin
lograrlo.
El mencionado autor, al respecto, señala también que este orden
conservador plantea para Argentina la hipótesis hobbesiana, es decir,
en qué momento se consolida aquello que Max Weber llama el monopolio
de la violencia legítima. Esto no significa que el Estado argentino
estuviese completo por entonces, ya que el Estado está basado en dos
monopolios: el de la fuerza y el fiscal y monetario. Este período va a
poner de manifiesto cómo a partir de la consolidación del poder
político del Estado se avanza luego,  hacia la consolidación del
Estado en tanto monopolio fiscal y monetario.
:: El país, ausente…
Para Romero, en referencia a  los rasgos adquiridos por el sistema
social y político: "…La oligarquía retomó una vieja actitud (...) y
decidió imponer sus designios con prescindencia del consentimiento
popular. El hábito de operar discrecionalmente sobre la realidad
social se vio favorecido, sin duda, por el indiferentismo que difundió
la incorporación de la sociedad argentina de millones de inmigrantes.
De la voluntad de todos disponía (...) un pequeño grupo que se
constituía en árbitro del destino nacional"….

Asi, el régimen político en el cual se desenvuelven los hombres del
ochenta, se caracteriza como liberal – representativo, o expresado en
palabras de Germani, de una "democracia representativa con
participación limitada".

Dentro de esta fórmula se va a desarrollar el proceso del '80, ya que,
en el siglo XIX la democracia representativa no podía, ni debía ser,
para la clase dominante sino de participación acotada, ya que el
modelo de ciudadano es el de aquel hombre que sólo produce una cultura
y manifiesta una cierta racionalidad, dejando completamente afuera a
los "bárbaros" que unicamente subsisten para trabajar.  De este modo,
es harto evidente, que el carácter "liberal" predomina abiertamente
sobre el democrático, ya que se impone la formula de Alberdi de
"libertad política para pocos y libertad civil para todos".

Alberdi, contrapone la república democrática de los antiguos con la
república moderna. Aquella pone el acento en la "participación
democrática", sin embargo, no había garantías para las libertades
civiles. Por el contrario, la nueva república gira en torno a la
"seguridad individual", colocando el foco de atención en la "libertad
civil" en detrimento de la "libertad política".

Esta"república restrictiva" estaría regida por la libertad política,
en ella sólo tienen cabida unos pocos, aquellos capacitados para
elegir, ilustrativo de esto es el pensamiento de Alberdi, que fiel
representante de su clase social, se dedicaba a manifestar que se
debía: …"Alejar el sufragio de manos de la ignorancia es asegurar la
pureza y acierto de su ejercicio"…, en lugar de dedicarse a combatir
la pobreza generadora de ignorancia.
En cambio, en la "república abierta", bajo el signo de la "libertad
civil", se desenvuelven los "habitantes" extranjeros y los
"ciudadanos" criollos, o al decir también de Alberdi: …"Repito que
estoy libre del fanatismo inexperto, cuando no hipócrita, que pide
libertades políticas a manos llenas para pueblos que sólo saben
emplearlas en crear tiranos. Pero deseo abundantísimas las libertades
civiles o económicas de adquirir, enajenar, trabajar, navegar,
comerciar, transitar y ejercer toda industria, porque veo en nuestro
pueblo la aptitud conveniente para practicarlas. Son practicables,
porque son accesibles al extranjero que trae su inteligencia, y son
las más fecundas, porque son las llamadas a poblar, enriquecer y
civilizar a estos países"…, en otras palabras que el pueblo, y los
inmigrantes que debían ser agradecidos por el sólo hecho de dejarlos
venir "a trabajar", se dedique a subsistir, intentando sobrevivir, en
un clima de explotación laboral, y que deje la representación política
e institucional en manos de las ilustradas clases propietarias de
ciudadanos modelos.

Esta contraposición entre la "república antigua", asentada en la
virtud pública del ciudadano y la "república moderna", basada en los
derechos individuales y el régimen representativo, fué resuelta por
Alberdi a favor de ésta última, propugnando una "república
restrictiva" que desalentara la incorporación política de los grupos
de inmigrantes extranjeros.

:: Resumidamente, en este período se verifica:

.: Una pujante prosperidad y un optimismo casi ilimitado acerca del
porvenir y del progreso.
.: Concentración del poder político en una minoría ilustrada.
.: Desvirtuación del régimen federal por el abuso de las
intervenciones federales.
.: Fraude electoral sistemático en las contiendas electorales, con muy
escasa participación de votantes.
.: Expansión demográfica y sostenido crecimiento económico, sustentado
en una clase media en incipiente formación.

Al llegar al gobierno, Roca consolidó su poder en todas las
provincias, recurriendo a la violencia y el fraude por parte
gobernadores afines, intervenciones federales constantes y la presión
ejercida a través del ejército. Poco a poco fue instrumentando una
"maquinaria electoral" de carácter impersonal, que le dió el control
de la vida política durante varios años, siendo el propósito de esta
construcción, asegurar la continuidad del mísmo partido por la
elección de candidatos oficiales. Este mecanismo permitía simular una
elección libre e invocar la mayoría del pueblo para legitimar la
autoridad del gobierno, y funcionó con regularidad hasta 1910.
Así, la elite gobernante mostraba un descreimiento explícito hacia la
soberanía popular.
Esta institucionalización del fraude, a lo largo de décadas, va a
provocar en las grandes mayorías ciudadanas desaliento y ausentismo de
los comicios. Las críticas y las reacciones contra este estado de
cosas insumieron largos años de duras luchas, que en un comienzo
parecieron limitarse a reafirmar acotadamente principios de "decencia"
cívica, y luego se fueron convirtiendo en un programa tendiente a
influir sobre la élite gobernante, promoviendo su desplazamiento del
poder.-




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