[R-P] RéRéRéRéRéplica de Pino Solanas ¿alguien se acuerda de livio dante porta?

Juan Cruz gauchocruz en argentina.com
Jue Ago 21 11:16:53 MDT 2008


la película se estrena el 4 de septiembre
se llama LA PRÓXIMA ESTACIÓN
www.pinosolanas.com

CARTA DE PINO SOLANAS A LOS ESPECTADORES 
I):A comienzos de los años 90, las empresas del Estado se privatizaron con la 
promesa de modernizar sus servicios y brindar mejor atención: los trenes 
interurbanos fueron suprimidos; miles de pueblos quedaron aislados y un millón de 
habitantes emigró hacia las capitales. El maltrato al pasajero se hizo norma. Los 
robos y accidentes se multiplicaron. Con la privatización de las aerolíneas también se 
eliminaron rutas provinciales y los pasajeros son abandonados en los aeropuertos. 
Jamás se vivió en el país una crisis del transporte semejante. Al suprimir el 80% de 
los trenes, el transporte de cargas y pasajeros pasó al automotor. Las carreteras 
quedaron saturadas y los accidentes fueron en aumento: sólo en el 2007 la “guerra 
del automotor” provocó más de 8000 muertos y miles de heridos. 
La confusión sobre lo público y lo privado sigue vigente. Los trenes se privatizaron 
porque daban pérdidas, pero los servicios públicos ¿están para dar ganancias o para 
servir a la comunidad?¿Acaso deben dar renta las escuelas o los hospitales 
públicos? Si los ferrocarriles perdían 1 millón de dólares por día, hoy cuestan 3 
millones diarios pero sólo funciona el 20% de los trenes que teníamos antes. 
II): La construcción de los ferrocarriles fue una de las grandes epopeyas industriales 
del país. En 1857 comenzó a circular el Ferrocarril del Oeste - una empresa de 
capitales argentinos- y años después, llegarían las compañías inglesas y francesas. 
Casi un siglo más tarde, el gobierno de Perón nacionaliza todos los ferrocarriles y la 
red alcanza los 50.000 km.; nacen las escuelas ferroviarias; se fabrican locomotoras 
diesel y a vapor y todo tipo de vagones; el tramo Buenos Aires-Rosario se cubría en 
3,30 hs. Con el gobierno de Arturo Frondizi comienza la reducción del ferrocarril. Su 
ministro A.Alsogaray  pone en ejecución el Plan Larkin, del Banco Mundial: se 
eliminan tranvías y trolebuses y desembarcan las multinacionales de camiones y 
neumáticos. El tiro de gracia lo dio el gobierno de Carlos Menem: los trenes fueron 
privatizados o transferidos a las provincias. Desde entonces y hasta Kirchner, siguen 
los mismos concesionarios: Cirigliano, Romero, Roggio, Urquía, Macri, Techint, 
Unión Ferroviaria y las brasileras Camargo Correa y A.L.L. El gobierno paga hasta el 
último salario ferroviario, y todas las roturas y reposiciones de material. Por cuenta del 
Estado, los concesionarios reparan vagones, locomotoras y estaciones: lo que vale 1 
peso es facturado varias veces más. El negocio es cobrar el subsidio estatal. 
III):El ferrocarril no tiene reemplazo:” es el único transporte que puede llegar a destino 
en las peores condiciones climáticas”. Es el medio de transporte más seguro, menos 
contaminante y más económico. Es 8 a 10 veces más barato que el transporte 
automotor: una locomotora arrastra la carga de 50 camiones o de 20 ómnibus de 
pasajeros. Para financiar el “tren bala” - que sólo servirá a las capas pudientes de 
Buenos Aires, Rosario y Córdoba y no transfiere tecnología- el gobierno endeuda al 
país por 30 años. Con la mitad de lo que costará la obra, se pueden reconstruir a 
nuevo los ferrocarriles interurbanos de las provincias del país, con 7.000 km. de vías 
para trenes de pasajeros, 11.000 km. para los cargueros y 310 locomotoras nuevas. 
La reconstrucción de los ferrocarriles y su industria, es una urgencia económica y una 
batalla cultural. Después de tanto fracaso, hay que avanzar hacia un modelo de 
gestión que incluya a los pasajeros, los trabajadores y los transportistas de cargas 
para construir el “tren para todos”: un tren público, cuidado por todos y al servicio de 
todos.
Los trenes volverán, como vuelven los días, los meses, las estaciones… 

Los trenes volverán, para seguir uniendo pueblos, regiones y ciudades… 

Los trenes volverán, como van y vuelven, los pasajeros, las cargas y mensajes… 

Los trenes volverán, simplemente, por el placer de viajar: 
como el agua, la luz o el amor,  no es posible vivir sin ellos. 





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