[R-P] Los revolucionarios de la Revolución de Mayo.-
Marcelo .:. El Kangrejo
passarello.net en gmail.com
Mie Dic 31 09:07:58 MST 2008
Fuente: Arq. Marcelo Passarello (Cdad. de Bs. As) - Dic. 2008
Trabajo Monógráfico para Lic. en Ciencia Política
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB)
Trelew - Chubut
Libre distribución citando la fuente.-
:: Caracterización socio-política de los grupos revolucionarios
durante la Revolución de Mayo:
Los nuevos comerciantes, la pequeña burguesía y los sectores
populares, que habían gestado un frente antiabsolutista, van a ser
quienes enfrenten en Buenos Aires, en Mayo de 1810, a los defensores
del absolutismo, sector integrado por los comerciantes monopolistas
(registreros, ligados a las casas matrices de España, beneficiados por
el monopolio), es decir, los llamados por José de San Martín, como los
"godos", familias y descendientes familiares de los Martínez de Hoz,
Pinedo, Alzaga, Santa Coloma, Sáenz Valiente, Ocampo, Lezica,
Beláustegui, Arana, Oromí, Ezcurra, entre otros (apellidos "patricios"
y germen de la futura "ilustre" oligarquía argentina), estos en
general, eran dueños de esclavos y rentistas, que ostentaban escudos
nobiliarios en las puertas de sus casas, conjuntamente a ellos, el
Virrey , los oidores (integrantes de la Audiencia) y la burocracia
estatal, es decir, el funcionariado privilegiado vinculado al poder,
que cuenta, además, con el apoyo de la cúpula eclesiástica y de alguna
limitada simpatía entre la fuerza armada.
Este sector de la burguesía comercial en formación, mencionada en
primer lugar, integrada fundamentalmente por comerciantes ingleses,
con permisos precarios de radicación antes del proceso revolucionario,
además de algunos comerciantes nativos vinculados al contrabando y a
la suerte del capital inglés, concurren a la revolución para poner fin
al absolutismo y establecer una libertad comercial amplia y una
vinculación mas estrecha con el comercio mundial. Constituyendo esto
último, el principal argumento teórico del devenir revolucionario
conforme a la historiografia oficial de matriz mitrista.
Más importante aún, los demás integrantes de este frente democrático,
sustentan un proyecto distinto, buscando abolir el viejo régimen para
lograr que el pueblo gobierne a través de sus representantes, pudiendo
asegurar de ese modo los derechos del hombre y del ciudadano, el libre
pensamiento, la libertad de imprenta y circulación de las ideas.
En esta pequeña burguesía se destacan varios abogados, como Moreno,
Castelli, Belgrano y Paso, los que contaban con el apoyo de unos
seiscientos activistas pertenecientes a los sectores sociales de
menores ingresos, conocidos como "Los Chisperos", "La Legión
Infernal", o "Los Manolos", en las crónicas españolas. Allí,
liderando, se encuentran French, cartero de la ciudad y Berutti,
empleado de la Tesorería del Gobierno. Allí, se destacan también
Agustín Donado, gráfico, que se desempeña en la imprenta oficial,
Buenaventura de Arzac que "no es nada", según lo trata despectivamente
un informe, Francisco "Pancho" Planes, abogado de exaltada posición
revolucionaria, Felipe Cardoso, Vicente Dupuy, Francisco Mariano de
Orma y otros, ignorados por la historia oficial y a quienes, en los
informes del virrey y de la Audiencia, así como en los testimonios y
recuerdos de época, se los designa como "la chusma" que vertía
"especies subversivas". También apoyan algunos sacerdotes populares
como Alberti, Grela y Aparicio, este último recorriendo los cuarteles
y arengando a la tropa, con dos armas (trabucos) al cinto.
Este proceso revolucionario, es parte indisoluble de un estallido que
en esta dirección se vislumbra en la entonces América española, e
incluso también en España, mientras prevalecen allí las ideas
modernizadoras.
Podemos aseverar, sin lugar a duda, que este sector popular, como
cabeza del frente democrático, impone a la Primera Junta para
reemplazar al virrey. Sus integrantes juran, entonces, en nombre del
Rey Fernando VII porque éste resulta aún una posibilidad democrática
tanto para los españoles liberales como para los americanos de la
misma filiación ideológica. Por esta razón, la base social de la
revolución acepta no sólo esa jura sino que continúe flameando la
bandera española en el Fuerte y que dos españoles integren el nuevo
gobierno (Larrea y Matéu). Asimismo, subsisten también la Real
Audiencia (cuyos integrantes, junto con el virrey, son detenidos y
desterrados el 22 de junio, por su confabulación
contrarrevolucionaria) y el Cabildo (a cuyos integrantes se los
confina recién en octubre de 1810, por probárseles reuniones
conspirativas). También son desterrados, meses después, varios
comerciantes muy acaudalados, pero no por españoles, sino por enemigos
de esa revolución que dirige Moreno para quien. según manifiesta
horrorizado el "godo" Manuel Arroyo y Pinedo: …"Ya todos somos
iguales, máxima que vertida así en la generalidad ha causado tantos
males [...] y aún faltan padecimientos por este maldito desorden"…
:: Sobre la visión oficial:
Para la historiografía liberal, la de Mayo fue una revolución de
carácter separatista, independentista, antihispánica, dirigida a
vincularnos al mercado mundial.
Se explota así, la concepción de que el ideario de la libertad la
trajeron los soldados ingleses invasores (justamente con el fin de
arrebatarnos la misma) en 1806 y 1807, cuando quedaron presos algún
tiempo en la ciudad, vinculándose entonces con la gente patricia (la
única gente posible para la historiográfica oficial), así entonces, el
programa de la Revolución va a estar resumido "acotadamente" en la
Representación de los Hacendados, pues el objetivo fundamental de la
revolución consistía en el comercio libre o más específicamente, en el
comercio con los ingleses. Siendo el gran protector de la revolución
el cónsul inglés en Río de Janeiro, Lord Canning.
De este modo quedo esta concepción sacralizada, porque esa era la
visión de una clase dominante que había arriado las banderas
nacionales y se preocupaba, en el origen del mismo de nuestra
historia, de ofrecer un modelo colonial y antipopular.
Así, es que la versión tradicional difundida por la Historia Oficial
(es decir, la fundada por Mitre y divulgada por los historiadores
liberal-conservadores) responde a una interpretación de carácter
elitista, anti-latinoamericano y especialmente pro-imperialista.
Siendo sus rasgos principales:
1) Se trataría de una revolución separatista, profundamente
antihispánica y pro-británica;
2) Habría sido impulsada por la gente "decente" de Buenos Aires, es
decir, los clases acomodadas, dueños de esclavos, reunidos en el
Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, siendo escasa o nula la
presencia popular.
3) Su objetivo fundamental residiría en abrirse al comercio con los
ingleses, trabado por el monopolio español.
4) Su programa estaría proporcionado por "La Representación de los
Hacendados", documento redactado por Mariano Moreno y presentado al
Virrey, a favor del comercio libre, pero en 1809.
5) Sería, aunque parcialmente por lo simbólico, un movimiento
"argentino" pues French y Berutti habrían repartido cintas celestes y
blancas en los días previos al 25 (según la versión cuasi-escolar)
6) Las ideas de esta revolución habrían sido difundidas por los
soldados ingleses que, derrotados después de las invasiones de 1806 y
1807 y teniendo a la ciudad por cárcel, concurrían a las reuniones de
la clase alta porteña, donde persuadían acerca de las bondades de la
libertad y la democracia al modo anglosajón.
7) El movimiento tendría dos "protectores" y "benefactores": uno,
sería el cónsul inglés en Río de Janeiro, Lord Strangford, que apoyaba
y brindaba sugerencias a los revolucionarios del Plata, y años más
tarde, George Canning, el primer ministro inglés, quien procedió a
reconocer nuestra independencia. Esta versión se completa sosteniendo
que a partir de ese día de mayo, dejamos atrás el oscuro período de
oscurantismo, superstición, y autoritarismo, para recibir un torrente
de nuevas ideas, cultura y mercaderías inglesas que habrían de
modernizarnos, quitándonos el corsé colonial y permitiendo conectarnos
con el mundo del progreso, aunque, cuando no, nuestras masas
"bárbaras" siempre se manifestaron reticentes a ingresar de lleno a
esta "civilización".
Siguiendo este criterio, el 25 de Mayo responde a la visión de la
burguesía comercial del puerto de Buenos Aires. Se trataría así, casi
de un mero golpe oligárquico, antinacional y, por lo tanto, carecería
de sentido hasta para conmemorarlo, sino, más bien, habría que
repudiarlo, conmemorando apenas su efemérides, aunque, de este modo,
solo se legitime la perspectiva eurocéntrica y dependiente de las
otrora elites porteñas.
Al respecto de la historiográfica de manual consagrada por la
Academia, hubo dos frases, que a mi criterio, ilustran de modo más
fidedigno sobre la realidad de los acontecimientos y del proceso de
rebelión y ruptura que se estaba comenzando a gestar:
…"El gobierno antiguo nos había condenado a vegetar en la oscuridad y
abatimiento, pero como la naturaleza nos ha criado para grandes cosas,
hemos empezado a obrarlas, limpiando el terreno de tanto mandón
ignorante."… Mariano Moreno, Mayo de 1810.
…"Juro a la patria y a mis compañeros que si a les tres de la tarde
del día de mañana el virrey no ha renunciado, lo arrojaremos por las
ventanas de la fortaleza"… Manuel Belgrano, 24 de Mayo de 1810
O más propiamente, como ilustra el título de su ensayo el investigador
argentino Fabian Harari, para ejemplificar como se defendian los
derechos por entonces, y cuan frágil seguía siendo la libertad
conquistada: "Dormir abrazados a las armas".
:: Sobre otra perspectiva:
Juan Bautista Alberdi sostenía en su obra "Pequeños y grandes hombres
del Plata", una posición diferente a la reseñada. Y, como es sabido,
sostuvo una posición de enfrentamiento con la oligarquía mitrista,
sobre todo definiéndose a favor del Paraguay en la Guerra de la Triple
Alianza, por lo cual, previsiblemente, sus ideas fueron
sistemáticamente soslayadas por la cátedra y la Academia.
Para El, la Revolución de Mayo va a ser "un detalle de la Revolución
de América, como ésta es un detalle de la revolución de España, como
ésta lo es de la Revolución Francesa y europea". Es decir, se
trataría, en todos los casos, no de revoluciones separatistas,
independentistas, sino de revoluciones de carácter democrático, en pos
de la libertad y los derechos del hombre, la división de poderes,
dirigidas contra el absolutismo, la monarquía, la esclavitud, la
Inquisición, y la imposición de los tributos serviles.
Así, entonces, el del Río de la Plata, se trataría de un movimiento
que integraría el proceso de cambio que va a recorrer toda
Hispanoamérica, reconociendo tanto la influencia de la revolución
española de 1808 como de la francesa de 1789. De modo tal que, los
ingleses no tuvieron de tuvieron, en ningun aspecto, el protagonismo
adjudicado por Mitre y que este utiliza, bajo su presidencia, en 1862,
para legitimar sus concesiones bancarias, financieras y de
infraestructura ferroviaria, al capital inglés, el cual, según el
interpreta, tendría un rol de: "fuerza que impulsa el progreso en la
Argentina".
Asimísmo, hay que tener en consideración, que si se trata de una
revolución democrática no puede tener carácter de elitista, ya que no
la promueven los ricos, los cuales gozan a pleno de su "democracia
absolutista" mientras le niegan la libertad a los demás, sino aquellos
que tienen derechos por conquistar. Entonces, tampoco su objetivo
puede ser la libertad de comercio (la cual había sido implantada de
hecho por el propio virrey Cisneros, ya en 1809), ni mucho menos era
la representación de los hacendados su programa, sino que debió
existir otro proyecto y un ideario capaz de unificar a quienes
perseguían impulsar los cambios inmediatos.
Puede también afirmarse que mientras, en España, la revolución,
inicialmente de carácter nacional, en tanto pugna por rechazar al
invasor napoleónico, se transforma en democrática a partir del
estallido popular y la formación de las Juntas de gobierno(1808), en
nuestra América, las revoluciones, a diferencia, inicialmente
democráticas (ocurridas entre 1809 y 1811), bajo la influencia de la
española y la francesa, se van a convertir después en nacionales o
independentistas (a partir de 1814) cuando indudablemente fracasa el
proceso español, se anula la Constitución progresista dictada en Cádiz
y se restaura la involución del poder absolutista en toda Europa.
:: A manera de reflexión:
Resumiendo, puede decirse que, el Mayo revolucionario de los chisperos
y de Moreno, expresión de la pequeña burguesía "jacobina" que arrastra
a diversos sectores sociales desheredados (peones, jornaleros, pobres
y artesanos) y que bregará luego con Castelli en el norte, por la
liberación del indio, aboliendo la mita y la servidumbre, se va a
enfrentar a ese otro Mayo, temeroso de la eclosión política y
conservador respecto a los cambios económicos y sociales
trascendentes, y que es la expresión de un importante sector de la
fuerza armada y que, manifiesta el temor de la clase propietaria ante
la efervescencia popular, y en segundo lugar, al bloque librecambista,
antihispánico y probritánico, el del "Partido de los Tenderos", que
integran la burguesía comercial portuaria, criolla e inglesa con
vinculos comerciales y actividad mercantil intensa.
Por último, si bien es cierta la influencia de la política inglesa
sobre los revolucionarios de Mayo, hay que tener presente que estamos
hablando del desarrollo político de una burguesía local (en particular
la
porteña) que buscaba eliminar las trabas que a su desarrollo imponía
el régimen colonial español. Pero ese movimiento no surgió
espontáneamente, sino que era el resultado del desarrollo más general
de expansión del capitalismo a nivel mundial, cuya vanguardia
indudablemente, tanto por el desarrollo tecnológico como la influencia
política, era Inglaterra. Esta futura burguesía "argentina" necesitaba
del capital inglés para desarrollarse, exportar sus productos, obtener
a su vez nuevos capitales y ampliar sus finanzas, y así, poder
insertarse en el mercado mundial. Las disputas por el libre cambio
iniciadas a finales del siglo XVIII van a marcar indisolublemente la
política virreinal durante los años previos a la revolución, y
contribuyó a condensar este doble movimiento: por una parte, la
expansión del naciente capitalismo europeo, y por otra, el desarrollo
incipiente del capitalismo local. Este proceso va a entrar en abierta
contradicción con el sistema colonial, que finalmente sería derrumbado
por la revolución, habiendo sido la situación europea (el
encarcelamiento de Fernando VII por parte de Napoleón y su posterior
invasión a España) el catalizador que hizo posible su triunfo. A su
vez, la guerra por la independencia removió las trabas al desarrollo
capitalista pero no sin generar enfrentamientos y, a pesar de las
enormes consecuencias económicas impuestas por el esfuerzo de la
guerra revolucionaria, la economía porteña fue consolidando sus
relaciones con el mercado mundial a través de la producción de
materias primas, la actividad ganadera y el comercio británico. El
poder revolucionario hizo pagar el costo de la guerra principalmente a
comerciantes españoles y sus socios criollos, así como a toda una
serie de segmentos de las clases subalternas, pequeños propietarios,
peones, gauchos, mientras que los comerciantes británicos pasarían a
ser personal privilegiado del nuevo estado porteño. Por otro lado, los
ganaderos se verían coyunturalmente afectados por las requisas
estatales, aunque sus productos tendrían una rápida salida al mercado
internacional. De este modo, los estancieros como clase, ganaron
relevancia, y la comunidad de comerciantes ingleses floreció. De
manera que la alianza con el capital británico no fue una muestra
necesaria de debilidad, sino más bien una condición necesaria para el
impulso al desarrollo capitalista en este rincón del mundo y para esa
época.
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