[R-P] [L. Iacomini] Retomando la iniciativa
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Lun Ago 25 09:00:40 MDT 2008
Retomando la iniciativa
Como en un desenlace tardío de la crisis del modelo neoliberal en la
Argentina, la perspectiva de quiebra de Aerolíneas Argentinas
precipitó su recuperación. Recuperación, ya que fue el menemismo quién
enajenó nuestra empresa en nombre de las banderas antiestatales y
antinacionales que caracterizaron a ese modelo a las que adicionó una
infame corrupción.
Partiendo de la firma de un casi forzado acuerdo con Marsans, la
Presidenta giró un proyecto al Congreso desatando un amplio debate. De
repente el gobierno retomó la iniciativa política, luego de la feroz
derrota sufrida –con gravosas consecuencias para el campo nacional y
popular- frente a la tradicional oligarquía encabezada por Miguens y
Llambías. Estos lograron continuar embolsando la renta agraria
extraordinaria, producto de la excepcional coyuntura internacional que
invirtió los términos del intercambio. Es de destacar que fueron
apoyados por Buzzi y De Angeli que arrearon a productores
-sacrificando las modificaciones que incluyó el proyecto del gobierno
a favor de medianos y pequeños- en beneficio los intereses de
monopolios y grandes terratenientes.
De manera inteligente el gobierno abrió el juego parlamentario:
promovió la Bicameral investigadora de las estafas, al Estado y los
productores, cometidas por los monopolios cerealeros, promovió la ley
de movilidad jubilatoria y abordó el debate en torno al destino de
Aerolíneas Argentinas, recomponiendo las fuerzas parlamentarias
dañadas durante el prolongado conflicto agrario y extendiendo su
política de alianzas hacia el "centroizquierda", representadas en este
caso por el SI (o ARI disidente) y Proyecto SUR (o monobloque Lozano).
Es posible y correcto afirmar que a la inteligencia y a la muñeca
política se recurre cuando asoma la debilidad y se desvanece la
autosuficiencia. Sin embargo lo más honesto es destacar que las
rectificaciones y concesiones introducidas en los proyectos
originarios fortalecen a la nación y a los intereses populares. En
todo caso concesiones "hacia la izquierda", fruto grato de la derrota.
Pero no se debe ocultar que una de las condiciones que llevó al SI y a
Proyecto SUR a cambiar de bando o de política de alianzas, afinca en
gran medida en que sus votos "no positivos" en el caso de la
Resolución 125, los identificaron visiblemente con la derecha más
cerril. En esa alianza objetiva con la embestida desestabilizadora
fueron inexorablemente tributarios de los más fuertes. Como la vana
ilusión del PCR, les resultó imposible capitalizar la lucha de CARBAP
y la Sociedad Rural. De allí que tanto para Lozano como para Raimundi
y Macaluse votar contra la reestatización junto al bloque PRO-CC-UCR
implicaba acercarse a ese etéreo (en realidad inexistente) lugar
llamado "punto de no retorno". La razonabilidad política les indicaba
alejarse de la derecha, girando hacia la recuperación de la línea
aérea, anhelada por todos sus trabajadores. Para disimular esa esencia
usan voces estentóreas y ufanas proclamando haber logrado "cambiar"
los puntos débiles del proyecto. Es como el griterío de los teros.
Volviendo al otro lado del mostrador se hizo visible con éstas
iniciativas parlamentarias que el gobierno recuperó el protagonismo
que le cabe a la expresión mayoritaria. Pero aún reconociendo que es
de potestad presidencial la elección de sus colaboradores, es palpable
que no logra legitimar a Jaime y Moreno. Es del más puro realismo que
los cambios que se producen en la política y las rectificaciones que
buscan superar errores y limitaciones, en la mayor parte de las
ocasiones suponen el reemplazo de brazos ejecutores. Si la oposición
se ensaña y logra demonizar a estos funcionarios es porque encontró
una brecha donde colar en la opinión pública y va a morder sin
cansancio hasta que sangre. Sobre todo en épocas de envalentonamiento.
En política siempre es la opinión pública la que define a los
culpables y no será precisamente esta sociedad mediática quién lo
cambie.
No por eso hay que confundir situaciones que tan solo aparentan ser
similares. Las embestidas contra el ministro de Economía no están
habilitadas por la ausencia de simpatía popular de su gestión, como
pudiera ser el caso de Moreno y Jaime. Tienen una única razón y es
imponer un ministro de Economía fuerte que pueda contraponerse y
condicionar a la fuerte gestión política del Poder Ejecutivo. Y se
produce en un momento donde el triunfo de CARBAP y la Sociedad Rural,
asociadas a los monopolios del área, apunta a desdibujar la
perspectiva industrialista de la Argentina, su proyección y apoyatura
en el mercado interno, alejando la posibilidad de avanzar en las
políticas distributivas.
Sin proyecto y plan industrialista no habrá plena ocupación y sin
plena ocupación no habrá una fuerte clase obrera que pueda sostener
tanto una decidida defensa de altos salarios y la lucha frontal contra
el empleo informal como de un proyecto político de contenido
consecuentemente nacional y popular.
El papel del Estado es insustituible para proyectar un crecimiento
consistente. Debe articular el valor del dólar, la defensa de la
producción nacional, el control de inflación interviniendo en toda la
cadena de valor, la lucha antimonopólica y el estímulo al mercado
interno desarrollando el poder adquisitivo de la población. Sólo la
iniciativa del Gobierno puede imponer esta agenda. La UCR, el PRO y la
Coalición Cívica tienen otra agenda y especularán con las brasas que
dejó encendida la intemperancia agraria.
La iniciativa de las organizaciones dispersas del movimiento popular
deben unirse para construir la masa crítica que permita alumbrar una
alternativa política que le dé sustento a la profundización del
proceso de recuperación nacional y para no quedar anclados en un
obsoleto Partido Justicialista que salvo honrosas excepciones ya dio
cuenta de sus limitaciones e inconsecuencias y sobre todo de su
incapacidad en el momento de la crisis para ponerse al frente de la
movilización y la lucha contra el movimiento destituyente.
Puede ser razonable negociar con Reutemann, Schiaretti o Solá para
consolidar la "gobernabilidad", pero no seremos nosotros quienes
avalemos la elección de esa clase de personajes como diputados,
senadores o gobernadores. Una nueva fuerza política es necesaria para
encabezar la movilización que derrote a la reacción. Una nueva fuerza
política es necesaria para triunfar en elecciones sobre Macri, De la
Sota y Carrió, poblando las Cámaras e instituciones de hombres y
mujeres consustanciados con el pueblo. Una nueva fuerza política es
necesaria para consolidar desde nuestra Argentina al proceso
emancipador que recorre América Latina.
Lido Iacomini
Corriente Política E. S. Discépolo en el
Movimiento Popular Liberación
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Néstor Gorojovsky
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