[R-P] Carlos Marx - El orígen de su pensamiento.-

Marcelo .:. El Kangrejo passarello.net en gmail.com
Mie Dic 31 09:06:54 MST 2008


Fuente: Arq. Marcelo Passarello (Cdad. de Bs. As) - Dic. 2008
Trabajo Monógráfico para Lic. en Ciencia Política
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB)
Trelew - Chubut

Libre distribución citando la fuente.-



:: Los Orígenes del pensamiento de Carlos Marx:
Aproximación a una reseña ontológica de su ideario político.

"La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestro
días es la historia de la lucha de clases".
Carlos Marx y Federico Engels - Manifiesto del Partido Comunista

Federico Engels, también nos dice: …"Marx demostró que toda la
historia de la humanidad, hasta hoy, es una historia de luchas de
clases, que todas las luchas políticas, tan variadas y complejas, solo
giran en torno al poder social y político de unas u otras clases
sociales; por parte de las clases viejas, para conservar el poder, y
por parte de las nuevas, para conquistarlo"…

:: La obra fecunda de Carlos Marx se manifiesta a través de espacios
de reflexión y pensamiento que, para una concepción tradicional, son
considerados divergentes e incluso contrapuestos, de ahí que las
manifestaciones de su pensamiento y actividad política, abarcan tanto
la filosofia, la economía como la acción y organización política
revolucionaria, distinciones estas, jamás utilizadas por el mismo, ya
que empleaba elementos y argumentos que procedían de un campo del
pensamiento para aplicarlos a otra esfera de la producción humana que
le fuera necesaria.
Se puede aseverar entonces, que los lineamientos fundamentales del
pensamiento de Marx, (materialismo, dialéctica, praxis, supresión de
las desigualdades, lucha de clases, revolución comunista, trabajo,
capital), surgen a partir de una relación crítica, y a la vez
provechosa, con las influencias que recibe a través de la filosofía
alemana, el socialismo utópico francés y la economía política inglesa
y no, simplemente, que derivan de manera mecánica y acrítica de dichas
influencias.
El pensador marxista vasco, Iñaki Gil de San Vicente señala que el
secreto y el misterio de la efectividad del marxismo radica en que
este pensamiento constituye:… "La integración crítica de lo mejor del
pensamiento occidental entonces existente; y de, segundo, y
fundamentalmente, su capacidad de síntesis cualitativa superior, de
crear algo nuevo, una totalidad nueva pero a la vez integradora de las
aportaciones valiosas analizadas críticamente en la fase anterior e
inicial del proceso creativo. Estamos ante el ejemplo más brillante
del desarrollo de la facultad de emergencia de algo nuevo a partir de
la previa acumulación de componentes viejos hasta llegar a un momento
o punto crítico de no retorno, de aparición de lo nuevo a partir de
varios componentes viejos. Eso nuevo es el materialismo histórico y su
malla interna vertebradora es la dialéctica materialista…"
Lenin decía que: "El marxismo es el sucesor natural de lo mejor que la
humanidad creó en el siglo XIX: la filosofía alemana, la economía
política inglesa y el socialismo francés." Pero sobre todo el marxismo
se nutre de la experiencia revolucionaria de la clase obrera.

:: La triple influencia del pensamiento de Marx:
Podemos destacar sí, que su obra inicial ha sido permeable y
reconocido la influencia, actuando como condensador de:
.: La filosofía hegeliana o, más bien, como resultado de su crítica
del idealismo, tal como lo presentaba Hegel, (o sus seguidores, tanto
de la derecha como de la izquierda hegeliana), conservará algunos
conceptos que resultarán fundamentales en su pensamiento
(especialmente las ideas de dialéctica y de historia como proceso
orientado hacia un fin.)
.: La economía política inglesa ( Adam Smith y David Ricardo), tomará
las herramientas técnicas del análisis económico y sobre todo la idea
del valor-trabajo como eje articulador de toda actividad productiva.
.: El "socialismo francés" (Fourier, Saint-Simon, Proudhon) tomará las
ideas socialistas y revolucionarias de su pensamiento político, como
la idea de la lucha de clases, luego para diferenciarlo de su propia
producción al aplicar la dialéctica, lo llamará "socialismo utópico"
en contraposición a su "socialismo científico".
Respecto a estas influencias, Carlos Marx no va a simplemente, ni
mucho menos, a sintetizarlas, ya que la singularidad y originalidad de
su pensamiento, va mucho más allá de cada una de estas individualmente
y, en definitiva, se vale de lo existente, reelaborado con su propia
singularidad y aporte original, creando un marco conceptual nuevo que
va a aplicar a la construcción de su propio pensamiento.
:: La crítica a la filosofía hegeliana:
La crítica marxista a la filosofía clásica alemana puede resumirse
básicamente en:
.: Aceptación y radicalización del materialismo ateo (crítica a Hegel
desde Feuerbach).
.: Recuperación de la dialéctica y de la historia (crítica a Feuerbach
desde Hegel).
Marx crítica a Hegel su concepción idealista y reaccionaria del
Estado, al igual que las posiciones de los hegelianos de izquierda
(seguidores de Feuerbach), a los que considera como meramente
liberales. Interpreta también, que no basta con una profundización de
la democracia, sino que es preciso un cambio radical emancipatorio, es
decir, que la humanidad, que ha sido dominada por el Estado alienante,
debe reapropiarse a sí misma. Ahí es donde incide su análisis de la
alineación y la inversión de los planteamientos hegelianos.

:: La crítica a la izquierda hegeliana y a Feuerbach:
Para El, la totalidad hasta ese momento, de la crítica filosófica
alemana, se limitaba a la crítica de las representaciones religiosas.
…"Como estos jóvenes hegelianos consideraban que las representaciones,
los pensamientos, los conceptos y, en general, los productos de la
conciencia que ellos convertían en autónoma, como las auténticas
cadenas que ataban a los hombres, del mismo modo que los viejos
hegelianos veían allí los verdaderos lazos de la sociedad humana, se
entiende con facilidad que los jóvenes hegelianos sólo deben luchar
contra estas ilusiones de la conciencia"…
Respecto a la izquierda hegeliana, Marx criticará también, su
incapacidad para ir más allá de la crítica académica de la religión y
la petición de alguno que otro derecho político, lo que manifiesta un
idealismo revolucionario e ingenuo, crítica que será recogida en obras
como "La sagrada familia" o "La ideología alemana". Sobre Feuerbach,
aunque inicialmente le atraerá su defensa del materialismo, luego lo
decepcionará que se trate de un materialismo mecanicista (dejando de
lado la dialéctica), y que sus reflexiones se queden en un plano
puramente teórico. Lo que Marx consideraba positivo en la filosofía
hegeliana, la concepción dialéctica de la realidad, Feuerbach lo
elimina de su discurso, y lo que Marx consideraba negativo, la
consideración puramente teórica, abstracta, de la realidad, como algo
que ocurre en y para la conciencia, Feuerbach lo conserva en su
totalidad.
En la izquierda hegeliana se halla la convicción básica de que las
auténticas cadenas de los hombres se encuentran en sus ideas, lo cual
provoca que con toda coherencia los jóvenes hegelianos exijan a los
hombres, …"Como postulado moral, que sustituyan su actual conciencia
por una conciencia humana, crítica o egoísta, y se desembaracen de sus
impedimentos. La exigencia de modificar la conciencia conduce a otra
exigencia, la de interpretar de un modo diferente lo que existe, es
decir, aceptarlo a través de una interpretación distinta"…. Aunque, a
pesar de ello, …"Combaten contra las frases y no contra el mundo real
que reflejan dichas frases"…. Ya que, "no es la conciencia la que
determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia".
También la izquierda hegeliana ve el mundo invertido, el pensamiento
de los jóvenes hegelianos, al igual que el de Hegel mismo, es un
pensamiento ideológico, ya que no indagan entre el de su filosofía con
la realidad material en que viven, y así mantienen separadas la teoría
y la praxis.
Marx, también reivindica como el gran logro de Feuerbach el haber
planteado los principios del verdadero materialismo, al poner la
relación social del hombre con sus pares como el criterio fundamental
de su teoría. Así, luego se puede comprender que la historia real del
hombre es algo es algo que le pertenece, ya que es su propio creador,
y por lo tanto el mismo tiene las facultades para poderla transformar.
Según J. Maguire: …"Resulta difícil asignar un solo significado claro
a la nocion del materialismo tal como la emplea Marx. En cuanto
decidimos que se refiere a cuestiones metodológicas, lo vemos hablando
de los factores materiales que operan en la sociedad y viceversa. Sin
embargo, el enigma resulta ahora iluminador porque nos demuestra que
hay una sola nocion básica del materialismo, presente en las
afirmaciones hechas por Marx en el área filosófica y en el area
sociológica ( donde "sociológica" quiere decir el estudio amplio de la
sociedad antes de que una disciplina particular). Distinguiré tres
clases de materialismo. El materialismo ontológico sostiene que toda
realidad es materia. El materialismo metodológico es el rechazo del
apriorismo en la investigación científica. El materialismo sociológico
rechaza la interpretación de la sociedad en términos de las ideas que
tengan los individuos acerca de si mismos"…
Y además: …"Aún si dudáramos en llamar materialistas a las posiciones
metodológicas o sociológicas, pero Marx quería decir algo importante
al denotarlas con ese nombre.  La raíz de su posición es una oposición
a lo que consideraba como distorsiones "idealistas" en el método y el
entendimiento de la sociedad"….
Aunque, para Marx, también se encontraban aquí sus limitaciones, ya
que Feuerbach aspiraba a crear una conciencia de lo existente, pero
supeditando la dependencia del individuo respecto a su género, en una
sociedad concreta. Mientras que Marx, buscando superar las
limitaciones teóricas, proponía un materialismo que tiene como
objetivo derrocar lo existente, lo que se expresa en su conocida tesis
de que hasta ahora los filósofos se habían dedicado a interpretar el
mundo, mientras que ahora se trataba de transformarlo.
Aunque, la transformación que se pretende, no es la del mundo tal cual
se lo conoce, ya que si no se lucha contra el statu quo, no se lo
puede conocer realmente, ya que sólo la lucha, como medio genuino de
interpretación de la realidad, permite que lo existente revele sus
defensas y los fundamentos reales sobre los que se asienta.
También critica a Feuerbach, porque considera que,  no ha visto que el
mundo sensible que le rodea, no es algo directamente inmanente, eterno
e independiente, sino producto y resultado de la actividad de
generaciones, también en lucha. Además su pensamiento, fue superado al
proyectar sobre su materialismo una visión de carácter histórico.
Donde los hombres ya no aparecerán como una realidad eterna, sino
generados por las condiciones históricas de las luchas sociales
emprendidas.
El pensamiento de Feuerbach, al no poner énfasis alguno en la acción,
no poseía la dimensión política necesaria ni la voluntad de cambio
indispensable. Había arribado a su socialismo "modelo", transformando
en criterio antropológico, los métodos y modelos de razonamiento,
respetándolos rigurosamente, de la metafísica. Por eso, era en lugar
de socialismo, más bien pensamiento aristocratizante con contenido
humanista, que no se planteaba, en absoluto, ninguna acción política
de masas, sino más bien una acción y reforma "moral", de carácter
libre y espontáneo, de un "Yo" con conciencia propia (autoconsciente).
Así, para Feuerbach, esta "actividad moral libre", no debía tener
lazos con la materia "bruta", debiendo ser independiente de todo lo
exterior a ella, lo que al criterio del propio Marx, escondía
concepciones e insinuaciones de carácter despectivo respecto de las
masas.
El fin de la historia no es disolverse en la "autoconciencia" como el
"espíritu del espíritu", sino que en cada una de sus fases se
encuentra un resultado material, una suma de fuerzas productivas,
capitales y circunstancias, que, si de una parte son modificadas por
la nueva generación, por otra parte dictan a esta sus condiciones de
existencia y le imprimen un determinado desarrollo, un carácter
especifico; por consiguiente, las circunstancias hacen al hombre tanto
como el hombre hace a las circunstancias.
Feuerbach no rompe con la dialéctica hegeliana, sino que intenta
romper con su contenido especulativo. Y Feuerbach tiene manifiesta
ambición de renovar la filosofía despojándola del espíritu
especulativo. El hombre en su relación con el mundo natural, ése es el
problema. Marx tomara nuevamente de Feuerbach esta voluntad de
integrar la realidad en el centro de las investigaciones filosóficas,
pero a partir de la "Ideología alemana" rompe total y definitivamente
con la concepción feuerbachiana de la realidad humana.
El sensualismo de Feuerbach es rechazado por Marx, quien se niega
desde ahora a admitir que el saber, el conocimiento, estén fundados
sobre la intuición, la sensación que el hombre tiene de los objetos.
Es la acción práctica, la acción práctica social, la mediadora entre
el hombre y el mundo. Es una mediación activa, porque es creadora a la
vez, del mundo exterior y del hombre mismo. La visión contemplativa de
Feuerbach pertenece al viejo materialismo que ha relegado, gran error,
al idealismo, el lado activo del hombre.
Marx, va a rechazar la concepción hegeliana de la realidad, al
considerar que la filosofía de Hegel suponía la afirmación de que todo
lo real no era más que manifestación de un "Espíritu Absoluto", de la
"Idea", por lo que toda la realidad era reducida, en última instancia,
a ideas. La naturaleza se presentaba, así, como un momento del
desarrollo de este Espíritu Absoluto, en el que lo ideal se niega en
lo material, presentándose la materia como pura negatividad, una
materia que debe reconciliarse con la idea para adquirir un status
ontológico "positivo", pero que no por ello pierde su carácter ideal.
La dialéctica hegeliana supone que, en el despliegue y desarrollo de
la realidad, el sujeto y el objeto se oponen como momentos de ese
mismo desarrollo, por lo que insiste en la afirmación de su carácter
ideal, es decir, negando que puedan tener realidad independientemente
el uno del otro.
No obstante, Marx conservará de la filosofía hegeliana la idea de que
la realidad es dialéctica, es decir, que no puede concebirse como un
conjunto de objetos, sino como un conjunto de procesos, (lo que tanto
Marx como Engels consideraban la dimensión positiva, revolucionaria,
de la filosofía hegeliana), pero invirtiendo la dirección en que tal
movimiento se produce. En la medida en que se conserva la idea de que
la realidad es dialéctica, se mantendrá también la concepción del
desarrollo de la realidad como historia, aunque ya no como un simple
conjunto o sucesión de hechos, sino como el resultado de la oposición
de elementos contrarios que, superando sus antagonismos, la conducen a
un mayor grado de perfección y desarrollo. La concepción materialista
de la realidad, la dialéctica y la historicidad son elementos que se
generan, a raíz de la crítica de Marx al idealismo hegeliano.
Respecto de Hegel, Marx considera también, la tesis de que "el objeto
no es sino la autoconciencia objetivada, la autoconciencia como
objeto". La que interpretada de este modo, resulta una falacia,  Pues
el objeto no es sino la conciencia del resultado de la acción separada
de los hombres que actúan. Este criterio, imposibilita a los hombres
conocerse a ellos mismos como sujetos. Y, si los hombres producen su
existencia socialmente, las cosas no son entonces, sino una mirada
limitada a esta producción.
A este modo de interpretar la propia historia social y sus
derivaciones e implicancias, Carlos Marx le llamó enajenación de la
autoconciencia. Para esta enajenación, alienante, no hay acciones sino
cosificación.
La superación de esta "trampa" de la conciencia, va a permitir al
hombre cambiar el curso de su acción, interviniendo en su propia
historia, pudiendo así, por primera vez de manera consciente,
transformar todas las cosas a su alrededor.
Por otra parte, una de las consecuencias del idealismo hegeliano era
la consideración de que la realidad social, política, como si
estuviera estructurada racionalmente, por lo que parecía así,
justificar las formas del Estado y de la organización social de su
época, como el necesario y único orden posible de la realidad. La
filosofía hegeliana se presenta, en efecto, como la exposición del
sistema de la realidad, en el que todos los elementos encuentran su
justificación y su sentido. Ahora bien, esa realidad social, en plena
expansión del capitalismo, Marx la considera contraria a lo que una
ordenación estrictamente racional podría sugerir, encontrando ahí otro
motivo de rechazo a la filosofía hegeliana.
Su rechazo a esta concepción de la realidad como Espíritu Absoluto, se
debe a que considera que no es la conciencia, (el pensamiento), la
esencia o elemento revelador y productor de la realidad, sino, por el
contrario, es la actividad material el agente productor de la
conciencia. Es cierto que la realidad es, para Hegel, lo Absoluto, la
totalidad de lo real, pero también lo es que el Absoluto se concibe
esencialmente como sujeto, como Espíritu, por lo que la relación que
establece la filosofía hegeliana entre el ser y el pensar parece
conducir a la tesis de que es el pensar el que determina y regula el
ser de la realidad. Para Marx, muy por el contrario, es el ser el que
determina el pensar, por lo que la conciencia se produce, pues, en el
seno del desarrollo dialéctico de una realidad concebida como materia
en pleno movimiento.
Por lo demás, para el idealismo, el ser humano es fundamentalmente
espíritu, un espíritu cuya esencia se resuelve en su autoconciencia,
concepción que deriva de una consideración puramente "abstracta" e
irreal del ser humano. Para Marx, sin lugar a dudas, el ser humano no
puede ser identificado con una esencia o "naturaleza" humana en
general, ya que el ser humano está siempre condicionado históricamente
por las relaciones en que interviene con los demás seres humanos y con
la naturaleza misma, debido a las exigencias del trabajo productivo,
es decir, es un ente social, y socialmente determinado. Su
"naturaleza" va a estar definida por las condiciones de la sociedad en
la que este desarrolla su existencia. El idealismo es considerado,
así, como un instrumento ideológico, al servicio de la burguesía, cuyo
objetivo no es otro que el justificar el statu quo y las formas de
explotación dominantes.
En Hegel la filosofía se ve a sí misma como conciencia de la época
expresada en conceptos y dentro del desarrollo inmanente del Espíritu
que culmina justamente con la filosofía y mas precisamente con la
filosofía hegeliana como pleno autoconocimiento de lo Absoluto. En
rigor, Hegel ve históricamente la filosofía, pero en definitiva dentro
de una historia de lo Absoluto que engañosamente (la famosa "astucia
de la razón") se manifiesta como historia humana. Esto le lleva a
mistificar su modo de concebir la filosofía en su relación con la
sociedad: esta, como Sociedad Civil, lejos de determinarla estaría, en
cierto modo, determinada por la instancia superior de la Razon,
encarnada en el Estado, determinación que garantizaría el destino de
la filosofía como autoconocimiento de lo Absoluto. En verdad, en el
marco del pensamiento hegeliano, este ascenso ulterior de la
filosofía, mas alla de las relaciones entre Estado y Sociedad Civil,
no deja espacio para una verdadera relación entre filosofía y
sociedad.
Tal es el espacio que encuentra Marx. Y para ello realiza una doble
operación teorica: saca a la filosofía de ese movimiento inmanente del
Espiritu que la eleva sobre la relación Estado-sociedad, y, al mismo
tiempo, la situa dentro del todo social de la que es parte integrante.
La filosofía hasta entonces dominante, cuya expresión última es la
filosofía idealista alemana que culmina en Hegel, se le presenta
entonces, como "expresión trascendente y abstracta del estado de cosas
existentes", o bien como el complemento ideal y mistificante de un
mundo inhumano. Ahora bien, al situarse la filosofía en la sociedad,
pero en una sociedad dividida en clases, donde existe ya un clase
social destinada a transformarla revolucionariamente, no solo cumple
esa función ilusoria y mistificadora, que es inseparable de la
filosofía que se limita a ser simple interpretación del mundo, sino
que desciende del cielo a la tierra y en cuanto contribuye a la
transformación del mundo (pues de eso se trata, según la famosa Tesis
XI sobre Feuerbach), sin dejar de ser teoría, se vuelve práctica.

:: La influencia del socialismo utópico francés:
Para Carlos Marx, el socialismo utópico tuvo su importancia en
interpretar el antagonismo de las clases, y en tratar de dotar a los
trabajadores de una conciencia, aunque limitada, y cierta ilustración,
pero no pudo determinar las condiciones materiales para la
emancipación del proletariado, ni la perspectiva histórica para la
superación del capitalismo, por eso se detiene en el utopismo, ya que
critican y condenan la sociedad capitalista, se lamentan por ello.
Pero, no saben ni pueden encontrar un camino de salida y superación de
esta. Así, terminan identificándose con el conservadurismo.
Las ideas que predominaban por aquel entonces eran las del conde de
Saint-Simon y de Fourier, teñidas de romanticismo y recogidas en la
literatura y poesía de la época. Junto a ideas en las que se destaca
la importancia de la "industria" y el deseo de un estudio científico
de la realidad social, así como el cooperativismo y la lucha contra
las desigualdades sociales, se encontraban formulaciones visionarias y
moralizantes, que provocarán el rechazo de Marx y la crítica de este
socialismo "utópico" y alejado de un socialismo realista y científico.
No obstante, será en su exilio en París, en 1843, cuando Marx entrará
en contacto de una manera más intensa y directa con el socialismo
utópico francés, a través del anarquista Proudhon y de Louis Blanc,
dos de sus destacados líderes, pero con quienes entrará más tarde en
conflicto, respondiendo, por ejemplo, a la obra de Proudhon "La
filosofía de la miseria", con su conocida "La miseria de la
filosofía", de 1847.
En esta última, critica a Proudhon y el resto de su obra ("¿Que es la
propiedad?"), ya que en su opinión, empieza por no darse cuenta de que
la competencia capitalista posee consecuencias inevitables. En su
intento de eliminar las partes malas, Proudhon sustituye el análisis
económico por una actitud moralista: sin embargo, al realidad no se
puede cambiar con deseos y lamentaciones, y las contradicciones de las
distintas épocas históricas no son simples defectos eliminables
gracias al buen sentido o al sentido de la justicia: se trata de
condiciones necesarias del desarrollo social y del paso desde una
forma de sociedad hasta otra forma de sociedad más madura.
Marx enarbola contra Proudhon también la idea de que el proceso
histórico tiene una dinámica propia, determinada por el progreso
tecnológico. La dinámica del desarrollo histórico tiene lugar mediante
la lucha de clases. Por eso, el moralismo no sirve ni la sustituye.
Las contradicciones sociales no se solucionan eliminando una de las
partes en lucha, sino llevando la lucha hasta el final. En
consecuencia, el problema no consiste en dividir, como pretendía
Proudhon, la propiedad entre los trabajadores, sino en suprimirla por
completo, a través de una revolución de la clase obrera.

:: La influencia de la economía política inglesa:
Marx, va a entrar en contacto con la realidad del trabajo, por otra
parte, muy distinta del idealismo, durante su trabajo como colaborador
periodístico  en la "Gaceta Renana", pudiendo a partir de esto,
conocer las problemáticas y conflictos del proletariado y el
campesinado, y  su situación real respecto al trabajo, donde lejos de
permitir la realización y la libertad de las personas, el trabajo real
es fuente de alineación y de esclavitud, lo que le lleva a cuestionar
el por qué de que la actividad productiva del ser humano, su propio
trabajo, se transforme en una forma de enajenación y origen de sus
penurias.
Así, la necesidad ineludible de comprender, y estudiar el trabajo en
la sociedad industrial se le impone como una prioridad, por ello el
interés por la economía política inglesa, fundamentalmente por Adam
Smith y David Ricardo, ya que los economistas ingleses gozaban de un
extenso pasado industrial, por lo que en sus estudios habían
considerado ya el papel del trabajo en el marco de la actividad
industrial, con más precisión, amplitud y experiencia, que la que se
podría encontrar en el resto de economistas del resto de europa.
Carlos Marx, basaba su crítica a la economía política de la época, al
considerar que las leyes que esta pone en evidencia son leyes eternas,
leyes naturales e inmutables. No se da cuenta de que de esta forma
absolutiza y justifica un sistema de relaciones existentes en un
estadio determinado de la historia humana. Transforma un hecho en ley,
más propiamente, en ley eterna. Siendo en realidad un postulado
ideológico. También llega a la conclusión, y verifica,  que a una
máxima producción de riqueza le corresponde un máximo empobrecimiento
del trabajador. La economía política nos dice que las cosas funcionan
de este modo, pero no nos dice por qué esto es así, y ni remotamente
se plantea el problema de cambiarlas.
Al respecto, opina que: …"La economía política parte del hecho de la
propiedad privada. No nos la explica. Pone de manifiesto el proceso
material de la propiedad privada, el proceso que ésta lleva a cabo en
realidad, a través de fórmulas generales, abstractas, a las que otorga
luego el carácter de leyes. No comprende estas leyes, es decir, no
muestra cómo surgen de la esencia de la propiedad privada"…
La economía política de este modo supone aquello que debería explicar.
En cambio, Marx trata de explicar el origen de la propiedad privada,
intenta mostrar que ésta es un hecho y no una ley, y mucho menos una
ley eterna e inmodificable. La propiedad privada no es un dato
absoluto, que haya que presuponer en toda argumentación, sino "el
producto, el resultado, la necesaria consecuencia del trabajo
expropiado, es un hecho que es consecuencia de la alienación del
trabajo humano". Al igual que en la religión, "cuanto más pone el
hombre en Dios, menos conserva para sí mismo. El obrero pone su vida
en el objeto, y ésta ya no pertenece a él, sino al objeto".
Dicho objeto, su producto, "existe fuera de él, con independencia,
ajeno a él, como un poder independiente ante él, y la vida que él ha
dado al objeto se enfrenta con él como una extraña y una enemiga".
Al decir de Sanchez Vázquez: El sentido de la reflexión de Marx, es
que es necesario ir más allá del plano en que se mueve la Economía
política: el de la apariencia . Se trata de buscar un plano profundo,
el de la realidad verdadera, velada por la apariencia, en que se mueve
la Economía política. Este plano no es tampoco el de los hechos
económicos del que habla la Economía, pues los hechos tienen que ser
fundamentados, explicados. De otro modo , no se rasga el velo de la
apariencia.
En ese sentido, enfáticamente critíca, que el hombre aparece en ella
en una sola de sus facetas, como "homo oeconomicus", sólo abocado a la
obtención de riquezas y motivado exclusivamente por el cálculo
racional, pero sin ninguna perspectiva, e incapaz de trascender el
interés individual. Como un cálculo u operación que realiza la
inteligencia, pero sin que intervenga la razón. Un hombre así
cosificado, con este criterio mecanicista, sería otra cosa más, y
proclive a ser tratado como tal, por lo que el correlato del hombre
económico no es otro que el del hombre considerado una mercancía.

También, que la economía acepta la realidad ante ella, como natural
sin percibir que no lo es. Su defecto estriba en la hipostatización de
ese proceso como proceso natural e irremediable que es útil conocer
para tratar de controlar, pero que de ninguna manera se debe sustituir
por otro. El error de la economía no consiste en ser una ciencia
falsa, sino en ser una ciencia positiva y hacerse la ilusión de que
puede serlo.
La ilusión de la Economía sobre sí misma es la aceptación
inconsciente, pero no inexplicable, que los economistas hacen de la
Filosofía sobre la que se ha construido la sociedad que ellos estudian
y que, negando la realidad o la cognoscibilidad de cuanto no sea puro
fenómeno, pura apariencia, impide llegar al ser profundo de las cosas.
La rebelión de Marx contra la Economía es la rebelión contra esa
filosofía oculta y por eso doblemente peligrosa. No va a criticarla en
nombre de un error inexistente, sino en nombre de una realidad que
ella ignora, de una filosofía que rechaza la noción del hombre que en
esa sociedad aceptada por los economistas ha encontrado realidad.
Los economistas burgueses, al centrarse en la circulación económica y
no en la producción, ocultan un hecho clave para entender la
naturaleza íntegra de la sociedad burguesa:
…"La economía nacional oculta la enajenación inherente al trabajo,
prescindiendo de la relación "inmediata" entre el trabajador (el
trabajo) y la producción"…
En el capitalismo, el trabajo humano es un trabajo enajenado,
alienado, y lo es tanto más cuanto más se desarrollan las relaciones
de producción capitalistas.
…"El trabajador se empobrece tanto más cuanto más riqueza produce,
cuanto más aumenta su producción en potencia y volumen. El trabajador
se convierte en una mercancía tanto más barata cuanto más mercancías
produce. La "depreciación" del mundo de los hombres aumenta en
proporción directa con la "acumulación de valor" en el mundo de las
cosas. El trabajo no sólo produce mercancías, sino que se produce a sí
mismo y al trabajador como una "mercancía", y precisamente en la
medida en que el trabajo produce mercancías"…
Marx, basándose en lo que rescata como valioso del pensamiento de
Hegel y Feuerbach, le va a dar un contenido económico a la
enajenación, pudiendo así pasar del plano abstracto de la teoría al
más concreto y práctico de la lucha social y política en pos de una
revolución social.
El trabajador se enajena en el acto mismo de producción porque, aunque
formalmente su trabajo es contratado "libremente" en el mercado
laboral, lo vivencia como algo que es propiedad de otro, y no propia.
Y, por lo mismo, el objeto producido, el bien que el capitalista vende
en el mercado, le parece también extraño, ajeno. Incluso el propio
trabajo en general, que es la actividad específica del ser humano, es
para él un simple medio para poder reproducir su existencia material
mediante su venta.
En las condiciones de la sociedad capitalista, el trabajador no se
reconoce a sí mismo como hombre, como capaz de transformar creativa y
socialmente la naturaleza, ensanchando así los horizontes de la
especie humana. Con más razón le son ajenos, además, los demás
hombres, la sociedad. En cuanto al capitalista, quien no es
trabajador, es un hombre igualmente enajenado, ya que el producto, que
no es "su" producto, no le interesa como humano, sino como mercancía,
asimismo,  el trabajador no le interesa como ser humano, sino como
máquina o mecanismo capaz de producir beneficios. Por otra parte, en
la medida en que el capitalismo se convierte en capitalismo dominante,
es decir, cuanto mayor es el dominio de las relaciones sociales
capitalistas, la cosificación de las relaciones humanas en general y
de los trabajadores en particular, la deshumanización del obrero y del
mundo de los hombres, son cada vez mayores.
Marx, además, encontrará en la teoría del valor de David Ricardo el
punto de partida para su propia teoría del trabajo. Según Ricardo, el
valor del trabajo equivale a lo que cuesta renovar, regenerar, la
capacidad de trabajo consumida. El patrón tiene que pagar al
trabajador, lo necesario para que éste recupere sus fuerzas y esté en
condiciones de seguir trabajando, lo que condena a los trabajadores a
percibir salarios de estricta supervivencia. No parece haber ahí
ningún elemento que permita explicar la generación de las
desigualdades, por lo que el trabajo se presenta como una mercancía
por la que se paga un precio (el salario) que al trabajador le permite
regenerarla por otra equivalente a la consumida.
Toda escuela importante del pensamiento económico se apoya en una
teoría del valor. El concepto de valor es, en sí mismo, un concepto
filosófico, pero una teoría del valor lógicamente coherente es
fundamental no solo para atacar cuestiones teóricas sino para resolver
también problemas prácticos y operativos. Comencemos, tratando de
entender los diferentes papeles que la teoría del valor juega en la
teoría económica marxista, en la teoría neoclásica y en la teoría
clásica.
Dentro de la teoría económica moderna (neoclásica), el papel de la
teoría del valor es proporcionar una teoría de los precios relativos,
en función del problema central de la teoría del equilibrio general,
donde uno de sus logros mas importantes ha sido la construcción de un
aparato analítico que, con supuestos mínimos sobre las preferencias de
los consumidores y la naturaleza de la tecnología, puede probar la
existencia de un conjunto de precios y cantidades de equilibrio.
En la economía clásica, la teoría del valor tuvo un papel diferente.
Su primera función fue contrarrestar la falacia mercantilista que solo
consideraba valiosos los metales preciosos (el tesoro); frente a esta
proposición, la teoría clásica del valor pudo mostrar que la riqueza
consistía en bienes útiles, aunque no todos los bienes que tenían
valor de uso poseyeran un valor de cambio. El valor de cambio vendría
determinado no tanto por la relación de una mercancía con los metales
preciosos (precio monetario), sino por la dificultad relativa de
producir el bien en cuestión.
Para Marx, la teoría del valor es la clave explicativa de la
naturaleza de la sociedad capitalista.
Pero para El, el cálculo del valor era especifico de la sociedad
capitalista, renegando de que las relaciones de valor sean aplicables
a sociedades feudales o comunistas, a diferencia de la teoría
económica neoclásica que extiende su modelo hasta cubrir todas las
sociedades posibles en el tiempo y en el espacio.
El valor, es para El, una relación social, por ello, su teoría va a
poner de relieve la relatividad histórica de las categorías
económicas.

Además, El, observa, analiza  y determina, que el trabajo, es una
mercancía especial, ya que su consumo no sólo satisface una necesidad
(al igual que cualquier otra mercancía) sino que, además, genera un
producto que es superior a lo consumido, es decir, genera "plusvalía".
Al retribuir al trabajador, mediante el salario, lo necesario para
recuperar su "fuerza de trabajo", esa plusvalía no se le restituye,
sino que queda en manos del patrón. Y la acumulación de esas
plusvalías es lo que va a dar origen al capital. De este modo surgen
las desigualdades sociales, la división en clases, y la conversión del
trabajo en instrumento de alineación y esclavitud, en lugar de
realización y libertad de los seres humanos. Por ello, también, la
necesidad de profundizar en el estudio del trabajo y del capital,
estudio al que cada vez y progresivamente dedicará más tiempo, durante
el resto de su vida, convencido de haber encontrado los elementos para
dotar de una base científica a las pretensiones revolucionarias del
proletariado.

Marx,  emplea su razonamiento analítico para hacer resaltar su opinión
de que solamente el trabajo es productivo. La tierra y el capital no
producen valor, porque el valor es el producto de tiempo-trabajo. El
que se prefiera decir que el capital es productivo, o que el capital
es necesario para hacer que el trabajo sea productivo, no es un asunto
de mucha importancia.
Lo que es importante decir es que poseer capital no es actividad
productiva. Los economistas académicos  al considerar el capital como
productivo, insinuaban la sugerencia de que los capitalistas merecen
el respeto de la sociedad y están plenamente justificados en obtener
ingresos por su propiedad.
Es en su "Contribución a la crítica de la economía política" donde
Marx perfeccionará su teoría del valor, y al mismo tiempo la teoría
del valor-trabajo en general, al formular su teoría del trabajo
abstracto creador del valor de cambio. Distingue las dos formas de
trabajo, el "trabajo concreto" que crea el valor de uso y el "trabajo
abstracto", es decir, la fracción del tiempo del trabajo social
globalmente disponible en una sociedad de productores de mercancías,
separados unos de otros por la división social del trabajo, que es
productor del valor de cambio. Marx considera este análisis de la
mercancía como la culminación de más de un siglo y medio de evolución
de la economía política práctica.
:: La Plusvalía:
Habitualmente, las teorías económicas burguesas, pretendiendo ser un
reflejo y una explicación ideal del funcionamiento real de la
economía, cuyo principal representante había sido, según Marx, David
Ricardo, afirmaban que el acontecer económico estaba sujeto a una
serie de leyes basadas en un sistema estrictamente racional e idea, de
puro equilibrio en el mercado entre la oferta y la demanda, entre los
salarios y los precios y entre estos y las mercancías.
Para Ricardo, el beneficio, objetivo perseguido por el capitalista al
invertir su dinero, se obtenía simplemente a consecuencia de la
circulación de las mercancías. Además, y según este mismo autor, sólo
en una organización económica sometida a estas leyes se realizaban los
valores de libertad y de igualdad, dado que solo en este marco, la
actividad económica estaba sometida a la ley de intercambio de valores
equivalentes, y, en consiguiente, en ella todo capitalista era libre
de abrir o cerrar un negocio, y además todo capitalista y todo
asalariado eran absolutamente libres de firmar o no un contrato
laboral.
Muy por el contrario, Carlos Marx, afirmaba que el beneficio es
justamente, la consecuencia de la circulación de mercancías, si todo
intercambio se produce siempre entre valores equivalentes, no se
explica así de dónde sale el beneficio,  en si efectivamente, si todo
intercambio se realiza siempre entre valores equivalentes, no
existiría el beneficio que es imprescindible para mantener la economía
capitalista en marcha.
Para El, el camino a través del cual se obtiene el beneficio en la
sociedad capitalista es el de tratar la fuerza de trabajo del
asalariado como una mercancía, cuyo valor de uso es producir valor de
cambio, y comprarla por un valor distinto e inferior al del valor de
las mercancías que produce en el tiempo que le insume su trabajo.
Es, justamente, esta plusvalía la que de un modo indirecto, conducirá,
tarde o temprano a la crisis del sistema capitalista, donde en virtud
de sus propias leyes, la lucha de clases sobrevendría, en última
instancia, guerra de todos contra todos. Así, no solo los trabajadores
poseen intereses contrapuestos a los capitalistas, sino que, además
existe rivalidad entre estos, y algo similar ocurre con los
proletarios, donde cada obrero deviene enemigo de otro obrero, ya que
ante la escasez de puestos de trabajo y la abundancia de fuerza
obrera, por un lado tiende a disminuir el precio de los salarios y,
por otro, en cualquier momento cualquier obrero puede ser sustituido
por otro, privándose entre sí de los medios indispensables para la
subsistencia.
Este proceso de enfrentamiento, no depende de la voluntad de los
individuos, sino que es funcional al sistema capitalista, que se ve en
la necesidad de explotar más al proletario como único medio de obtener
mercancias a precios más bajos, ya el capitalista se enfrenta en el
mercado con otros capitalistas (compite), donde cada uno tiene
necesidad de vender sus productos y obtener beneficios su propia
plusvalía. Así, resultará más competitivo, el capitalista que más
eficazmente haya logrado explotar a sus trabajadores.

Al respecto, Marx indica que en este devenir, un capitalista lleva a
la bancarrota a otros capitalistas,  los que a su vez, posiblemente
para subsistir, deban vender sus fuerza de trabajo, por lo cual, el
número de trabajadores continuamente aumenta y, por las propias leyes
del mercado, los productos que escasean tienden a encarecerse y los
que abundan a abaratarse, el trabajo será remunerado cada vez de
manera más baja.
Y es, debido a este proceso, que se produce la concentración de los
medios productivos en muy pocas manos. Los pobres cada vez serán más
(cuantitativamente) y, por lo tanto, más pobres, los ricos cada vez
menos y más ricos. De este modo, si el proceso continuara de manera
lineal hasta sus últimas consecuencias, debería llegar un momento en
que, debido a la sobreabundancia de la masa laboral y a la escasez de
trabajo, éste fuera tan barato que los salarios ni siquiera cubrieran
las necesidades alimenticias mínimas de los trabajadores.
Marx cree, no obstante, que este proceso no se prolongará
indefinidamente, ya que los trabajadores, al cobrar conciencia de su
auténtica situación y de sus verdaderas fuerzas y capacidades,
lograrán unirse, sublevarse contra el sistema que los oprime y
empobrece, y provocar la crisis del capitalismo, consiguiendo mediante
la conquista del poder real, expropiar a sus desposeedores,
consiguiendo, así, la extinción de la economía capitalista, la
abolición de todas las formas de propiedad y la construcción de una
sociedad nueva y distinta a la anterior.-


::  A manera de breve reflexión:
Carlos Marx, a más de un siglo de su desaparición física,  dejó el
legado en definitiva, de una filosofía universal, tal vez hoy la única
existente, ya que ninguna otra anterior, ni religiosa ni laica, logró
ser ecuménica, como ésta, que nacida en occidente, ya es, hace mucho,
patrimonio de la humanidad.
Pero, no solamente por esto se mantiene  vigente su pensamiento, ya
que su obra es un sistema abierto de ideas y un método revolucionario
de transformación de la realidad que  ha posibilitado el análisis y la
reflexión sobre los más disímiles hechos y sucesos que tienen que ver
con la naturaleza, la sociedad, el trabajo y producción individual y
colectiva del hombre, su sistema de relaciones y el pensamiento humano
tal como lo demuestra en su obra El Capital donde expone, como explica
Iñaki Gil de San Vicente: "la teoría de la plusvalía, la ley del
valor-trabajo, la ley de caída tendencial de la tasa de beneficio y la
diferencia entre valor de uso y valor, diferencia que confirma la
historicidad del modo de producción capitalista y, por tanto, la
posibilidad de construcción de otra sociedad no basada en el valor y
en la mercancía, sino en el valor de uso."

En este sentido no es el marxismo como sistema de pensamiento y
herramienta de transformación, el que ha fracasado, por el contrario
ha adquirido en el presente mayor fuerza y vigencia, y no precisamente
porque Marx y Engels sean autoridades del pensamiento a las que haya
que acudir reverencialmente. Si no, más bien, es la realidad misma del
mundo actual, la que confirma su validez histórica.
En todos los conflictos humanos y problemáticas actuales, se refleja
el pensamiento de Carlos Marx como una alternativa de solución que no
excluya a las mayorías sociales. Su obra, conjuntamente con la de
quienes la enriquecieron a lo largo de más de un siglo, surge en la
actualidad como el único método que, además de explicar coherentemente
el pasado, permite comprender qué está sucediendo a escala mundial y,
lo que aún es más importante, cuales son las tendencias posibles ante
el futuro que no le dé la espalda a la humanidad.-




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