[R-P] VIOLACION DE LOS DERECHOS HUMANOS (Juicio a Bussi)

Alberto Clérici albertoclerici en yahoo.com.ar
Dom Ago 3 16:56:26 MDT 2008


Dos historias, 32 años de incógnitas, un juicio

del Diario La Gaceta de Tucumán

El ex gobernador Bussi cumplirá hoy 1.752 días de arresto por el secuestro y la desaparición del ex senador provincial peronista Guillermo Vargas Aignasse. Desde el martes será juzgado durante 25 días en audiencias orales y públicas.
“En la guerra no existe represión, existen operaciones militares. Muertos por asesinato no existen en la guerra, existen muertos por combate. En la guerra no hay ese tipo de figuras delictivas. En la guerra hay operaciones militares, hay bajas en combate, hay persecución. En la guerra el límite de las armas no es de carácter jurídico, es de carácter táctico, porque en la guerra, el que no mata, muere”. 
A más de 24 años de haber formulado estas declaraciones, luego de presentarse ante la Justicia Federal el jueves 9 de febrero de 1984, el ex gobernador Antonio Domingo Bussi afrontará desde este martes el juicio oral y público por el secuestro y la desaparición del ex senador provincial justicialista Guillermo Vargas Aignasse.
El dirigente fue detenido por encapuchados, según concluyó en su investigación el fiscal federal Nº 1, Emilio Ferrer, durante la misma madrugada lluviosa del 24 de marzo de 1976 en la que el militar retirado juró como interventor militar. A las 3.30 Vargas Aignasse fue retirado de su casa de Villa 9 de Julio, tal lo descripto por Ferrer. A las 5.30, en la Casa de Gobierno, Bussi asumió su cargo, según lo relató LA GACETA.
En el momento en que fue secuestrado, el padre del actual diputado nacional Gerónimo Vargas Aignasse tenía 35 años y figuraba, según la investigación del fiscal, en la lista de personas consideradas “opositoras al régimen”. Vargas Aignasse, licenciado en Física y miembro de la Federación de Agrupaciones Nacionales de Estudiantes de Tucumán (Fanet), había resultado electo senador provincial el 11 de marzo de 1973 por el Frejuli. De fuerte raigambre peronista, se caracterizó durante sus años en el Poder Legislativo por su alta exposición política. Así lo prueban las crónicas de LA GACETA de aquellos años. “Imprevistamente, la Cámara de Senadores afrontó anoche una acusación de ‘abuso de poder’ y de lesión al ‘honor del cuerpo’, lanzada contra su vicepresidente primero, José Emilio Ale, por su compañero de bancada, Guillermo Vargas Aignasse”, sostuvo este diario en su edición del 13 de noviembre de 1974.

Contra el imperialismo
Casi un año después, el por entonces senador se refirió a la crisis nacional que desembocaría, en 1976, en el golpe militar. En sesión, pidió que se examinara la situación nacional a la “luz de la crisis que desde hace dos años enfrentan los imperialismos yanqui y ruso”. También acusó a la acción de esos imperialismos de ser los responsables de la situación de los países en desarrollo. “Expresó también que las grandes mayorías, representadas por el peronismo, el radicalismo y los partidos federales, son los canales para superar la situación” (LA GACETA 06/08/1975).
A 16 días del 24 de marzo de 1976, Vargas Aignasse logró la sanción de un proyecto considerado clave por él para el desarrollo del interior: la declaración de interés provincial y de prioridad presupuestaria para el desarrollo socio-económico de la zona correspondiente a todos los ingenios que habían sido cerrados en 1966. “Se procura restituir a los pobladores de las fábricas clausuradas la posibilidad de subsistir y restituir a sus hogares la dignidad que la fuerza de los malos gobiernos les arrebató”, fundamentó su propuesta Vargas Aignasse, en su última intervención política (LA GACETA 10/03/1976). 
Ocho años después y con el retorno de la democracia, Bussi fue citado a declarar ante la Justicia Federal como “imputado no procesado” por la desaparición de Vargas Aignasse. No lo hizo, porque entendió que debía actuar el fuero militar, pero sí formuló declaraciones a la prensa: “Acá se llevó a cabo una guerra donde se jugó nada más y nada menos que el destino de la República. Yo he respondido a una requisitoria de los señores jueces conforme al carácter y con las limitaciones propias de las operaciones militares que se realizaron en la provincia” (LA GACETA 10/02/1984).
A 32 años de aquella madrugada de 1976, el fundador de Fuerza Republicana se apresta a cumplir hoy 1.752 días de arresto y a protagonizar, desde el martes, el primer juicio oral y público en Tucumán por la presunta comisión de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar.

Para unos es un juicio más; para otros, un hecho sin precedentes:

Los protagonistas discrepan sobre la relevancia del proceso que espera al ex gobernador Bussi. El fiscal Terraf asegura que le entusiasma la posibilidad que le brinda la historia. Insisten en que urge saldar cuentas con el pasado.
Los protagonistas no se ponen de acuerdo acerca de si el juicio oral y público que comenzará el martes, el primero en el que se juzgarán violaciones a los derechos humanos en Tucumán durante la dictadura militar, constituye un desafío profesional diferente para ellos. 
Gabriel Casas, vocal del Tribunal Oral en lo Criminal Federal que presidirá las audiencias de debate, defiende la tesis de que se trata de un caso más. “Independientemente de la trascendencia institucional y de la repercusión en los medios de comunicación, para los jueces debe ser otro juicio, uno más. Es lo mismo que cuando un médico entra al quirófano. Debe aplicar las mismas reglas de su arte, cualquiera sea el paciente”, argumentó. 
Diferente fue la posición del fiscal general ante el tribunal, Alfredo Terraf, a quien le tocará la misión de impulsar la acusación contra Antonio Bussi y Luciano Benjamín Menéndez por la desaparición del ex senador provincial Guillermo Vargas Aignasse, en 1976. “Pese a que tengo más de 275 juicios orales sobre las espaldas, este es un juicio muy especial por todo lo que significa. Para un hombre como yo, que militó siempre en las filas de la democracia, es una oportunidad que la historia ne pone al frente y me apasiona. Tener la posibilidad de ser protagonista de esto, es un premio de Dios para alguien que siempre creyó en las instituciones”, aseguró el abogado que fue diputado provincial radical entre 1983 y 1989.  

Mucho en juego
Aunque por otras razones, Horacio Guerineau, que defenderá a Menéndez, coincide con Terraf. “Es un juicio muy particular, donde no sólo se decide la suerte de una persona. Más allá de lo jurídico, es un tema sociopolítico importantísimo para el país, porque de él depende que sigamos abriendo heridas o sosteniendo erróneamente que todo el que haya vestido un uniforme militar es responsable. Por eso, tomé este riesgo profesional, humano y social. Mucha gente, seguramente, no me comprende y hasta puede estar dolida. Es lógico, pero había que participar por lo que está en juego”, justificó.


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