[R-P] (PSI).- SE EXTIENDEN EN LA FRONTERA LOS CULTIVOS DE MARIHUANA

José María Cavalleri ingcavalleri en yahoo.com.ar
Mar Dic 9 05:01:28 MST 2008


POSADAS, 9(PSI).- SE EXTIENDEN EN LA FRONTERA LOS CULTIVOS DE MARIHUANA. (INFORME ESPECIAL) Desde nuestra Redacción siempre consideramos que las drogas afectan el potencial humano de la Nación, y en la actualidad, frente al crecimiento del consumo en los sectores juveniles se hace necesario enfrentar el grave problema y luchar todos en conjunto por su erradicación.  
           En los departamentos de Itapúa y Alto Paraná de Paraguay, en la frontera con la provincia de Misiones, son cada vez más las plantaciones de marihuana que incluso hasta avanzan sobre los bosques nativos que aún subsisten en ese país, según se informa en distintos documentos elaborados por instituciones locales e internacionales. 
           En los relevamientos confeccionados por las Naciones Unidas y analizados por el Observatorio de Drogas de la provincia de Misiones, se indica que las poblaciones que actualmente viven del cultivo y cosecha de la cannabis sativa, responden a grupos poblacionales radicados en regiones que con sus cultivos tradicionales no lograron articularse en el mercado agropecuario y tampoco estabilizaron su economía campesina, por problemas estructurales, de capacitación y de organización.
          Durante 2006, expertos internacionales en la problemática del cultivo de la cannabis en el Paraguay, indicaron que la superficie bajo cultivo cannábico para las dos cosechas posibles, fue de 5.000 hectáreas, cantidad que fue ratificada por el titular de la Secretaría Nacional Anti Drogas (Senad), al presentar el informe correspondiente a los resultados logrados por la institución.
           De los distintos trabajos de campo, se detalla que las poblaciones ubicadas en los denominados “asentamientos”,  en su mayoría fuera de lo que se considera “frontera agraria activa”, terminan condenados, por falta de estímulos, a ser la mano de obra barata y víctimas de los financistas de las plantaciones de cannabis.
           En el informe se indica incluso que el problema de las plantaciones de cannabis en el Paraguay ya requiere un planteamiento de soluciones integrales que sean sostenibles en el tiempo y que cuenten con la colaboración efectiva del campesinado involucrado.             La producción
           La marihuana es cultivada en el Paraguay, en los departamentos de Concepción, Amambay, San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Itapúa y Alto Paraná, estos dos últimos ubicados en la frontera con Misiones.
           Por cada hectárea es posible obtener un rinde promedio de 2.800 kilos, con un máximo de 3.000. En razón de ello, la cosecha 2006 fue estimada en 15.000 toneladas. El 80 % de la producción de marihuana es encaminada al Brasil, país que conforme a la Senad de Paraguay, recibiría no menos de 20 toneladas mensuales de esa producción.
           La marihuana paraguaya es comercializada en la frontera con el Brasil, en la zona del Amambay, en aproximadamente 15 dólares por kilo, lo que explica su “penetración” en el mercado brasileño y su competitividad con la de la zona del “polígono da maconha”,  en el nordeste del país. 
           Ese precio no es el que perciben habitualmente los campesinos que se arriesgan a cultivar la cannabis, los que, en el mejor de los casos, perciben 3 dólares por kilo, importe que deberán compartir con aquellos que se encuentren necesariamente involucrados en la plantación, por lo que, en última instancia, el verdadero negocio lo realizan los traficantes y los que financian todo el proceso. 
           Por lo general, los acopiadores o financistas le prohíben al campesino llegar a los caminos más próximos con su producción. En razón de ello, no es el campesino el que recauda el dinero fácil sino todo lo contrario, es el que queda expuesto al accionar de la Policía, es el que casi siempre cae y que, en esos casos, pierde todo.
           El tránsito a Misiones 
           El departamento Itapúa ha evidenciado a lo largo de 2005 un circuito de tránsito relativamente desconocido que durante 2006 y 2007 pudo ser confirmado: la marihuana que viene del noreste del Paraguay pasa por Tava'i en el departamento de Caazapá y llega a San Rafael del Paraná, teniendo como epicentro la localidad de San Pedro del Paraná, desde donde es dirigida a puntos llamados puertos naturales, donde se la embarca con destino a la provincia de Misiones.
           Algunos de esos puertos naturales son Pareha, 3 de Febrero, Edelira'i, Fordi-i, Puerto Cantera, Puerto Samuhu, Campichuelo, Tambura, San Cosme y Atingy, Yatytay y Mayor Otaño.
           En tanto, las rutas en el departamento Itapúa, utilizadas para acercar la marihuana a los puertos naturales, para su posterior embarque en botes y traslado a Misiones, son la ruta 1, conocida como Graneros del Sur, y que une el departamento de Caazapá al de Itapúa, uniendo la localidad de Carmen del Paraná con la de Pirapó, separadas por 127 kilómetros sobre la ruta VI. Desde esa ruta, luego, por caminos interdistritales o intermunicipales, la marihuana cumple el trayecto entre Colonias Unidas y San Pedro del Paraná. 
            Del Brasil y los sin tierra
            El detallado informe editado y elaborado por el Observatorio de Drogas de Misiones, asegura que toda la estructura del narcotráfico en el Paraguay, está en manos “de brasileños con mucha influencia en el país, que incluso tienen grandes estancias en zonas próximas a la frontera, en las que impunemente desarrollan grandes extensiones con cultivo de cannabis”.
           Durante 2004, 2005, 2006 y 2007, los cultivos de cannabis sativa continuaron incrementándose en el departamento de Canindeyú y los grupos que se dedican a esas operaciones, la mayoría identificados como arribados de la zona de Capitán Bado,  lograron consolidarse durante el año, a costa de alterar la vida de los campesinos y de los “sin techo”, quienes, tentados con el dinero fácil que les pagan hasta “por callar”, se incorporaron al sistema.
           Como muchas de esas plantaciones fueron localizadas en propiedades que habían sido adquiridas por el Indert (Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra) para los campesinos del “MST” (Movimiento de los Sin Tierra) de la zona, adheridos a la FNC (Federación Nacional Campesina), quienes las habían recibido en marzo de 2005, los responsables de ambos entes realizaron  declaraciones deslindando responsabilidades en relación a los cultivos que se hallaron. 
           Una nueva modalidad 
           El pequeño agricultor también está cambiando su modalidad de cultivo: son cada vez más los que ubican pequeñas parcelas de una hectárea con cannabis, situadas al lado de otra de igual superficie con sésamo o maíz, e incluso en algunos casos, las siembran intercaladas en la misma parcela. La intensidad del cultivo de la cannabis en el Amambay paraguayo ha adquirido niveles sin precedentes y los “maconheros”, según funcionarios de la Secretaría del Medio Ambiente del Paraguay, están destruyendo las pocas reservas de bosques nativos que aún quedan en el departamento. En el Paraguay es ley que al desboscar para implantar cualquier cultivo, se debe dejar un 10 por ciento del monte nativo como reserva. Se pudo comprobar a lo largo de 2006 que esas reservas boscosas fueron invadidas por los marihuaneros, quienes dejan escasos metros del monte como un anillo que rodea a la plantación.
             Una carga para el Mercosur
             Para los especialistas del Observatorio de Drogas de Misiones, será necesario en el corto plazo resolver los problemas socio económicos que permitieron la aparición y la proliferación de los cultivos de marihuana en todo el Paraguay, con mayor fuerza en la frontera con la Argentina y el Brasil. En base a varios informes, se cree que esperar que las poblaciones asentadas en las zonas de cultivo resuelvan por sí solas las complejas falencias estructurales de las que son víctimas, es una utopía que no resiste el menor análisis, y desarrollar programas de reconversión productiva que no puedan ser sostenibles en el tiempo será un esfuerzo sin resultados objetivos y concretos.
            Las plantaciones de cannabis sativa en el Paraguay tienen su incidencia negativa en el propio Paraguay, pero ya constituyen una carga de alto contenido en el presupuesto de Brasil y Argentina. La solución de fondo escapa, en la opinión del Observatorio de Drogas, a la capacidad económica-financiera del Paraguay y habrá que plantear, por la vía del Mercosur, la asistencia conjunta para la elaboración y financiamiento de un programa de reconversión empezando por las falencias estructurales que nutren la proliferación de estos cultivos.
            La Iglesia alerta sobre el crecimiento de la droga
            El Obispo de la diócesis de Posadas, Juan Rubén Martínez, advirtió que el negocio de la droga está adquiriendo ribetes inusitados en el país durante los últimos meses. 
            En la carta dominical sostuvo que  “este mal va creciendo a pasos agigantados en nuestra patria, está descontrolado, genera silencios y miedos y nos tiene sumergidos a los ciudadanos como meros espectadores de algo que nos hace sentir que estamos vencidos, porque en este tema parece que nadie quiere poner la cascabel al gato”.
           Al decir del clérigo, “parece normal y esto es gravísimo, que quien quiera meterse a luchar contra la droga se expone a amenazas personales o a su familia, cuando a no perder la propia vida”.
           A causa de ello, la Comisión Episcopal de Justicia y Paz de la Argentina está reflexionando sobre el tema y pidió a un equipo para realizar un mayor acompañamiento a las diócesis.- XXX



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