[R-P] PATRIA Y PUEBLO REPUDIA LA MASACRE DE PALESTINOS EN GAZA

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Mie Dic 31 05:07:49 MST 2008


PATRIA Y PUEBLO REPUDIA LA MASACRE DE PALESTINOS EN GAZA
Y CONVOCA A LOS ARGENTINOS A LA UNIDAD NACIONAL

La masacre que está perpetrando el Estado de Israel en la franja de Gaza 
es un crimen de guerra que subleva los más íntimos sentimientos de la 
humanidad. Patria y Pueblo

1)	la repudia sin atenuantes,
2)	denuncia el atronador silencio con que pretenden encubrir sus 
verdaderas dimensiones el mundo “civilizado” y sus medios de comunicación,
3)	convoca a todos los argentinos a reconocerse ante todo como tales sin 
discriminación de orígenes y en particular
a.	exhorta a los judíos de la Argentina a no dejarse envolver por la 
propaganda terrorista del régimen de Tel Aviv, así como
b.	exhorta a los argentinos de origen árabe a mantener la calma y la 
serenidad, sin prestarse a eventuales provocaciones antisemitas de 
dudoso origen que solo obrarían en beneficio de los agresores del pueblo 
palestino.
4)	Insta a las autoridades argentinas a exigir, en los términos más 
duros, el cese inmediato de las operaciones bélicas,
5)	señala a la conducción sionista de las instituciones comunitarias 
judías que todo intento de utilizar su legítima representatividad de una 
fracción del pueblo argentino para lograr que nuestro país se inmiscuya 
en los asuntos del Medio Oriente merecerá la repulsa inmediata de la 
abrumadora mayoría de nuestros compatriotas, y
6)	convoca a todas las organizaciones populares a expresar su tajante 
rechazo a esta nueva y espantosa masacre.

El sufrimiento del pueblo palestino es nuestro sufrimiento, su 
liberación es la nuestra, y la unificación de la Nación Árabe a la que 
ese pueblo pertenece es hermana de la reunificación nacional de la 
América Latina a la que nosotros pertenecemos.

Un crimen de guerra y de lesa humanidad

Ante nuestros ojos, en Gaza, una ultrasofisticada Fuerza Aérea descarga 
las armas más destructivas contra una población civil inerme, 
hambrienta, enferma y sedienta: esta cobarde y feroz operación de 
ablande, de evidente tufo preelectoral israelí, vino precedida de un 
agotador bloqueo que puso a dos millones de personas al borde de la 
catástrofe sanitaria y alimentaria. Este bloqueo a su vez fue la 
respuesta del Estado de Israel a las elecciones en las que, con toda 
legitimidad, los palestinos allí residentes optaron por ser conducidos 
por la representación política del grupo islámico Hamas. Es decir, a los 
habitantes de Gaza se les hizo pagar con hambre, sed, enfermedad y 
suplicios interminables el imperdonable pecado de preferir ser 
gobernados por un partido político que no agrada a la potencia regional, 
a los Estados Unidos de América y a Europa Occidental.

De este modo el bloqueo se constituye en origen inmediato de la actual 
masacre. Los palestinos de Gaza le respondieron, bajo la conducción de 
Hamas, con ataques de cohetes Kassam sobre las poblaciones israelíes 
linderas, y construyeron una red de túneles para contrabandear, desde 
Rafah en Egipto, los abastos mínimos necesarios para asegurar su mera 
supervivencia. Increíblemente, el Estado de Israel erige esos ataques y 
contrabando -que de hecho provocó- en justificación de los actuales 
asesinatos masivos de palestinos. Cabe señalar que hasta ahora los 
ataques desde Gaza no habían ocasionado un solo muerto en la población 
israelí. El dato pone en su verdadera perspectiva la dimensión que ha 
adquirido la maquinaria mortífera con que se les está “respondiendo”.

Mala conciencia del mundo “civilizado”

Hay, sin embargo, algo mucho más grave aún: Tel Aviv, y con Tel Aviv 
todas las capitales de los países imperialistas, fingen olvidar que los 
israelíes que colindan con la franja de Gaza viven ahora donde sesenta 
años atrás vivía la misma población palestina que las potencias de 
Occidente e Israel embutieron por la fuerza en la árida y minúscula zona 
costera que va de Gaza a Jan Yunis. Por supuesto, para coronar la 
repugnante puesta en escena, ni un solo líder de las potencias mundiales 
que en ese momento apoyaron la catástrofe palestina ha emitido una sola 
voz de condena, por tibia que sea, de este holocausto a mansalva.

La radicalización islámica de la población palestina apiñada en Gaza es, 
además de producto indirecto de tanta injusticia e infamia, resultado 
directo del accionar perverso del Estado de Israel. Ni siquiera al 
nacimiento de Hamas, que propiciaron como grupo islámico para oponerlo 
al secular al-Fataj de Yasser Arafat, han sido ajenos los servicios 
secretos del Estado sionista. La liquidación de toda forma de Estado 
palestino viable, a su vez, colocó a la población de Gaza en una extrema 
dependencia de las redes sociales propiciadas por Hamas.

¿Qué podía esperar Tel Aviv, que los palestinos aceptaran sin combate el 
papel infrahumano que les tenía asignado cuando fingió aceptar la 
posibilidad de coexistencia entre “dos Estados” en lo que había sido 
alguna vez el territorio unificado de Palestina? Toda la historia de las 
luchas coloniales prueba lo contrario. Irlanda resiste la ocupación 
británica desde hace 350 años. Los mismos árabes supieron expulsar a los 
Cruzados de lo que hoy es Palestina un milenio atrás. América Latina no 
cejará hasta eliminar el último vestigio de colonialismo de su 
territorio: Puerto Rico, las Malvinas, la Guayana “Francesa”, no pueden 
esperar nuestra benevolencia. Si la conducción secular del movimiento 
palestino, debilitada por los sucesivos golpes de un poderoso enemigo, 
llegaba a tambalear, era obvio que ese movimiento encontraría otros 
canales para expresarse.

En este momento, la dirigencia israelí está dudando sobre si lanzar o no 
una nueva invasión terrestre a la Franja de Gaza. Las lecciones del sur 
del Líbano e Iraq deberían llamarla a la prudencia. Entre tanto, 
convendría que Hamas y sus aliados llegaran a un acuerdo con la 
dirigencia de la OLP para presentar un frente común palestino contra el 
invasor. Y, finalmente, los gobiernos árabes que no han sabido 
responderle con la contundencia correspondiente, especialmente el de 
Egipto, deberán rendir cuentas ante sus indignados pueblos en un día 
mucho más próximo de lo que imaginan.

Origen y solución profunda del drama

Israel es el producto final de una política imperialista que empezó a 
desplegarse en Medio Oriente al fin de la Primera Guerra Mundial. Los 
pueblos árabes, recién liberados de la opresión otomana, cayeron en las 
garras de las potencias imperialistas de Occidente apenas se confirmó 
que no solo habitaban las costas de esa ruta vital para el Imperio 
Británico que eran el Mediterráneo, el Canal de Suez y el Mar Rojo, sino 
que además bajo su suelo se encontraban las más inmensas reservas de 
petróleo del mundo.

El establecimiento del enclave israelí no fue sino la pieza final y la 
coronación siniestra de todo el reparto y la balcanización del mundo 
árabe. El holocausto judío perpetrado por los nazis en Europa Central y 
Oriental brindó el pretexto perfecto para insertarlo como una cuña en el 
centro justo de la Nación en ciernes. Se inició así otro holocausto, 
éste permanente y casi burocrático, el de los árabes de la orilla 
oriental del Mediterráneo. No lo perpetran fanáticos hitlerianos sino 
países “democráticos”, por medio de algunos de los sobrevivientes de la 
catástrofe judía en Europa y de otros migrantes que fueron sumándose a 
posteriori. Esta migración surge del carácter sionista del Estado de 
Israel, que se proclama representante de todos los judíos del mundo. 
Como la mayoría de los judíos del globo se concentra en Israel y en 
Estados Unidos, y como Estados Unidos es la principal potencia 
imperialista mundial, éste es el núcleo canceroso cuya reproducción hay 
que impedir.

No habrá verdadera solución definitiva a la enorme tragedia que afecta 
al Medio Oriente hasta que no se ponga punto final, como mínimo, al 
carácter sionista del Estado de Israel. Es ése carácter el que lo 
transforma en ariete imperialista contra la Nación Árabe. Como lo han 
venido demostrando los sucesivos avatares de la historia reciente, a 
Israel se le hace cada vez más difícil sostener su otrora amplia 
superioridad militar. A medida que se fortalecen sus vecinos, el 
carácter colonial de la empresa sionista se despliega en la progresiva 
adopción defensiva, por parte de los hijos y nietos del Holocausto nazi, 
de los mismos rasgos institucionales, espirituales y morales de quienes 
en su momento fueron verdugos privilegiados de los judíos de Europa 
Oriental.

Solo con el fin del sionismo, y con la expulsión final del imperialismo 
en Medio Oriente, puede detenerse esta carrera de masacres sucesivas.

Buenos Aires, 30 de diciembre de 2008

Néstor Gorojovsky, Secretario General
Hugo Santos
Juan María Escobar
Rubén Rosmarino
Lorena Vázquez
Pablo López Fiorito
Gustavo Battistoni
Almendra Cisneros de Lara
Baylón Gerez
Ricardo Solohaga




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