[R-P] CLAUDIO DIAZ RENUNCIA A CLARIN DESPUES DE SUFRIR "APRIETES" DEL DIARIO POR SUS DECLARACIONES.
Martin Garcia
martingarcia en velocom.com.ar
Jue Abr 17 19:30:06 MDT 2008
Mis queridos amigos: aquí les reenvi el texto del correo que despaché hoy a
compañeros del diario y a los principales jerarcas (Kirschbaum, Roa, Blanck,
Van der Kooy, entre otros) explicando los motivos de mi renuncia. Desde
mañana, viernes, dejo de trabajar. Ya saben que también dejo el celular del
Grupo. De modo que para comunicarse conmigo por ahora tienen el teléfono de
casa y este correo. Espero contar con un nuevo celular la próxima semana.
Fuerte abrazo para todos. Claudio.
"Ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este diario en
nombre del periodismo".
Autor de "Manual del Antiperonismo Ilustrado" Diaz renuncio hoy al diario
Clarín
por "aprietes" sufridos a raíz de sus declaraciones a la revista Veintitrés.
"Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo
periodístico y no lo hacen".
CLAUDIO DIAZ: PORQUE RENUNCIE A CLARIN.
Por Claudio Diaz
Este viernes será mi último día de trabajo en el querido Zonal Morón /
Ituzaingó.
He tomado la decisión de renunciar al cargo de redactor que ejercía y, como
es de rigor en estos casos, quiero despedirme de los amigos que gané durante
mis siete años de permanencia en el diario y de los buenos compañeros con
los que compartí muchas tardes entretenidas.
Pero no quiero irme sin antes explicarles, a ustedes y también a quienes
ocupan los cargos jerárquicos de esta empresa, los motivos de mi retiro.
A fines de marzo la revista Veintitrés me pidió una opinión sobre el rol que
cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración
del discurso político actual.
Yo efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y
acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara
manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs.
Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN.
En este caso no hice más que expresar, libremente, la vergüenza que me
provocó -como periodista pero también como simple ciudadano- el ejercicio
"periodístico" del Planeta Clarín y sus satélites.
La reacción por parte de la empresa, como es de suponer, fue inmediata.
Y hasta la consideré razonable.
Es más: a uno de los colegas aludidos, Julio Blanck, le dí explicaciones
acerca de por qué yo lo incluía en una lista de hombres de prensa que -desde
mi punto de vista- sostienen un discurso "progresista" pero le terminan
haciendo el juego al llamado establishment.
Hasta ahí todo bien.
Lo que siguió después es distinto.
Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término)
le comunicaron a mis jefes que "de ahora en más" dejara de escribir la
página 3 del Zonal (que se supone es la más "importante") y que me limitara
a hacer -es textual- "notas blandas".
Una estupidez, realmente.
Pero pocas horas después se emitió otra orden: que no se me autorizara a
tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para
esta semana..
No dieron argumento alguno para justificar la negativa.
La verdad es que por ninguno de estos dos castigos tendría que haberme hecho
mala sangre.
Sin embargo, dije "basta" y tomé la decisión de no seguir adelante con mi
trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su
hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa
para después hacer otra.
Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la
libertad de expresión que me dije a mi mismo: "hasta aquí llegué".
Quiero decir: hace más de 20 años que ejerzo el oficio de periodista;
conozco perfectamente los condicionamientos que nos ponen para atenuar o
directamente diluir nuestra vocación de contar y decir las cosas como uno
cree que son, aun a riesgo de equivocarse.
En fin, en casi todos lados he comprobado (eso tan viejo pero siempre
vigente) que una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de
empresa.
Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo. Gracias a
Dios, ¡todavía tengo vergüenza!
Pero lo que ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este
diario en nombre del periodismo.
A esta altura ya no puedo soportar tanto cinismo.
Como cuando desde un título o una nota se insiste en que no decrece el nivel
del trabajo en negro y las condiciones laborales son cada vez más precarias,
siendo que en todas las redacciones del Grupo se emplea a pasantes a los que
se los explota de manera desvergonzada, obligándolos a hacer tareas de
redactor por la misma paga que recibe un cadete, sin obra social ni
vacaciones.
Es el mismo cinismo de despotricar contra la desocupación al tiempo que se
lanzan a la calle nuevos productos sin contratar a trabajadores, duplicando
y hasta triplicando el horario de los que ya están dentro de la maquinaria.
Es el mismo cinismo de presionar a redactores para que se conviertan en
editores, bajo la promesa (falsa) de que "algún día" se les reconocerá la
diferencia salarial.
Si, como se sostiene el martes 15 en la cotidiana carta del editor al
lector, "son los medios y los periodistas los que deben regularse y actuar
con responsabilidad democrática", pues bien Sr. Kirschbaum, yo empiezo por
esa tarea. Porque si Clarín tanto se rasga las vestiduras asegurando que
respeta la libertad de expresión, ¿por qué sanciona a un periodista que
vierte, ejercitando esa libertad de pensamiento, una opinión?
Tengo otras cosas para decirle a usted y a quienes lo secundan (si es que a
esta altura todavía están leyendo.): la demonización que practica el diario
a través de un "inocente" semáforo que cumple la misión de dividir al mundo
en ángeles y demonios (según el interés ideológico o comercial del Grupo),
ha llegado al nivel de un verdadero pasquín que nada tiene que envidiarle a
las publicaciones partidarias.
Es peor todavía, porque éstas tienen la honestidad de reconocerse como
expresiones de un partido político o de un espacio ideológico.
En cambio, Clarín se imprime bajo el infame rótulo de periodismo
independiente.
En pos de engrosar la cuenta bancaria se ha perdido todo decoro.
Da la sensación de que los que se llaman periodistas o columnistas ya ni
sienten un mínimo de pudor por haberse convertido en contadores del negocio
mediático, desvividos por saber cuánto dinero ingresa a las arcas; lo único
que les falta es salir con el camión de Juncadella.
Digo esto porque ha sido patética, en la misma carta del editor del martes
15, la reacción editorial contra otros medios periodísticos competidores que
estarían atreviéndose a morder un pedazo del queso que el Grupo quiere
deglutirse, como de costumbre, solito y solo, calificando a aquellos de
miserables, travestidos y miembros de una jauría.
¡Después cuestionan a D'Elía o a Moyano por las palabras "ofensivas" que
lanzan contra el periodismo independiente y democrático!
La mayoría de quienes me conocen saben de mi simpatía y hasta cierta
militancia por el peronismo.
Pero también saben que no me une ningún tipo de relación con el gobierno, ni
con su tan temido Observatorio de Medios, ni con los jóvenes de la Cámpora
ni tampoco con sus "grupos de choque".
La aclaración vale para que estén tranquilos y no piensen que durante estos
siete años fui un agente infiltrado en el Zonal Morón.
Simplemente amo el trabajo periodístico, tengo pensamiento propio (aunque,
qué le vamos a hacer.: no es el políticamente correcto) y un compromiso de
honrar mi oficio.
A Ricardo Kirschbaum, a Ricardo Roa y a tantos otros que mandan les digo que
estoy preparado para asumir lo que venga, porque no me extrañaría que las
redacciones de otros medios empiecen a recibir llamados telefónicos pidiendo
que se me prohíba trabajar de lo que soy.
Tan libre me siento, tan espiritualmente íntegro de poderles decir lo que
les digo (aunque les resbale), que ya no me importa si la larga mano del
Grupo le pone candado a mi futuro para no dejarme otra opción que trabajar
como remisero o repositor de supermercado.
Me voy orgulloso de haber seguido aprendiendo lo que es vocación, oficio,
dignidad y ejercicio responsable del buen periodismo.
Que me lo dieron los jefes de los zonales y un montón de amigos y compañeros
a quienes no voy a nombrar para evitarles quedar marcados por mi cercanía
afectiva.
Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo
periodístico y no lo hacen.
CD/
El Correo-e del autor es Claudio Díaz diazdeoctubre en yahoo.com.ar
Nota de Martin Garcia: Claudio Diaz es un periodista fuera de lo común. Yo
diría un hombre y un periodista excepcionales. Triunfador en aquel ODOL
Pregunta de Cacho Fontana, cuando tenía 12 años contestando sobre
"Selecciones Nacionales de Fútbol", le compró a su mamá la casa familiar con
el dinero del premio ganado. Fundador de la FM Haedo con los Centros
Culturales Discépolo y Jauretche de esa localidad, fue el Jefe de redacción
de la famosa revista "Jotapé" de los ´80s. También fue ganador del "Martín
Fierro" como integrante del equipo periodístico de radio Mitre y tuvo la
responsabilidad de organizar la Red Informativa de TE LE FE con un excelente
equipo de profesionales y luego el Noticiero de TE LE FE Noticias. Autor
del "Manual del Antiperonismo Ilustrado" lo presentó en "El General" con el
prologo y la presencia de Mario Oporto. Amigo del legendario "Gato" Carbone
que fuera director de "Línea" y "El Despertador" Claudio Díaz fue
colaborador en la revista "El Periodista" En gráfica trabajo en "Crónica",
"La Razón" y des+-de el 2001 en el diario Clarín. Realizo la comulación del
libro "La Prensa Canalla" (El Cid editor) y con Antonio Zucco escribió "La
ultraderecha argentina" (editorial Contrapunto). En 1989 ganó el premio
latinoamericano de periodismo José Martí por una serie de artículos
publicados en la Razón sobre las sectas evangélicas financiadas por los
Estados Unidos. Por esa investigación viajó a Cuba y fue recibido en persona
por Fidel Castro. Hincha de Boca y Deportivo Morón, escribió en el libro "A
LA BOCA" varios trabajos sobre la trayectoria de 100 ídolos del Club zeneixe
y "Morón el Grito Nuestro de cada Sábado" que refiere a la historia de ese
Club futbolero. Uno de mis orgullos personales, las cosas valiosas que uno
siente en la vida como un galardón, fue su dedicatoria en la primera página
de su excelente libro "Manual del Antiperonismo ilustrado" donde describe
inteligente y sanamente a la mentirosa "progresía" antiperonista. Allí me
decía entre otras cosas: "Porque al lado tuyo aprendí a conocer al
peronismo.y otras cosas que me sirvieron para crecer en la vida." este acto
suyo me muestra la clase de madera con que ha sido construido. Para
nosotros, los compañeros, sus admiradores del barrio, su gesto de "asco"
nos devuelve la dignidad de practicar el periodismo y el peronismo. MARTIN
GARCIA
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