[R-P] [A. Soliz] Bolivia: indígenas y mestizos

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Abr 14 09:03:39 MDT 2008


BOLIVIA: INDIGENAS Y MESTIZOS


Por: Andrés Soliz Rada

Enfrentar a indígenas y mestizos en un país como Bolivia es un delito
de lesa Patria. Es tan absurdo como separar de la sangre los glóbulos
rojos de los blancos y pretender que continúe dando vida al cuerpo
humano.

Nacimos a la vida independiente de la fusión entre la Rebelión
indígena de Tupaj Katari, de 1781, que debilitó al poderío hispano, y
de los gritos libertarios indomestizos en el Alto Perú, a partir de
1809. Su expresión más contundente fue la Junta Tuitiva de La Paz,
presidida por el mestizo Pedro Domingo Murillo e integrada también por
los indígenas Katari Inkacollo de Yungas, Gregorio Roxas de Omasuyos y
José Sanco de Sorata. Los herederos del coloniaje usufructuaron  estas
gestas heroicas que parieron la bolivianidad (ver
www.patriagrande.org.bo).

La separación entre indígenas y mestizos acabó siempre en tragedias.
La oligarquía minero feudal, al impedir que los indígenas presten el
servicio militar, dejó al país indefenso en las guerras del Pacífico
(1879) y del Acre (1901-1904). La unidad indomestiza, en cambio,
permitió la sobrevivencia de Bolivia en la fratricida contienda del
Chaco (1932-1935), impulsada por la Standard y la Shell. En 1899, los
mestizos abandonaron al caudillo aymara Pablo Zárate Willca y
facilitaron el acceso al poder, por más de medio siglo, de
terratenientes y barones del estaño. Dirigentes quechuas, al respaldar
al general pro norteamericano, René Barrientos Ortuño, entre 1964 y
1969, hicieron posible las masacres de trabajadores mineros y el mayor
control imperialista de la minería y el petróleo.

Las culturas precolombinas hacen de Bolivia un país diferente en el
mundo. Por esto debemos defenderlas. La simbiosis indo mestiza nos
impulsa a rescatar, de manera selectiva, las ideas, avancescientíficos
y tecnológicos de otras latitudes que fortalezcan la bolivianidad.
Infelizmente, ideólogos "afrancesados", como anota Mauricio Ochoa
Urioste, forzaron la aprobación de una Constitución, que si bien ataca
la oprobiosa exclusión social, pretende crear 36 fronteras étnicas,
para complacencia de ONG y transnacionales que respaldan el
separatismo en el oriente boliviano.

El texto constitucional del MAS, cuyas consecuencias serán funestas,
en caso de no ser revisado a profundidad, ya provocó sangrientas
pugnas entre comunarios indígenas y cooperativistas mineros, tan
indígenas y mestizos como sus ocasionales adversarios. Tales
enfrentamientos favorecen, de manera inevitable, a intereses foráneos
y sus agentes internos. Lo paradójico es que nadie ha sido capaz de
mostrar la línea de separación entre un indígena y un mestizo. Por el
contrario, su articulación es el único camino para evitar que Bolivia
desaparezca.

Al enfrentar a "ponchos y corbatas" (de acuerdo a la feliz
caracterización de Evo Morales), se ha quebrado la base de convivencia
social. La soberbia de los ideólogos del indigenismo a ultranza, tan
amigos de Soros como de las ONG, precipitó al país en el rentismo de
los bonos, en la exportación de capitales y en  el desgobierno, así
como, de acuerdo al recuento de Alex Contreras, ex vocero de la
Presidencia de la República, en la corrupción, la división interna, la
violencia, la censura de prensa y la desinformación.

La ruptura de esa convivencia ha brindado a la oligarquía de Santa
Cruz el pretexto que necesitaba para impulsar su viejo anhelo
separatista y manipular en su beneficio el legítimo anhelo de
autonomía del departamento con unidad nacional del pueblo cruceño. Ha
permitido que el gobierno, que decía ser la muralla de la unidad
nacional, se ufane de llamar en su auxilio a los cancilleres de
Brasil, Argentina y Colombia, así como a representantes de organismos
internacionales. A su vez, la oposición de derecha pidió auxilio a
EEUU y el  senador Oscar Ortiz, de PODEMOS (el partido político más
conservador del país), fue a pedir ayuda al Presidente peruano Alan
García. Unos y otros pretenden ignorar que el Nuevo Orden Mundial ha
decidido hacer desaparecer a los Estados nacionales de los países
periféricos. Y Bolivia corre el riesgo de ser la primera víctima de
ese perverso objetivo en nuestro continente

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Néstor Gorojovsky
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