[R-P] HABLANDO CON CAROLA

jorge tribo jorgetribo en yahoo.com.ar
Jue Dic 18 07:38:03 MST 2008



Carola,

Siento la necesidad de seguir dialogando sobre este tema de la clase media.

Cuando afirmas:

…El asunto está en que ellos son pueblo y no lo saben, el asunto está en que ellos decidieron una elección importante con un voto que atenta contra ellos mismos, el asunto está en que hay que hacer algo...

Estas dando el primer paso para definir el problema, creo que esta limitación ideológica no es casual, sino que es producto del colonialismo cultural a que fue sometido este sector  en el marco del proyecto del capitalismo global neoliberal

En efecto, cuando decís  “ ellos son pueblo y no lo saben”, estas definiendo el quid de la cuestión: 

El termino pueblo fue suprimido por la academia y reemplazado por conceptos tales como sociedad, multitud, elite, tribus urbanas, etc., con el inconfesable propósito  de romper el sentido de pertenencia a un pueblo con un pasado, un presente, un futuro y destino común, y fomentar el individualismo egoísta y la fragmentación social, no casualmente, los miembros de esta clase media, que tienen más acceso a estudios superiores son los más manipulados y es aquí donde radica una parte del problema, ¿Qué tipo de profesional generan los institutos y universidades?, ¿con qué tipo de valores se forman?, obviamente un gran logro del neoliberalismo fue transformar a nuestros profesionales en mercenarios (inconscientes de ello), que venden sus conocimientos aun contra los intereses de su pueblo e ideológicamente, adhieren a los valores inculcados por el neoliberalismo, un tarea pendiente en la agenda del proyecto nacional y popular, es el de la
 revolución cultural en las universidades, incluyendo las privadas.

Es un error pensar que se es más culto porque se tiene más acceso a la información y la educación, cuando en realidad, se tiene más exposición a la desinformación y la manipulación disfrazada de conocimiento. 

Prueba de esto, lo dan las movilizaciones de estudiantes universitarios, manipulados por la derecha, muchos simplemente motivados por el discurso preparado por sus dirigentes que, generalmente son cooptados por prebendas ya sean institucionales  o de ONG’s,  o por sus intereses particulares vinculados al viejo régimen, no debemos olvidar, la carradas de dólares repartidos por el imperio, a través de sus ONG’s que le sirven de cobertura a sus agencias de inteligencia.

Quisiera referirme también, dentro de este conjunto de estratos sociales, a la burguesía nacional, que es poseedora de bienes de producción, pero que no son parte de los grandes grupos económicos transnacionales y por lo tanto, dependen fundamentalmente de los mercados locales y no de los del G7.

Lo primero que observamos de esta burguesía, es la falta de conciencia, fíjate que no todas las burguesías nacionales tienen el mismo comportamiento.

Ya Max weber en su análisis del capitalismo y el espíritu del protestantismo, veía que el éxito del surgimiento del capitalismo en Estados Unidos, se debía a una ideología que santificaba el progreso económico personal, asociándolo a una señal de Dios, como prueba de que su alma estaba en el camino correcto de la salvación.

Si sumamos a esta legitimación, la practica puritana que asociaba la acumulación de capital a una vida ascética regida por los principios religiosos, mas el principio de racionalidad en la gestión empresarial  y la idea de que el pueblo norteamericano era un pueblo elegido por dios y con un destino manifiesto en el sentido de dominar el mundo, tenemos el combo perfecto para el nacimiento de la burguesía nacional imperial norteamericana.

Otros ejemplos de burguesías que ponen el capital al servicio de lo que consideran sus intereses nacionales (generalmente acompañados de una práctica religiosa) serian los empresarios que integran el lobbie sionista, diversos grupos vinculados a movimientos nacionales dentro del mundo musulmán, el empresariado ruso nacido bajo la era Putin, etc., otras burguesías nacionales tienen origen diverso, como es el caso de los empresarios generados desde el partido comunista chino, pero todos tienen en común, una visión nacionalista, en la que su empresa cumple una función en la construcción del desarrollo y el futuro de la nación. 

En Latinoamérica, en cambio, la gran burguesía, asociada a la oligarquía terrateniente, se configuran como grupos asociados de manera dependiente, a los conglomerados multinacionales nucleados en el G7, estos grupos locales se insertan en la economía global, desde una visión apátrida y carente de una moral que sustente su accionar empresario.

Así como Marx en algún momento diferenció  a la clase obrera en si (por su posición en las relaciones sociales de producción: clase asalariada que vende su fuerza de trabajo) de la clase obrera para sí (referido a la consciencia de cuáles son sus intereses objetivos de clase), lo mismo podríamos decir de la mayoría de las clases medias en latinoamericana y de las burguesías nacionales en particular.

Carola, cuando decís: 

“…No deberíamos, mi familia y yo, ser chavistas, pero lo somos y de los convencidos…”, creo que deberías invertir los términos: la clase social a la que pertenezco, por sus intereses, debería ser chavista como yo y no deberían ser antichavistas, creo que el problema es otro y las pistas las das, cuando afirmas:

“…Creo que mucho tiene que ver con el lenguaje que utilizamos, con la misma clasificación de la gente según su estrato económico, con la terminología marxista, que pocos comprender y todos utilizan con
ligereza…”

 Es cierto Carola, obviamente, hay cierta incoherencia en el discurso chavista cuando desde la retorica se afirma la necesidad de construir el socialismo del siglo XXI y que el capitalismo es el enemigo de la humanidad y por otro lado se dan facilidades a los empresarios para que puedan prosperar en sus negocios privados, tenemos como resultado que estos empresarios prosperan pero desconfían.

Probablemente el presidente Hugo Chaves debería hablar más de una Democracia Nacional y Popular, que incluya a empresas socialistas, formas de propiedad social, empresas estatales, empresas mixtas (capital estatal y privado), empresas privadas, empresas cooperativas, etc.

No se puede combatir el capitalismo desde la retorica y pretender captar a la clase media que, en muchos casos adhieren de una u otra manera, al capitalismo, lo que debe re definirse es el tipo de capitalismo o empresa privada que admite el proyecto bolivariano y qué tipo de capitalismo o empresa privada no admite la revolución popular.

Es cierto que si la hegemonía de la revolución queda en manos de los capitalistas privados, esta está destinada a fracasar, en la medida en que la debilidad del empresariado nacional y el natural espíritu de lucro, inevitablemente tiene cierta dosis inconsciente de egoísmo personal y la tentación de pactar con el que brinda más oportunidades económicas, aun a costa de la traición de los intereses de la nación, está latente.

Es por eso que, el socialismo como ideología debe ser una parte muy importante de los actores que participan del proyecto revolucionario (organizaciones sociales, sindicales, FFAA, Reserva Nacional, empresas sociales, funcionarios del Estado, etc.), diría que hegemónico inclusive, pero la ideología oficial del gobierno nacional, debe ser el de la construcción de una democracia nacional, popular, antiimperialista, que incluya a la clase obrera, el campesinado, la burguesía nacional independiente del capitalismo global y el conjunto de la clase media que tiene sus intereses objetivos vinculados a un proyecto soberano

Carola, cuando afirmas:

También tiene que ver con los medios de comunicación, lo que nos lleva a los mismo: el lenguaje. Los medio opositores tiene cautiva a parte de esa gente a punta de terror. Los medios del estado no saben
hablarle así que los aterrorizan más.

Muy inteligente tu observación Carola, no olvidemos que la principal y más sofisticada arma de combate contra revolucionario hoy, son los medios de comunicación en manos del neoliberalismo.

Nuestros pueblos, en su inocencia, no alcanzan a comprender que está siendo sometido a una guerra psicológica muy, pero muy elaborada, mientras la revolución no tenga la misma capacidad de fuego mediático:  con la capacidad de producir contenidos  capaces de seducir a la audiencia por su alta calidad estética y persuasiva  y competir con los medios del enemigo, en la medida en que la revolución no sea capaz de neutralizar la campaña sistemática de difamación y desinformación, buena parte de la clase media, que tiene el “privilegio” de acceder a los medios de desinformación, será aturdida, saturada, confundida y envenenada con la propaganda enemiga.

En este punto, hay que utilizar todas las herramientas conceptuales, metodológicas y técnicas que creó el enemigo para lograr la conquista de los cerebros de los pueblos dependientes, no basta con la denuncia, es necesario competir y ser mejores que ellos, solo así se podrá ganar a la clase media, es necesario construir un imaginario social, un universo simbólico, donde un nuevo ideal de clase para la clase media, aparezca reflejado dentro del espacio de la revolución, donde encuentre un sentido de realización personal, en el marco de la construcción de la nueva sociedad, ya el tiempo permitirá fortalecer los valores de solidaridad. 

Jorge A. Tribó 


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