[R-P] Documento de la UBA sobre los medios

César Luis Díaz tatodiaz60 en yahoo.com.ar
Sab Abr 12 21:06:42 MDT 2008


Compañeros:
    Me llegó este documento y tiene un final abrupto .... no sé a que se 
debe.
Tato

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      20:10 - POLITICA I ANALISIS DE LOS MEDIOS

      El informe completo de la UBA





      Punteo para el análisis de medios entre los días 26 de marzo y 3 de 
abril de 2008

      Ataca como partido y se defiende con la libertad de prensa

      "Hay que cuidarse de ese diario. Ataca como partido político y si uno 
le contesta, se defiende con la libertad de prensa", dijo César Jaroslavsky 
al referirse al modo de accionar del diario Clarín durante los años 80.

      Esta frase va al nudo de un problema que los medios prefieren y 
necesitan ocultar para poder mantener el discurso de la "objetividad" y 
seguir instalados como quienes se limitan a "reflejar acontecimientos" de la 
vida social y política de la Argentina. Esta corriente (las teorías de la 
objetividad, el periodismo como espejo de la sociedad o la actividad 
periodística como reflejo del acontecer social) caracterizó las líneas de 
investigación hasta la década de los años 70 y si bien ha sido desplazada 
por las teorías de la construcción de la información o de la fabricación de 
las noticias en la mayoría de los ámbitos de enseñanza y reflexión sobre el 
periodismo y la comunicación, los medios de comunicación -en tanto empresas, 
por un lado y en tanto espacios de rutinas y lógicas profesionales de 
fabricación de noticias y, por ende, de construcción de sentido- se 
esfuerzan cada día para perpetrar, como sentido común, la corriente de la 
objetividad. Las dos razones básicas para que lo hagan son las siguientes:

      a)de asumir que "los medios construyen una realidad" y no la 
 "reflejan" se verían obligados a dar cuenta ante la sociedad de cuáles son 
esos mecanismos a través de los cuales fabrican las noticias, lo que 
implicaría que

      b)deberían asumirse ya no como espacios en los cuales la vida social 
aparece "reflejada", sino como actores sociales y políticos del acontecer de 
una Nación.
      Reconocer estas dos cuestiones implicaría colocarse ya no sólo en el 
lugar del decir, sino que abrirían la puerta a que se les pudiera decir a 
ellos también.

      Aquí reside una de las razones por las cuales el enfrentamiento de los 
medios con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner es tan virulento. No 
se explica semejante nivel de enfrentamiento de parte de los medios con 
estos dos gobiernos si se atiende solamente a la cuestión empresarial: por 
citar sólo un caso, el gobierno de Néstor Kirchner le extendió las licencias 
de radiodifusión.

      ¿Entonces, cuál es el problema? La razón fundamental de tal nivel de 
virulencia en la crítica y en el cuestionamiento reside -más allá de 
profundas diferencias ideológicas que han quedado al descubierto desde un 
comienzo- en que estos dos gobiernos los han colocado en la escena pública 
como un actor más de la vida política y social de la Argentina y los han 
interpelado públicamente desde este supuesto.

      Es decir, los han obligado no sólo a posicionarse en tanto actor 
político sino a dar explicaciones sobre los modos de construcción de la 
información (es decir, cómo es el procedimiento y el mecanismo a través del 
cual un acontecimiento se vuelve hecho noticioso) al ser interpelados ya no 
desde un lugar externo a la escena pública, sino como partes de la esfera 
política. Y esto, para quienes basan su poder político, simbólico y 
económico en la noción de distancia ecuánime con los acontecimientos es 
obligarlos a echar por tierra el modo en que se han definido desde su 
nacimiento.

      La violencia simbólica

      El lockout patronal agropecuario obligó a la ciudadanía a posicionarse 
como pocos acontecimientos lo han hecho en la historia reciente de la 
Argentina. Los medios no escaparon a esto y en la vorágine de no perder el 
lugar de una supuesta neutralidad han mostrado lo que desde siempre han 
querido ocultar: nunca quedaron tan en evidencia como en estos días los 
modos de construcción de la información.

      La escalada de violencia simbólica y por momentos racista de los 
medios -sobre todo los electrónicos- dejó en claro qué posición la mayoría 
de éstos había tomado. Con el correr de las horas y de los días, este 
posicionamiento se hizo más evidente pero desde un principio -con mayor o 
menor nivel de brutalidad, con mayor o menor grado de sutileza- se colocaron 
en lugares de defensa de unos u otros intereses económicos y de sentido.

      "La actuación de lo massmediático audiovisual resultó una experiencia 
casi inédita de impudicia, obscenidad ideológica y violentación de toda 
´objetividad´ en cuanto a política de la imagen y de los encuadres de parte 
de los canales y sus noticias. Un cóctel de distorsión, analfabetismo, 
prejuicio y racismo. La espontaneidad de la dupla "movilero-locutor" para 
explicar las cuestiones que nos asuelan resultó una suerte de catarata 
indetenible que hizo estallar todo sentido sobre lo que realmente está 
ocurriendo en la crisis, ante ojos y oídos de millones de personas. Los 
acercamientos de cámaras donde 100 parecen 10.000, los diálogos donde es 
peor la ideología del cronista que la del propio entrevistado fascistoide, 
la conversión de la Sociedad Rural y Coninagro en revuelta de una suerte de 
"campesinado" andino escapando del napalm, la falta de toda intención 
ordenadora de los significados que están en juego hacen del noticierismo 
porteño la "natural" y/o alentada derechización ideológica con que se baña 
cotidianamente nuestra sociedad mirando la pantalla", escribió Nicolás 
Casullo en la edición del 30 de marzo de 2008 de Página 12.

      No es llamativo, pero es necesario consignar que Página 12 fue el 
único medio que dio cuenta del comportamiento y de los modos de cobertura de 
los medios de comunicación. Este tipo de columnas aparecieron publicadas 
durante casi todos los días del conflicto y en su edición del 3 de abril, el 
diario realizó una entrevista a semiólogos para que analizaran los discursos 
construidos.

      Columnas como la de Casullo no son solamente una invitación a la 
reflexión. Es también la puesta en evidencia -y en palabras- de cómo los 
medios construyen y que sobre eso se puede y se debe hablar porque son un 
actor más en la vida social y política de una nación. Esta intención 
política de Página 12 se da de bruces con la noción de objetividad que 
pregonan slogans como "Periodismo independiente".

      Y en este sentido es más que notable ver cómo mientras Clarín (3 de 
abril de 2008), por ejemplo, dedicaba espacio al comunicado de ADEPA en el 
cual se decía que las coberturas de los medios son "noticias y opiniones 
expuestas sin otro propósito que reflejar la realidad", en Página 12 se le 
daba importancia al pronunciamiento de la Facultad de Ciencias Sociales de 
la UBA en el cual se habla de "recortes de la realidad".


      Cuando igualar desequilibra

      El martes 25 de marzo a la madrugada, todos los canales de televisión 
colocaron en un nivel de igualdad informativa el discurso presidencial, los 
piquetes del agro y los "cacerolazos" de algunos barrios porteños. Esta 
equiparación es el primer síntoma desestabilización.

      La regla básica de construcción de una nota es responder a la 
estructura de la pirámide invertida, esto es, responder en el primer párrafo 
o en el copete informativo, en el caso de los medios electrónicos a las 5 
preguntas básicas del periodismo (qué- quién- cuándo- dónde- cómo). Dentro 
de la clasificación de noticias se encuentran lo que llamamos, "noticias del 
campo del hacer" y las "noticias del campo del decir".

      De lo anterior se desprende una segunda regla básica del periodismo: 
saber diferenciar dentro de las "noticias del campo del decir" el lugar de 
enunciación de quien pronuncia estas palabras y entender a partir de esto la 
jeraquización que se hará de la información. Cuando la televisión "parte la 
pantalla" y coloca en un pie de igualdad informativa la palabra presidencial 
y la de un "cacerolero" o el discurso presidencial es equiparado al de un 
líder agropecuario surgido de una asamblea, lo que se está haciendo, en 
realidad, es provocar un efecto de sentido que pierde de vista no sólo las 
jerarquías sino las implicancias de cada una de esa palabras emitidas. Para 
decirlo claramente: se equiparó desde un comienzo la palabra que provoca 
acciones de gobierno y la palabra que sólo da cuenta de un testimonio 
individual y de coyuntura.


      La edición

      En la misma madrugada del miércoles, los medios audiovisuales hicieron 
un "recorte" a través de los encuadres de las cámaras. Sólo una toma en 
perspectiva da cuenta, con algún grado mayor de imparcialidad, de cierta 
totalidad de lo que está ocurriendo (lo que no es otra cosa que en un texto 
escrito poner en contexto lo que se relata). Un plano corto y cerrado 
elimina la posibilidad de que el televidente pueda "ver ese contexto". Este 
tipo de tomas fueron las utilizadas para "mostrar" la cantidad de personas 
que participaban de los cacerolazos.

      A las 3 de mañana del ya miércoles 26, TN sumó a lo anterior una 
edición en la cual aparecía "el peligro" que generaban quienes estaban en la 
Plaza defendiendo al gobierno nacional.

      La secuencia fue la siguiente: se mostraba a una imagen de un grupo de 
"caceroleros" y el sonido de estas imágenes era el ruido ambiente del 
golpeteo de las cacerolas y las voces que participaban de esta 
manifestación. La imagen fundía a negro y aparecía un grupo de "piqueteros" 
tomados de espaldas en cámara lenta y con niveles más bajos de luz y 
acompañaba a estas imágenes una música de película de terror similar a la de 
Tiburón cuando el animal está por atrapar a su presa. Todos los que 
trabajamos en y con los medios de comunicación sabemos que una película de 
suspenso no es tal sin la musicalización. Lo que aquí se dice sobre "atrapar 
a la presa" no es inocente: La Nación construyó el siguiente título en la 
tapa de su edición del miércoles 26: "Cacería para ganar la plaza".

      El contraste era claro: personas indefensas se están manifestando 
mientras la bestia está acechando para provocarles algún tipo de daño.

      A esta construcción le precedieron comentarios de periodistas en piso, 
de cronistas en la calle, y de videograf que marcaban la diferencia entre 
"gente" y "piqueteros" y entre "vecinos" y "piqueteros violentos". Esto que 
aquí se relata se vio sobre todo en: TN y en el programa especial que canal 
13 puso al aire (conducido por María Laura Santillán y Santo Biasatti), para 
lo cual el canal del grupo Clarín levantó su programación habitual (estaba 
por comenzar un capítulo de "Mujeres asesinas").


      Las primeras dicotomías

      Aparecieron por esas horas de noche del martes 25 y de la madrugada 
del miércoles 26 los primeros elementos de corte racista y clasista: Veamos 
algunos ejemplos:

      - las diferenciaciones entre "gente" y "piqueteros" (TN; América, 
Canal 13)

      - "piqueteros (.) dispersaron a los golpes a manifestantes" (La Nación 
26 de marzo)

      - diferenciación de "manifestantes" y "piqueteros". Ejemplo: Nota 
"Ataque de grupos de piqueteros a los manifestantes de Plaza de Mayo". (pág. 
7 Clarín 26 de marzo)

      - la noción de manifestaciones de "gente bien vestida y de color claro 
de piel" y la de "piqueteros" y "personas de tez oscura" (TN)

      - el problema de a quién se le brindan los recursos provenientes de 
las retenciones (chiste de Nik en la contratapa del Suplemento Espectáculos 
de La Nación del domingo30 de marzo)

      - la alusión de Crítica de la Argentina del 27 de marzo, en tono de 
sorna, al cambio de camisa de D Elía entre el martes 25 y el miércoles 26.

      - la dicotomía de los "vecinos autoconvocados" o "ciudadanos que se 
manifiestan espontáneamente" VS "piqueteros violentos", "militantes" o 
"grupos de choque".

      - "La familia agropecuaria se moviliza en las rutas", dice La Nación 
del miércoles 26 de marzo y recurre a la construcción a través del recorte 
en el testimonio personal y con cierto dejo melodramático, al modo de las 
historias de vida, al que también recurrió Clarín por ejemplo el 30 de marzo 
y Crítica el 30 de marzo de 2008. Este mecanismo nunca fue utilizado para 
dar cuenta de por qué, por ejemplo, habían ido a la Plaza las personas que 
se manifestaron por las noches a Plaza de Mayo en apoyo al gobierno a 
quienes participaron del acto del 1 de abril.

      Luis Bruschteiun logra dar cuenta al mismo tiempo de dos fenómenos 
diferentes en su nota de Página 12 del 2 de abril. Señala allí que vio en el 
acto del 1 de abril a un hombre con uniforme del SAME que llevaba un cartel 
que indicaba: "Señores de TN, yo también soy la gente", al tiempo que otro 
cargaba otro cartelito con la leyenda: "Señores del campo: Vinimos a la 
plaza y no nos pagó nadie". A través de estos relatos establece por un lado, 
lo ofendida que más de una persona pudo haberse sentido por lo que ciertos 
medios dijeron y escribieron a lo largo de estas jornadas y, por el otro, 
que quienes ofendieron fueron los medios de comunicación.

      Estos datos color permiten retomar una noción que siempre ha servido 
como escudo de defensa para los medios de comunicación y pocas veces para 
los ciudadanos: que lo que debe recordarse es que la libertad de expresión 
de un medio o de un periodista es una parte de la ecuación.

      La otra, la no tan reiterada desde los medios, se basa en el derecho 
fundamental que asiste a todos los ciudadanos de poder recibir la 
información.

      Mario Wainfeld dio cuenta también de los gestos discriminatorios y 
racistas que comenzaban a aparecer en la cobertura de todo este conflicto de 
este modo: (Página 12 del viernes 28 de marzo):
      "Caos y violencia: Durante años, cualquier embotellamiento derivado de 
cortes de calles o rutas fue tildado como "caos" por la mayoría de los 
medios y los comentaristas. El tractorazo, cuyo nivel de lesividad fue 
comparativamente altísimo, fue titulado como "paro histórico". Las palabras 
algo indican. Pertenecer tiene sus privilegios.
      Los manifestantes vulneraron límites jamás traspasados por los 
movimientos de desocupados: revisaron el interior de los camiones y forzaron 
un desabastecimiento nacional de bienes básicos, conducta que tiene muy 
pocos precedentes, todos ellos golpistas.

      En el devenir de los cortes hubo también escenas de violencia, 
golpizas, un apuñalado en Chivilcoy, un hombre que murió tras haberse 
cerrado el paso a su ambulancia en Laboulaye. Todos saben que esas acciones 
no describen ánimo criminal sino exaltación y pérdida del mínimo sentido 
solidario. De todas maneras hubiera sido simpático algún reproche en los 
grandes medios a esos episodios. Dejamos para otro día hacernos cruces 
imaginando qué no se hubiera dicho si los manifestantes que "cerraron la 
tranquera" a una ambulancia con un enfermo terminal hubieran sido 
piqueteros.

      La acción directa siempre tiene una dosis de violencia, cuanto menos 
simbólica. También la hubo en la narrativa de tantos medios, que alcanzó 
picos memorables. Este cronista escuchó a dos colegas, una movilera y una 
conductora reconocida, discernir entre la "gente normal" y los piqueteros 
que estaban en Plaza de Mayo el martes. La movilera tipificaba la 
normalidad: clase media alta. Ninguna se explayó sobre los rasgos 
distintivos de los anormales. ¿La pigmentación de su piel? ¿Su ideología? 
¿La calidad de su vestimenta? El lector puede hacer su menú, que quizá 
contenga platos combinados".

      Y Roberto Caballero hizo lo propio en la edición del 27 de marzo de la 
revista Veintitrés:

      "Veo a periodistas progres indignados por la ausencia policial en la 
zona de refriega y me deprimo, sinceramente.
      Se me caen los ídolos. De a uno.
      Veo a chicos de la Universidad de Belgrano ofendidos no tanto por las 
retenciones al agro como por las extensiones de Cristina.
      ¿Nadie se pregunta cómo sería el país sin las retenciones?
      Yo les cuento, si quieren.
      Con suerte el litro de leche saldría 6 pesos.
      Un kilo de tomate, 22.
      El asado, 30 o 40.
      El lomo, señora, 95 o 100.
      Una plantita de lechuga, 10.
      No se entiende por qué la gente apoya algo que le daña el bolsillo.
      O mejor dicho, sí, por el odio.
      El odio del ´viva el cáncer´"


      Cuando no decir dice más

      Si la razón de ser y de trabajar de un periodista es la búsqueda de la 
información para lograr comprender primero y explicar después cómo se 
sucedieron los acontecimientos y por qué ocurrieron de esa manera, no 
termina de entenderse -si se piensa desde la buena fe y la ética- por qué 
Página 12 fue el único medio interesado en saber cuáles fueron las 
circunstancias en las cuales tuvo lugar el enfrentamiento físico entre 
D´Elía y Grahan.

      Sólo este diario tomó testimonio a ambos. Allí pudo saberse que Grahan 
persiguió a D´Elía durante una cuadra mientras le gritaba "negro de mierda", 
"servicio". Los medos audiovisuales tomaron testimonio a Grahan y lo 
editaron junto a la voz de D´Elía cuando el lider de la FTV se refería a la 
"oligarquía". Es decir que se construye un escenario en el cual se parte de 
la base de que toda persona relacionada con los movimientos de desocupados o 
"piqueteros" será violenta, por lo que su testimonio no es informativamente 
relevante. Lo importante, desde esa concepción ideológica, es saber qué fue 
lo que hizo que "en esta oportunidad nuevamente" el "piquetero actuara 
violentamente", porque en esta lógica se descarta que así se comportará.

      Otro elemento que permitió que en el aire se mantuviera este trato 
discriminatorio -expreso o sutil- fue la falta de repreguntas por parte de 
los periodistas o la ausencia de comentarios sobre algunas cuestiones 
específicas:

      - Un manifestante de Gualeguaychú habla de los piquetes de los 
trabajadores desocupados como "piquetes de negros villeros". El movilero de 
CQC utiliza el mecanismo de la repregunta pero sólo para la ironía y el 
humor.

      - La diputada Alarcón dijo en el programa de Santo Biasatti "Otro 
 tema" en TN de esta semana que "la gente de campo se levanta muy temprano 
para trabajar" y en ningún momento el periodista y conductor propone que hay 
otros millones de personas que no viven en el campo y que también madrugan 
para ir a desempeñar actividades tanto o más valiosas como las de un 
productor. Alfredo Zaiat fue el único que puso esta arista en cuestión: en 
la edición del 29 de marzo escribió: "¿por qué un productor -el dueño del 
campo- que se levanta a las cuatro de la mañana y maneja un tractor hace más 
"patria" que un obrero urbano -dueño sólo de su fuerza de trabajo- que se 
despierta a esa misma hora, viaja incómodo a la fábrica y opera una máquina 
industrial?

      - En TN la cronista no se preocupa en preguntarle a algún 
"manifestante" por qué corrieron a golpes a una joven en Caballito cuando 
ésta pretendió "manifestarse" a favor del gobierno con un cartel que llevaba 
la consigna escrita a mano "fuerza Cristina".

      - Sólo C5N se preocupó por preguntar y averiguar contra qué o a favor 
de qué se manifestaba un joven de saco y camisa celeste que terminó con la 
cabeza ensangrentada luego de ser golpeado. Los canales dieron por supuesto 
que se trataba de un "cacerolero" porque estaba "bien vestido". A través de 
C5N pudo saberse que se trataba de un joven que trabajaba en una dependencia 
del Estado Nacional -y por eso su vestimenta-, que había salido a 
manifestarse a favor del gobierno y que había sido golpeado por una persona 
que estaba "a favor del campo".

      - No se le dedicó ni en TV, ni en radio, ni en los medios gráficos 
casi ninguna importancia a la persona que murió en la ambulancia que fue 
impedida de atravesar un piquete agrario.

      - No hubo una sola repregunta cuando el presidente de CARBAP dijo el 1 
de abril por la noche casi a modo de amenaza pública que "hemos cumplido 
nuestro objetivo: ya nos demostramos y le demostramos a la Argentina que 
estamos en condiciones de desabastecerlo".

      - No se le hizo ninguna repregunta al vicepresidente de la Sociedad 
Rural cuando indicó que el tipo de manifestación podía notarse en el "color 
de la piel" de quienes la protagonizaban.

      - Otro dato significativo es que por estos días no aparecieron ni 
columnas de constitucionalistas, ni especialistas consultados a través de 
las cámaras -como sí ocurrió durante diferentes piquetes anteriores y de 
desocupados- que explicaran la "inconstitucionalidad de los cortes de ruta".


      La desestabilización sutil

      Hubo además de discriminación burda, desentabilización sutil. Se 
equiparó lo que ocurría en las calles y lo que protagonizaban los "vecinos" 
con la noción clásica de democracia participativa, que no es otra cosa que 
pueblo en estado de manifestación. Es decir, que se construyó la siguiente 
ecuación: el gobierno es autoritario y las demandas "de la gente" son más 
democráticas porque se hacen visibles en el espacio público.

      Ya para estas horas se habían instalado algunas nociones que se 
mantuvieron en casi la totalidad de los medios gráficos y audiovisuales:

      a) la noción de paro. Un paro es una huelga de trabajadores 
asalariados y lo que aquí estaba ocurriendo era un lockout patronal. Esta 
diferenciación no apareció en los medios audiovisuales hasta ya entrado en 
días el conflicto y de los medios gráficos sólo Página 12 lo presentó de de 
este modo desde un comienzo.

      b) la noción de "medida de fuerza", también en reemplazo de lockout 
patronal.

      c) la idea de que los piqueteros eran aquellos que se acercaban a la 
Plaza de Mayo y que salían a defender al gobierno nacional "enviados" 
(dixit) por éste y que las personas que estaban cortando la ruta eran 
"manifestantes". Por el absurdo podríamos decirlo de este modo: los 
"piqueteros" eran aquellos que no estaban cortando ni calles ni rutas y 
quienes cortaban rutas y calles no eran, en esta oportunidad, piqueteros.

      Comenzaba a pasarse -para los observadores atentos- del acontecimiento 
"potencialmente mediático" a los hechos "absolutamente mediatizados".


      Lo espontáneo

      Una de las construcciones más "mediatizadas" fue la noción de 
"espontaneidad" del cacerolazo: esta idea ya había sido celebrada en 2001 
cuando se contrapuso explícitamente esta idea a la del aparato político que 
lleva almas esclavas a sus actos. La diferencia respecto de 2001 fue que 
luego de insistir una y otra vez con la "espontaneidad de las cacerolas",

      En la nota "No somos golpistas", dicen los nuevos militantes del 
cacerolazo, de la página 21 de la edición del domingo 30 de marzo de 2008, 
los periodistas Juan Pablo Morales y Agustían F. Cronenbold escriben: "Su 
existencia se empezó a gestar en Semana Santa, cuando en muchos pueblos del 
interior agrupaciones relacionadas al campo convocaban a marchar el martes a 
las plazas de las ciudades. En la Capital, el domingo hubo una convocatoria 
vía e-mail de universitarios de la UBA: ´Se está armando una movida para ir 
a Plaza de Mayo el martes 25, a las 20 horas, para dar nuestro apoyo al 
campo´".

      Si los datos que aporta esta nota son ciertos, entonces por qué La 
Nación dice en la tapa de su edición del miércoles 26 de marzo que:
      "Cacerolazos e incidentes tras las críticas de la Presidenta al campo".;

      "Una fuerte reacción social (.) sucedió a un duro discurso de la 
presidenta (.)";

      "Miles de manifestantes autoconvocados con cacerolas se habían reunido 
pacíficamente (.) Pero sobre la medianoche, piqueteros conducidos por Luis 
D´Elía y Emilio Pérsico dispersaron a los golpes a los manifestantes 
espontáneos".

      El mecanismo del causa/discurso presidencial- efecto/manifestación 
espontánea ganó el sentido e hizo perder de vista que los cacerolazos y la 
manifestación a Plaza de Mayo contra el gobierno había sido tan premeditada 
y previa a las palabras de la jefa del Estado como el lanzamiento del "paro 
por tiempo indeterminado" por parte de los sectores agrarios.

      Página 12 hizo la diferencia con una herramienta muy sencilla y básica 
del periodismo: el relato cronológico de ciertos acontecimientos. Dice 
Página 12 en la bajada de tapa del miércoles 26: "Los dirigentes de las 
organizaciones agrarias anunciaron la continuación del lockout por tiempo 
indefinido. ¨No me voy a someter a ninguna extorsión´ respondió la 
Presidenta".

      Vemos aquí cómo con el verbo respondió se modifica el orden de los 
acontecimientos y se modifica por completo la realidad construida.

      Página 12 finaliza la mencionada bajada del siguiente modo: "Por la 
noche, hubo cacerolazos en varios barrios porteños y una concentración 
opositora en Plaza de Mayo". Notamos en este caso cómo dando un grado mayor 
de precisión, este diario logra, nuevamente construir otro escenario.

      Se desprende de lo anterior que otra de las construcciones de los 
medios estuvo anclada en: la omisión de detalles y en la puesta de los 
hechos en una misma temporalidad eliminando la cronología que da contexto y 
explica muchos -sino todos- los hechos ocurridos.

      Clarín utilizó un mecanismo similar al de La Nación. Tituló en su 
edición del 26 de marzo: "Cacerolazo tras el duro discurso de Cristina". En 
el interior, el copete de la nota de la página 6 indica que "En todos los 
lugares arrancaron a las 20 convocados por mails y mensajes de texto" y dice 
en la nota "La convocatoria para marchar a la plaza de tu pueblo o ciudad´ 
se difundió en todo el país por Internet y mensajes de texto". Sin embargo, 
en la nota de la página 7 se indica que las personas se agruparon "de manera 
espontánea en el Obelisco".

      Crítica de la Argentina hizo lo propio: En la página 4 de la edición 
del jueves 27 de marzo Javier Romero indica en su nota que "Una cadena de 
mails y de mensajes de texto convocando a un cacerolazo después del discurso 
presidencial se habían filtrado a manos de K". Sin embargo, en la página 2, 
en la nota cuyo título es "Los batata modelo 2008", el copete dice que "Un 
cacerolazo espontáneo con movilización a Plaza de Mayo culminó como 24 horas 
antes".

      Si bien en lo dicho aquí, La Nación y Clarín hacen una construcción 
similar, es importante marcar que La Nación se refirió a la medida de las 
organizaciones agrarias más como "conflicto con el campo" o "protesta" que 
como "paro", palabra que eligió Clarín por encima de cualquier otra.

      Por otra parte, La Nación hizo hincapié en la "violencia" ocurrida por 
el enfrentamiento de los manifestantes, mientras Clarín pone el acento en 
los manifestantes concentrados en la Plaza de Mayo y coloca en tapa una foto 
excesivamente similar a la que colocó en su portada del jueves 20 de 
diciembre de 2001.

      Fue un exceso de casualidad en el recorte informativo y en la elección 
de la imagen. El escenario construido, entonces, desde la tapa del diario es 
que este 25 de marzo y aquel 19 de diciembre no tienen demasiado de 
distinto. Nuevamente es lo no dicho (el contexto político, la actualidad 
económica, la legitimidad electoral del actual gobierno, la pasividad de la 
protesta, entre otras cientos de variables) lo que habla. La falta de 
contexto es lo que termina construyendo escenarios en los imaginarios del 
lector.


      Palabras que hacen que una imagen valga algo

      Un mecanismo similar utilizó el diario Crítica de la Argentina. La 
frase remanida dice que "una imagen vale más que mil palabras". A modo de 
ejercicio, se propone poner acaso en cuestión este dicho popular y ver qué 
efecto provocan, por el contrario, las palabras y qué le hacen éstas a 
imágenes que en sí mismas y por sí solas no dicen mucho.


      Fotos sin editar
      Fotos con edición.

      Otro mecanismo menos burdo pero igual de peligroso y desestabilizador 
o por lo menos no aliado del llamado a la calma es apelar a ciertos 
fantasmas del pasado que permanecen en los imaginarios sociales más como 
consignas y como imágenes estáticas que como referencia a recuerdos 
explicados e interrogados por el conjunto de la sociedad. Crítica apeló, en 
su edición del 27 de marzo, a los "batatas" (persona que en el Mercado 
Central que en 1993 agredió a Marcelo Bonelli) y al "helicóptero" de De la 
Rúa (la imagen de la decadencia política y la deslegitimación pública de la 
figura presidencial, la que a su vez apelaba a otro helicóptero: el que 
utilizó María Estela Martínez de Perón cuando el golpe de Estado de 1976).


      La edición gráfica

      El trabajo periodístico de los diarios consta de dos instancias 
básicas: la escritura y la edición gráfica. El redactor pone toda su 
atención en su nota. El editor de sección, hace lo propio en el titulado de 
estas notas. Un lector distraído puede referirse a casualidades. Quienes 
trabajamos en y con los medios sabemos que el azar está bastante alejado del 
cierre gráfico de una sección.

      Un ejercicio interesante para realizar con esta edición del diario 
Crítica es leer de corrido muchos de sus títulos y analizar la sensación que 
estos provocan:

      Segundo round- Los batatas modelo 2008- Así se armó el operativo 
D´Elía- "Son muy bravos los Kirchner"- Más de cien cortes en todo el país- 
Se frenó la cadena productiva- Comer, una misión imposible- Demoras, 
cancelaciones y dársenas vacías

      No es necesario ser muy avezado para darse cuenta que esta 
construcción da cuenta de un país en el cual reinan la violencia, el hambre, 
el desconcierto, la falta de previsibilidad y que pareciera se tratara de 
una nación en la cual ninguno de sus ciudadanos pudo en esos días seguir con 
sus actividades cotidianas.


      Los ánimos no se serenaron

      Pasados los días, no se calmaron los ánimos y el acento de los medios 
estuvo puesto en el modo en que las personas que habían participado del acto 
del 1 de abril en Plaza de Mayo habían sido llevadas. Así Clarín señaló que: 
"llegaban colectivos cargados de kirchneristas"; habló del "peso del 
 aparato"; mencionó a "los colectivos que transportaban manifestantes" y se 
hizo mención a la "poderosa maquinaria para movilizar a la gente".

      Sin embargo, al referirse al "multitudinario acto" del campo en G







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