[R-P] Perón habla sobre el ambiente

Juan María Escobar escobar45 en infovia.com.ar
Vie Dic 5 00:10:22 MST 2008


Antes de continuar el debate sobre la Picolotti o Bibiloni, los nacionales 
debemos acordar un común denominador sobre nustra relación con el ambiente. 
Creo que el documento que sigue es una base insoslayable para el mismo.
Juan María Escobar

Mensaje Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo


Juan Domingo Perón
Madrid, 21 de febrero de 1972

Hace casi treinta años, cuando aún no se había iniciado el proceso de 
descolonización contemporáneo, anunciamos la tercera Posición en defensa de 
la soberanía y autodeterminación de las pequeñas naciones, frente a los 
bloques en que se dividieron los vencedores de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy cuando aquellas pequeñas naciones han crecido en número y constituyen el 
gigantesco y multitudinario Tercer Mundo un peligro mayor- que afecta a toda 
la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia- nos obliga a plantear 
la cuestión en nuevos términos, que van más allá de lo estrictamente 
político, que superan las divisiones partidarias o ideológicas, y entran en 
la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza.

Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del 
mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido 
a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la 
dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la 
población y la sobre-estimación de la tecnología y la necesidad de invertir 
de inmediato la dirección de esta marcha, a través de una acción mancomunada 
internacional.

La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo 
puede transformarse en la acción a través de los dirigentes político. Por 
eso abordo el tema como dirigente político, con la autoridad que me da el 
haber sido precursor de la posición actual del Tercer Mundo y con el aval 
que me dan las últimas investigaciones de los científicos en la materia.

Los hechos

El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio 
ambiente que él mismo ha creado. Ya es una poderosa fuerza biológica, y si 
continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra, sólo 
puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas.

La humanidad está cambiando las condiciones de vida con tal rapidez que no 
llega a adaptarse a las nuevas condiciones. Su acción va más rápido que su 
captación de la realidad y el hombre no ha llegado a comprender, entre otras 
cosas, que los recursos vitales para él y sus descendientes derivan de la 
naturaleza y no de su poder mental. De este modo, a diario, su vida se 
transforma en una interminable cadena de contradicciones.

En el último siglo ha saqueado continentes enteros y le han bastado un par 
de décadas para convertir ríos y mares en basurales, y el aire de las 
grandes ciudades en un gas tóxico y espeso. Inventó el automóvil para 
facilitar su traslado, pero ahora ha erigido una civilización del automóvil 
que se asienta, sobre un cúmulo de problemas de circulación, urbanización, 
inmunidad y contaminación en las ciudades y se grava las consecuencias de la 
vida sedentaria.

Despilfarro masivo

Las mal llamadas "Sociedades de Consumo", son, en realidad sistemas sociales 
de despilfarro masivo, basados en el gasto, por el que el gusto produce 
lucro. Se despilfarra mediante la producción de bienes necesario o 
superfluos y, entre estos, a los deberían ser de consumo duradero, con toda 
intención se les asigna cierta vida porque la renovación produce utilidades. 
Se gastan millones en inversiones para cambiar el aspecto de los artículos, 
pero no para reemplazar los bienes dañinos para la saluda humana, y hasta se 
apela a nuevos procedimientos tóxicos para satisfacer la vanidad humana. 
Como ejemplo bastan los autos actuales que debieran haber sido reemplazados 
por otros con motores eléctricos, o el tóxico plomo que se agrega a las 
naftas simplemente para aumentar el pique de los mismos.

No menos grave resulta el hecho de que los sistemas sociales de despilfarro 
de los países tecnológicamente más avanzados funciones mediante el consumo 
de ingentes recursos naturales aportados por el Tercer Mundo. De este modo 
el problema de las relaciones dentro de la humanidad es paradójicamente 
doble: algunas clases sociales - la de los países de baja tecnología en 
particular - sufren los efectos del hambre, el analfabetismo y las 
enfermedades, pero al mismo tiempo las clases sociales y los países que 
asientan su exceso de consumo en el sufrimiento de los primeros, tampoco 
están racionalmente alimentados ni gozan de una auténtica cultura o de una 
vida espiritual o físicamente sana. Se debaten en medio de la ansiedad y del 
tedio y los vicios que produce el ocio mal empleado.

El espejismo de la tecnología

Lo peor es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por 
la falsa creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el 
hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse, mientras un 
fantasma - el hombre- recorre el mundo devorando 55 millones de vidas 
humildes cada 20 meses, afectando hasta países que ayer fueron graneros del 
mundo y amenazando expandirse de modo fulmíneo en las próximas décadas. En 
los centros de más alta tecnología se anuncia entre otras maravillas, que 
pronto la ropa se cortará con rayos láser y que las amas de casa harán 
compras por televisión y las pagarán mediante sistemas electrónicos. La 
separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible que 
perece que estuviera constituida por más de una especie.

El ser humano cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las 
verdades que están en la base de su existencia. Y así, mientras llega a la 
luna gracias a la cibernética, la nueva metalurgia, combustibles poderosos, 
la electrónica y una serie de conocimientos teóricos fabulosos, mata el 
oxígeno que respira el agua que bebe, y el suelo que le da de comer y eleva 
la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias 
biológicas. Ya en el colmo de su insensatez, mata el mal que podía servirle 
de última base de sustentación.

Después de la tierra, el mar ...

En el curso del último siglo el ser humano ha exterminado cerca de 200 
especies animales terrestres. Ahora ha pasado a liquidar las especies 
marinas. Aparte de los efectos de la pesca excesiva, amplias zonas de los 
océanos, especialmente costeras, ya han sido convertidas en cementerios de 
peces y crustáceos, tanto por los desperdicios arrojados como por el 
petróleo involuntariamente derramado. Solo el petróleo liberado por los 
buques cisterna hundidos ha matado en la última década cerca de 600.000 
millones de peces. Sin embargo seguimos arrojando al mar más desechos que 
nunca, perforamos miles de pozos petrolíferos en el mar o sus costas y 
ampliamos al infinito el tonelaje de los petróleos sin tomar medidas de 
protección de la fauna y flora marinas.

...Y el agua potable

La creciente toxicidad del aire de las grandes ciudades, es bien conocida, 
aunque muy poco se ha hecho para disminuirla. En cambio, todavía existe un 
conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el 
despilfarro de agua dulce, tanto para el consumo humano como para la 
agricultura. La liquidación de aguas profundas ya ha convertido en desiertos 
extensas zonas otrora fértiles del globo, y los ríos han pasado a ser 
desagües cloacales más que fuentes de agua potable o vías de comunicación. 
Al mismo tiempo la erosión provocada por el cultivo irracional o por la 
supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problemas mundial, 
y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del 
suelo, uno de los más complejos de la naturaleza. Para colmo muchas fuentes 
naturales han sido contaminadas; las reservas cuando nos quedaría como 
último recurso la desalinización del mar nos enteramos que una empresa de 
este tipo, de dimensión universal, exigiría una infraestructura que la 
humanidad no está en condiciones de financiar y armar en este momento.

Alimentos y armas

Por otra parte, a pesar de la llamada revolución verde, el Tercer Mundo, 
todavía no ha alcanzado a producir la cantidad de alimentos que consume, y 
para llegar a su autoabastecimiento necesita un desarrollo industrial, 
reformas estructurales y la vigencia de una justicia social que todavía está 
lejos de alcanzar. Para colmo, el desarrollo de la producción de alimentos 
sustitutivos está frenada por la insuficiencia financiera y las dificultades 
técnicas.

Por supuesto todos estos desatinos culminan con una tan desenfrenada como 
irracional carrera armamentista que le cuesta a la humanidad 200.000 
millones de dólares anuales.

A este maremagnum de problemas creados artificialmente se suman el 
crecimiento explosivo de la humanidad. El número de seres humanos que puebla 
el planeta se ha duplicado en el último siglo y volverá a duplicarse para 
fines del actual o comienzos del próximo, de continuar la actual " ratio " 
de crecimiento. De seguir por este camino, en el año 2.500 cada ser humano 
dispondrá de solo metro cuadrado sobre el planeta. Esta visión global está 
lejana en el tiempo, pero no difiere mucho de la que ya corresponde a las 
grandes urbes, y no debe olvidarse que dentro de 20 años más de la mitad de 
la humanidad vivirá en ciudades grandes y medianas.

Política demográfica

Es indudable pues, que la humanidad necesita tener una política demográfica. 
La cuestión es que aún poniéndola en práctica, ya por el retardo con que 
comenzaremos,. no producirá sus efectos antes del fin de la década en 
materia educativa, y antes de fin de siglo en materia ocupacional. Y que 
además la política demográfica no produce los efectos deseados sino va 
acompañada de una política económica y social correspondiente. De todos 
modos, mantener el actual ritmo de crecimiento de la población humana es tan 
suicida como mantener el despilfarro de los recursos naturales en los 
centros altamente industrializados donde rige la economía del mercado, o 
aquellos países que han copiado sus modelos de desarrollo. Lo que no debe 
aceptarse es que la política demográfica esté basada en la acción de 
píldoras que ponen en peligro la salud de quienes la toman o de sus 
descendientes

Qué hacer

Si se observan en su conjunto los problemas que se nos plantean y que hemos 
enumerado, comprobaremos que provienen tanto de la codicia y la imprevisión 
humana, como de las características de algunos sistemas sociales, del abuso 
de la tecnología, del desconocimiento de las relaciones biológicas y de la 
progresión natural del crecimiento de la población humana. Esta 
heterogeneidad de causas debe dar lugar a una heterogeneidad de respuestas, 
aun que en última instancia tenga como denominador común la utilización de 
la inteligencia humana. A la irracionalidad del suicidio colectivo debemos 
responder con la racionalidad del deseo de supervivencia.

Para poner freno e invertir la marcha hacia el desastre es menester aceptar 
algunas premisas:

1. Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los hombres, 
especialmente en los dirigentes de los países más altamente 
industrializados; una modificación de las estructuras sociales y productivas 
en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología donde rige 
la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro 
de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza.

2. Esa revolución mental implica comprender que el hombre no puede 
reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de un adecuado ciclo 
biológico general; que la tecnología es un arma de doble filo, que el 
llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar 
alguna de las comodidades que nos ha brindado la civilización; que la 
naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible que los recursos naturales 
resultan aceptables y por lo tanto deben ser cuidados y racionalmente 
utilizados por el hombre; que el crecimiento de la población es aumentar la 
reducción y mejorar la distribución de alimentos y la difusión de servicios 
sociales como la educación y la salud pública, y que la educación y el sano 
esparcimiento deberán reemplazar el papel que los bienes y servicios 
superfluos juegan actualmente en la vida del hombre.

3. Cada nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos naturales . 
Pero, al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de exigir, a sus 
ciudadanos el cuidado y utilización racional de los mismos. El derecho a la 
subsistencia individual impone el deber hacia la supervivencia colectiva, ya 
se trate de ciudadanos o pueblos.

4. La modificación de las estructuras sociales y productivas en el mundo 
implica que el lucro y el despilfarro no pueden seguir siendo el motor 
básico de sociedad alguna. y que la justicia social debe exigirse en la base 
de todo sistema, no solo para el beneficio directo de los hombres sino para 
aumentar la producción de alimentos y bienes necesarios; consecuentemente, 
las prioridades de producción de bienes y servicios deben ser alteradas en 
mayor o menor grado según el país de que se trate. En otras palabras: 
necesitamos nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo 
tecnológico que, al mismo tiempo que den prioridad a la satisfacción de las 
necesidades esenciales del ser humano, racionar el consumo de recursos 
naturales y disminuyan al mínimo posible la contaminación ambiental.

5. Necesitamos un hombre mentalmente nuevo en un mundo físicamente nuevo. No 
se puede construir una nueva sociedad basada en el pleno desarrollo de la 
personalidad humana en un mundo viciado por la contaminación del ambiente 
exhausto y la sed y enloquecido por el ruido y el hacinamiento. Debemos 
transformar a las ciudades cárceles del presente en las ciudades jardines 
del futuro.

6. El crecimiento de la población debe ser planificado, en lo posible de 
inmediato, pero a través de métodos que no perjudiquen la salud humana, 
según las condiciones particulares de cada país (esto no rige para la 
Argentina, por ejemplo) y en el marco de políticas económicas y sociales 
globalmente racionales.

7. La lucha contra la contaminación del ambiente y de la biosfera, contra el 
despilfarro de los recursos naturales, el ruido y el hacinamiento de la 
ciudades, debe iniciarse ya a nivel municipal, nacional e internacional. 
Estos problemas, en el orden internacional, deben pasar a la agenda de las 
negociaciones entre las grandes potencias y a la vida permanente de la 
Naciones Unidas con carácter de primera prioridad. Este, en su conjunto, no 
es un problema más de la humanidad; es el problema.

8. Todos estos problemas están ligados de manera indisoluble con la justicia 
social, el de la soberanía política y la independencia económica del Tercer 
Mundo, y la distensión y la cooperación internacional.

9- Muchos de estos problemas deberán ser encarados por encima de las 
diferencias ideológicas que separan a los individuos dentro de sus 
sociedades o a los Estados unidos dentro de la comunidad internacional.

Nosotros los del tercer mundo

Finalmente deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del 
Tercer Mundo:

1- Debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la 
voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un 
tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta 
tecnología a donde rige la economía de mercado. Ya no puede producirse un 
aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo sin un 
desarrollo paralelo de las industrias correspondientes .Por eso cada gramo 
de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo 
equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana .

2- De nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si 
seguimos aferrados a métodos de desarrollo , preconizados por esos mismos 
monopolios , que significan la negación de un uso racional de aquellos 
recursos .

3- En defensa de sus intereses , los países deben propender a las 
integraciones regionales y a la acción solidaria .

4- No debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países 
del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica justicia social y de 
participación popular en la conducción estará en condiciones de enfrentar 
las angustiosamente difíciles décadas que se avecinan.

La Humanidad debe ponerse en pie de guerra en defensa de sí misma.

En esta tarea gigantesca nadie puede quedarse con los brazos cruzados. Por 
eso convoco a todos los pueblos y gobiernos del mundo a una acción solidaria







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