[R-P] Cárdenas dijo que una amenaza de Cattáneo frenó la búsqueda de su marido
Alberto Clérici
albertoclerici en yahoo.com.ar
Mar Ago 12 19:13:58 MDT 2008
Marta Angélica Cárdenas, ex esposa del desaparecido Guillermo Vargas Aignasse, relató ayer el horror que vivió cuando detuvieron a su marido en la madrugada del 24 de marzo de 1976. Dijo que fue traicionada por Bussi, quien le dijo que su marido estaba bajo control y días después desapareció. También aseguró que dejó de buscar información oficial cuando recibió una fría amenaza del represor Alberto Cattáneo. “Los familiares de desaparecidos hemos sido víctimas de consecuencias psicológicas tremendas”, dijo la mujer dirigiéndose al Tribunal Oral y a los presentes en la sala. (Ver Video)
Horas antes de que fue detenido en un violento operativo de un grupo de encapuchados, vestidos de civil, el ex senador provincial Guillermo Vargas Aignasse ya sabía que era un blanco de las fuerzas militares y prefirió no huir de la provincia. Así lo manifestó su ex esposa, Marta Angélica Cárdenas, quien recordó ayer el horror que vivió en la madrugada negra del 24 de marzo de 1976 frente al Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán que juzga a los represores Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez por el secuestro y desaparición del político tucumano. Solamente Bussi se quedó en la sala durante el relato de Cárdenas, mientras que Menéndez seguía en la sala contigua donde prefirió quedarse desde el inicio de la ronda de testigos, con el represor Alberto Luis Cattáneo.
“Dijo que no iba a huir porque no había cometido ningún delito ni pertenecía a ningún grupo subversivo y no iba a dejar a su familia. Se quedó sabiendo que lo buscaban y que iba a producirse el golpe de Estado”, contó la mujer, quien confirmó sus declaraciones que constan en el expediente judicial.
Cárdenas ratificó que la detención sucedió alrededor de las 3 de la madrugada, cuando los encapuchados, que decían pertenecer a la policía (no recordó si era la provincial o federal), golpearon brutalmente la puerta de su casa y a punta de pistola la llevaron hasta el dormitorio, donde amenazaron a su marido con llevarse a uno de sus hijos si no se vestía rápido. La mujer se quebró en llanto cuando recordó las palabras de su esposo: “No me maten en mi casa”. Lo llevaron encapuchado con una funda de una almohada y Cárdenas se quedó con sus cuatro hijos menores y Angélica del Valle Tula (hija de unos compadres que vivía con ellos). Justamente, esta última, quien también presenció la violenta detención, fue citada para hoy a declarar en el juicio.
La madre del actual diputado nacional Gerónimo Vargas Aignasse (presente en la sala junto a sus dos hermanas) habló en gran parte de su testimonio de una carpeta de sumo interés para los militares, que se refería a las investigaciones de una comisión del Senado provincial sobre presuntos negociados o hechos de corrupción de la policía provincial. En busca de esa documentación, Vargas Aignasse volvió al otro día acompañado de las fuerzas policiales pero no la encontró en esa oportunidad.
Sin saber qué pasó luego con su marido, la mujer insistió a través de un conocido suyo (lo identificó como el capitán Tito Cerúcico) ser recibida por el ya interventor militar Antonio Bussi. “Bussi me recibió amablemente y me dijo que no sabia nada, que iba a averiguar”, relató.
Recién el 1 de abril la llevaron a la cárcel de Villa Urquiza, donde vio desde una ventana por última vez a su marido, quien caminaba lentamente por el patio. “Allí apareció Guillermo, con el pulover mostaza y un piloto que le había dado esa noche de su detención, se refregaba las manos, se tocaba la cara donde se le veían marcas como si hubiera estado vendado. Allí tuve un ataque de llanto tremendo. Pero me quedé tranquila porque ya sabía donde estaba. Tenía la ilusión que se enteraba que había estado ahí”, dijo mientras fue invadida por la emoción y brotó nuevamente en lágrimas.
Cinco días después,el 6 de abril de 1976, la llamaron desde el Comando de la V Brigada comunicándole que su esposo había sido secuestrado cuando era traslado en un vehículo, junto a Pedro Rubio, por un grupo de desconocidos, hecho que –según la versión militar- había ocurrido en Corrientes y avenida Mitre de la capital tucumana. Este supuesto secuestro nunca se comprobó, según la investigación del fiscal federal Nº1, Emilio Ferrer.
Después , intentó infructuosamente volver a hablar con Bussi pero ya no era atendida en Casa de Gobierno. Eso la llevó a Arrechea, ex jefe de la Policía, quien sólo le interesaba la carpeta mencionada anteriormente, que ya estaba en sus manos. “Ahí me dí cuenta que esa carpeta era algo peligroso, entonces decidí dársela a Cerúcico”, puntualizó durante su relato.
Después, sin saber qué es lo que pasó con su marido, se entrevistó con Cattáneo, quien la amenazó ante las dudas que le planteaba sobre la imposibilidad de que su marido haya sido secuestrado por un grupo del Partido Obrero, como le habían manifestado los militares.. “Me miró fríamente, señora tenga mucho cuidado con lo que dice, piense donde está y con quien está”, repitió Cárdenas al decir que luego de la “vedada y fría amenaza de Cattáneo” nunca más volvió a buscar información oficial sobre el paradero de su marido. Solamente, envío cartas en reiteradas oportunidades a Bussi. “Después, no conseguí ningún hilo para saber donde estaba mi marido. Y hasta el día de hoy no lo sé”, dijo invadida por el dolor.
http://primerafuente.com.ar/nota.asp?id_seccion=2&seccion=&id_nota=44435
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