[R-P] Naomi Klein "El neoliberalismo no es democrático"

Leonardo Cofré lcofre en hotmail.com
Mar Abr 22 03:18:51 MDT 2008


Crítica global: la autora de No logo estará en la Feria del Libro
"El neoliberalismo no es democrático"
En su nuevo libro, Naomi Klein postula que el capitalismo avanza 
aprovechando las crisis como oportunidades de negocios
Martes 22 de abril de 2008

Cuenta Naomi Klein que fue ver la invasión norteamericana a Irak desde la 
Argentina, en 2002, lo que disparó en ella la idea de su último libro, La 
doctrina del shock , una renovada crítica al neoliberalismo que une Estados 
Unidos con Chile, Sudáfrica con Irak y Argentina con Polonia y Rusia. Allí 
denuncia que el libre mercado ha basado su desarrollo en utilizar los 
desastres naturales y las crisis de todo tipo para hacer avanzar su impulso 
privatizador.

"Ver el modo en que los argentinos interpretaban la guerra fue una nueva 
perspectiva. Entendí la violencia con que el neoliberalismo había sido 
impuesto en el Cono Sur como su primer laboratorio", dice ahora Klein, 
periodista y activa militante del anticapitalismo, recién llegada a la 
Argentina, donde tendrá una semana atareada: además de sus presentaciones en 
la Feria del Libro -estará el viernes, a las 19.30-, viene a filmar material 
para un documental basado en su último trabajo.

En el libro, un volumen de 600 páginas (editado por Paidós) que le llevó 
cuatro años de trabajo, Klein, nacida en Canadá, retoma el tono de denuncia 
y revelación que hizo de su primer libro, No logo , un best seller traducido 
a 28 idiomas. Describe aquí cómo el huracán Katrina, los atentados del 11 de 
Septiembre, la invasión a Irak, crisis políticas y económicas en Rusia, 
China y Polonia, y las dictaduras del Cono Sur fueron aprovechadas para 
aplicar la doctrina neoliberal.

"Este libro es un análisis latinoamericano del neoliberalismo", dice Klein a 
LA NACION, y asegura que aspira a que el texto "dé a la gente algunas 
herramientas" para poder anticipar las tácticas del capitalismo, hoy más 
cuestionado, pero aún triunfante.

-¿Hasta qué punto el "capitalismo del desastre" que usted describe es nuevo?

-El uso del desastre para impulsar el capitalismo es un truco bastante 
antiguo. Uno de sus ecos históricos está en la época colonial, por ejemplo 
en los relatos de los primeros colonos de América del Norte, que veían las 
plagas que mataban a los nativos como un trabajo de Dios para limpiar la 
tierra. Lo nuevo es que los desastres mismos hoy son la frontera para la 
privatización. El desastre se usa para hacer avanzar la agenda capitalista, 
pero además hay conciencia de que cada desastre es una oportunidad de 
negocios para reemplazar al Estado.

-¿Cómo influyó en su análisis el haber vivido en América latina?

-Nunca habría escrito este libro si no hubiera vivido en la Argentina en 
este período clave del comienzo de la guerra en Irak. Ver el modo en que mis 
amigos argentinos interpretaban la guerra, que era totalmente distinto del 
modo en que estaba siendo interpretada en Europa y los Estados Unidos, fue 
una nueva perspectiva. Entendí la violencia con que el neoliberalismo había 
sido impuesto en el Cono Sur como su primer laboratorio. Este libro es un 
análisis latinoamericano del neoliberalismo. Sus ideas son profundamente 
conocidas y comprendidas en América latina y lo han sido por décadas. El 
modo en que la historia ha sido contada es que el neoliberalismo tuvo un 
nacimiento sangriento en América latina y luego creció y se volvió más 
democrático y respetuoso de los derechos humanos. Pero lo que se ve en 
Rusia, en Polonia, en China, es que allí había conciencia de estar imitando 
el modelo latinoamericano.

-¿Qué tiene de particular la "reconstrucción popular" como respuesta al 
neoliberalismo que usted ve en América latina?

-Dado que el neoliberalismo llegó a América latina primero, el rechazo 
también empezó aquí antes. La reconstrucción popular está aquí más avanzada, 
además, porque hay una comprensión profunda de que el neoliberalismo nunca 
fue un proceso democrático. En ninguna otra parte del mundo hay un rechazo 
del consenso neoliberal tan claramente articulado, aunque podemos discutir 
si ese rechazo ideológico se traduce luego en políticas concretas.

-Muchas formas de democracia directa que se desarrollaron luego de la crisis 
de 2001, como las fábricas recuperadas, que usted conoce, parecen haberse 
debilitado.

-No estoy segura de que sea así. En la Argentina, el gobierno rechaza la 
retórica y cierta realidad del neoliberalismo, pero no apoya de manera 
correspondiente la democracia directa y los mecanismos cooperativistas. Si 
se mira lo que pasa en Bolivia y Venezuela, se ve que si el Estado lo toma 
como un modelo económico alternativo, puede crecer muy rápido y ser parte 
sustancial de la economía. Pero esto no sucede sin apoyo del Estado.

-Justamente, mucha gente piensa aquí que, más allá de un cambio de discurso, 
la misma dirigencia política se prolonga.

-Lo que se ve aquí es una diferencia muy clara con lo que pasa en Bolivia o 
Ecuador, donde hay nuevas fuerzas políticas que responden a movimientos 
sociales. En la Argentina, en muchos aspectos se mantiene una relación de 
fuerzas tradicional y ésa es justamente la razón de que no haya más apoyo de 
los Kirchner a modelos como los de las fábricas recuperadas, porque desafían 
el modelo clientelista. Si la gente dice que no quiere depender de la 
asistencia del Estado, es una demanda política peligrosa. De todos modos, es 
mejor que la era Menem.

-¿Es optimista cuando mira el panorama mundial?

-Hay razones para la esperanza, pero también para la precaución. Las 
resistencias que estamos viendo pueden ser amenazadas por el neoliberalismo. 
Es peligroso cuando se oye a la izquierda celebrar demasiado la crisis de 
los mercados. El mundo que queremos tiene que ser creado, no sucederá si lo 
dejamos a las fuerzas del laissez faire . Soy optimista cuando miro a los 
Estados Unidos, donde el desastre neoliberal se ha vuelto evidente para los 
norteamericanos. Pero al mismo tiempo hay una derecha nacionalista muy 
poderosa que está tratando de apropiarse de ese desencanto. Es increíble la 
aceptación que ha ganado el discurso racista en los últimos años.

-¿Qué impacto querría que tuviera el libro?

-Este libro intenta preparar a la gente para el próximo shock, porque lo que 
vimos después del 11 de Septiembre es que estamos a merced de líderes que 
nos manipulan y pueden destruir nuestras libertades civiles y nuestra 
democracia, y vender nuestros países a corporaciones. Espero que este libro 
dé a la gente algunas herramientas para poder anticipar estas tácticas.

- ¿Se preguntó alguna vez si el capitalismo es tan poderoso que puede 
resistir críticas como la suya?

-Claro que puede hacerlo. Lo único que amenaza al neoliberalismo es un 
rechazo masivo. Los libros sólo pueden proveer algo de munición intelectual 
para los movimientos sociales. Eso trato de hacer.

Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION 




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